domingo, 14 de diciembre de 2014
Ayotzinapa une voces libres en el mundo
Un clamor social cada vez más amplio y sonoro, que alcanza a todo el orbe, pone a la estructura del gobierno mexicano y sus instituciones a crepitar. La noticia, recién difundida, que manda un haz de luz sobre la actuación de militares y policías federales como actores directos del ataque a los jóvenes normalistas, abre un nuevo capítulo en el acontecer violento de nuestros días. Ya no pueden ser confiables las instituciones que están para resguardar la paz, las leyes y el orden civil.
Va a ser difícil que el Ejército y los policías –granaderos- que participaron y participan en las represiones y violaciones de los derechos de la gente que protesta en las calles (y hasta aquellas otras personas que se llevan de paso los uniformados o agentes encubiertos y que eran ajenas a los eventos colectivos de inconformidad y protesta) mantengan una imagen digna. Al contrario, son vistos por la sociedad como enemigos o hasta verdugos del pueblo.
Ahora, ante la opinión mundial que hace causa común con los familiares de los estudiantes desaparecidos y quizá masacrados como tantas personas en este país, estas instituciones y el gobierno que las dirige, tienen mucho que decir aunque hagan hasta lo imposible por ocultarlo. Aquí juega un papel central el Poder Legislativo (controlado por magnates y mafias) que reaccionó a la coyuntura política desempolvando una ley que prohíbe las marchas, solapando así a los grupos de interés económico y político que mantienen atenazado a México y por lo mismo cada vez más alejado de la democracia.
Es imposible no pensar que el gobierno federal, con sus amplísimos recursos y poder, tuvo siempre la facultad de saber exactamente lo que sucedía con los 43 estudiantes sobrevivientes a la emboscada, donde fueron asesinados seis de sus compañeros junto con tres civiles, deportistas que recibieron balazos por tener la desgracia de pasar por ahí en ese fatídico momento. No tan sólo sabía sino que dirigía las acciones, era parte de la trama –burdamente dirigida– que surge a la luz de los testimonios que día con día aparecen en los medios alternativos o en las redes sociales. Más aún; en las páginas de revistas donde escriben autores de reconocida experiencia y habilidad periodística, como es el caso de la revista Proceso que divulga una investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher. Los autores revelan que elementos tanto del Ejército como de la Policía Federal, asesinaron a unos y enseguida secuestraron al resto de los estudiantes de Ayotzinapa, al igual que había sucedido el 30 de junio de este mismo 2014 en Tlatlaya, donde fueron fusilados por el Ejército 21 supuestos delincuentes, sin juicio alguno como ya se ha vuelto práctica común con los indeseables o con quienes por sus ideas o formación incomodan al régimen, muchos de ellos estudiantes, maestros o periodistas.
Que esta cruel verdad sea algo que todo el mundo conozca, que la mayoría de la gente lo sepa, no la va a frenar; sin embargo, es potente el rumor de todos los que se dan cuenta, desde los que mantienen una conveniente indiferencia hasta aquellos otros, cada vez más, que cobran conciencia al procesar de una forma diferente la información que rebasa a los medios de comunicación tradicionalmente comprados por el poder.
La opinión mundial sobre los gobernantes, comenzando por Peña Nieto, los señala como individuos, grupos o partidos que merecen una calificación pésima, un desastre. Y ahora con esta acción criminal del Ejército y la Policía Federal contra los estudiantes de antes, durante y después de Ayotzinapa, los dejará públicamente vistos en el mismo nivel de los cárteles, si no es que peor, porque el sostenimiento de las instituciones y sus dirigentes cuesta mucho dinero a la sociedad y éstas la traicionan, se dejan comprar por el enemigo y cobran doblemente. Esta forma de proceder es, por decir lo menos, terriblemente inhumana.
Gran parte de esta fatalidad es consecuencia directa del sistema neoliberal que instauraron, hace treinta años, gobiernos tecnócratas, dirigidos por gente de élites o simpatizantes –aspirantes a ser– parte de las cúpulas que dirigen la economía, aunque finalmente resulten piezas prescindibles de los grandes magnates extranjeros. Retorcieron, con su política de ambición personal insaciable, el destino próspero que pudo tener, gracias a los enormes recursos y el capital humano, esta nación latinoamericana.
La economía y el desarrollo en general se encuentran desahuciados. La endeble estabilidad social transita hacia el abismo que puede traducirse en un arrebato social de cierta forma incontrolado, una guerra civil. Lo único que crece es la pobreza, la impunidad, la violencia, la manipulación y el engaño que ejercen los medios sobre los sectores (Con fines electorales o de la sociedad de consumo) conformados por masas acríticas, cuasi analfabetas, que no complementan niveles básicos de educación o la que llegan a recibir es sumamente precaria.
Ya son demasiadas las pruebas innecesarias y dolorosas por mantener tercamente o con fines abiertamente perversos las políticas neoliberales. Es fundamentalmente imprescindible un cambio de timonel y de rumbo. O se vuelve México como los países de América del Sur, que eligieron sus propios destinos mediante la elección de gobiernos progresistas o puede sobrevenir una desintegración de la paz y hacer que el tejido social se vuelva añicos, con un estallido formidable que paralice o deje al enfermo fuertemente convulsionado.
El México S.A. (Sociedad Anónima) debe transformarse, de manera apremiante, en un México A.C. (Asociación Civil)
viernes, 7 de noviembre de 2014
Los medios de comunicación y la crisis de violencia y terrorismo en México.
En tanto que lleva su curso la crisis de violencia y crimen en México, los medios de comunicación dan cuenta de lo que sucede de maneras variadas: que van de lo escandaloso a lo más o menos objetivo o al menos algo realista. Pocos son los medios que investigan de verdad y publican sus trabajos con plena libertad y objetividad. En España, donde he estado al tanto de los acontecimientos de los últimos días, quienes escriben en los diarios dan razones y conclusiones que se apartan de manera importante de la realidad, con una marcada tendencia a calificar a los manifestantes, tanto familias de víctimas como movilizaciones civiles, como si fuesen por costumbre sujetos radicalizados en la forma de exigir sus demandas, lo cual no tan sólo no es útil para dar información, sino que en realidad desinforman y dificultan la comprensión de lo que acontece. Tal es el caso de periódicos como el Pais, donde algunos columnistas han dado a los estudiantes normalistas el calificativo de guerrilleros y a las escuelas normales como semilleros de insurgencia civil armada. Nada más errático que estas opiniones vertidas en los diarios, incluso se ha cometido el desatino de asociar esta crisis como una extensión de la revolución de 1910, en tanto que señalan que al calor de aquella gesta lejana en el tiempo, surgieron las guerrillas de Jenaro Vasquez y Lucio Cabañas, en el estado de Guerrero. En realidad esta inconformidad que se extiende y generaliza por el territorio mexicano obedece en esencia a la incomprensión gubernamental y estamental, de los procesos sociales en su conjunto. Los medios divulgan falsedades o verdades a medias, obedeciendo a sus líneas editoriales pletóricas de intereses comerciales y sobre todo políticos, lo mismo que a una lógica de sacar verdades a la luz del ambiente mundial de expectación que se ha generado o degenerado, acerca de lo que sucede en México.
Por su parte algunos articulistas del diario mexicano Milenio asombran por las ideas que sugieren, por ejemplo decir que tal vez los estudiantes escaparon a la sierra y están reunidos con sus familiares a la espera de que transcurra la tensión, como si jugarán a las escondidas con los policías que llegaron en patrullas a recogerlos. Otro "periodista" de este diario se conmueve porque lo ocurrido en iguala "pone en riesgo los cambios estructurales que requiere México". Estos apuntes son tan tétricos como lo que acontece. Sin embargo los diarios que figuran como clientes del gobierno, no tienen escrúpulos para publicar lo in publicarle.
En un recuento de versiones escritas y difundidas por medios electrónicos e impresos, podemos advertir que las verdades se escapan de las pantallas de las televisoras y de las planas de los periódicos en forma casi total debido, principalmente, a la seducción del sensacionalismo que prima en la información que se autodenomina independiente. En el momento que se vive, mucha gente puede dar un testimonio fidedigno, esclarecedor, que refleja la pérdida de garantías que en principio deben asistir a los ciudadanos. Los medios periodísticos no reproducen cabalmente la expresión de aquellos que forman parte de los contingentes afectados directa o indirectamente por los acontecimientos violentos que tienen lugar en estos días, en todo caso cubren las notas y venden sus titulares, pero nada más.
La crisis, desde esta perspectiva, no solamente subyace en una realidad social que recibe los golpes de la violencia desatada, misma que también incluye los vacíos informativos o las noticias sesgadas de parte de medios igualmente alineados con los poderes políticos y económicos dominantes, los cuales aprovechan maliciosamente la oportunidad de descalificar y señalar negativamente las luchas sociales que tienen lugar en diferentes partes del país. Los estudiantes víctimas no son pues guerrilleros o entes radicalizados en busca de su oportunidad política. Son, en principio, las únicas fuerzas sociales vivas en un país convulso por la desesperanza y el hartazgo, ante la opresión instituida y hasta institucionalizada, de los poderes económicos, ideológicos y políticos de una nación a merced de la incertidumbre social.
Los medios, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, se coluden con estas fuerzas que asuelan a México. Los estudiantes y sus familias son gente común, no son transportadores de un orden superior desestabilizador y anárquico, como pretenden hacer ver los medios empoderados, y afianzados en su afán protagónico y participe de la política, que, finalmente, se subordina al poder financiero y político de los dominantes.
Es oportuno entonces hacer un llamado a esas corrientes informativas para que pongan límites a sus innumerables columnas impregnadas de intereses poco claros. Es un momento crucial, no sólo para este país latinoamericano, sino para la comunidad internacional de naciones. En sus manos se haya el trabajo de investigar, de aproximarse a los hechos de forma imparcial y sobre todo proclive a la estabilidad y viabilidad de un mundo cada día más enrarecido por la violencia y el culto a la muerte. El incendio puede extenderse hasta los confines del orbe, más vale que quienes comunican lo estimen y ponderen de esa forma.
jueves, 6 de noviembre de 2014
México en llamas
Hace mucho tiempo México vive la vorágine del terror; por negligencia, por incapacidad, por el dolo, hasta la perversidad, que fluye desde su clase gobernante, de sus fuerzas armadas y de la gente vinculada a toda forma de poder de facto u otro ejercido desde las instituciones, o incluso por una clase de adinerados que explotan la facilidad con la que pueden pasar por alto la ley, para ensanchar sus capitales y dominios.
La crisis no es producto exclusivo de gobiernos fallidos socavados por la corrupción, o de los llamados delincuentes, sino además de quienes se supone están para proteger a la sociedad de esos delincuentes y, también de aquellos quienes juegan el doble rol de ciudadanos que aparentan tener una forma honesta de vivir, a la vez que son los actores invisibles de las tramas más atroces que flagelan a la sociedad; los llamados criminales de cuello blanco, de los cuales no se habla casi nunca.
Las matanzas sumarias fueron en aumento a partir de que Felipe Calderón, siempre felicitado y respaldado por sus pares estadounidenses y aliados, buscó legitimidad para ocupar el cargo de presidente, el cual obtuvo en forma fraudulenta gracias a un robo (que permaneció impune) de la elección federal efectuada en 2006. (Existen investigaciones sólidas que respaldan esta percepción que mantuvo por años una buena parte del electorado que acudió a las urnas). Acto seguido, emprendió una obsesiva persecución de supuestos o reales delincuentes lo cual hizo con gran acompañamiento de los medios de comunicación.
Los crímenes masivos tienen ahora al país la más vergonzante y triste opinión mundial que se haya conocido desde las cruentas batallas de la Revolución de 1910. Ni el violento 2 de octubre de 1968 se asemeja a lo que es actualmente este suelo dolido por sus muertos y desaparecidos. Ya no tan sólo se siembra maíz en el campo, sino cadáveres.
La palabra México se asocia en el imaginario con los conceptos más oscuros que puede tener la realidad humana: muerte, miedo de ser víctima, inseguridad compartida por millones de ciudadanos.
Se han perdido, tal vez para siempre, más de cuarenta jóvenes, estudiantes de origen campesino cuya desaparición y sacrificio cometido con toda la saña posible, muestra las entrañas de un país socialmente desintegrado, políticamente dividido y además corroído por la violencia que se ha instalado en la mayor parte del territorio. La justicia y la ley en México, son abstracciones de los discursos que pronuncian gobernantes incapaces de ofrecer soluciones.
. Solamente en el sexenio en que gobernó Salinas de Gortari fueron denunciadas las desapariciones de alrededor de trescientos militantes del PRD, entonces la fuerza política opositora más contundente y por tanto significativa para un posible cambio, que finalmente tampoco tuvo lugar por la tramposa "caída del sistema" que impidió una revisión del resultado electoral (junio de 1987) que le arrebató el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. En ese mismo lapso suceden los asesinatos del líder del PRI, Francisco Ruiz Masieu (en la Ciudad de México); del candidato electo por ese mismo partido, Luis Donaldo Colosio (Lomas Taurinas, Tijuana) y del Cardenal Juan Jesus Posadas Ocampo; este último en un operativo llevado a cabo en el aeropuerto de Guadalajara, por sicarios y elementos de fuerzas policiales que aparentemente se coordinaron para simular un enfrentamiento entre bandas del crimen organizado. Finalmente los autores de la balacera que costó la vida al prelado, junto con su chofer y alrededor de seis personas que tuvieron la desgracia de estar en dicho lugar en esos fatídicos minutos, viajaron tranquilamente en un vuelo comercial que aterrizó en la ciudad de Tijuana, más de dos horas después, sin que nadie se atreviera a molestarlos.
Sin embargo, tampoco se puede hablar de partidos que se rijan por principios estatutarios, sino que éstos, en una inercia letal, se mueven en todo caso por intereses grupales e individuales opuestos a la lógica de un desarrollo de país que procura el bienestar de los ciudadanos y el mejoramiento del tejido social a base de una justa reorganización de sus instituciones.
Los mexicanos, en su inmensa mayoría, están amenazados por una suerte de poder de facto, impuesto por grupos que operan en todos los circuitos del ámbito gubernamental y del empresariado, igualmente vinculado a hechos que han alterado el orden jurídico y/o violentado en diferente forma el Estado de Derecho. En esta lista caben lo mismo medios de comunicación, como Televisa, (Empresa involucrada en un escándalo del cual ya no se habló más, cuando al ser detenida hace un par de años en Honduras una caravana de vehículos con el logotipo de esta empresa, se les encontró la suma de nueve millones de dólares) que otros giros como casinos, burdeles, bancos desarrollos inmobiliarios, operados desde las esferas de las mafias nacionales y mundiales.
La descomposición social e institucional del país es mayúscula, además se agrava en la medida que no aparece por ninguna parte la razón respaldada en instituciones que se rijan por la acción de líderes que no incurran en ilícitos o abusos de autoridad o uso irracional de la fuerza. Nada parece cambiar esta dinámica que condena a los mexicanos a estar todos los días rozando con el riesgo de perder bienes, libertades y derechos, quizá hasta la propia vida.
México arde como una llanura consumida por el fuego que han provocado sus propios gobiernos, incapaces de proteger al Estado y a la población. Se mantiene en vilo la seguridad, el orden, la justicia. Como la metáfora de un llano en llamas, tal cual describió Juan Rulfo acerca de una zona en plena canícula. Se trata entonces del ardor de la sociedad atemorizada, indignada y extraviada en un contexto de locura sangrienta, desatada por el poder.
Por su parte, las armas con las que se muere la gente en México son, en su inmensa mayoría, provenientes de Estados Unidos, tanto legal como ilegalmente. De esta forma han alimentado los vecinos del norte un negocio envilecido por la impunidad con que operan los comerciantes de toda clase de armamento, desde militares retirados, hasta los conocidos rangers, aquellos asesinos que se ceban en los cuerpos cansados y débiles de los inmigrantes cuya situación de violencia y pobreza les empuja para cruzar la frontera. El México mafioso de ahora está fuertemente asido del diabólico sistema que permite el comercio y la circulación de armas, como una franquicia de la muerte. En ello se sostienen los carteles y demás organizaciones de diferente tamaño y modo de actuar. El tráfico de droga no es ya el tema principal de estas páginas negras, sino la condena a muerte que dictan los que gozan de poder público, apoyados por los criminales provenientes de una multiplicidad de grupos o células, cuyo único fin es agredir y matar sin escrúpulos, con la mayor crueldad posible, con tal de dominar el territorio política y económicamente. El México bárbaro evoluciono al México desquiciado. El México solidario con los países, devino en un México en llamas.
jueves, 1 de mayo de 2014
Entre la sal y la informacion
Seguramente el comercio de la sal fue uno de los primeros intercambios de recursos naturales que hubo en la historia del hombre. Este mineral fue esencial para las formas de vida que practicaron los individuos en casi todas las agrupaciones del género humano que entonces -hace miles de años en la prehistoria- poblaban el planeta. "Vosotros sois la sal de la Tierra, reza El Génesis", en alusión a la gente. Con esta frase se resume la importancia que tuvo el asombroso cristal para la vida, del cual también se deriva el término salario, en referencia a un pago. El salario en la antigüedad consistía literalmente en una porción de sal.
Con el tiempo otros productos se volvieron esenciales y altamente codiciados por pueblos enteros o reinos. Entonces se expandió el comercio primitivo.
La supervivencia y también la extinción de la especie están fuertemente vinculadas a comprar o vender algo. Desde la comida, el techo o el vestido, hasta artículos suntuosos; todo se ha vendido siempre como una mercancía, un servicio o alguna actividad, de acuerdo a una ley bastante conocida que se llama oferta y demanda.
Aquello que más se consume tiende a escasear y por tanto a subir su precio, como sucede con los alimentos o los recursos no renovables. Aunque también se tienen valores subjetivos, como el valor que se les da a las gemas, a las obras de arte, a las antigüedades, a las marcas famosas o al propio cuerpo. Esta compraventa o mercado se llevó a cabo durante mucho tiempo a base de intercambio o trueque, hasta la invención y circulación del dinero en sus múltiples variantes, lo cual sucedió en el inicio de la civilización.
El desarrollo de los pueblos, que a la postre se volverían reinos y más tarde naciones, conllevó igualmente una evolución sumamente sofisticada en formas y usos para que funcionara el mercado y la propiedad privada de las mercancías que lo conforman, al mismo tiempo que se generó una dependencia total de este sistema de acaparamiento, almacenamiento e intercambios de todo lo básico para vivir y de aquello otro considerado simplemente necesario. La posesión y el flujo abarca desde lo más indispensable, hasta un número creciente de objetos, ideas o actividades que se compran y se venden en todas las regiones habitadas en el mundo.
Generalmente los mercados se abrieron por medio de la guerra. Hubo por tanto guerras de conquista impulsadas por un afán de explotación para el comercio de recursos, principalmente el oro y hasta la gente, que en forma esclavizada igualmente fue vendida en las colonias cuya población ha vivido históricamente subordinada al poder central o imperial, junto con las élites que lo sostienen.
En esta inercia cultural se basó por milenios la existencia, por lo que unos pudieron sobrevivir más y mejor que otros, de acuerdo a un orden natural de diferencias y conflictos; es decir, una lucha constante de opuestos, generalmente en desventaja entre sí. Hoy observamos que la dinámica que impusieron hace miles de años los mercaderes se mantiene vigente, de ahí nació el capitalismo y el mal o el buen funcionamiento de todas las sociedades se basa en el capital. Mentes agudas como la que poseyó Carlos Marx captaron esta dinámica y la explicaron en forma por demás brillante, tal es el caso de El Capital, escrito por este autor que fue a su vez inspirador de grandes movimientos sociales.
La fuerza del capital ha hecho sucumbir todos los intentos que se han llevado a cabo para salir de este campo de gravitación social, que no se sabe a ciencia cuándo comenzó y hasta donde nos va a llevar o en qué terminará.
Los ejemplos más notables en la época contemporánea que sirven para entender que sí han habido esfuerzos notables para emancipar a los pueblos de las cadenas del capitalismo, ahora más salvaje que nunca, son las revoluciones socialistas del Siglo Veinte, principalmente la soviética, la China y la Cubana. De éstas solamente sobreviven los procesos de China y Cuba. La URSS se disolvió hace ya más de dos décadas porque no pudo resistir el embate del capital.
China opera en forma eminentemente capitalista, con un sistema centralizado y controlado desde la estructura del gobierno que se autodefine como socialista.
En cambio Cuba funciona con un sistema socialista, sin apartarse de esferas capitalistas que manejan países con los que mantiene relaciones comerciales. Además la circulación del dinero en manos de los habitantes de la isla es cada día mayor. Esto como consecuencia de algunas actividades que pueden ser definidas como un comercio para y entre ciudadanos y otro más para turistas. El capital toca a las puertas del sistema con una energía tal que pone a pensar a la dirigencia en la fiabilidad y solidez del gobierno aún dirigido por los Castro.
En el caso de Venezuela, la crisis que le surgió a Maduro, tiene que ver con tanto capital libre que igualmente opera con la lógica del mayor incremento y beneficio posible para los dueños, sin importar nada más. Las élites venezolanas de alguna manera son aliadas del gran capital mundial, principalmente el de los industriales y comerciantes europeos que venden sus excedentes en los mercados latinoamericanos, al tiempo que extraen recursos naturales por medio de contratos ventajosos, con lo que sacan el máximo provecho en forma desproporcionada con el rédito que pagan por sus concesiones. Estas corporaciones y sus apoyos estarán siempre en oposición a toda política o gobierno que emprenda acciones que tiendan a beneficiar a la gente, por medio de subsidios u otras formas de asistencialismo: son engranajes de las estructuras capitalistas en sus expresiones más definidas.
Nada debe de proveerse gratuitamente a la población o se debilita la economía, pareciera ser la consigna de los sectores que impulsan el capitalismo por medio del mercado o el mercado por medio del capitalismo. El deterioro y burocratizacion de las instituciones fincadas para dar asistencia a los ciudadanos, son una de las consecuencias de estas políticas.
El abandono es coordinado desde las altas esferas del mundo financiero a través del Consejo de Washington que es su aval. El capitalismo en su manifestación salvaje de neoliberalismo, ha socavado la estabilidad y el rumbo de países enteros, pulverizando sus economías y enriqueciendo a los dueños del capital. Por más que se hable de crisis del capitalismo, este sistema que es motor del desarrollo al tiempo que también representa la matriz de la descomposición social del planeta, se fortalece en la medida en que aumentan los sistemas de seguridad supuestamente diseñados para mantener la paz y el orden mundial. Las estrategias son dirigidas exclusivamente para prolongar indefinidamente la hegemonía de los que explotan, acumulan y controlan la riqueza global, además de los flujos por donde circula la información que representa hoy una de las mercancías más rentables debido a los dividendos y el poder que significa su acceso y control.
La humanidad continúa sometida a la trabazón del comercio y el capital, de tal suerte que indefinidamente habrá conflictos, rupturas y guerra. En tanto que no se procuren nuevas formas de socializar los insumos necesarios para coexistir en un mundo que amanece cada día más complejo e intrincado, tanto en sus relaciones e invenciones como en las relaciones interpersonales, estaremos inmersos en un desorden que tiende al caos y la devastación de los hábitats.
La dinámica de abrir mercados y la manera como se controlan ahora los flujos informativos es idéntica a la de los albores del comercio. No ha llegado el día en que la sal y el conocimiento sean realmente algo al alcance de todos, por medio de algún orden social que lo garantice, sin tener que comprar o vender nada, sino a través de una organización colectiva capaz de satisfacer la imaginación y el cuerpo de la gente para que viva en óptimas condiciones. Que se logren formas de vida humana dignas, solidarias y altamente creativas. Estos ideales que persiguieron las revoluciones socialistas en alguna medida sucumben al impulso de ponerle precio a las cosas, a la codicia de acapararlas y especular con ellas. Los sistemas socialistas decaen por ese afán de unos de tener más privilegios que otros. Por más baños de pureza que se den los dirigentes, la mayoría viven igual o mejor que los príncipes o acaudalados de los países capitalistas, en tanto que gozan de acceso a los objetos que nutren el mercado y mantienen con vida al modelo neoliberal de la economía. Esto sucede en forma paralela a lo que afronta la población que vive privada de crear un patrimonio que le permita tener un estatus equiparable al de los ciudadanos de las clases medias del mundo.
Para qué llegue un cambio real en la forma de estar sobre la Tierra, es precisó una nueva educación de las generaciones , al margen de los valores materiales impuestos por los dogmas primitivos y cultivados a través de miles de años por ingeniosos que supieron darle ese carácter al género humano: una especie que sobrevive a base de competir a muerte por los bienes, en lugar de alejar la muerte compartiendo los bienes y el trabajo para obtenerlos.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Educación en crisis por el nuevo orden mundial que dicta el mercado.
La maniobra sucia del
gobierno federal para imponer un recambio en el sistema educativo con una
visión de carácter mercantil-utilitaria, contempla provocar a los maestros y
sus bases populares, seguramente con algunas infiltraciones o acuerdos oscuros,
para que aflore la parte menos presentable de los órganos magisteriales y de
esta manera justificar la represión y pérdida de legitimidad del movimiento. Todo
ello con el acompañamiento de campañas mediáticas que igualmente estigmatizan la
protesta y rebajan a los maestros a la categoría de holgazanes, desocupados o abiertamente
delincuentes. Lo más grave del asunto es que una gran parte de ellos ha caído
en el juego y se han echado a la sociedad encima, hasta el grado de repudiar
todo lo que huele a maestro de escuela pública.
El tema de la educación
no se circunscribe a lo que puedan hacer los maestros, como intenta hacerlo creer
en sus campañas el gobierno federal al desacreditar el trabajo de los docentes,
sino que es indisociable del estado que guarda la sociedad en su conjunto, que
ya por varias décadas ha visto aumentar la corrupción, la pobreza, la
desigualdad, la inseguridad y otras pérdidas como la incipiente democracia
hecha añicos, que menguan gravemente la calidad de vida de la mayoría de los
mexicanos.
En tanto que países latinoamericanos
que padecieron dictaduras al igual que severas crisis económicas en años recientes,
ahora convertidos en democracias que se preocupan y apoyan verdaderamente la
educación, México se encuentra seriamente rezagado en este rubro. El sistema
educativo se debate en un pantano movedizo y maloliente del que no asoma nada
estable o digno de fiar; todo se reduce al interés cupular de las élites
financieras, al corporativismo sindical cooptado por el oficialismo, o a
factores externos que son como arietes de los embates neoliberales que arrasan
con las políticas y los bienes de carácter público.
No se consigue llevar a
cabo reforma o proyecto alguno, que redunde en algo que realmente pueda ser
reflejado en mejoras sustantivas en cuanto a ampliación de cobertura en programas
educativos, rendimiento escolar, niveles de docencia o infraestructura. En
Argentina, por ejemplo, el Estado apoya a las familias con 120 pesos mensuales
(el equivalente a 300 pesos mexicanos) por cada hijo que asiste a la escuela
pública donde recibe educación gratuita, de buena calidad y además con
alimentos incluidos. La mayoría de ellas cuenta con servicios de comedor que
mantienen un control alimenticio excelente.
Por supuesto que allá
la visión sobre los objetivos de la educación, son muy distintos; en primer
lugar este país junto con sus vecinos, ha optado por el prudente
distanciamiento de los organismos internacionales y la Casa Blanca. Los
intentos de acuerdos comerciales de la era Busch, se hicieron añicos en la
Cumbre de Buenos Aires en 2005, cuando el presidente norteamericano regresó con
las manos vacías y un mensaje elocuente de las naciones donde antes imponían
sus directrices y mandatos. Se trata de que la educación no se planifique en
función de la mano de obra técnica que demandan las maquiladoras
trasnacionales, o de los negocios que gravitan en torno a los presupuestos que
se destinan a este renglón, como intentan hacerlo en forma integral en nuestro
país, acabando por medio de unos cuantos acuerdos legislativos con lo que se
viene construyendo desde el siglo XIX para garantizar la gratuidad y laicidad
de la educación a todo ciudadano por igual.
La corrupción, los
daños estructurales del sistema, más la apatía y el desinterés por la
superación a través de la educación que mantienen las mayorías de las distintas
clases sociales mexicanas, hacen que este aspecto de los sujetos sea sumamente
raquítico, de acuerdo a lo que podemos observar.
Elevar la calidad
educativa, o mejor dicho, rescatar la educación que ha caído hasta los últimos
sitios mundiales, depende de múltiples factores donde debemos destacar aparte
de un auténtico compromiso del Estado, la comprensión y el interés ciudadano
por lo que representa la educación, que no es solamente mandar a los hijos a la
escuela con sus útiles y uniformes.
La crisis que vive el
sistema estatal de educación, desde sus bases magisteriales y sindicato, hasta
el último escalafón de la Secretaría, que incluye al propio secretario, quien
por cierto no puede presumir de buena reputación, se encuentra en una fase de punto
de quiebre donde las fuerzas en abierta oposición a la reforma del gobierno
federal, están por doblegar los acuerdos de la Cámara Legislativa con una serie
de estrategias que finalmente terminarán por sentar a las autoridades a
negociar con los líderes de la Coordinadora Nacional de las Bases Magisteriales
y el propio CNTE.
De no ser así, el
conflicto esperará al próximo año pre electoral donde habrá candidaturas
independientes y éstas pudieran favorecer a candidatos ajenos al PRI,
principalmente, es decir; el partido gobernante perdería posiciones en el 2015
en caso de continuar la línea impositiva de la reforma, cuya operación no fue
suficientemente hábil como para dejar abiertas algunas puertas o mantener
puentes de diálogo, sin llegar a escalar el conflicto hasta la toma de lugares de
la capital, el asedio al aeropuerto, más lo que se acumule en los días
venideros.
La agudización de los
enfrentamientos sería como un segundo Atenco y esto no conviene en absoluto al
presidente Peña, porque los maestros no están focalizados en un solo lugar,
como el caso de los ejidatarios, sino que se distribuyen por todo el país,
aunque ahora solamente hayamos visto manifestaciones en Oaxaca, en Guerrero y
por supuesto en el Distrito Federal. Aunque en la capital de Jalisco y otras
más, ya hicieron lo propio los maestros con algunas marchas.
