lunes, 14 de diciembre de 2015
¿Guerra en México?
jueves, 16 de julio de 2015
Libertad de expresión ¿para quién?
Es importante hablar de quienes han padecido agresiones debido a que practican un periodismo que rebasa, no se ajusta o desborda, lo que algunos grupos o actores sociales están conformes con que se divulgue.
La libertad de expresión se encuentra bajo amenaza en México. Esta circunstancia, por demás inconveniente y hasta penosa, se confirma con un informe que dio a conocer La Misión Internacional sobre Agresiones contra Periodistas, cuyos representantes estuvieron en nuestro país del 20 al 25 de abril y visitaron, además de la capital, los estados de Oaxaca, Michoacán, Sonora y Guerrero.
Después de revisar expedientes y entrevistarse con las familias de las víctimas, los comisionados de los organismos internacionales concluyeron que México es el país que representa más peligro en América Latina, para ejercer el periodismo. Coinciden en que, el crimen organizado, la corrupción, la falta de voluntad política y la omisión del Estado para dar la debida atención a estos delitos, son los “principales obstáculos” para brindar seguridad a los comunicadores.
La delegación representó a organizaciones como: la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Article 19, International Media Support, Reporteros Sin Fronteras, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias y otras seis agrupaciones más.
El momento de crispación social que atravesamos nos da pauta para reflexionar acerca de cuestiones que son clave para la estabilidad, como por ejemplo el Estado de Derecho, que existe no más allá del discurso, según acontecimientos como la represiones en Atenco y los estados de Oaxaca, Chiapas, o las incursiones del ejército en las comunidades, sobre todo las más apartadas de la geografía nacional, donde se cometen abusos en total impunidad. A esta lista se suman los excesos contra los derechos humanos que frecuentemente tienen lugar en los retenes que instala el ejército en las carreteras o caminos y que han cobrado la vida de quienes tuvieron el infortunio de encontrarlos en un momento equivocado, porque no se escuchan o se ven las señales de “alto” que hace un soldado con una linterna casi sin baterías, a media noche. Como si estuviéramos en una guerra. Cabe mencionar las golpizas que propinan los policías a los detenidos por el delito de “portación de cara”; los allanamientos y detenciones arbitrarias que son parte de la vida cotidiana de un número ignorado de ciudadanos.
Durante los gobiernos federales del Partido Acción Nacional, es decir, los últimos ocho años; veinticuatro trabajadores de los medios de comunicación fueron asesinados; ocho han desaparecido y decenas más fueron víctimas de agresiones o amenazas por razones que tienen que ver con su actividad.
No todo llega a tener cobertura mediática. Pasan desapercibidos para la opinión pública la mayoría de los casos donde se atenta contra los derechos de personas en general y periodistas en particular. Las agresiones a medios de comunicación son tan antiguas en México, como la propia historia de los medios. Al igual que en otros países, la prensa siempre ha tenido enemigos. Tanto los periodistas como las instalaciones de los medios de comunicación independientes, no se hayan exentos de sufrir atentados. El caso más reciente contra alguna instalación, fue el asalto que hizo un comando armado hace aproximadamente cuatro años en el Estado de México -caso conocido como el “Chiquihuitazo”- perpetrado durante el período foxista por mandato de los dueños de Tv Azteca, con la finalidad de quedarse con la señal del Canal 40. Fue suprimida así la línea de periodismo objetivo con la que esta televisora mantuvo su audiencia. No menos agresiva contra la libertad de expresión fue la famosa “Ley Televisa” que pretendió entregar el foxismo a los concesionarios por medio de un decreto.
Entre las razones que enturbian el de por sí sombrío panorama periodístico, encontramos a las televisoras y redes de radiodifusoras que monopolizan las concesiones de la llamada señal abierta; tratan éstas de vender una realidad que solamente existe en sus pantallas o transmisiones a lo cual llaman “entretenimiento” o “cobertura noticiosa”. Fabrican noticias donde favorecen a los grupos con los que mantienen alianzas, conformando una coalición sui géneris, entre los medios de comunicación; el gobierno en turno; cierta élite de empresarios, la mayoría de ellos ligados al clero y la propia institución eclesiástica, cuyo protagonismo destaca de manera notable y hasta con ostentación de poder en la vida política de nuestros días.
María Salazar, del Comité para Protección de Periodistas; Darío Ramírez, de Article 19; Manuel Méndez, de la Federación Internacional de Periodistas; Jesper Hoberg, de International Media Support, y Andrew Raldof, de la Unesco, afirmaron que “la concentración de medios en unas cuantas manos, como sucede en México, atenta contra la libertad de expresión y la pluralidad. Además, observaron que existe una “arbitraria distribución” de la publicidad oficial, la cual se utiliza como premio “para los bien portados” o como castigo contra los que critican. 1 (La Jornada. 26-04-2008)
No resulta estimulante para un periodista o comunicador, desarrollar su carrera en un país que limita la libertad de expresión, principalmente con el control de las señales concesionadas a empresas con las cuales el gobierno mantiene relaciones de interés económico y político. En estos lugares se ejerce cierto modelo de periodismo cómodo a las élites, donde los inconformes, los disidentes o auto excluidos del discurso dominante, son invisibles, aunque ahora hayan puesto de moda exhibirlos como antisociales.
Nos deben interesar, sobre todo, quienes por alguna razón que puede ser algo muy personal, dedican tiempo y talento a esclarecer hechos que son de interés público y que alguien procura ocultar, que pasen desapercibidos. Algunos, burlan los cercos informativos con la finalidad de hacer que se conozca lo acontecido u otra versión de lo acontecido. Por ello muchas veces se les agrede.
La agudización del fenómeno obedece, más que a otras causas, a la impunidad con la que las mafias maniobran en el país, al igual que la pérdida del control que de alguna manera tenía el Estado sobre dichos grupos que se han multiplicado, lo mismo que su poder. Ahora no tan sólo le perdieron el respeto, si no inclusive lo desafían. Pero existen otras razones que veremos enseguida.
Acerca de las tramas criminales aún hay mucho que desentrañar en nuestra sociedad subdesarrollada y dependiente del exterior en lo fundamental. Los gobiernos han dado continuidad a las políticas neoliberales, el llamado “nuevo orden mundial”, para estimular un frenético intercambio global, donde la participación de las redes internacionales del crimen organizado no queda exenta.
Cada vez con mayor sofisticación, el hampa y los grupos violentos, cobran terreno en los diferentes ámbitos sociales. Fuerzas invisibles que solamente otras similares pueden enfrentar, además de las que el Estado instruye para combatirlas, si es que no han sido de alguna forma vulneradas por los agentes enemigos, como vemos que sucede.
El crimen organizado ha infiltrado su dinero a los núcleos financieros, corrompiendo además las instituciones que sirven para salvaguardar la seguridad y los intereses de la nación.
Este panorama es muy favorable para la violencia en su amplia gama de modalidades. De ahí han surgido los golpes que cobraron la vida a periodistas: principalmente de las sociedades criminales, pero también debido a la justificada y cada día más generalizada inconformidad social, que involuntariamente incita a que alguien actúe en contra de los líderes o simpatizantes de los movimientos reivindicativos, al igual que de los comunicadores que objetivan en sus notas o transmisiones, el discurso, la ideología, propuestas o razones, de los grupos que se manifiestan contestatarios ante el poder. Contra ellos es muchas veces utilizada la fuerza bruta e irracional, por parte de quienes sienten que las medidas democráticas amenazan sus intereses.
Esta situación tiende a agravarse sin que aparezca algo que realmente clarifique cuál es la postura oficial ante los atentados perpetrados contra periodistas, principalmente los que se desenvuelven en medios no alineados. El régimen no ha emitido políticas públicas que obren a favor y garanticen, la permanencia de las voces o formatos críticos al sistema o de aquellos que corren el riesgo de indagar en los subterráneos donde operan los brazos armados y los no armados, del hampa.
El llamado Pacto de Chapultepec, que firmó Calderón como presidente electo, no ha significado algo para evitar o siquiera disminuir la incidencia de daños, tanto morales como físicos, que padecen los periodistas por desarrollar su actividad. No bastan las firmas sobre documentos y discursos, para frenar los delitos del crimen organizado. El origen de los mismos es un asunto de fondo que rebasa el afán de legitimidad y promoción de imagen que realizan los políticos. Para combatirlos se requiere algo semejante a una acción concertada y decisiva de todas las fuerzas de la sociedad; el mayor consenso posible para ejercer una medida determinante y definitiva. Sueño que se aleja de lo alcanzable en la medida en que las políticas del gobierno son subordinadas a lo que dicta el mercado internacional.
La CNDH abrió en 2007 ochenta y cuatro expedientes de quejas por agravios a periodistas. Los ataques van desde el acoso por medio de expedientes fiscales, hasta amenazas, lesiones, desaparición forzosa y homicidio.
Un año antes, en 2006, la Organización Reporteros sin Fronteras destacó los casos de México, Colombia y Cuba, como los países más peligrosos por diversas razones, siendo en el caso de México las organizaciones criminales el mayor factor de riesgo para el periodismo.
Cecilia Lozano, de la Universidad de Guadalajara, concluye en una de sus investigaciones que “El crimen organizado presenta dos funciones en el nuevo orden mundial llamado neoliberalismo: 1) la función de autodefensa del sistema capitalista en su forma de narcotráfico, genera y concentra plusvalía con la producción y consumo de drogas a escala mundial, y a favor del gran capital financiero (lo controla y centraliza). Su combate, reactiva el mercado internacional productor de armas e infraestructura contra el crimen (ganancias para aquellas corporaciones como el pentágono); 2) Presenta la expresión viva de auto degeneración y profunda contradicción entre el sistema jurídico, el sistema económico, el sistema político y las clases sociales en disputa. Expresión dinámica de la crisis en las cuales el crimen organizado tiene un lugar clave en la redistribución violenta ilegítima e ilegal de riqueza, para el caso de tráfico de autos robados, tráfico de migrantes, secuestro, etcétera. Así mismo, las organizaciones criminales generan corrupción en el aparato gubernamental de los estados nacionales; históricas formas de desintegración del estado nacional, al lado de la especulación financiera internacional. 2
Estas observaciones nos dan las pistas que son la clave para entender la vinculación de las rutinas de las mafias con las que mantienen los poderes; el lugar que ocupa su influencia económica en el medio social, vulnerado y a la vez beneficiado por ellas como parte del sistema que por otro lado, supuestamente, las trata de erradicar. ¿Qué pueden hacer los periodistas para estar seguros?
Prácticamente no existe una entidad del país a salvo de amenazas o donde no se padezca la acometida de quienes sienten que se revela periodísticamente algo que les involucra, por lo que utilizan la violencia para acallar la verdad. Censuran por su cuenta la crítica mediática o denuncias sobre sus actividades.
Esta situación se ha desenvuelto en un ambiente de impunidad propicia por la falta de capacidad de las autoridades para regir el Estado. El régimen ha tenido dificultades para adaptarse y dar manejo a las circunstancias, situación que aprovechan los poderes fácticos para penetrar en las capas y círculos considerados herméticos o estratégicos y con ello incrementan su poder.
Sin embargo, no todos los crímenes provienen de estas mafias o agrupamientos criminales, si no que la inestabilidad social agudizada sobre todo en zonas marginadas o densamente pobladas, marca sus propias pautas de tensiones y conflictos derivados de las desigualdades ancestrales; los añejos problemas generados durante las vicisitudes históricas por las que ha transitado la sociedad.
Persisten las luchas por la posesión de la tierra, los espacios urbanos o el acceso a recursos como el agua. Así mismo, el cambio de paradigma económico agudiza la presión sobre toda clase de bienes naturales explotables, de donde se desprenden conflictos que por lo regular terminan a favor de los dominantes.
El pasado siete de abril fueron emboscadas y asesinadas las periodistas Felícitas Martínez Sánches y Teresa Bautista Merino, locutoras de la radio trique “La voz que rompe el silencio”. Las comunicadoras se dirigían a cubrir el Encuentro Estatal por la Defensa de los Pueblos de Oaxaca, en la capital del estado.
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Koichiro Matsuura, expresó su “más firme repulsa por los asesinatos perpetrados”. “Matar periodistas es un crimen odioso que causa un grave perjuicio a la sociedad, pues socava el derecho democrático de los ciudadanos a debatir cuestiones de interés común disponiendo de información suficiente y adoptar decisiones políticas con conocimiento de causa”. 3 (La Jornada)
Acerca de este crimen, que nos exhibe una vez más ante la opinión pública mundial como nación que abriga desigualdades que a su vez generan violencia bajo contextos de impunidad, el municipio autónomo de San Juan Copala, autoridades de Yosotatu, el Centro de Orientación y Asesoría de los Pueblos indígenas, así como la Red de Radios Comunitarias Indígenas del Sureste de México, responsabilizaron a “una banda de pistoleros ligada al Partido Unidad Popular (de registro local)”. Exigieron además una investigación exhaustiva e imparcial, así como aplicar la ley contra los responsables, tanto los autores materiales como intelectuales. A su vez demandaron la intervención de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas, de la Procuraduría General de la República y de la visitaduría que investiga los atentados contra comunicadores por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
La Red de Radios Comunitarias de Oaxaca incluye 16 estaciones diseminadas en Oaxaca y el sur de Veracruz. Dicha organización de comunicadores ha sufrido un golpe que consideran como una afrenta terrible que “contraviene los principios de libertad de expresión y acceso a los medios de comunicación indígenas reconocidos en nuestra Constitución y diversos instrumentos internacionales de derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de Derechos Humanos y la recientemente publicada Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas. 4 (La Jornada)
La organización expuso mediante un mensaje textual que el ataque a un comunicador es también contra la sociedad en general, pero además constituye una afrenta contra un pueblo indígena y su historia. Es algo que va en contra de sus tradiciones, de su lengua y costumbres. Se trata sin duda de un acto discriminatorio y cruel que evidencia la intolerancia de ciertos grupos de poder hacia la autodeterminación que practican las etnias.
