miércoles, 10 de septiembre de 2008

Cuenta regresiva: ¿renunciará Felipe Calderón?

En memoria de Pepe Zamarripa de la Peña, ciudadano ejemplar. Que se cumplan sus anhelos de cambio para el país.
¡Hasta siempre, compañero!


El rumor de la renuncia de Calderón se instala en los imaginarios colectivos como si se tratara de algo inminente. El próximo desastre natural o matanza colectiva del crimen organizado e impunizado, situaciones que no parecen lejanas en medio de tanta precariedad, puede arrastrar la presidencia que nunca debió llegar a ser. Algo extraño se cocina en el ambiente y huele a trama internacional, concretamente a gringada.
Sacar algunas cuentas del malogrado período de ésta presidencia particularmente enemistada con la mayoría de ciudadanos, ayuda a ver el balance y comprender que esto se cae porque se cae.
En primer lugar tenemos la economía estancada apenas arriba del dos por ciento de movimiento del PIB y con amenazas de retroceso que no hay por dónde atajar.
La crisis financiera estadounidense, que por cierto no ha llegado aún a su momento más álgido, nos arrastra hacia mayor incertidumbre. Los precios se disparan al tiempo en que los salarios se resquebrajan.
La cartera vencida por créditos al consumo es alarmante puesto que se ubica cerca del 60% de los usuarios. Más de la mitad de ellos han dejado de abonar a las tarjetas y enfrentan juicios que repercuten negativamente en su economía. Rondan los fantasmas del Fovaproa.
Los precios de la “canasta básica” se duplicaron en año y medio, en tanto que el salario promedio no ha tenido incrementos más allá de cuatro por ciento. Es asombroso cómo ha resistido la población este embate de los millonarios, muchos de ellos extranjeros, que la exprimen al amparo del gobierno que debiera ayudarla en su desarrollo, en lugar de esquilmarla y entregarla a la voracidad de las trasnacionales.
Descarrila el tren de las manos limpias en un caos de corrupción, impunidad, crimen. Lo único que se mantiene a salvo todavía es la gran riqueza petrolera; seguro pretexto para la intervención yanqui que se fragua allá y aquí.
En auxilio del incapaz funcionario impuesto por los capitales nacionales y extranjeros que tienen intervenido a México, vendrán seguramente los marines y demás fauna militarizada para combinarse con las fuerzas o lo que quede de ellas, después de las batallas internas contra jóvenes caídos en la delincuencia local, es decir, los de las bandas o cárteles, al igual y principalmente contra los grupos en resistencia conformados por ciudadanos que repudiaron el fraude electoral de 2006, entre otros de la izquierda divididos en corrientes y movimientos campesinos, estudiantiles, indígenas, trabajadores, maestros, ciudadanos afectados por desastres o negligencia gubernamental y otros organismos civiles inconformes que se manifiestan por desesperanza o agravio, en todo el territorio nacional.
El hartazgo es sumario, por lo que los escenarios violentos van en aumento. Desde secuestros en todas sus variantes, hasta saqueos al erario como modalidad refinada (amparada con bendiciones) por la clase gobernante actual.
La moral se desmoronó revuelta con la inhabilidad para el manejo de la representatividad popular. Hay un cráter institucional que es reemplazado o rellenado por grupos de poder fáctico, de gran peligrosidad para la menguada estabilidad. La debilidad del Estado compromete la soberanía y la paz. Es la cuenta de la política regresiva.

No hay comentarios: