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lunes, 14 de diciembre de 2015

¿Guerra en México?

El inminente estallido de conflictos en el interior de México nos pone a pensar en lo que pudiese haber detrás de todas esas rupturas, protestas e inconformidad social que deriva en manifestaciones y desconocimiento de autoridades, toma de instalaciones como casetas de peaje, cierre de autopistas, ataques a presidencias municipales u otras movilizaciones cada día más frecuentes y violentas. Lo que sucede en gran parte del sur del país, con extensión hacia ambas costas del Pacífico y del Golfo, además de algunos brotes en Baja California, sugiere que las condiciones están dadas para que surja un gran conflicto; solamente falta el incidente que lo provoque. El Estado ya no es capaz de gobernar en todo el territorio nacional. Ha perdido sustancia, solidez, dominio y capacidad para contener al crimen organizado, causante principal del quebranto social, mismo que se alimentó de la inoperancia y corrupción de los gobiernos federales, estatales y municipales, durante décadas. A causa de ello apareció una forma de sublevación de gente que ha llegado al límite de las posibilidades de sobrevivir frente al embate brutal de la violencia que se ha dado en todas sus manifestaciones, sobre todo en sus vertientes de extorsión, secuestro o desaparición forzada de personas. Abundan por todas partes las fosas clandestinas, crece el terror en tanto que se esfuman los derechos humanos para la mayoría de ciudadanos que habitan en las áreas sacudidas por la presencia de grupos armados, tanto oficiales como criminales de los cárteles o supuestos grupos de autodefensa civil que resultan igualmente violentos. Será al principio en Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Veracruz, donde habrá más acciones en forma de guerrillas que facilitarán la toma del control por parte de los grupos que se organizan y entrenan para enfrentar a las fuerzas armadas federales, aunque inicialmente estas filas de individuos fueron creadas para defender a las poblaciones de los grupos delincuenciales que tomaron control de las mismas. A estas agrupaciones de civiles armados se sumarán seguramente otras más que forman familiares o gente cercana a las víctimas de Iguala y de otros lugares como Atenco, que han sido escenario del trato violento hacia la población por parte del Ejército y policías estatales o municipales, además del que les infligen las bandas de sujetos que sirven al crimen organizado, principalmente en el Estado de México, y Michoacán. Por su parte la movilización de las corrientes del SNTE igualmente irradia una inconformidad que se torna cada día más violenta y por motivos que no han sabido atender las autoridades del gobierno federal, debido a la falta de voluntad política que se origina fundamentalmente por el exceso de confianza que se tiene en las formas tradicionales de imposición y represión, que históricamente ha utilizado el Estado como único recurso. Posiblemente los grupos inconformes ya reciben ayuda en logística, armas y efectivos del extranjero, que ingresan de manera clandestina, como sucede siempre en esta clase de conflictos. Sería cuestión de unos meses a partir de los brotes iniciales para que se extienda un levantamiento que pudiera llegar a Centroamérica, en interacción con pares igualmente alzados, en tanto que en los Altos de Chiapas los zapatistas permanecen atentos y quizá en preparación para continuar la lucha armada que iniciaron en 1994 y abandonaron como tal pocos años después, cuando se dio la alternancia al régimen del PRI y lograron establecer su autonomía comunitaria. ¿Qué tanto hay de influencia de Estados Unidos, a través de qué mecanismos o dispositivos, en estas circunstancias enrarecidas que se desarrollan en lugares tan cercanos a recursos de minerales auríferos, ferrosos, litio, hidrocarburos, potencial portuario, aprovechamiento eólico, etcétera? ¿Qué relación tiene esta violencia con las zonas de siembra y tráfico de drogas como amapola, que se producen en las sierras de la región? El conflicto creado puede cumplir, entre otros, con el propósito de acabar con resistencias que históricamente se han dado ante la colonización de la zona, por parte de las multinacionales amparadas en tratados comerciales y de cooperación militar que hicieron y continúan realizando los gobiernos neoliberales, como los llamados Plan Puebla-Panamá o el Plan Mérida, signado por Jorge Bush y Vicente Fox y a través del cual existe intercambio que los estadounidenses entienden como anuencia de los mexicanos para que operen con logística, equipamiento, armas y efectivos, que introducen al país con el argumento de enfrentar a los cárteles. El control de rutas marítimas y terrestres de esta parte geográfica ístmica conlleva razones estratégicas que son primordiales para los intereses estadounidenses en la región, sobre todo en el litoral del Pacífico, esencialmente ahora que son confrontados directamente por los intereses de China. No ha sido posible para ellos tener dicho control en forma plena debido a las estructuras sociales y políticas a las que se añaden tradiciones de fuerte arraigo, como son algunas formas de auto gobierno comunitario. La ideología de la gente que habita en estas latitudes del sur y sureste, tampoco concuerda con las visiones neoliberales en tanto que suponen la asimilación o socavamiento de las diferencias étnicas o la diversidad de valores donde descansa el patrimonio cultural que desean mantener. La población se opone a los cambios que conllevan la explotación de recursos materiales y humanos, asociados al esquema económico que se disfraza de modernidad a nivel discursivo, por lo que todo lo que se resiste al neoliberalismo es violentamente atacado. En este sentido algunos de los llamados cárteles han sido fomentados soterradamente bajo un plan que sigue la lógica de ser posteriormente perseguidos por el Estado, por lo que éstos responden en forma extremadamente violenta. Esta medida originó la creación de escuadrones que se auto nombraron grupos de autodefensa cuyo número de efectivos tiende a crecer en forma exponencial. Los “autodefensas” subordinan varias extensiones a su accionar que repele tanto a grupos del crimen organizado, como al Ejército y policías. Si se prolonga esta lucha el Ejército se verá forzado a concentrar más unidades de ataque en estos estados. Por su parte las comisiones internacionales de investigaciones de delitos tales como desaparición de personas y ejecuciones en México y que tienen evidencias cada vez más contundentes que señalan que ha tenido responsabilidad el Estado, forzarán a que las partes involucradas actúen en forma más intensiva en la región, con la finalidad de opacar o distraer las revelaciones que seguramente se llevarán a cabo con dicha averiguación de la verdad, e incluso suspenderlas con un acrecentamiento de los conflictos. Esto llevaría a una forma de guerra civil de consecuencias funestas para la población que estaría aislada e inerme.

jueves, 16 de julio de 2015

Libertad de expresión ¿para quién?


Es importante hablar de quienes han padecido agresiones debido a que practican un periodismo que rebasa, no se ajusta o desborda, lo que algunos grupos o actores sociales están conformes con que se divulgue.
La libertad de expresión se encuentra bajo amenaza en México. Esta circunstancia, por demás inconveniente y hasta penosa, se confirma con un informe que dio a conocer La Misión Internacional sobre Agresiones contra Periodistas, cuyos representantes estuvieron en nuestro país del 20 al 25 de abril y visitaron, además de la capital, los estados de Oaxaca, Michoacán, Sonora y Guerrero.
Después de revisar expedientes y entrevistarse con las familias de las víctimas, los comisionados de los organismos internacionales concluyeron que México es el país que representa más peligro en América Latina, para ejercer el periodismo. Coinciden en que, el crimen organizado, la corrupción, la falta de voluntad política y la omisión del Estado para dar la debida atención a estos delitos, son los “principales obstáculos” para brindar seguridad a los comunicadores.
La delegación representó a organizaciones como: la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Article 19, International Media Support, Reporteros Sin Fronteras, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias y otras seis agrupaciones más.
El momento de crispación social que atravesamos nos da pauta para reflexionar acerca de cuestiones que son clave para la estabilidad, como por ejemplo el Estado de Derecho, que existe no más allá del discurso, según acontecimientos como la represiones en Atenco y los estados de Oaxaca, Chiapas, o las incursiones del ejército en las comunidades, sobre todo las más apartadas de la geografía nacional, donde se cometen abusos en total impunidad. A esta lista se suman los excesos contra los derechos humanos que frecuentemente tienen lugar en los retenes que instala el ejército en las carreteras o caminos y que han cobrado la vida de quienes tuvieron el infortunio de encontrarlos en un momento equivocado, porque no se escuchan o se ven las señales de “alto” que hace un soldado con una linterna casi sin baterías, a media noche. Como si estuviéramos en una guerra. Cabe mencionar las golpizas que propinan los policías a los detenidos por el delito de “portación de cara”; los allanamientos y detenciones arbitrarias que son parte de la vida cotidiana de un número ignorado de ciudadanos.
Durante los gobiernos federales del Partido Acción Nacional, es decir, los últimos ocho años; veinticuatro trabajadores de los medios de comunicación fueron asesinados; ocho han desaparecido y decenas más fueron víctimas de agresiones o amenazas por razones que tienen que ver con su actividad.
No todo llega a tener cobertura mediática. Pasan desapercibidos para la opinión pública la mayoría de los casos donde se atenta contra los derechos de personas en general y periodistas en particular. Las agresiones a medios de comunicación son tan antiguas en México, como la propia historia de los medios. Al igual que en otros países, la prensa siempre ha tenido enemigos. Tanto los periodistas como las instalaciones de los medios de comunicación independientes, no se hayan exentos de sufrir atentados. El caso más reciente contra alguna instalación, fue el asalto que hizo un comando armado hace aproximadamente cuatro años en el Estado de México -caso conocido como el “Chiquihuitazo”- perpetrado durante el período foxista por mandato de los dueños de Tv Azteca, con la finalidad de quedarse con la señal del Canal 40. Fue suprimida así la línea de periodismo objetivo con la que esta televisora mantuvo su audiencia. No menos agresiva contra la libertad de expresión fue la famosa “Ley Televisa” que pretendió entregar el foxismo a los concesionarios por medio de un decreto.
Entre las razones que enturbian el de por sí sombrío panorama periodístico, encontramos a las televisoras y redes de radiodifusoras que monopolizan las concesiones de la llamada señal abierta; tratan éstas de vender una realidad que solamente existe en sus pantallas o transmisiones a lo cual llaman “entretenimiento” o “cobertura noticiosa”. Fabrican noticias donde favorecen a los grupos con los que mantienen alianzas, conformando una coalición sui géneris, entre los medios de comunicación; el gobierno en turno; cierta élite de empresarios, la mayoría de ellos ligados al clero y la propia institución eclesiástica, cuyo protagonismo destaca de manera notable y hasta con ostentación de poder en la vida política de nuestros días.
María Salazar, del Comité para Protección de Periodistas; Darío Ramírez, de Article 19; Manuel Méndez, de la Federación Internacional de Periodistas; Jesper Hoberg, de International Media Support, y Andrew Raldof, de la Unesco, afirmaron que “la concentración de medios en unas cuantas manos, como sucede en México, atenta contra la libertad de expresión y la pluralidad. Además, observaron que existe una “arbitraria distribución” de la publicidad oficial, la cual se utiliza como premio “para los bien portados” o como castigo contra los que critican. 1 (La Jornada. 26-04-2008)
No resulta estimulante para un periodista o comunicador, desarrollar su carrera en un país que limita la libertad de expresión, principalmente con el control de las señales concesionadas a empresas con las cuales el gobierno mantiene relaciones de interés económico y político. En estos lugares se ejerce cierto modelo de periodismo cómodo a las élites, donde los inconformes, los disidentes o auto excluidos del discurso dominante, son invisibles, aunque ahora hayan puesto de moda exhibirlos como antisociales.
Nos deben interesar, sobre todo, quienes por alguna razón que puede ser algo muy personal, dedican tiempo y talento a esclarecer hechos que son de interés público y que alguien procura ocultar, que pasen desapercibidos. Algunos, burlan los cercos informativos con la finalidad de hacer que se conozca lo acontecido u otra versión de lo acontecido. Por ello muchas veces se les agrede.
La agudización del fenómeno obedece, más que a otras causas, a la impunidad con la que las mafias maniobran en el país, al igual que la pérdida del control que de alguna manera tenía el Estado sobre dichos grupos que se han multiplicado, lo mismo que su poder. Ahora no tan sólo le perdieron el respeto, si no inclusive lo desafían. Pero existen otras razones que veremos enseguida.
Acerca de las tramas criminales aún hay mucho que desentrañar en nuestra sociedad subdesarrollada y dependiente del exterior en lo fundamental. Los gobiernos han dado continuidad a las políticas neoliberales, el llamado “nuevo orden mundial”, para estimular un frenético intercambio global, donde la participación de las redes internacionales del crimen organizado no queda exenta.
Cada vez con mayor sofisticación, el hampa y los grupos violentos, cobran terreno en los diferentes ámbitos sociales. Fuerzas invisibles que solamente otras similares pueden enfrentar, además de las que el Estado instruye para combatirlas, si es que no han sido de alguna forma vulneradas por los agentes enemigos, como vemos que sucede.
El crimen organizado ha infiltrado su dinero a los núcleos financieros, corrompiendo además las instituciones que sirven para salvaguardar la seguridad y los intereses de la nación.
Este panorama es muy favorable para la violencia en su amplia gama de modalidades. De ahí han surgido los golpes que cobraron la vida a periodistas: principalmente de las sociedades criminales, pero también debido a la justificada y cada día más generalizada inconformidad social, que involuntariamente incita a que alguien actúe en contra de los líderes o simpatizantes de los movimientos reivindicativos, al igual que de los comunicadores que objetivan en sus notas o transmisiones, el discurso, la ideología, propuestas o razones, de los grupos que se manifiestan contestatarios ante el poder. Contra ellos es muchas veces utilizada la fuerza bruta e irracional, por parte de quienes sienten que las medidas democráticas amenazan sus intereses.
Esta situación tiende a agravarse sin que aparezca algo que realmente clarifique cuál es la postura oficial ante los atentados perpetrados contra periodistas, principalmente los que se desenvuelven en medios no alineados. El régimen no ha emitido políticas públicas que obren a favor y garanticen, la permanencia de las voces o formatos críticos al sistema o de aquellos que corren el riesgo de indagar en los subterráneos donde operan los brazos armados y los no armados, del hampa.
El llamado Pacto de Chapultepec, que firmó Calderón como presidente electo, no ha significado algo para evitar o siquiera disminuir la incidencia de daños, tanto morales como físicos, que padecen los periodistas por desarrollar su actividad. No bastan las firmas sobre documentos y discursos, para frenar los delitos del crimen organizado. El origen de los mismos es un asunto de fondo que rebasa el afán de legitimidad y promoción de imagen que realizan los políticos. Para combatirlos se requiere algo semejante a una acción concertada y decisiva de todas las fuerzas de la sociedad; el mayor consenso posible para ejercer una medida determinante y definitiva. Sueño que se aleja de lo alcanzable en la medida en que las políticas del gobierno son subordinadas a lo que dicta el mercado internacional.
La CNDH abrió en 2007 ochenta y cuatro expedientes de quejas por agravios a periodistas. Los ataques van desde el acoso por medio de expedientes fiscales, hasta amenazas, lesiones, desaparición forzosa y homicidio.
Un año antes, en 2006, la Organización Reporteros sin Fronteras destacó los casos de México, Colombia y Cuba, como los países más peligrosos por diversas razones, siendo en el caso de México las organizaciones criminales el mayor factor de riesgo para el periodismo.
Cecilia Lozano, de la Universidad de Guadalajara, concluye en una de sus investigaciones que “El crimen organizado presenta dos funciones en el nuevo orden mundial llamado neoliberalismo: 1) la función de autodefensa del sistema capitalista en su forma de narcotráfico, genera y concentra plusvalía con la producción y consumo de drogas a escala mundial, y a favor del gran capital financiero (lo controla y centraliza). Su combate, reactiva el mercado internacional productor de armas e infraestructura contra el crimen (ganancias para aquellas corporaciones como el pentágono); 2) Presenta la expresión viva de auto degeneración y profunda contradicción entre el sistema jurídico, el sistema económico, el sistema político y las clases sociales en disputa. Expresión dinámica de la crisis en las cuales el crimen organizado tiene un lugar clave en la redistribución violenta ilegítima e ilegal de riqueza, para el caso de tráfico de autos robados, tráfico de migrantes, secuestro, etcétera. Así mismo, las organizaciones criminales generan corrupción en el aparato gubernamental de los estados nacionales; históricas formas de desintegración del estado nacional, al lado de la especulación financiera internacional. 2
Estas observaciones nos dan las pistas que son la clave para entender la vinculación de las rutinas de las mafias con las que mantienen los poderes; el lugar que ocupa su influencia económica en el medio social, vulnerado y a la vez beneficiado por ellas como parte del sistema que por otro lado, supuestamente, las trata de erradicar. ¿Qué pueden hacer los periodistas para estar seguros?
Prácticamente no existe una entidad del país a salvo de amenazas o donde no se padezca la acometida de quienes sienten que se revela periodísticamente algo que les involucra, por lo que utilizan la violencia para acallar la verdad. Censuran por su cuenta la crítica mediática o denuncias sobre sus actividades.
Esta situación se ha desenvuelto en un ambiente de impunidad propicia por la falta de capacidad de las autoridades para regir el Estado. El régimen ha tenido dificultades para adaptarse y dar manejo a las circunstancias, situación que aprovechan los poderes fácticos para penetrar en las capas y círculos considerados herméticos o estratégicos y con ello incrementan su poder.
Sin embargo, no todos los crímenes provienen de estas mafias o agrupamientos criminales, si no que la inestabilidad social agudizada sobre todo en zonas marginadas o densamente pobladas, marca sus propias pautas de tensiones y conflictos derivados de las desigualdades ancestrales; los añejos problemas generados durante las vicisitudes históricas por las que ha transitado la sociedad.
Persisten las luchas por la posesión de la tierra, los espacios urbanos o el acceso a recursos como el agua. Así mismo, el cambio de paradigma económico agudiza la presión sobre toda clase de bienes naturales explotables, de donde se desprenden conflictos que por lo regular terminan a favor de los dominantes.
El pasado siete de abril fueron emboscadas y asesinadas las periodistas Felícitas Martínez Sánches y Teresa Bautista Merino, locutoras de la radio trique “La voz que rompe el silencio”. Las comunicadoras se dirigían a cubrir el Encuentro Estatal por la Defensa de los Pueblos de Oaxaca, en la capital del estado.
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Koichiro Matsuura, expresó su “más firme repulsa por los asesinatos perpetrados”. “Matar periodistas es un crimen odioso que causa un grave perjuicio a la sociedad, pues socava el derecho democrático de los ciudadanos a debatir cuestiones de interés común disponiendo de información suficiente y adoptar decisiones políticas con conocimiento de causa”. 3 (La Jornada)
Acerca de este crimen, que nos exhibe una vez más ante la opinión pública mundial como nación que abriga desigualdades que a su vez generan violencia bajo contextos de impunidad, el municipio autónomo de San Juan Copala, autoridades de Yosotatu, el Centro de Orientación y Asesoría de los Pueblos indígenas, así como la Red de Radios Comunitarias Indígenas del Sureste de México, responsabilizaron a “una banda de pistoleros ligada al Partido Unidad Popular (de registro local)”. Exigieron además una investigación exhaustiva e imparcial, así como aplicar la ley contra los responsables, tanto los autores materiales como intelectuales. A su vez demandaron la intervención de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas, de la Procuraduría General de la República y de la visitaduría que investiga los atentados contra comunicadores por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
La Red de Radios Comunitarias de Oaxaca incluye 16 estaciones diseminadas en Oaxaca y el sur de Veracruz. Dicha organización de comunicadores ha sufrido un golpe que consideran como una afrenta terrible que “contraviene los principios de libertad de expresión y acceso a los medios de comunicación indígenas reconocidos en nuestra Constitución y diversos instrumentos internacionales de derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de Derechos Humanos y la recientemente publicada Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas. 4 (La Jornada)
La organización expuso mediante un mensaje textual que el ataque a un comunicador es también contra la sociedad en general, pero además constituye una afrenta contra un pueblo indígena y su historia. Es algo que va en contra de sus tradiciones, de su lengua y costumbres. Se trata sin duda de un acto discriminatorio y cruel que evidencia la intolerancia de ciertos grupos de poder hacia la autodeterminación que practican las etnias.
Un caso más sobre el que las autoridades federales debieran dar respuestas. Un mensaje que nos advierte del grado de descomposición que se vive y que repercute sobre todo en sectores menos favorecidos social y económicamente. Las comunidades de Oaxaca viven en constante conflicto entre sí, prolongando una lucha por el poder local, pero también por la defensa de sus recursos y cultura ancestral ante el embate del capital que, desde hace siglos, codicia las riquezas y ubicación estratégica del Istmo de Tehuantepec como paso internacional.
Las razones son sobretodo de carácter económico y también del orden geopolítico, en tanto facilidades de acceso a recursos estratégicos como minerales y yacimientos de hidrocarburos, al igual que la explotación de zonas turísticas. Por cierto que tal riqueza étnica ha sido revaluada por el neoliberalismo bajo los parámetros del libre mercado.
En esta zona también es importante para el capital hacerse del control de flujos humanos y de otros productos como petróleo o las drogas que provienen del sur del continente. Desde Oaxaca, seguramente los periodistas libres o más comprometidos con la comunicación social, seguirán reportando sobre los acontecimientos, aunque los cercos dificultan cada vez más el flujo de información sobre los mismos, en favor de la visión que construyen los medios masivos aliados al régimen y al sistema.
No obstante, a través de los medios alternativos, Internet o las fuentes primarias, circula información que es útil para que la gente se entere de otra manera sobre lo que sucede.
La libertad de expresión es un tema sumamente y a la vez insuficientemente debatido que no se agota en la posibilidad de manifestar libremente nuestros puntos de vista.
Es, ante todo, la expectativa de ejercer un derecho ciudadano que debiera estar por encima de los medios de comunicación que lo reducen a un montaje controlado bajo la forma de “consulta pública” o “información imparcial”.

viernes, 20 de marzo de 2015

Enseñar náhuatl en las escuelas ¿qué valor puede tener?

¿Cuáles son los orígenes del náhuatl, quienes fueron los primeros que lo idearon y utilizaron como idioma? Seguramente esta forma de comunicarse tuvo una evolución fascinante que sin embargo ignoramos casi por completo, pese a que los mexicanos utilizamos en nuestra comunicación diaria un número importante de vocablos que provienen de ese lenguaje de agradable sonido. Sus orígenes, ya perdidos, fueron desperdigados o sepultados, en parte debido a las guerras de conquista que borraron la memoria que fue grabada, esculpida o escrita con pinturas y relieves hechos sobre superficies muy variadas, tanto en los materiales como en el tamaño de las obras realizadas. ¿Cómo y dónde se origina el náhuatl, cuáles han sido sus variantes y cómo es que los aztecas y algunos otros pueblos que tuvieron contacto con la gente de Hernán Cortés y demás conquistadores que le acompañaron o coincidieron en el afán de conquista en estos territorios durante el Siglo XVI, lo tenían como idioma principal o único? En esa época de referencia se hablaba, y se conservan aún, poblaciones cuya lengua es el totonaco, zapoteco, el otomí, el purépecha, el maya, y otros muchos y muy diversos lenguajes que no tenían escritura sino que eran representados con signos o símbolos, lo mismo que los números, hasta que fueron castellanizados, es decir, se les tradujo con escritura en idioma español. Ángel María Garibay K., en su trabajo que titula Llave del Nahuatl , comenta que “la principal dificultad para el estudio de la lengua náhuatl, mexicana o azteca, es la falta de escritos en ella, que pueden ser la base de su conocimiento. Mientras abundan Gramáticas y estudios parciales (cfr. Bibliografía), faltan textos, o son muy costosos o raros en su edición”. El náhuatl se enseña en algunos lugares en México, o en ámbitos religiosos, más como un programa de cultura general que como un idioma que se utilice en la interacción humana, aunque en algunos casos, como lo son los emprendimientos o “misiones” del clero, éste siempre ha mantenido la tradición de contar con políglotas que aprenden las distintas lenguas con las que se comunican los pueblos indígenas, por lo que lograron siempre entenderse con la gente a la que transmitieron el catecismo y la cultura católica, incluso grupos religiosos que provienen de Estados Unidos, como los Mormones, cuentan con traducciones de la Biblia en idioma Wirárica, Rarámuri y tal vez otros más. También es importante tomar en cuenta para una reflexión seria sobre la importancia o el valor cultural que tiene el náhuatl, que existen espacios que la mantienen viva, como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, (INALI) la Cátedra de Náhuatl en la Facultad de Filosofía de la Sorbona, en Paris e igualmente la UNAM y la Universidad de Colima cuentan con programas de seminarios o cursos permanentes de náhuatl. En Jalisco, la Secretaría de Cultura mantiene, desde hace aproximadamente quince años, un programa de enseñanza de Náhuatl, en el Instituto Cultural Cabañas. A través de las diferentes épocas y registros historiográficos, el náhuatl se ha mantenido en algunas comunidades, sobre todo en el centro del país y en la costa del pacífico, por la parte de Michoacán donde existen pequeños asentamientos como Maruata, en los que encontramos personas que lo utilizan además del español. Lo curioso es que en el Estado michoacano abundan las comunidades que mantienen al purépecha como una lengua igualmente viva, hablamos de la antigua nación purépecha cuyo último rey fue capturado, atormentado y finalmente asesinado por las huestes de Nuño Beltrán de Guzmán en 1527. A partir de aquellos años de conquista comenzaron a extinguirse los antiguos idiomas, junto con las multitudes que sucumbieron por las acciones de guerra o por los trabajos forzados y enfermedades que diezmaron pueblos completos, como sucedió en la llamada Guerra del Mixtón en el occidente mexicano, por los años de 1540-42. A dicha guerra acudieron huestes de españoles y mexicas o aztecas, comandados por el primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, quien tomó posesión en 1531. Uno de los lugartenientes de Cortés, Pedro de Alvarado, también participó en esta contienda contra los guerreros caxcanes y otras tribus y líderes como Tenamaxtli, que se unieron en la llamada “Congregación Chimalhuacana”, para seguir la lucha contra los europeos. Se dice que el capitán Alvarado se abastecía de víveres en la Bahía de Chacala, ubicada en la costa de lo que hoy es Nayarit, cuando fue avisado sobre el levantamiento de las tribus en la Nueva Galicia. Cerca de las barrancas de Yahulaica tuvo lugar uno de los combates del que ya no volvió, le costó la vida esta empresa al temido “Tonatiuh” y sus restos fueron enviados a su viuda en Guatemala, lugar donde había gobernado después de la derrota de los aztecas en Tenochtitlán, ciudad esplendorosa y acuática que fue rendida el 13 de agosto de 1521. ¿Cuánto del idioma castellano o español, como lo nombramos, contiene elementos etimológicos o toponímicos provenientes del náhuatl? En realidad usamos un número importante de palabras cuyo origen es el náhuatl, tales como equipal, chocolate, papalote, mecate, elote, jilote, aguacate, itacate, cacahuate, molcajete, tepalcate, jitomate. Nombres de animales como tlacuache, tilcuate, tepocuata, ajolote, coyote y muchos más. Lo mismo tenemos nombres de pueblos como Nochistlán, Tonalá que deriva de Tonallan, Mezcaltitán, Tepotzotlán, etcétera. Algunas toponimias fueron por cierto adaptadas en tiempos muy posteriores al uso común del náhuatl utilizando la raíz etimológica “tlan”, cuyo significado es “lugar de”, por ejemplo: Autlán significa lugar de coyotes por la onomatopeya del aullido del coyote: “au”-autlán. En el siglo XIX, a partir de la Reforma, entre las acciones que llevó a cabo el cambio político, se puso en marcha un programa cultural-identitario que impulsó la sustitución de los nombres de santos y santas, que tuvieron casi la totalidad de las poblaciones del país durante el Virreinato. Ya en los años de la Revolución mexicana, con el plan Constitucionalista, el gobierno hizo acopio de símbolos e imaginarios nacionalistas que igualmente reforzaron la idea mestiza de una identidad a su vez vinculada con la otra idea que se tenía, y se tiene aún, sobre el pasado de los pueblos prehispánicos, aunque éste sea desconocido para el común de la gente e incluso para los expertos, continúa oculta una buena parte de lo que fueron las relaciones humanas, los ámbitos culturales, la religión, la cosmogonía, el orden social y político, entre otras dinámicas que tuvieron esas ciudades extintas que solamente muestran algunos vestigios de su esplendor. La mayoría de los conocimientos generados, incluidos los desciframientos de caracteres como son los símbolos que componen el idioma maya, al igual que investigaciones sobre el desarrollo y expansión del señorío o “imperio” azteca, corresponden a proyectos financiados por instituciones de otras latitudes interesadas en dichas culturas, de tal suerte que la mayor parte de lo que sabemos acerca del pasado precolombino ha sido obra de extranjeros, como el francés Jacques Soustelle quien comenzó a dar a conocer sus estudios en el libro “El universo de los aztecas”, cuya primera edición fue en 1982. Es realmente triste que ningún gobierno sexenal durante la segunda mitad del siglo veinte y lo que llevamos del veintiuno, fue capaz de entender la importancia, ni de tener la sabiduría y la visión para despertar las lenguas antiguas, comenzando por el náhuatl. Qué diferente destino tendríamos. El maestro Fernando del Paso en el discurso pronunciado en el marco de la entrega del Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria se lamenta de no conocer esas raíces y lo dice a su manera: “Quiero decirte que a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas…¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia! ¡Qué pena también, que aprendamos cuando estamos viejos que los rarámuris o los triques mazatecas, son los nombres de pueblos mexicanos que nunca nos habían contado, y que sólo conocimos por la vez primera cuando fueron víctimas de un abuso o de un despojo por parte de compañías extranjeras o por parte de nuestras propias autoridades! - See more at: http://homozapping.com.mx/2015/03/ay-jose-emilio-pacheco-que-le-hicimos-a-nuestra-patria/#sthash.nPgPSOJF.CNNlTLY6.dpuf A propósito, hace unos días, reunido con amigos mantuve una conversación que de pronto adquiría los ríspidos tonos de una discusión. Expresé a mis interlocutores una idea, que por cierto he mantenido por años, sobre lo que para mí en lo personal reviste de importancia el hecho de que exista en las escuelas la enseñanza del idioma náhuatl y otros idiomas originarios de la antigüedad mesoamericana. Esto, de acuerdo con mi hipótesis, favorecería notablemente para llevar a cabo otra forma y resultados de la educación y sobre todo para recobrar el vigor identitario que es preciso mantener como mexicanos, sin caer en los nacionalismos acartonados maniqueos, generalmente oficialistas o de cualquier índole que han hecho de la nacionalidad un pastiche. Sobre todo a partir de que el PRI y los medios de comunicación se apropiaron a su manera de las ideas o imaginarios de nación, principalmente la controladora de masas y de la vida política del país que es Televisa. El “Vamos México” u otros slogans pretendidamente nacionalistas que pregonan las pantallas, en especial para acompañar espectáculos deportivos o como instrumentos para fomentar sosiego cuando la gente se muestra inquieta por situaciones de conflictos post electorales o por aumentos, devaluaciones, etcétera, es también un arma política que sirve para menguar fuerzas a la oposición. Cuestionaron mis amigos que me mantuviera en mi postura a favor de la pertinencia de enseñar náhuatl en las escuelas, en el nivel de primaria y educación media o secundaria. En principio como materia optativa, aunque la obligatoriedad seguramente redundaría en mejores y más rápidos resultados en el cambio social, de acuerdo con mi punto de vista. Lo interesante de ello y que hace aún más necesaria mi respuesta es que frente a mí tenía a un ex rector universitario y diputado, quien además tuvo la experiencia de ser coordinador de la Comisión de Educación en el Congreso de la Unión, hace un sexenio. Es importante aclarar también que se trata del mejor amigo que tengo, es como un hermano y esto vale para que sea más sincera y sobre todo seria y documentada la continuación a esa plática que hago ahora por escrito. Él tiene la idea de que es mejor enseñar y aprender mandarín. Yo pienso que el mandarín quizá fue necesario en un momento que pasó muy rápido y ya se aleja. Estados Unidos puso un fuerte manotazo para que el gobierno mexicano, obediente, retirara a China de la mesa de juego. Considero a quienes formularon los programas de enseñanza de ese importante idioma que hablan cientos de millones de asiáticos, que tal vez se precipitaron un poco, el juego de la geopolítica, ya lo vemos ahora, no operó tan a favor de la expansión China en México, como en cambio sí sucede en Centro y Sudamérica. ¿En qué baso mi teoría, de dónde me viene la idea? La formación de maestro normalista me dio la oportunidad de ver con ojos distintos el campo de la enseñanza en nuestro país, a los que tienen para mirar quienes miran por lo alto; es decir, aquellos que piensan la educación como un negocio y ponen escuelas como poner fábricas, u otros que ven en este campo una forma de lanzar a los jóvenes al mundo del mercado, únicamente con sus saberes y habilidades entrenadas, o también como un aparato burocratizado y sindicalizado, que opera al servicio del sistema cuyos políticos son cada día más rapaces. Todo esto es más o menos cierto, con sus excepciones y matices. Lo que es algo evidente es que el sistema educativo en México carga con una Secretaría de Estado que lamentablemente adolece de problemas de toda clase, comenzando con la falta de planes inteligentes para llevar a cabo programas educativos capaces de formar realmente alumnos. Aunado a ello se mantienen inercialmente las prácticas corruptas que de continuo producen desfalcos o fraudes, tráfico de influencias, conflictos de interés, nepotismo, y un largo etcétera que mantienen a la sustancia de lo que es realmente educar en un estado catatónico. A tal extremo ha llegado el desatino educativo que la misma Secretaría de Educación Pública no tiene un censo completo y actualizado del número de escuelas públicas que operan en el país. Mucho menos se cuenta con un atlas que registre analíticamente las condiciones en que se imparten las clases. Aquí cito el fraude más reciente ocurrido en la SEP, en este mes de agosto de 2015. Según cifras de la Cuenta Pública 2013 y de los Presupuestos de Egresos de la Federación, la Dirección General de Materiales e Informática Educativa “a cargo del Programa para la Producción y edición de libros, materiales educativos y culturales” recibió 250 millones 147 mil 678 pesos; pero de ese monto, el 90.24% no se ejerció y en particular, lo asignado a “otras asesorías” para contratar a autores freelance “como el caso de los afectados por adeudos”, no reportó el gasto de un solo peso de los 50 millones etiquetados.¿Y qué pasó con el dinero? (Fuente Animal Político. 17-02-2015) Del sindicato de los maestros ni conviene hablar mucho por ahora, se trata de un engendro del sistema de gobierno unipartidista que se especializó setenta años en las artes de la simulación, por lo que todos los sindicatos del sector público devinieron en agencias corporativas con capacidad movilizadora, incluidos grupos de choque, que sirvieron para manipular y operar elecciones, mítines, marchas, desfiles y toda actividad política que favoreciera al partido del poder. La CTM y otras centrales obreras han sido precisamente el garante de las inversiones privadas e intereses capitalistas, dejando a los obreros a merced de los patrones. Además, los cambios en la correlación de fuerzas impulsados sobre todo por los mercados globales, han hecho de los sindicatos mexicanos agencias que sirven a los intereses patronales de las trasnacionales, básicamente, en el caso del sector privado. Por su parte, en el sector público, pueden definirse los sindicatos con el término que les ha dado el vulgo de “sindicatos blancos”. El obrerismo en el país está desarticulado, débil, totalmente desideologizado y esto también tiene que ver con la educación. El punto de contacto que imaginariamente tiene el mexicano común con su pasado se agota con unas cuantas nociones, como retazos, de una realidad mítica en la que varios individuos osados hicieron la Patria. Independencia y Revolución, constituyen los imaginarios con los que más familiaridad tiene la gente. Algunos más tienen una noción sobre la Reforma y lo que significó para la República. Cada día se habló menos en las escuelas del pasado anterior a la llegada de los españoles. Hace décadas se informaba vagamente a los alumnos de la primaria acerca de aquella gente de piel oscura que comenzó a poblar el continente. El relato, con la versión eurocentrista, que sostiene el arribo de humanos provenientes de Asia pasando por el Mar de Bering cuando está congelado. Se repasaba también un discurso que partía de los olmecas, como cultura madre, y algo se estudiaba sobre los mayas. El episodio de la Conquista traía imágenes de personajes como Moctezuma y Mallinalli Tenepal o Malinche, como la nombraban los que llegaron en los barcos provenientes de la isla de Cuba. Con ese nombre también se refirieron posteriormente a Cortés, a quienes los indios llamaban igualmente Malinche, al verle acompañado de la joven muchacha. Se veían en los libros de textos algunas gráficas que mostraban penachos, armas de las tribus al igual que las armas europeas. También se veían frailes junto a los soldados y capitanes que mostraban sus armaduras, espadas, caballos, estandartes, crucifijos. Se enseñaba todo eso en las escuelas, como sucede ahora; un relato sobre un pasado remoto, casi olvidado. Y muy poco se enseñó a los alumnos acerca del náhuatl, ni una clase formal, pese a que comenzaban a dominar un lenguaje veteado de dicha lengua. ¿No es esto una enorme omisión, un abandono equívoco? Los niños cantaban y cantan ahora letras bilingües en inglés y español, aunque un porcentaje sumamente reducido de ellos llega a dominar o siquiera darse a entender un poco en dicho idioma. Es realmente mínimo el número de personas en México que pueden entender o hablar inglés y sin embargo, la inmensa mayoría de los ciudadanos en México lo han estudiado como materia obligatoria. ¿Cuántos recursos materiales, financieros, humanos y técnicos se han dedicado a la enseñanza del inglés en México, para que casi nadie lo entienda y mucho menos lo hable? Y no se ha dedicado ni un centavo a enseñar náhuatl en el sistema educativo mexicano, pese a que se utiliza algo de su origen y esencia en la comunicación del día a día. Vaya contradicción que seguramente obedece a alguna trama vinculada con el poder, con alguna o varias formas de poder o con la más plena ignorancia.

jueves, 6 de noviembre de 2014

México en llamas

Hace mucho tiempo México vive la vorágine del terror; por negligencia, por incapacidad, por el dolo, hasta la perversidad, que fluye desde su clase gobernante, de sus fuerzas armadas y de la gente vinculada a toda forma de poder de facto u otro ejercido desde las instituciones, o incluso por una clase de adinerados que explotan la facilidad con la que pueden pasar por alto la ley, para ensanchar sus capitales y dominios. La crisis no es producto exclusivo de gobiernos fallidos socavados por la corrupción, o de los llamados delincuentes, sino además de quienes se supone están para proteger a la sociedad de esos delincuentes y, también de aquellos quienes juegan el doble rol de ciudadanos que aparentan tener una forma honesta de vivir, a la vez que son los actores invisibles de las tramas más atroces que flagelan a la sociedad; los llamados criminales de cuello blanco, de los cuales no se habla casi nunca. Las matanzas sumarias fueron en aumento a partir de que Felipe Calderón, siempre felicitado y respaldado por sus pares estadounidenses y aliados, buscó legitimidad para ocupar el cargo de presidente, el cual obtuvo en forma fraudulenta gracias a un robo (que permaneció impune) de la elección federal efectuada en 2006. (Existen investigaciones sólidas que respaldan esta percepción que mantuvo por años una buena parte del electorado que acudió a las urnas). Acto seguido, emprendió una obsesiva persecución de supuestos o reales delincuentes lo cual hizo con gran acompañamiento de los medios de comunicación. Los crímenes masivos tienen ahora al país la más vergonzante y triste opinión mundial que se haya conocido desde las cruentas batallas de la Revolución de 1910. Ni el violento 2 de octubre de 1968 se asemeja a lo que es actualmente este suelo dolido por sus muertos y desaparecidos. Ya no tan sólo se siembra maíz en el campo, sino cadáveres. La palabra México se asocia en el imaginario con los conceptos más oscuros que puede tener la realidad humana: muerte, miedo de ser víctima, inseguridad compartida por millones de ciudadanos. Se han perdido, tal vez para siempre, más de cuarenta jóvenes, estudiantes de origen campesino cuya desaparición y sacrificio cometido con toda la saña posible, muestra las entrañas de un país socialmente desintegrado, políticamente dividido y además corroído por la violencia que se ha instalado en la mayor parte del territorio. La justicia y la ley en México, son abstracciones de los discursos que pronuncian gobernantes incapaces de ofrecer soluciones. . Solamente en el sexenio en que gobernó Salinas de Gortari fueron denunciadas las desapariciones de alrededor de trescientos militantes del PRD, entonces la fuerza política opositora más contundente y por tanto significativa para un posible cambio, que finalmente tampoco tuvo lugar por la tramposa "caída del sistema" que impidió una revisión del resultado electoral (junio de 1987) que le arrebató el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. En ese mismo lapso suceden los asesinatos del líder del PRI, Francisco Ruiz Masieu (en la Ciudad de México); del candidato electo por ese mismo partido, Luis Donaldo Colosio (Lomas Taurinas, Tijuana) y del Cardenal Juan Jesus Posadas Ocampo; este último en un operativo llevado a cabo en el aeropuerto de Guadalajara, por sicarios y elementos de fuerzas policiales que aparentemente se coordinaron para simular un enfrentamiento entre bandas del crimen organizado. Finalmente los autores de la balacera que costó la vida al prelado, junto con su chofer y alrededor de seis personas que tuvieron la desgracia de estar en dicho lugar en esos fatídicos minutos, viajaron tranquilamente en un vuelo comercial que aterrizó en la ciudad de Tijuana, más de dos horas después, sin que nadie se atreviera a molestarlos. Sin embargo, tampoco se puede hablar de partidos que se rijan por principios estatutarios, sino que éstos, en una inercia letal, se mueven en todo caso por intereses grupales e individuales opuestos a la lógica de un desarrollo de país que procura el bienestar de los ciudadanos y el mejoramiento del tejido social a base de una justa reorganización de sus instituciones. Los mexicanos, en su inmensa mayoría, están amenazados por una suerte de poder de facto, impuesto por grupos que operan en todos los circuitos del ámbito gubernamental y del empresariado, igualmente vinculado a hechos que han alterado el orden jurídico y/o violentado en diferente forma el Estado de Derecho. En esta lista caben lo mismo medios de comunicación, como Televisa, (Empresa involucrada en un escándalo del cual ya no se habló más, cuando al ser detenida hace un par de años en Honduras una caravana de vehículos con el logotipo de esta empresa, se les encontró la suma de nueve millones de dólares) que otros giros como casinos, burdeles, bancos desarrollos inmobiliarios, operados desde las esferas de las mafias nacionales y mundiales. La descomposición social e institucional del país es mayúscula, además se agrava en la medida que no aparece por ninguna parte la razón respaldada en instituciones que se rijan por la acción de líderes que no incurran en ilícitos o abusos de autoridad o uso irracional de la fuerza. Nada parece cambiar esta dinámica que condena a los mexicanos a estar todos los días rozando con el riesgo de perder bienes, libertades y derechos, quizá hasta la propia vida. México arde como una llanura consumida por el fuego que han provocado sus propios gobiernos, incapaces de proteger al Estado y a la población. Se mantiene en vilo la seguridad, el orden, la justicia. Como la metáfora de un llano en llamas, tal cual describió Juan Rulfo acerca de una zona en plena canícula. Se trata entonces del ardor de la sociedad atemorizada, indignada y extraviada en un contexto de locura sangrienta, desatada por el poder. Por su parte, las armas con las que se muere la gente en México son, en su inmensa mayoría, provenientes de Estados Unidos, tanto legal como ilegalmente. De esta forma han alimentado los vecinos del norte un negocio envilecido por la impunidad con que operan los comerciantes de toda clase de armamento, desde militares retirados, hasta los conocidos rangers, aquellos asesinos que se ceban en los cuerpos cansados y débiles de los inmigrantes cuya situación de violencia y pobreza les empuja para cruzar la frontera. El México mafioso de ahora está fuertemente asido del diabólico sistema que permite el comercio y la circulación de armas, como una franquicia de la muerte. En ello se sostienen los carteles y demás organizaciones de diferente tamaño y modo de actuar. El tráfico de droga no es ya el tema principal de estas páginas negras, sino la condena a muerte que dictan los que gozan de poder público, apoyados por los criminales provenientes de una multiplicidad de grupos o células, cuyo único fin es agredir y matar sin escrúpulos, con la mayor crueldad posible, con tal de dominar el territorio política y económicamente. El México bárbaro evoluciono al México desquiciado. El México solidario con los países, devino en un México en llamas.

martes, 1 de enero de 2013

Navidad S.A.


Hay una fuerte tendencia del comercio y las viejas ideas por apropiarse de la Navidad o por no dejar que se les vaya de las manos, como ha sido siempre. Digamos que la Navidad es, más allá de las creencias, una fuerte industria imaginaria que involucra incontables industrias reales, donde se producen millones de artefactos especializados en las tradicionales fechas, además de significar el mayor incentivo de ventas de toda clase de mercancías que se dan durante el año en el mundo occidental.
La navidad también puede ser vista como uno de los dispositivos del control social, en el que los medios de comunicación, los comerciantes, el clero, además de otras entidades que reflejan poder, se ponen de acuerdo para pausar la actividad colectiva en cuya atmósfera afloran los sentimientos más adormecidos que tiene la gente, como son las ganas de regalar algo para demostrar afecto, la generosidad, la solidaridad, los abrazos y las palabras o frases como “la paz reine en tu hogar”, que se reservan para la ocasión y que por la propia naturaleza humana se tienen guardados el resto del año.
También es un indicador para saber quienes participan y hasta qué niveles de participación pueden llegar a tener en la economía, de tal suerte que sabríamos, sin sorprendernos, de una mayoría que ni siquiera festejan simplemente porque no tienen lo indispensable siquiera para sobrevivir a esa fecha tan sonada en las sociedades. Quienes hacen tanto alboroto por más que sea tierno o bien intencionado, los que mueven las aspas del molino que rezuma de cascabeles, son en realidad los menos de los que habitan este mundo, porque las tres cuartas partes de la población están en otra realidad, sobre todo tratan de sobrevivir.
Entre quienes están de este otro lado de la moneda aunque de alguna forma llevados por la marea del consumo o la circulación de capital, como eje rector de la vida, hay quienes  encuentran la Navidad como el espacio idóneo para la reflexión individual. Se enaltece así con sinceridad el afecto familiar, ajustándose las relaciones al pensamiento apaciguado por la celebración. Aunque igualmente y de forma no tan rara surge la contraparte de la fiesta dado que las sensibilidades en la superficie de los ánimos pueden hacerse añicos a la menor provocación.
La fecha navideña es fuente de ansiedades tanto entusiastas como depresivas. Se pueden pasar los días en convivencias gratas e igualmente a veces se hace el escenario perfecto para las discusiones familiares, las rupturas, los desacuerdos y demás resentimientos.
La confluencia de aspectos económicos junto con los asuntos de las creencias religiosas suelen complicar o hacer más compleja la trama navideña. Entre esa minoría humana que toma en cuenta esta celebración acoplada con periodos vacacionales, que obviamente no todos disfrutan, la Navidad distribuye d acuerdo a la condición social la febril actividad de la compra, ya que unos se dirigen a centros comerciales exclusivos, otros acuden a las plazas comerciales, en tanto que muchos más realizan sus compras en puestos y mercados callejeros. La Navidad no es una celebración generalizada y tampoco iguala a las personas, es simplemente un producto de las sociedades anónimas que la comercializan en buena parte del mundo.

martes, 10 de abril de 2012

Uno amoroso y el otro rijoso

La campaña de López Obrador, desde sus inicios en la pasada elección, ha estado marcada por sentidos y contra sentidos espectaculares, como cuando levantó la mano de Juanito y ahora que hace lo mismo con Enrique Alfaro, candidato a la gubernatura de Jalisco por el movimiento que encabeza el tabasqueño.

Andrés Manuel cambió radicalmente el discurso que lo llevó a confrontarse con las cúpulas empresariales y los medios de comunicación, como parte del bloque que conformaron sus adversarios políticos. Ahora se muestra como un hombre de paz, que extiende su mano franca a la concordia, para sellar pactos que permitan civilizadamente avanzar en la democracia que tanto ha costado. Y, a contrapelo, Enrique Alfaro, hace un llamado a la ruptura con un partido y en específico con un personaje de la política, que si bien no es de su agrado, existe mucha gente que aprecia y valora muy distinto su trayectoria. Alfaro quiere utilizar a la gente para su venganza personal contra Raúl Padilla y eso amarga el caldo que pretende endulzar el Peje. Como de locos.

Esto demuestra la poca trayectoria, el currículum políticamente pobre, de un muchacho que se entusiasmó con meterse a la política cuando su vocación va más bien por el lado empresarial de su familia. Son gente de negocios, no todos muy transparentes, según opiniones de personas que han trabajado cerca de las notarías y otros rubros que maneja el clan Alfaro, que se presume de izquierda, ¿de dónde?

Alfaro se hizo famoso por los medios y sobre todo, con su inolvidable paseo a Cuba en compañía de amigos, entre quienes estaba el que facilitó el jet para hacer la gira de relajo a la isla de los placeres. Por eso es fácil que hable lo que sea, total, ya ha sido favorecido por la ayuda del propio Padilla cuando quiso ser diputado y ahora cuenta con un capital político considerable al juntarse con enemigos del grupo universitario, como Emilio González, el líder de todos ellos. Es evidente que Alfaro rema con la derecha, con la ultra derecha, que tanto sin sabor le causó al que ahora llega a impulsarlo en su aspiración. Una verdadera contradicción por la que nadie levanta ni un dedo. No extrañe que cuando termine esta elección busque acomodo en el PAN y seguro que lo ubicarán en algo, donde sea, los favores en política sí se pagan o no se es.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Se canjean cargos y comisiones en el Congreso de la Unión, para favorecer al Clero católico, modificando una vez más la Constitución.

¿Qué ha dado la Iglesia Católica a las sociedades mexicanas en términos de lo que profesa y se supone es su razón de ser: amor, justicia, caridad? ¿Es más justa, solidaria y bondadosa la gente en México por la presencia de miles de templos, conventos, seminarios, etcétera? ¿Por qué entonces este país es uno de los más violentos e inseguros del mundo? ¿Qué hacen los religiosos además de administrar los colegios y universidades más costosos?¿Cuánto dinero manda el clero al Vaticano, producto de todo ello y de lo que regalan los fieles como limosnas, donaciones, herencias, etcétera?¿Por qué esta iglesia se ha mostrado tan interesada en política, al grado de presionar para que el Congreso apruebe en su favor la modificación del Artículo 24, que dejaba claramente expreso lo referente a la libertad de culto en los lugares propios para ello, en ningún sentido en ámbitos públicos? La causa legislativa abre la puerta a que nuevamente se tengan enfrentamientos de carácter ideológico y religioso, que en nada sirven a una sociedad y en cambio cuestan luto, dolor, sangre, vidas humanas que se desperdician inútilmente. Esto ya había quedado franqueado en el siglo XIX, y los políticos que padecemos en esa institución que por momentos parece un mercado callejero, con la diferencia de que en su mayoría los que se dan cita en ese lugar cobran como si de verdad le hicieran un bien a la nación, provocan un retroceso histórico cuyas consecuencias serán lamentables, al tiempo.
La intolerante institución clerical inmediatamente se manifestó a través de sus voceros, que no titubean para llamar a quienes no estén de acuerdo con esta medida; ignorantes, anticlericales, chauvinistas. ¿Será posible que llegara a cambiar la perspectiva y la mente de quienes orientan esta feligresía? ¿Por qué predican con estos ejemplos de evidente agresión verbal, de tal violencia simbólica? De la misma manera que ellos en su culto utilizan símbolos, todos muy respetables, igualmente simbólicas son para los mexicanos las Leyes de Reforma, cuyo espíritu descansa en ese respeto, en el trato equitativo por parte del Estado y entre ciudadanos, a todos los cultos y a quienes llevan a cabo su vida por fuera de ellos. Que cada quien lo practique libremente en los lugares adecuados que cubren esa función. ¿Por qué salirse de la norma y la tradición, que también es respetable, modificando la ley?
A través de los boletines de prensa vemos que los líderes y la misma grey, se muestran agresivos con el verbo, como alguna vez lo fueron los instrumentos de tortura o las armas, según lo que muestra la historia. Muy su forma de pensar y su culto, sin embargo, es imperativo, como lo es el derecho a la vida, que comprendan que existen igualmente segmentos de la sociedad conformados por individuos, personas que no profesan ninguna fe y por igual son dignos. Se trata de ciudadanos que como tales merecen respeto, lo mismo que aquellos otros que practican distintas religiones, sean o no de Occidente.
El Estado laico protegía a todos; creyentes o no. Es el laicismo la única fórmula social de convivencia que garantiza las libertades de culto y creencias, sin menoscabo de que unos traten de imponer sobre otros sus propias visiones. Esto es lo que acaban de agredir los diputados, que por cierto, siempre eligen diciembre para aprobar los acuerdos que más daño le causan al país, abren las puertas nuevamente a que se imponga un culto y todo lo que representa, sobre el resto de la sociedad: Independientemente de que sea mayoritario en cuanto al número que representa la feligresía. Además, el estatus de ignorancia en el que se mantiene sumergida la mayor parte de la gente de este país, será como un pasto seco que puede arder a la menor provocación. Un mínimo de sentido común nos señala cuan peligrosas pueden ser las ideas, cuando no hay suficiente capacidad de análisis u otras facultades propias de un pensamiento formado en valores, como el respeto a la pluralidad de creencias, a las diferencias ideológicas, étnicas, o las distintas opciones sexuales. En un país cuya cultura ha permanecido anclada en los cultos católicos que son en ocasiones sincréticos, debido a las prácticas prehispánicas entreveradas, dar esta clase de libertades significaría ahondar diferencias con quienes piensan y se comportan distinto. Ya leemos en las expresiones de los medios de comunicación de la Iglesia, en qué términos se refieren a los que no son de la misma forma de pensar o proceder. Eso son precisamente los fundamentalismos, los que tantos esfuerzos y sacrificios ha significado para los pueblos liberárselos.
Los otros, quienes prefieren destacar en la vida por medio del estudio o del trabajo, sin que necesariamente su conciencia pase por someterse o adoptar una creencia en cuestiones de índole extra terrenal o espiritual, pueden verse amenazados o inclusive agredidos por turbas de fanáticos, como ha sucedido en este país, incluso en años recientes. Un buen ciudadano puede desenvolverse como persona digna, que merece respeto, sin que tenga que declararse creyente en algo. Y esto lo deben comprender muy bien los católicos, los políticos, la gente toda y sobre todo respetarlo.
No va a ser bien visto por muchos que los cultos se den en los parques, que lleguen a cerrarse calles o hasta carreteras, para llevar a cabo procesiones y todo eso que acompañado de cohetería, suelen hacer los representantes de la iglesia junto con sus fieles seguidores. En algunos casos pueden tomarse como provocaciones o llevar a la gente a enfrentamientos, inclusive hasta por cuestiones de índole vial o por el derecho al descanso que tiene toda persona. El país requiere de alguien que le garantice la paz, estabilidad, concordia, mirar al futuro y tratar de alcanzarlo, en lugar de generar tensiones o retrocesos políticos.
Es imperativo corregir esta enorme falta de los diputados y de quienes participaron con esta confabulación, para evitar más descontrol y derramamiento de sangre. Hagámoslo por el bien de las generaciones venideras.

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Alguien sabe cómo?

Por alguna razón que no logró descubrir, mis artículos no se pueden copiar desde world y pegar en mi blog. Algo raro sucede que lo imposibilita. No tengo la menor idea por qué sucede esto y si algún lector del blog me pudiera ayudar.
Es por esta razón que ya no he publicado mis artículos. Por favor disculpen este lapsus.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La mujer en la prensa de Tuxtla,Chiapas




Las mujeres en este país no son muy distintas que en otros, sólo que en el nuestro las mujeres quizá sean, más que en otros países, distintas en su propio país, es decir, hay rasgos culturales que pueden diferenciar de múltiples formas a las mujeres mexicanas, la diversidad es grande en el suelo de México, pudiéramos decir más bien que es grandiosa.