Un caso más sobre el que las autoridades federales debieran dar respuestas. Un mensaje que nos advierte del grado de descomposición que se vive y que repercute sobre todo en sectores menos favorecidos social y económicamente. Las comunidades de Oaxaca viven en constante conflicto entre sí, prolongando una lucha por el poder local, pero también por la defensa de sus recursos y cultura ancestral ante el embate del capital que, desde hace siglos, codicia las riquezas y ubicación estratégica del Istmo de Tehuantepec como paso internacional.
Las razones son sobretodo de carácter económico y también del orden geopolítico, en tanto facilidades de acceso a recursos estratégicos como minerales y yacimientos de hidrocarburos, al igual que la explotación de zonas turísticas. Por cierto que tal riqueza étnica ha sido revaluada por el neoliberalismo bajo los parámetros del libre mercado.
En esta zona también es importante para el capital hacerse del control de flujos humanos y de otros productos como petróleo o las drogas que provienen del sur del continente. Desde Oaxaca, seguramente los periodistas libres o más comprometidos con la comunicación social, seguirán reportando sobre los acontecimientos, aunque los cercos dificultan cada vez más el flujo de información sobre los mismos, en favor de la visión que construyen los medios masivos aliados al régimen y al sistema.
No obstante, a través de los medios alternativos, Internet o las fuentes primarias, circula información que es útil para que la gente se entere de otra manera sobre lo que sucede.
La libertad de expresión es un tema sumamente y a la vez insuficientemente debatido que no se agota en la posibilidad de manifestar libremente nuestros puntos de vista.
Es, ante todo, la expectativa de ejercer un derecho ciudadano que debiera estar por encima de los medios de comunicación que lo reducen a un montaje controlado bajo la forma de “consulta pública” o “información imparcial”.
viernes, 20 de marzo de 2015
Enseñar náhuatl en las escuelas ¿qué valor puede tener?
jueves, 6 de noviembre de 2014
México en llamas
martes, 1 de enero de 2013
Navidad S.A.
martes, 10 de abril de 2012
Uno amoroso y el otro rijoso
La campaña de López Obrador, desde sus inicios en la pasada elección, ha estado marcada por sentidos y contra sentidos espectaculares, como cuando levantó la mano de Juanito y ahora que hace lo mismo con Enrique Alfaro, candidato a la gubernatura de Jalisco por el movimiento que encabeza el tabasqueño.
Andrés Manuel cambió radicalmente el discurso que lo llevó a confrontarse con las cúpulas empresariales y los medios de comunicación, como parte del bloque que conformaron sus adversarios políticos. Ahora se muestra como un hombre de paz, que extiende su mano franca a la concordia, para sellar pactos que permitan civilizadamente avanzar en la democracia que tanto ha costado. Y, a contrapelo, Enrique Alfaro, hace un llamado a la ruptura con un partido y en específico con un personaje de la política, que si bien no es de su agrado, existe mucha gente que aprecia y valora muy distinto su trayectoria. Alfaro quiere utilizar a la gente para su venganza personal contra Raúl Padilla y eso amarga el caldo que pretende endulzar el Peje. Como de locos.
Esto demuestra la poca trayectoria, el currículum políticamente pobre, de un muchacho que se entusiasmó con meterse a la política cuando su vocación va más bien por el lado empresarial de su familia. Son gente de negocios, no todos muy transparentes, según opiniones de personas que han trabajado cerca de las notarías y otros rubros que maneja el clan Alfaro, que se presume de izquierda, ¿de dónde?
Alfaro se hizo famoso por los medios y sobre todo, con su inolvidable paseo a Cuba en compañía de amigos, entre quienes estaba el que facilitó el jet para hacer la gira de relajo a la isla de los placeres. Por eso es fácil que hable lo que sea, total, ya ha sido favorecido por la ayuda del propio Padilla cuando quiso ser diputado y ahora cuenta con un capital político considerable al juntarse con enemigos del grupo universitario, como Emilio González, el líder de todos ellos. Es evidente que Alfaro rema con la derecha, con la ultra derecha, que tanto sin sabor le causó al que ahora llega a impulsarlo en su aspiración. Una verdadera contradicción por la que nadie levanta ni un dedo. No extrañe que cuando termine esta elección busque acomodo en el PAN y seguro que lo ubicarán en algo, donde sea, los favores en política sí se pagan o no se es.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Se canjean cargos y comisiones en el Congreso de la Unión, para favorecer al Clero católico, modificando una vez más la Constitución.
La intolerante institución clerical inmediatamente se manifestó a través de sus voceros, que no titubean para llamar a quienes no estén de acuerdo con esta medida; ignorantes, anticlericales, chauvinistas. ¿Será posible que llegara a cambiar la perspectiva y la mente de quienes orientan esta feligresía? ¿Por qué predican con estos ejemplos de evidente agresión verbal, de tal violencia simbólica? De la misma manera que ellos en su culto utilizan símbolos, todos muy respetables, igualmente simbólicas son para los mexicanos las Leyes de Reforma, cuyo espíritu descansa en ese respeto, en el trato equitativo por parte del Estado y entre ciudadanos, a todos los cultos y a quienes llevan a cabo su vida por fuera de ellos. Que cada quien lo practique libremente en los lugares adecuados que cubren esa función. ¿Por qué salirse de la norma y la tradición, que también es respetable, modificando la ley?
A través de los boletines de prensa vemos que los líderes y la misma grey, se muestran agresivos con el verbo, como alguna vez lo fueron los instrumentos de tortura o las armas, según lo que muestra la historia. Muy su forma de pensar y su culto, sin embargo, es imperativo, como lo es el derecho a la vida, que comprendan que existen igualmente segmentos de la sociedad conformados por individuos, personas que no profesan ninguna fe y por igual son dignos. Se trata de ciudadanos que como tales merecen respeto, lo mismo que aquellos otros que practican distintas religiones, sean o no de Occidente.
El Estado laico protegía a todos; creyentes o no. Es el laicismo la única fórmula social de convivencia que garantiza las libertades de culto y creencias, sin menoscabo de que unos traten de imponer sobre otros sus propias visiones. Esto es lo que acaban de agredir los diputados, que por cierto, siempre eligen diciembre para aprobar los acuerdos que más daño le causan al país, abren las puertas nuevamente a que se imponga un culto y todo lo que representa, sobre el resto de la sociedad: Independientemente de que sea mayoritario en cuanto al número que representa la feligresía. Además, el estatus de ignorancia en el que se mantiene sumergida la mayor parte de la gente de este país, será como un pasto seco que puede arder a la menor provocación. Un mínimo de sentido común nos señala cuan peligrosas pueden ser las ideas, cuando no hay suficiente capacidad de análisis u otras facultades propias de un pensamiento formado en valores, como el respeto a la pluralidad de creencias, a las diferencias ideológicas, étnicas, o las distintas opciones sexuales. En un país cuya cultura ha permanecido anclada en los cultos católicos que son en ocasiones sincréticos, debido a las prácticas prehispánicas entreveradas, dar esta clase de libertades significaría ahondar diferencias con quienes piensan y se comportan distinto. Ya leemos en las expresiones de los medios de comunicación de la Iglesia, en qué términos se refieren a los que no son de la misma forma de pensar o proceder. Eso son precisamente los fundamentalismos, los que tantos esfuerzos y sacrificios ha significado para los pueblos liberárselos.
Los otros, quienes prefieren destacar en la vida por medio del estudio o del trabajo, sin que necesariamente su conciencia pase por someterse o adoptar una creencia en cuestiones de índole extra terrenal o espiritual, pueden verse amenazados o inclusive agredidos por turbas de fanáticos, como ha sucedido en este país, incluso en años recientes. Un buen ciudadano puede desenvolverse como persona digna, que merece respeto, sin que tenga que declararse creyente en algo. Y esto lo deben comprender muy bien los católicos, los políticos, la gente toda y sobre todo respetarlo.
No va a ser bien visto por muchos que los cultos se den en los parques, que lleguen a cerrarse calles o hasta carreteras, para llevar a cabo procesiones y todo eso que acompañado de cohetería, suelen hacer los representantes de la iglesia junto con sus fieles seguidores. En algunos casos pueden tomarse como provocaciones o llevar a la gente a enfrentamientos, inclusive hasta por cuestiones de índole vial o por el derecho al descanso que tiene toda persona. El país requiere de alguien que le garantice la paz, estabilidad, concordia, mirar al futuro y tratar de alcanzarlo, en lugar de generar tensiones o retrocesos políticos.
Es imperativo corregir esta enorme falta de los diputados y de quienes participaron con esta confabulación, para evitar más descontrol y derramamiento de sangre. Hagámoslo por el bien de las generaciones venideras.
sábado, 19 de noviembre de 2011
¿Alguien sabe cómo?
Es por esta razón que ya no he publicado mis artículos. Por favor disculpen este lapsus.
viernes, 23 de septiembre de 2011
La mujer en la prensa de Tuxtla,Chiapas
Las mujeres en este país no son muy distintas que en otros, sólo que en el nuestro las mujeres quizá sean, más que en otros países, distintas en su propio país, es decir, hay rasgos culturales que pueden diferenciar de múltiples formas a las mujeres mexicanas, la diversidad es grande en el suelo de México, pudiéramos decir más bien que es grandiosa.
Observamos que las habitantes de las capitales de los estados que pertenecen a la clase media o alta, guardan entre ellas cierta similitud en cuanto a patrones culturales como formas de sociabilizar, hábitos de consumo o estilos de vida, sin embargo, tanto el origen familiar como la influencia cultural de cada región, les moldea hasta cierto punto que las vuelve de alguna manera, originarias. Vemos igualmente que existen en ellas algunos comportamientos parecidos a los que practican mujeres de otras ciudades del mundo, especialmente del mundo latino, o de naciones con semejanzas históricas y de raíces culturales y genéticas compartidas, como son los países latinoamericanos. Además, todas, o quizá la gran mayoría, cabe dentro de aquello que define el concepto de mujeres occidentalizadas. Nuestras mujeres que pertenecen a ciertos niveles socioeconómicos elevados se comportan como mujeres del Norte, es decir, de Estados Unidos o Europa. Muchas de ellas tienen capacidad económica para viajar y hacer compras en los Shopping-Center de San Diego, Dallas o Miami, además han viajado a Europa u otros continentes, viven rodeadas de comodidades tecnológicas, autos de lujo, vacacionan en playas privadas, algunas juegan golf y la mayoría por supuesto ven cine, regularmente norteamericano y también series a través de canales igualmente de procedencia estadounidense.
Las que no llevan esos niveles de vida, si pueden en cambio pasarse días enteros en los centros comerciales o “plazas”, donde casi todo lo que se vende lleva una marca extranjera. Una o dos veces por semana entran en establecimientos con franquicia trasnacional de comida rápida, se visten de forma idéntica a las artistas famosas, generalmente de piel blanca y cabello rubio teñido, luciendo vestidos inspirados por modistos franceses o con algún disfraz, cuando llega la ocasión de celebrar el Halloween. Sin duda continúan los dominios de algunos estereotipos en nuestras regiones.
Por otra parte, decenas de millones de mujeres mexicanas viven en otra realidad muy distinta. Hacen tareas del campo o se ocupan de cuidar a los hijos que mandan a la escuela o bien, los requieren en actividades domésticas o faenas para contribuir al hogar. Estas otras mujeres que conforman la mayoría, también forman las filas de obreras en las maquiladoras o son las que ocupan una buena parte de los puestos para que la industria y el comercio operen. Desempeñan labores como secretarias, auxiliares, despachadoras, cocineras, camareras, afanadoras, cajeras, asistentes y un sinfín de tareas más.
La parte femenina a la que por lo regular da “cobertura” la prensa, corresponde al primer grupo, el de la elite o el de las clases con mayor capacidad de consumir los productos que al por mayor ofrece el mercado. Los diarios, al igual que la radio y la televisión comercial, reflejan los estereotipos que la sociedad produce. Van al ritmo que les impone la cultura, esto lo podemos palpar cuando nos encontramos con algunas fotografías de diarios antiguos o inclusive algunos ejemplares conservados en forma especial o a través de microfilmaciones de hemerotecas completas. Los formatos, el tamaño de la impresión, las distintas tipografías, la fotocomposición, el lenguaje mismo, han variado conforme a los cambios de época. El tratamiento hacia la población femenina por parte de la prensa, es el mismo que ha dedicado históricamente la sociedad al género. El conservadurismo que fue quedando atrás sin llegar a desaparecer, sobre todo en los estados del centro de la del país, sitúa a la mujer en pleno siglo veintiuno como la abnegada esposa que se hace cargo del hogar y del cuidado y educación de los hijos. Por increíble que parezca, muchas mujeres de la provincia todavía enfrentan a sus padres porque se niegan a darles autorización o apoyo para que estudien en la universidad. En estos lugares conformados por sociedades con visiones estrechas, los diarios reproducen tales valores que hoy nos parecen arcaicos. Esto por razones económicas aunque también es posible suponer que las líneas editoriales de la mayoría de éstos, comparten los criterios anclados en el pasado.
Las mujeres en nuestro país y en gran parte del mundo, ganan salarios inferiores que los hombres, padecen discriminación laboral y violación de sus derechos al aplicárseles exámenes de gravidez cuando solicitan empleo, sufren acoso sexual, tanto en empresas privadas como en el sector público, trabajan jornadas hasta de trece horas y además son las trabajadoras domésticas en sus propias casas. En Argentina, se aprobó hace dos años una iniciativa de ley para que las mujeres reciban del Estado (ochocientos pesos argentinos, cuyo valor es el triple del peso mexicano) una cantidad que, bajo el rubro de “ingreso por trabajo no remunerado”, se les entrega mensualmente a partir de cuando cumplen sesenta años. Se considera que toda labor que realizaron en el hogar durante años no recibió pago alguno, por lo que es justo retribuirles parte de ese adeudo en su madurez. Esto sin contar la ayuda que se les otorga por cada hijo que mandan a la escuela. Aquí, en cambio, crece el número de mujeres que mantienen el hogar y no reciben un solo centavo del gobierno ni de institución alguna.