Si llegara a extenderse
la inconformidad y la protesta de las decenas de miles de maestros y
trabajadores de la educación, será muy difícil contenerlos y quién sabe en qué
pueda resultar, porque hay más ímpetus contestatarios que pueden convertirse en
encadenamientos de acciones populares que acompañen a los maestros. O sea, no
estamos lejos de una crisis como la sacudió al Brasil hace unas semanas, con la
diferencia de que el gigante latinoamericano mantiene un fortalecimiento industrial,
financiero y político mucho mayor que el nuestro. Además allá no tienen
frontera con Estados Unidos que ha sido históricamente algo mucho más que un
dolor de cabeza.
Estamos quizá a las
puertas de una escalada de desacuerdos, enfrentamientos y rupturas que puedan
desembocar en una gran inconformidad generalizada que se extienda a otras
latitudes. Un incendio social de consecuencias incalculables.
sábado, 13 de julio de 2013
Mientras llueve tú no estás.
Hay un dejo de agonía en la tarde que languidece de lluvia
El golpeteo en los cristales marca los pasos del tiempo
Y tú no estás en el reloj de arena que es mi cuerpo
Que late vacío mientras las gotas dan quejidos golpeándose
en el suelo
Cuánta melancolía deslizan las calles, yéndose la gente a
otros lugares
Entre velos grises que envuelven la ciudad, arropándola con nubes
Así es como pasábamos mejor las tardes, acompañados con vino
en la almohada
Húmeda me hablaba tu piel franca, unos brazos tenuemente
enternecidos
Qué exacto es el compás de las horas frente al espejo de una
habitación mientras llueve
No queda ni un segundo fuera de su marcha etérea que nos
recuerda lo efímera que es la vida
Tanto allá afuera como en el seno que nos guarda de todo eso
que acontece mientras transcurre
El alba.
Qué dulce latir de los cristales empapados y opacos que no
dejan ver las calles ni el cielo apagado
De tanto llover, qué tristeza que no regresaste al arco de
mi puerta, que no me des tu abrigo
Una tarde como ésta, me lamento de que no ilumine tu vital
ansiedad el espacio de mi habitación
Oscura.
Julio del 2013.
lunes, 4 de marzo de 2013
La administración de la educación en México como objetivo de las élites políticas y económicas y de la Constitución: la gran paradoja.
¿Por qué se tardaron en aplicar
la ley a la maestra Elba Esther Gordillo?
¿Cuál es el verdadero trasfondo
del golpe mediático y jurídico que aplicó el gobierno de EPN en su contra?
¿Qué más podemos esperar en esta
trama?
En una comunidad rural de la
costa de Jalisco, los alumnos de sexto año de primaria esperan al maestro que
no ha regresado desde el año pasado, salió de vacaciones por navidad. No han
comenzado formalmente los cursos que contiene el programa, por lo que toman
clases con los compañeros de tercero y cuarto, que igualmente reciben clases simultáneamente
en una misma aula porque un profesor cubre los dos grupos, de cuarto y quinto, que
se convirtieron en tres, por recibir a los de sexto que no han dejado de
asistir: son aproximadamente la mitad de los que iniciaron en agosto de 2012. El
profesor suele llevar a una hija que terminó secundaria para que le ayude al
menos a dejar y revisar tareas a los más avanzados. La directora, una maestra
que suple a la titular, junto con dos señoras voluntarias, se hacen cargo del
resto de los alumnos que son los de menor edad y hasta algunos pequeños que les
dejan sus mamás por unas horas a cambio de una paga modesta. La escuela sirve a
su vez para las reuniones del comisariado ejidal que se llevan a cabo
mensualmente o las que organizan en ocasiones extraordinarias, cuando surgen
asuntos urgentes que tratar en la comunidad. Siempre en día domingo para no
afectar las labores de los ejidatarios y alumnos. ¿Qué tiene que ver Elba
Esther Gordillo con esto?
Es una construcción de bloques de
concreto, con techos de vigas de madera cubiertos con láminas de asbesto: aunque
solamente dos aulas cuentan con bóveda de hormigón armado, son exactamente seis
salones y un espacio para la dirección que tiene su pequeño baño igualmente
techado con material. Se aprovecha como bodega un terreno baldío que se
encuentra justo al lado del terreno de la escuela que sirve como área de
recreo. El mantenimiento corre por cuenta de la comunidad de vecinos de una
colonia situada en la periferia de la Zona Conurbada de Guadalajara. Dicen los padres
de familia que las autoridades de la SEJ se encargan de los sueldos de los
profesores, de la directora, su secretaria que igualmente es profesora de
primer año, así como otros gastos que no alcanzan a cubrir cabalmente, por lo
que faltan manos de pintura. Los mesa bancos se hayan bastante deteriorados por
el uso. Los pizarrones están maltratados, cuesta trabajo reconocer las
anotaciones. Lo que si luce bastante resplandeciente y limpio, es el cuadro que
colocaron en la dirección con la fotografía del presidente de la república,
junto a un crucifijo que alguien donó, aún siendo en teoría una escuela laica
por ser pública. Hay también algunas cartulinas sostenidas en la pared que muestran
imágenes de próceres, pensamientos alusivos a la Patria, así como una imagen coloreada
de la Virgen de Guadalupe junto a un dibujo de Miguel Hidalgo. Los baños carecen
de muebles adecuados y tuberías; un tambo de lámina colocado en el exterior de
los mismos sirve como depósito de agua que se tiene que recoger en cubetas.