Observamos que las habitantes de las capitales de los estados que pertenecen a la clase media o alta, guardan entre ellas cierta similitud en cuanto a patrones culturales como formas de sociabilizar, hábitos de consumo o estilos de vida, sin embargo, tanto el origen familiar como la influencia cultural de cada región, les moldea hasta cierto punto que las vuelve de alguna manera, originarias. Vemos igualmente que existen en ellas algunos comportamientos parecidos a los que practican mujeres de otras ciudades del mundo, especialmente del mundo latino, o de naciones con semejanzas históricas y de raíces culturales y genéticas compartidas, como son los países latinoamericanos. Además, todas, o quizá la gran mayoría, cabe dentro de aquello que define el concepto de mujeres occidentalizadas. Nuestras mujeres que pertenecen a ciertos niveles socioeconómicos elevados se comportan como mujeres del Norte, es decir, de Estados Unidos o Europa. Muchas de ellas tienen capacidad económica para viajar y hacer compras en los Shopping-Center de San Diego, Dallas o Miami, además han viajado a Europa u otros continentes, viven rodeadas de comodidades tecnológicas, autos de lujo, vacacionan en playas privadas, algunas juegan golf y la mayoría por supuesto ven cine, regularmente norteamericano y también series a través de canales igualmente de procedencia estadounidense.

Las que no llevan esos niveles de vida, si pueden en cambio pasarse días enteros en los centros comerciales o “plazas”, donde casi todo lo que se vende lleva una marca extranjera. Una o dos veces por semana entran en establecimientos con franquicia trasnacional de comida rápida, se visten de forma idéntica a las artistas famosas, generalmente de piel blanca y cabello rubio teñido, luciendo vestidos inspirados por modistos franceses o con algún disfraz, cuando llega la ocasión de celebrar el Halloween. Sin duda continúan los dominios de algunos estereotipos en nuestras regiones.

Por otra parte, decenas de millones de mujeres mexicanas viven en otra realidad muy distinta. Hacen tareas del campo o se ocupan de cuidar a los hijos que mandan a la escuela o bien, los requieren en actividades domésticas o faenas para contribuir al hogar. Estas otras mujeres que conforman la mayoría, también forman las filas de obreras en las maquiladoras o son las que ocupan una buena parte de los puestos para que la industria y el comercio operen. Desempeñan labores como secretarias, auxiliares, despachadoras, cocineras, camareras, afanadoras, cajeras, asistentes y un sinfín de tareas más.

La parte femenina a la que por lo regular da “cobertura” la prensa, corresponde al primer grupo, el de la elite o el de las clases con mayor capacidad de consumir los productos que al por mayor ofrece el mercado. Los diarios, al igual que la radio y la televisión comercial, reflejan los estereotipos que la sociedad produce. Van al ritmo que les impone la cultura, esto lo podemos palpar cuando nos encontramos con algunas fotografías de diarios antiguos o inclusive algunos ejemplares conservados en forma especial o a través de microfilmaciones de hemerotecas completas. Los formatos, el tamaño de la impresión, las distintas tipografías, la fotocomposición, el lenguaje mismo, han variado conforme a los cambios de época. El tratamiento hacia la población femenina por parte de la prensa, es el mismo que ha dedicado históricamente la sociedad al género. El conservadurismo que fue quedando atrás sin llegar a desaparecer, sobre todo en los estados del centro de la del país, sitúa a la mujer en pleno siglo veintiuno como la abnegada esposa que se hace cargo del hogar y del cuidado y educación de los hijos. Por increíble que parezca, muchas mujeres de la provincia todavía enfrentan a sus padres porque se niegan a darles autorización o apoyo para que estudien en la universidad. En estos lugares conformados por sociedades con visiones estrechas, los diarios reproducen tales valores que hoy nos parecen arcaicos. Esto por razones económicas aunque también es posible suponer que las líneas editoriales de la mayoría de éstos, comparten los criterios anclados en el pasado.

Las mujeres en nuestro país y en gran parte del mundo, ganan salarios inferiores que los hombres, padecen discriminación laboral y violación de sus derechos al aplicárseles exámenes de gravidez cuando solicitan empleo, sufren acoso sexual, tanto en empresas privadas como en el sector público, trabajan jornadas hasta de trece horas y además son las trabajadoras domésticas en sus propias casas. En Argentina, se aprobó hace dos años una iniciativa de ley para que las mujeres reciban del Estado (ochocientos pesos argentinos, cuyo valor es el triple del peso mexicano) una cantidad que, bajo el rubro de “ingreso por trabajo no remunerado”, se les entrega mensualmente a partir de cuando cumplen sesenta años. Se considera que toda labor que realizaron en el hogar durante años no recibió pago alguno, por lo que es justo retribuirles parte de ese adeudo en su madurez. Esto sin contar la ayuda que se les otorga por cada hijo que mandan a la escuela. Aquí, en cambio, crece el número de mujeres que mantienen el hogar y no reciben un solo centavo del gobierno ni de institución alguna.

Los medios de comunicación en general y la prensa en particular, no contribuyen realmente a una mayor participación femenina en la comunidad. Más allá de la repetición de tabús o clichés, donde aparecen haciendo roles que las vuelven objetos que estimulan el consumo, sobre todo de modas, no existen otros desempeños del género femenino. Son las “edecanes” de la sociedad. Si acaso una que otra dama que desarrolla actividades políticas, ciertas funcionarias públicas o empresarias que han trascendido más allá de sus regiones, son las que merecen las notas periodísticas. El resto de la población femenina es anónima y se supone que ve telenovelas.

A continuación un párrafo de la reseña sobre un desfile de modas en un diario de Tuxtla.

PASARELA * “Los chicos más guapos acompañaron a las niñas más lindas de la ciudad, quienes se lucieron en la alfombra con exóticos peinados y padrísimo maquillaje. Los fondos recaudados serán a favor de las misiones”.

No está mal que las jovencitas chiapanecas se luzcan en pasarelas como lo hacen habitualmente miles de mujeres jóvenes en el mundo, lo paradójico es que esta actividad que por ningún motivo debe asombrarnos dado que es inherente a las prácticas femeninas más antiguas, se dedique en este caso a recaudar fondos para las misiones, como lo afirma la nota. Es decir, las señoritas de posición social acomodada, organizan un desfile de modas de vestidos inaccesibles para la gente a quien le van a destinar lo recabado por medio de una institución religiosa.

Se trata de tendencias universales que son fácilmente captadas e incorporadas en las culturas nuestras, que por siglos han asimilado las influencias externas. Las identidades entran de esta manera en juego, siendo las de cada región invadida por la cultura extraña, las más vulnerables hasta llegar a peligrar su permanencia. Aquí debemos poner seriamente la atención. Una cosa es que las clases medias dispongan que sus hijas e hijos aprendan y sigan modelos propios de gente de su condición, igualmente influenciada por las corrientes culturales que comparten distintas sociedades del mundo, y otra es que tales influencias infiltren tanto que lleguen a imponer sus banderas por encima de los orígenes e identidades locales, hasta confundir a las generaciones que llegan a pensar su historia, junto con los contextos socioculturales donde se desenvuelven, a partir de los relatos del cine y la televisión foránea.

Los diarios pudieran abrir paso a la gama discursiva de la mujer contemporánea en el sureste, con una propuesta diferente del cliché que una vez las victimiza y otra las señala culpables. Esta dicotomía no resuelve el asunto y en cambio enturbia lo que pudiera objetivarse alrededor de la imagen pública de las mujeres, que se transmite a través de la prensa.

Como se menciona al comienzo de estas reflexiones, las mujeres guardan semejanzas y también diferencias culturales respecto de otras del mismo país y también de otras latitudes, sin embargo, la prensa no registra de forma sistemática o por costumbre comunicativa impuesta por el mercado, el potencial que emana de la riqueza de expresiones que el género femenino transporta a la vida de toda sociedad. Al margen del interés exclusivamente comercial que se enfoca únicamente en lo que se vende, se compra o se consume, el periodista pudiera fijar la mirada y visibilizar aquello que hacen, piensan y practican las mujeres latinoamericanas. No solamente son las mujeres una pieza esencial del motor del consumo sino también de la economía, de la ciencia, de la cultura y de toda actividad productiva. El vicio de tenerlas como una sub categoría y presentarlas como mercancías que a su vez promueven mercancías, las expone a los más terribles daños y peligros, a su vez sintomáticos de una sociedad cuyos valores son cada día más decadentes. Saquémoslas de las vitrinas y escaparates que las lucen atractivas, maquilladas, limpias, femeninas e inocentes. En cambio que sean sobresalientes en las profesiones, que se les conozca por medio de la academia, de la ciencia o las artes, del mundo laboral o de la acción ciudadana o política, también como madres educadoras o compañeras de un esposo, pero bajo otras perspectivas y modelos. La prensa puede y debiera, por compromiso social y ético, hacer mucho al respecto.