Los medios de comunicación en general y la prensa en particular, no contribuyen realmente a una mayor participación femenina en la comunidad. Más allá de la repetición de tabús o clichés, donde aparecen haciendo roles que las vuelven objetos que estimulan el consumo, sobre todo de modas, no existen otros desempeños del género femenino. Son las “edecanes” de la sociedad. Si acaso una que otra dama que desarrolla actividades políticas, ciertas funcionarias públicas o empresarias que han trascendido más allá de sus regiones, son las que merecen las notas periodísticas. El resto de la población femenina es anónima y se supone que ve telenovelas.
A continuación un párrafo de la reseña sobre un desfile de modas en un diario de Tuxtla.
PASARELA * “Los chicos más guapos acompañaron a las niñas más lindas de la ciudad, quienes se lucieron en la alfombra con exóticos peinados y padrísimo maquillaje. Los fondos recaudados serán a favor de las misiones”.
No está mal que las jovencitas chiapanecas se luzcan en pasarelas como lo hacen habitualmente miles de mujeres jóvenes en el mundo, lo paradójico es que esta actividad que por ningún motivo debe asombrarnos dado que es inherente a las prácticas femeninas más antiguas, se dedique en este caso a recaudar fondos para las misiones, como lo afirma la nota. Es decir, las señoritas de posición social acomodada, organizan un desfile de modas de vestidos inaccesibles para la gente a quien le van a destinar lo recabado por medio de una institución religiosa.
Se trata de tendencias universales que son fácilmente captadas e incorporadas en las culturas nuestras, que por siglos han asimilado las influencias externas. Las identidades entran de esta manera en juego, siendo las de cada región invadida por la cultura extraña, las más vulnerables hasta llegar a peligrar su permanencia. Aquí debemos poner seriamente la atención. Una cosa es que las clases medias dispongan que sus hijas e hijos aprendan y sigan modelos propios de gente de su condición, igualmente influenciada por las corrientes culturales que comparten distintas sociedades del mundo, y otra es que tales influencias infiltren tanto que lleguen a imponer sus banderas por encima de los orígenes e identidades locales, hasta confundir a las generaciones que llegan a pensar su historia, junto con los contextos socioculturales donde se desenvuelven, a partir de los relatos del cine y la televisión foránea.
Los diarios pudieran abrir paso a la gama discursiva de la mujer contemporánea en el sureste, con una propuesta diferente del cliché que una vez las victimiza y otra las señala culpables. Esta dicotomía no resuelve el asunto y en cambio enturbia lo que pudiera objetivarse alrededor de la imagen pública de las mujeres, que se transmite a través de la prensa.
Como se menciona al comienzo de estas reflexiones, las mujeres guardan semejanzas y también diferencias culturales respecto de otras del mismo país y también de otras latitudes, sin embargo, la prensa no registra de forma sistemática o por costumbre comunicativa impuesta por el mercado, el potencial que emana de la riqueza de expresiones que el género femenino transporta a la vida de toda sociedad. Al margen del interés exclusivamente comercial que se enfoca únicamente en lo que se vende, se compra o se consume, el periodista pudiera fijar la mirada y visibilizar aquello que hacen, piensan y practican las mujeres latinoamericanas. No solamente son las mujeres una pieza esencial del motor del consumo sino también de la economía, de la ciencia, de la cultura y de toda actividad productiva. El vicio de tenerlas como una sub categoría y presentarlas como mercancías que a su vez promueven mercancías, las expone a los más terribles daños y peligros, a su vez sintomáticos de una sociedad cuyos valores son cada día más decadentes. Saquémoslas de las vitrinas y escaparates que las lucen atractivas, maquilladas, limpias, femeninas e inocentes. En cambio que sean sobresalientes en las profesiones, que se les conozca por medio de la academia, de la ciencia o las artes, del mundo laboral o de la acción ciudadana o política, también como madres educadoras o compañeras de un esposo, pero bajo otras perspectivas y modelos. La prensa puede y debiera, por compromiso social y ético, hacer mucho al respecto.
miércoles, 22 de junio de 2011
La crisis en México
Hace meses fuimos testigos de que el mundo financiero se cimbra, los capitales que viven del capital, es decir el mercado del dinero, entraron en una fase que muchos describen como terminal, donde el exceso de oferta destruyó la demanda generando más pobreza y desigualdad. Tan sólo en América Latina, donde las medidas de ajuste estructural y de estabilización económica prescriptas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hundieron a la población en la miseria, la cantidad de pobres se duplicó entre 1980 y 2001 pasando de 120, a 220 millones.
Desde que fueron abandonadas o francamente despreciadas las políticas sociales y quedó la economía bajo la égida del Banco Mundial (BM) y el Consenso de Washington de los años 1980-1990, cualquier consideración ligada a la asistencia o ayuda social, aquello que se entiende como compromiso presupuestario hacia el pueblo, al igual que toda medida redistributiva, han sido fuertemente atacados, siendo los propios gobernantes, quienes repuntan este modelo emblemático del capitalismo moderno y ponen todo el aparato del Estado a su servicio. Por supuesto que la agudización de la crisis actual tiene que ver además con presiones o intereses mancomunados con los lobbies del país vecino, que a últimas fechas ha presentado síntomas de pérdida de liderazgo entre las naciones, principalmente en Europa y no se diga ante China, nación cuyo poderío industrial y comercial se hace evidente por medio de una expansión mundial que cada día es más importante en Latinoamérica.
Esta y otras situaciones adversas han obligado a que Estados Unidos reaccione en la forma acostumbrada, utilizando la ley del garrote, lo cual agudiza la problemática mexicana junto con las dificultades que muestran los gobiernos para entenderse con sus pares, a pesar de que en las tres décadas recientes han sido complacientes hasta la abyección, para cumplir con los dictados estadounidenses, principalmente en materia económica, migratoria y de seguridad. La sujeción del país por parte del Consejo de Washington nos priva por ahora de cualquier independencia económica y política. La manera como se formuló y se lleva a cabo el TLC y el Plan Mérida, son ejemplos claros.
Es importante también señalar que al depender los Estados Unidos de las drogas, tanto a niveles de consumo como del negocio que éstas ofrecen, su “socio comercial” México, tiene que jugar un triple rol bastante complejo como proveedor, puente y justiciero de quienes operen por fuera del círculo protegido por ambos gobiernos. Eso explica los más de 40 mil muertos relacionados con esta política de Estado, en lo que lleva la administración de Felipe Calderón, más lo que se sumen de aquí a que sea relevado del cargo.
La severa crisis no es otra cosa sino la consecuencia de sucesivos gobiernos cleptócratas, conformados por gente acostumbrada a servirse del poder, por ínfimo que sea, sin la menor consideración hacia gobernados. Cualquier puesto en los tres niveles de gobierno en México, es entendido como sinónimo de oportunidad. El Estado es percibido como una gran agencia de empleos y negocios a la cual los dos regímenes surgidos de la pseudo transición democrática, impusieron su propia dinámica con la misma fórmula de: a mayores escrúpulos menores posibilidades de hacer fortuna. Por su parte los partidos en lugar de tener desarrollo para favorecer la calidad de la democracia, se revelan como instituciones que enlistan gente ávida de llegar a cualquier cargo de la función pública, a costa de lo que sea y después disfrutar los beneficios de ese golpe de suerte. El pueblo expresa una sentencia que al respecto dice: “a mi no me den, sino pónganme donde haya”.