¿Qué tiene que ver Elba Esther Gordillo con esto?
Es una escuela secundaria que
ocupa un edificio de tres pisos situado en una zona residencial de Guadalajara.
Parece recién construido a pesar de que tiene más de 25 años en uso. Está
impecable en cada área: laboratorios, baños, aulas de cómputo, patio, etcétera.
Pertenece igualmente al sector público y fue dirigida por un matrimonio de
profesores que le dedicaron tiempo y talento, más allá de la norma establecida
por los contratos laborales. Se dedicaron a hacer un ejemplo de escuela y lo
consiguieron. Los alumnos, además de recibir excelente preparación, asisten a
talleres de música y otras actividades que practican en horarios independientes
a las clases, inclusive en sábados. Es riguroso el sistema de este plantel,
tanto en los niveles de exigencia hacia los alumnos como en la disciplina. Se
cubren los turnos matutino y vespertino. Es, con creces, una escuela que supera
ampliamente en todos los sentidos a muchas escuelas privadas. Por supuesto que
ha recibido premios y reconocimientos. Además, los alumnos que egresan obtienen
promedios que por lo regular les aseguran el ingreso a las facultades de la
Universidad de Guadalajara. Llama la atención que algunos profesores llegan en
automóviles de lujo. ¿Qué tiene que ver Elba Esther Gordillo con esto?
La ex líder del SNTE, hoy
prisionera, acusada de varios delitos y de ser la responsable del fracaso del
sistema educativo mexicano, en realidad no tiene absolutamente nada que ver con
estos casos presentados. Los éxitos, que también los hay, de acuerdo a
evidencias concretas, asimismo los grandes fracasos en materia educativa, no
dependen de la estructura sindical del magisterio, de su cabeza, de sus bases,
ni tampoco de sus dinámicas contractuales. La educación es un asunto de interés
social que compete por igual a los ciudadanos y éstos al parecer no han
mostrado interés real. Este renglón tan importante es dejado en manos de los
gobiernos federales y estatales o en el caso de los que pueden pagar,
simplemente prefieren educar en lo particular a sus hijos. Recuérdese que las
escuelas particulares también pagan cuotas a la SEP por su incorporación, o
sea; el registro que les autoriza operar.
Lo que nos indican claramente los
ejemplos citados es que la educación depende de una serie de estructuras burocráticas
y de otro orden, que conforman un sistema social y de gobierno que todavía
repite esquemas clasistas de dominación, que van del centro a la periferia.
Las escuelas públicas que se ven,
es decir, las que se hayan ubicadas en lugares donde es más factible saber de
su existencia por encontrarse en áreas céntricas, fácilmente reconocibles,
gozan de mayores ventajas en todo sentido: cuentan con mejores instalaciones,
tienen su plantilla docente completa, inclusive algunas se permiten tener
actividades extras como los talleres de música o idiomas. En cambio, las
escuelas alejadas muestran carencias y abandono casi total.
El sistema político mexicano y la
sociedad no han logrado equilibrar la escuela, sino al contrario, cada día está
más ceñida a los problemas que la dividen y hostigan, que van desde las
abismales diferencias socioeconómicas y culturales, hasta la violencia en toda
su gama delictiva. La escuela es en realidad el espejo del país, con todo y las
decisiones políticas que la involucran, como es el caso de la privación de la
libertad y confiscación de bienes de la líder magisterial.
Evidentemente el caso Gordillo se
encuentra bastante alejado de la escuela, digamos que en las Antípodas, por
hallarse más próximo a los Pinos y a los hilos que van desde ahí hasta los
despachos de los grandes oligarcas del dinero.
La SEP, con su sindicato, es un enorme pastel,
en tanto que la educación es un problema. Educar, transmitir habilidades, crear
conciencias profesionalmente preparadas, cuesta mucho dinero y esfuerzos, en
tanto que administrar la educación reditúa fortunas. Esa es la paradoja de la
educación en México. A nadie o a muy pocos les interesa unir estas dos puntas:
el presupuesto y la calidad.
De todo ello podemos esperar una
reconversión del sistema que maneja la educación, ubicándola aún más en la lógica
del neoliberalismo, para lo cual se llevan a cabo estas tareas de barrido de
fuerzas gremiales, por cierto las más debilitadas desde hace décadas, tal como
ha sucedido y sucede en otros ámbitos como el sector energético, minero,
comunicaciones, etcétera, donde los sindicatos se convirtieron en oficinas de
colocación de empleo y de recaudación de cuotas.
En cuanto a la acción política
del nuevo gobierno, el golpe tenía que ser mediáticamente escandaloso y
judicialmente impecable, que provocara un incendio en la opinión pública lo suficientemente
denso para que ardiera la maestra Elba Esther con “todos los males” del sistema
educativo, imaginariamente hablando, ya que en los hechos solamente se repite
la historia de la llegada de un régimen con escasa legitimidad y toda la fuerza
del Estado para procurársela por una de sus vías más socorridas: el golpe
mediático al más mal portado del grupo. Para ello se monta el espectáculo del ajusticiamiento
en la plaza mayor –hoy reemplazada por los medios de comunicación- .
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