Igualmente aquella frase porfiriana de “más administración y menos política”, hoy pudiera ser sustituida por “más concentración del poder y menos política”.
Así se inscribe nuestra realidad como nación subdesarrollada que en ocasiones retrocede en la práctica democrática.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Propaganda política en la red
(La carta se encuentra enseguida de mi texto)
Considero que este tipo de panfletos no abonan absolutamente nada positivo para el curso del país. Sin embargo, creo saludable que los ciudadanos disientan y discutan democráticamente sus diferencias.
Como extranjero que pasó aquí un poco más de un año en calidad de estudiante de doctorado en ciencia política y periodista, percibí una desatada e infundada campaña con la visible intención de deslegitimar el gobierno, que si bien no ha logrado mejorar sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos, es, con mucho, una administración pública que se encuentra a años luz del desastre de la década de los 90. Esto no me tocó palparlo, pero lo supimos por la prensa y lo corroboro con las personas que lo rememoran y dan cuenta de ello. Me han descrito lo que vivieron cuando los cacerolazos, las devaluaciones, la hiperinflación galopante, el desempleo agudo, el sueño del dólar 1 a 1, quiebras masivas y hasta el extremo de practicar el trueque para llevar alimentos a la familia. ¿Dónde quedó el orgulloso ferrocarril argentino? ¿Y la fábrica de aviones que tuvo Córdoba?
Hoy Argentina es diferente aunque falta mucho por mejorar. No me quedó ninguna duda de que la presidente Cristina Fernández, tiene los arrestos y el talento necesario para la conducción del gobierno, mucho más allá de lo que han demostrado los mandatarios que reiniciaron la democracia.
Me causa desánimo, aunque no soy argentino y vivo al margen de lo que aquí sucede, que una nación con tantos valores humanos e incuantificable riqueza natural, sea tan proclive al divisionismo ideológico con tintes de conflicto perpetuo y no se den oportunidad de estimar lo que el adversario pudiese aportar a la sociedad. Esta supuesta chica que escribe la carta, acusa a la presidente de “dividir” a los argentinos, incurriendo precisamente en la misma práctica, no tan sólo es frontal y pretenciosa al adjudicarse la posición de vocera de la opinión pública, pasando por alto que millones de ciudadanos están conformes con su gobierno y viven de su trabajo, sino que descalifica totalmente a la mandataria, sin conceder ni un solo aspecto o renglón positivo.
¿Esta carta encierra realmente una opinión que pudiera tomarse como seria, objetiva e independiente de corrientes políticas? ¿Merece que se le de tratamiento de reflexión útil y por tanto circule? Por supuesto que no. Luciana refiere que no está “ni en un extremo ni en el otro, que no es ni de derecha ni de izquierda, que no es ni blanca ni negra, que no es ni cabeza ni concheta”, ¿entonces qué es y dónde está? Toda persona que manifieste una opinión de carácter o interés público, está por antonomasia, opinando desde un plano que indefectiblemente se ubica en alguno de los puntos del eje político entre izquierdas y derechas, a menos que se halle en “el éter”. O se habla desde la perspectiva y por la propia experiencia de las masas, el pueblo, o bien, desde la mirada de las élites, el conservadurismo que prima las privatizaciones, lo individual en tanto sistema democrático liberal. Y esto es lo que se denomina “derecha e izquierda”, aunque también existen las posiciones políticas denominadas de centro-izquierda y centro-derecha.
Luciana no se ubica en ninguna de ellas y afirma que sólo cree en la “cultura del trabajo” ¿Cuál es esa cultura y a qué tipo de trabajo se refiere esta dama? En argentina trabajan desde magnates hasta obreros, lo mismo que campesinos, profesionistas, técnicos, amas de casa, burócratas, profesores, artistas y millones más que laboran de lo que sea, sin aparecer en los registros contables. Por tanto hay múltiples formas de concebir y asimilar el trabajo, así como también personas más o menos conformes con lo que desempeñan y son remuneradas por ello. A unos les satisface, en tanto que otros se conforman pasivamente y muchos más reniegan con y sin razón. También están los jubilados y hasta las señoras que reciben una pensión por haber trabajado en su casa. ¿En qué lugar del la tierra se aplica este beneficio? No conozco ninguno.
En mi humilde sintonía con lo que he vivido en este hermoso país, donde encontré brazos abiertos, manos amigas y corazones amorosos, que nos dieron tantas cosas bellas como familia y como personas, puedo decir, sin rubor alguno, que me llevo una buena impresión de la sociedad y el actual gobierno argentino. Agradeceremos por siempre tantas cosas recibidas tal vez sin merecerlas. Por si fuera poco, gracias al sistema de educación pública gubernamental, mis hijos asistieron a una escuela que se distingue por el nivel de excelencia de sus maestros, lo cual constaté al convivir con la mayoría de ellos, así como las facilidades que tuvieron mis muchachos para cursar su año escolar. Les enseñaron y además les ofrecieron alimentos de buena calidad. Esto no lo he visto en ninguno de los países que he visitado en Norteamérica y Europa. En México ni se sueña con algo así, a pesar de que se le cataloga como la 14ª economía mundial.
La presión globalizadora ejerce fuertemente su influencia en las Américas, por lo que las naciones han padecido crisis en mayor o menor grado, siendo ésta una de las que tuvo menos afectaciones ocasionadas por las medidas que se aplican o los fraudes que operan desde los centros financieros del norte. En resumen, Argentina va, despacio, pero avanza.
Sugiero, sin ser nadie para ello, solamente por el afecto que le tengo al país, que se tenga voluntad al gobierno, que las personas no se dejen manipular por los medios de comunicación que hacen monopolios, siendo otro cáncer de la sociedad tan dañino como el consumo de drogas y la violencia. Se trata de empresas que lucran con todo lo que acontece en la nación, tanto en la vida pública como privada. Ellos tienen sus propias agendas e intereses que defienden, sin importarles la estabilidad social, la calidad o niveles de vida, ni los consensos, sino todo lo contrario, para los medios, entre más exasperada y nerviosa se encuentre la gente, más obtienen ganancias, pues venden emociones como el miedo o el odio político. También tienen entre su mercancía la idolatría a las figuras deportivas o del espectáculo.
Un Estado fortalecido, democrático, con vocación de justicia y reparto social, es lo menos atractivo para esta clase de medios como Clarín, Televisa, Globo, etc., que se comportan como aves de rapiña al ser des informadores y formadores de opiniones polémicas. Negocian con los conflictos y el caos. Por tanto los abonan constantemente. Que no sea la gente un factor más que cumple esta tarea. Por eso escribo estas líneas.
Excelentísima Sra. Presidenta de la Nación ,
Me dirijo a Ud. con el respeto y reconocimiento que su investidura merece:
Luego de escuchar atentamente cada uno de sus últimos discursos y de analizar profunda y comprometidamente nuestra realidad me pregunto, una y otra vez, me perdí de algo o me volví a equivocar? Antes que nada, le quisiera aclarar que no respondo a ninguna fuerza política del presente ni del pasado. Soy, como muchos otros, una ciudadana argentina que por convicción creció, se educó y morirá en su tierra natal.
En su discurso de ayer arrancó haciendo mención a lo leído por Ud. en los medios y manifestó, acertadamente en mi opinión, el horror que representa ver que alguien pida la vuelta de asesinos a la política. Ahora me pregunto, Ud. no escuchó, ni leyó, ni vio nada relacionado con algunos de sus colaboradores? Concretamente, no escuchó a D'Elia diciendo textualmente que 'mataría' a todos los vecinos de los barrios de Recoleta, Barrio Norte, Belgrano? No lo escuchó Sra?
Me generó exactamente el mismo rechazo que escuchar a aquellos que piden la vuelta de los militares.
Pero volviendo al tema que me preocupa y que estoy segura preocupa a más de un argentino, por qué siempre sólo escucha lo que a sus oídos e intereses molesta? Haciendo la vista gorda y oídos sordos nos separa, nos enfrenta, nos divide. Y no es eso lo que los argentinos y argentinas, como Ud. nos llama, necesitamos ni queremos. Por qué habla despectivamente de aquellos que hemos elegido vivir mejor con el producto de nuestro esfuerzo? A veces siento que para ser una argentina querida y representada por Ud. debería nivelar para abajo, aspirar sólo y únicamente a un plan social, a una caja de alimentos, a la caridad de otros.
No nos siga dividiendo en sus discursos, no incite a la violencia, no nos tire su policía a la calle.
No nos quite el derecho a disentir porque la Democracia se trata de eso.
Acaso no fue Ud. electa sobre esas bases. Respétela en todos los ámbitos, en los que la favorecen como en los que no.
Se autodenomina la presidenta de todos los argentinos y argentinas pero al mismo tiempo nunca deja de mencionar dentro de ese grupo a quienes no la votaron y piensan diferente.
Por qué divide a la sociedad argentina dependiendo del barrio donde vivimos y se dirige despectivamente a las sras. paquetas que viven por el suyo? Por qué? Por qué algunas marchas y cortes son válidos y otros no?
Por qué siempre habla del 'crecimiento' económico sostenido pero nunca menciona a la inflación también en alza provocada por semejante gasto público?
Por qué siempre se expresa de manera irónica y con mucho resentimiento hacia aquellos que sólo hemos elegido al trabajo y al esfuerzo como medio de vida? Por qué siempre nos lleva a los extremos, o somos gorilas o revolucionarios del '70, pobres o ricos, blancos o negros. No Sra., no nos divida.
No es eso lo que queremos ni lo que nos merecemos.
Seguramente no podrá conformar a todos por igual pero Ud. se debe a la sociedad argentina en su totalidad, a sus seguidores y a sus opositores, cuando nos nombre no se ocupe de aclarar taxativamente y con algún calificativo despectivo a estos últimos. Hay una gran parte de la sociedad a la que Ud. se debe también, le guste o no, comparta o no, de la misma manera que ellos la respetan y le dan la institucionalidad a su gobierno. pese a no compartir muchas de sus ideas ni sus formas.
Nos trata de golpistas, de gorilas? Suena muy agresivo para quienes estamos muy lejos de ello.
Por qué nos ofende de esa manera Sra. Presidenta. Somos personas de bien, que trabajamos todos los días para pagar nuestros alquileres y servicios ya que no corremos con la suerte de otros que siempre tienen todo gratis, todo, hasta casas que el Estado Argentino les otorga o que por la fuerza ocupan, somos ciudadanos que además pagamos nuestros impuestos, impuestos que supuestamente son para recibir, a cambio, educación; salud y justicia pero en forma paralela, de nuestros miserables salarios, también debemos abonar un sistema de salud privado, educación privada y en muchos casos seguridad privada ya que la Redistribución de la que Ud. habla y repite una, dos e infinitamente en cada uno de sus discursos NO llega a nosotros. No Sra. Presidenta, no nos llega.
Para nosotros NO hay Justicia Social, para nosotros sólo hay deberes que cumplir, NO tenemos Derechos, ni siquiera los Derechos Humanos existen para nosotros que perdemos a nuestros hijos, padres y abuelos en las calles a quienes matan para robarles. Situaciones a los que sus ministros tildan de casos aislados.
Para los que trabajamos jornadas muy extensas para poder llegar a fin de mes y vivir dignamente NO hay Redistribución del Ingreso Sra. No se nos devuelve más que agresiones, no sólo verbales y morales sino también físicas.
La Plaza también pertenece a quienes salimos a disentir sin palos, ni capuchas, ni piedras.
De qué Justicia Social habla Sra. Presidenta? Los que roban y matan siguen en la calle y los que corren la suerte de seguir vivos en defensa propia están presos.
Hay un grupo muy grande en la sociedad argentina Sra. que, no está ni en un extremo ni en el otro, que no es ni de derecha ni de izquierda, que no es ni blanca ni negra, que no es ni cabeza ni concheta, que sólo conoce lo que muchos han olvidado y otros se olvidan deliberadamente de no generar, que es la Cultura del Trabajo.
No nos ofenda Sra., no nos ofenda y tenga un poco de sensibilidad por todos aquellos que nos merecemos no más que un poco de respeto.
Gracias,
Luciana Berardinelli
D.N.I 29.060.893
miércoles, 17 de noviembre de 2010
De Kirchner al kirchnerismo
Las imágenes aparecen todos los días y para que circulen se les reproduce, son reeditadas conforme a la conveniencia de los entrecruzamientos que forcejean y condicionan el devenir político. La fuerza que potencia la gestualidad captada por las lentes se controla por medio de las élites que utilizan los símbolos visuales puestos en circulación para sacar provecho.
Una forma de mirar hacia algún objeto, la actitud o la postura, cierta mueca o cualquier ademán para taparse el sol, adquieren dimensiones interpretativas cuyo uso escapa a cualquier control. Cada quien encuentra y ve lo que busca o necesita para comunicar con ello. Los productores trasponen y dislocan la composición original para reconvertirla en otro relato, una proyección con diferente expresión visual. De esta manera las imágenes son recapturadas y revestidas para volvérseles a reacomodar y titular en su otra representación, se les convierte en elementos visuales acompañantes de los titulares.
Dentro de un cortocircuito que cada día tiene menos durabilidad, las imágenes son procesadas al punto de volverse logotipos. Funcionan en el imaginario exactamente como lo hacen las marcas que se muestran durante segundos que a los receptores les bastan para captar el mensaje.
Se trata literalmente de relámpagos cortocicuitados donde se unen mensaje y medio, causando un destello o imagen que subvierte lo real, imprimiéndose en la realidad pensada colectivamente, es decir, en el imaginario. Esto puede durar unos segundos y se repite hasta por varios meses, como es el caso de las campañas políticas.
Las imágenes y símbolos potenciados por las mediaciones, se graban temporalmente convirtiéndose en tatoos o tatuajes mentales a niveles masivos.
Cualquier rostro reproducido por los medios se vuelve un objeto común, se transforma en una imagen conocida asociada a determinada información. La imagen de Néstor Kirchner, exhibida continuamente por los medios ya pertenece al pasado, mas no sucede lo mismo con el kirchnerismo.
La mirada de Néstor era lo que más llamaba la atención de su rostro: Unos ojos agrandados y la prominente nariz, posiblemente le ganaron el sobrenombre de pingüino, tal vez esa haya sido la causa. Esa mirada denotaba seguridad. Parecía disfrutar del trabajo de político. Estaba entregado a un proyecto cifrado en el dúo que hacía con su esposa Cristina Fernández. Ambos vivieron la política juntos desde hace aproximadamente dos décadas.
Como sucede con todo político que ocupa cargos destacados, N.K. era blanco de ataques mediáticos constantes y sistemáticos, hasta después de su muerte acaecida en forma por demás sorpresiva, pese a los conocidos padecimientos cardiacos del expresidente.
Se le asociaba con la reelección y la consecuente continuidad de un estilo de gobierno abrazado más a los cánones de autonomía, que por cierto se han vuelto práctica común en naciones sudamericanas, que a los antiguos ritmos bursátiles y financieros impuestos desde el norte. El Kirchnerismo como sub especie híbrida del peronismo, es de orientación popular, así lo reconocen y ejercen quienes integran el actual gobierno. Hacia allá se dirige la mira social que habilita los recursos y estos son liberados paulatinamente, llevando alivios sobre ciertas urgencias cuya atención es impostergable.
Un gobierno popular no es bien visto por el monóculo de Washington, cuyos dueños prefieren conservar el estatus de jugador que se lleva la mayor parte de las ganancias, tramposamente. Contra esa marea reaccionaria respaldada por el conservadurismo recalcitrante interno y externo ha ido bogando el gobierno kirchnerista. Se trata de negocios que atraviesan cualquier escaño del poder y que por tanto impactan en el margen de maniobra política que tiene a su disposición un grupo y su máximo representante.
Una de las facetas que se critican con mayor dedicatoria es precisamente la acumulación de poder político y sobre todo económico que llegaron a acumular los Kirchner. Riqueza que se atribuye a cuestiones un tanto enturbiadas o turbias de origen, las cuales brotan a través de correos de la web o medios informativos que no son afines a esta corriente política. Sin meter las manos al fuego por la procedencia del capital, simplemente lanzo la pregunta: en este mundo global bajo la egida del mercado, ¿quién puede gobernar sin poseer una fortuna que abra las puertas a los salones donde se deciden los destinos de las naciones y por ende la humanidad? El que no conoce las reglas del juego, ni se encuentra materialmente en condiciones de jugarlo, no tiene sentido que permanezca, por más que sus deseos le empujen a jugarse todo. Se requiere estar fuerte en todos los sentidos para aspirar a las ligas mayores de la política. Salvo en naciones donde el capital cultural y social rebasa cualquier otro, como sucede en Bolivia, para llegar al gobierno es necesario poseer una buena suma de dinero. De lo contrario se tendrá que recibir financiamiento hasta para costear una gira o un viaje y de esta manera se elevarán los compromisos, restándose capacidad de mando. Tal como sucede con varios gobernantes de Latinoamérica que llegan al poder atados de pies y manos. En ese sentido Néstor Kirchner jugaba pragmático. Era capaz de entablar conversaciones y llegar a acuerdos con figuras emblemáticas del capitalismo de mayor abolengo, a la vez que actuaba conjuntamente entregado a causas populares o progresistas con sus pares más radicales, como el llevado y traído aunque siempre nombrado Hugo Chávez.
Sin duda la Argentina Kirchneriana tiende a pensar en soluciones exigidas desde la base social. Asignaturas pendientes que no han sido favorecidas desde décadas, sino más bien lo contrario: han soportado mermas considerables en cuanto a calidad y expectativas de vida. El país en caos de hace una década se convirtió en uno que funciona, aunque todavía permanece invadido por el cáncer de la corrupción, así como otras inercias del clientelismo, entre otros vicios no erradicados. Las desigualdades se acentúan todavía por el efecto demoledor del neoliberalismo, sin embargo, se abre paso ya una emergente planta productiva local que sin duda es la mejor ruta hacia el progreso. El principal artífice de este cambio, las generaciones, espero, se lo van a reconocer sin titubeos, fue Néstor Kirchner.
Hay ya un rostro menos para la publicidad política y otro nuevo para la historia actual argentina. No le veremos más en las pantallas de televisión o en los infogramas de prensa como persona activa que no abandona sus deseos de conducir destinos, en términos de liderazgos nacionales y supranacionales. Llevaba a cabo una misión conjunta con otros líderes para buscar fortalecimiento y crecimiento acorde entre distintos intereses, como muralla de contención para un futuro incierto. Ello en tanto la presidente se encargaba como sigue haciéndolo, de la política y los asuntos internos y externos del Estado. Argentina se puso en marcha a partir de la etapa que encabezó Néstor. No hay forma de rebatir los evidentes estallidos sociales, la crisis provocada por la banca rota extendida que provocó una enorme emigración de argentinos que duró años, hasta que llegó un poder que ubicó en situación estable al país. Esto sucedió en forma continua desde hace aproximadamente ocho años. Más o menos el mismo tiempo que ha permanecido Lula en la presidencia de Brasil, con resultados que asombran al mundo.
Me guardo y a la vez comparto el recuerdo de su esposa vestida de luto, recibida en un acto público llevado a cabo en una factoría automovilística de firma francesa situada en Córdoba. Con una extraordinaria capacidad de síntesis dejó claramente expuesto el objetivo de su gobierno, recalcando que desde que asumió el mandato presidencial su marido se propuso gobernar a favor de las mayorías, hizo énfasis en la vocación popular del régimen que constituye la esencia del kirchnerismo. Mencionó que se optó por una política fuera de la órbita de los alineados hacia el norte, buscando mayor autonomía e interacción con los países del Cono Sur. Subrayó la importancia del esfuerzo productivo nacional, la fuerza de trabajo, como eje sustancial para el crecimiento. Se confesó como devota de Argentina, de su pueblo, como lo fuera Néstor, su compañero. Al decirlo advirtió que sentía su presencia entre la multitud reunida y lloró un poco, después siguió con la orden del día, sin cambiar el protocolo ni dejarse llevar por la emoción. Estoica y a la vez sensible, muy cercana, legitimada por su propia personalidad y autoridad, hizo un breve recorrido donde se le extendieron cientos de manos que trataban de tocarse con las de ella.
Se quedará el expresidente por largo tiempo en el imaginario y en el lenguaje que habla por la sociedad argentina, de sus avatares.
Néstor Kirchner será invocado una y otra vez, para hacer referencia a lo que representa el compromiso, la vocación de la gente de Estado en una América que llega a otra etapa de madurez y desarrollo, no exenta de nuevos desafíos, retos y también oportunidades.