miércoles, 22 de junio de 2011

La crisis en México

Si bien tiene fundamento la tesis de que los problemas de cada país no son de su exclusividad, dado que la gran mayoría forman parte de un concierto capitalista global, que por demás está decir que ha entrado en una trepidante crisis, en mucho, lo que se resuelva o no, es algo que compete en primer término a los responsables del gobierno, de la administración pública y de los grupos que influyen en la toma de decisiones de cada nación.
Hace meses fuimos testigos de que el mundo financiero se cimbra, los capitales que viven del capital, es decir el mercado del dinero, entraron en una fase que muchos describen como terminal, donde el exceso de oferta destruyó la demanda generando más pobreza y desigualdad. Tan sólo en América Latina, donde las medidas de ajuste estructural y de estabilización económica prescriptas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hundieron a la población en la miseria, la cantidad de pobres se duplicó entre 1980 y 2001 pasando de 120, a 220 millones.
Desde que fueron abandonadas o francamente despreciadas las políticas sociales y quedó la economía bajo la égida del Banco Mundial (BM) y el Consenso de Washington de los años 1980-1990, cualquier consideración ligada a la asistencia o ayuda social, aquello que se entiende como compromiso presupuestario hacia el pueblo, al igual que toda medida redistributiva, han sido fuertemente atacados, siendo los propios gobernantes, quienes repuntan este modelo emblemático del capitalismo moderno y ponen todo el aparato del Estado a su servicio. Por supuesto que la agudización de la crisis actual tiene que ver además con presiones o intereses mancomunados con los lobbies del país vecino, que a últimas fechas ha presentado síntomas de pérdida de liderazgo entre las naciones, principalmente en Europa y no se diga ante China, nación cuyo poderío industrial y comercial se hace evidente por medio de una expansión mundial que cada día es más importante en Latinoamérica.
Esta y otras situaciones adversas han obligado a que Estados Unidos reaccione en la forma acostumbrada, utilizando la ley del garrote, lo cual agudiza la problemática mexicana junto con las dificultades que muestran los gobiernos para entenderse con sus pares, a pesar de que en las tres décadas recientes han sido complacientes hasta la abyección, para cumplir con los dictados estadounidenses, principalmente en materia económica, migratoria y de seguridad. La sujeción del país por parte del Consejo de Washington nos priva por ahora de cualquier independencia económica y política. La manera como se formuló y se lleva a cabo el TLC y el Plan Mérida, son ejemplos claros.
Es importante también señalar que al depender los Estados Unidos de las drogas, tanto a niveles de consumo como del negocio que éstas ofrecen, su “socio comercial” México, tiene que jugar un triple rol bastante complejo como proveedor, puente y justiciero de quienes operen por fuera del círculo protegido por ambos gobiernos. Eso explica los más de 40 mil muertos relacionados con esta política de Estado, en lo que lleva la administración de Felipe Calderón, más lo que se sumen de aquí a que sea relevado del cargo.
La severa crisis no es otra cosa sino la consecuencia de sucesivos gobiernos cleptócratas, conformados por gente acostumbrada a servirse del poder, por ínfimo que sea, sin la menor consideración hacia gobernados. Cualquier puesto en los tres niveles de gobierno en México, es entendido como sinónimo de oportunidad. El Estado es percibido como una gran agencia de empleos y negocios a la cual los dos regímenes surgidos de la pseudo transición democrática, impusieron su propia dinámica con la misma fórmula de: a mayores escrúpulos menores posibilidades de hacer fortuna. Por su parte los partidos en lugar de tener desarrollo para favorecer la calidad de la democracia, se revelan como instituciones que enlistan gente ávida de llegar a cualquier cargo de la función pública, a costa de lo que sea y después disfrutar los beneficios de ese golpe de suerte. El pueblo expresa una sentencia que al respecto dice: “a mi no me den, sino pónganme donde haya”.
Igualmente aquella frase porfiriana de “más administración y menos política”, hoy pudiera ser sustituida por “más concentración del poder y menos política”.
Así se inscribe nuestra realidad como nación subdesarrollada que en ocasiones retrocede en la práctica democrática.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Propaganda política en la red

Recibí esta carta que alguien califica como "excelente" y pide que circule. La escribe una persona que firma como Luciana Berardinelli. Me parece que requiere una respuesta u opinión que pudiera servir de balance a lo que dice. Por ello me tomé unos minutos para contestar y manifestar mi propio punto de vista sobre sus afirmaciones. Gracias por considerarlo.

(La carta se encuentra enseguida de mi texto)

Considero que este tipo de panfletos no abonan absolutamente nada positivo para el curso del país. Sin embargo, creo saludable que los ciudadanos disientan y discutan democráticamente sus diferencias.
Como extranjero que pasó aquí un poco más de un año en calidad de estudiante de doctorado en ciencia política y periodista, percibí una desatada e infundada campaña con la visible intención de deslegitimar el gobierno, que si bien no ha logrado mejorar sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos, es, con mucho, una administración pública que se encuentra a años luz del desastre de la década de los 90. Esto no me tocó palparlo, pero lo supimos por la prensa y lo corroboro con las personas que lo rememoran y dan cuenta de ello. Me han descrito lo que vivieron cuando los cacerolazos, las devaluaciones, la hiperinflación galopante, el desempleo agudo, el sueño del dólar 1 a 1, quiebras masivas y hasta el extremo de practicar el trueque para llevar alimentos a la familia. ¿Dónde quedó el orgulloso ferrocarril argentino? ¿Y la fábrica de aviones que tuvo Córdoba?
Hoy Argentina es diferente aunque falta mucho por mejorar. No me quedó ninguna duda de que la presidente Cristina Fernández, tiene los arrestos y el talento necesario para la conducción del gobierno, mucho más allá de lo que han demostrado los mandatarios que reiniciaron la democracia.
Me causa desánimo, aunque no soy argentino y vivo al margen de lo que aquí sucede, que una nación con tantos valores humanos e incuantificable riqueza natural, sea tan proclive al divisionismo ideológico con tintes de conflicto perpetuo y no se den oportunidad de estimar lo que el adversario pudiese aportar a la sociedad. Esta supuesta chica que escribe la carta, acusa a la presidente de “dividir” a los argentinos, incurriendo precisamente en la misma práctica, no tan sólo es frontal y pretenciosa al adjudicarse la posición de vocera de la opinión pública, pasando por alto que millones de ciudadanos están conformes con su gobierno y viven de su trabajo, sino que descalifica totalmente a la mandataria, sin conceder ni un solo aspecto o renglón positivo.
¿Esta carta encierra realmente una opinión que pudiera tomarse como seria, objetiva e independiente de corrientes políticas? ¿Merece que se le de tratamiento de reflexión útil y por tanto circule? Por supuesto que no. Luciana refiere que no está “ni en un extremo ni en el otro, que no es ni de derecha ni de izquierda, que no es ni blanca ni negra, que no es ni cabeza ni concheta”, ¿entonces qué es y dónde está? Toda persona que manifieste una opinión de carácter o interés público, está por antonomasia, opinando desde un plano que indefectiblemente se ubica en alguno de los puntos del eje político entre izquierdas y derechas, a menos que se halle en “el éter”. O se habla desde la perspectiva y por la propia experiencia de las masas, el pueblo, o bien, desde la mirada de las élites, el conservadurismo que prima las privatizaciones, lo individual en tanto sistema democrático liberal. Y esto es lo que se denomina “derecha e izquierda”, aunque también existen las posiciones políticas denominadas de centro-izquierda y centro-derecha.
Luciana no se ubica en ninguna de ellas y afirma que sólo cree en la “cultura del trabajo” ¿Cuál es esa cultura y a qué tipo de trabajo se refiere esta dama? En argentina trabajan desde magnates hasta obreros, lo mismo que campesinos, profesionistas, técnicos, amas de casa, burócratas, profesores, artistas y millones más que laboran de lo que sea, sin aparecer en los registros contables. Por tanto hay múltiples formas de concebir y asimilar el trabajo, así como también personas más o menos conformes con lo que desempeñan y son remuneradas por ello. A unos les satisface, en tanto que otros se conforman pasivamente y muchos más reniegan con y sin razón. También están los jubilados y hasta las señoras que reciben una pensión por haber trabajado en su casa. ¿En qué lugar del la tierra se aplica este beneficio? No conozco ninguno.
En mi humilde sintonía con lo que he vivido en este hermoso país, donde encontré brazos abiertos, manos amigas y corazones amorosos, que nos dieron tantas cosas bellas como familia y como personas, puedo decir, sin rubor alguno, que me llevo una buena impresión de la sociedad y el actual gobierno argentino. Agradeceremos por siempre tantas cosas recibidas tal vez sin merecerlas. Por si fuera poco, gracias al sistema de educación pública gubernamental, mis hijos asistieron a una escuela que se distingue por el nivel de excelencia de sus maestros, lo cual constaté al convivir con la mayoría de ellos, así como las facilidades que tuvieron mis muchachos para cursar su año escolar. Les enseñaron y además les ofrecieron alimentos de buena calidad. Esto no lo he visto en ninguno de los países que he visitado en Norteamérica y Europa. En México ni se sueña con algo así, a pesar de que se le cataloga como la 14ª economía mundial.
La presión globalizadora ejerce fuertemente su influencia en las Américas, por lo que las naciones han padecido crisis en mayor o menor grado, siendo ésta una de las que tuvo menos afectaciones ocasionadas por las medidas que se aplican o los fraudes que operan desde los centros financieros del norte. En resumen, Argentina va, despacio, pero avanza.
Sugiero, sin ser nadie para ello, solamente por el afecto que le tengo al país, que se tenga voluntad al gobierno, que las personas no se dejen manipular por los medios de comunicación que hacen monopolios, siendo otro cáncer de la sociedad tan dañino como el consumo de drogas y la violencia. Se trata de empresas que lucran con todo lo que acontece en la nación, tanto en la vida pública como privada. Ellos tienen sus propias agendas e intereses que defienden, sin importarles la estabilidad social, la calidad o niveles de vida, ni los consensos, sino todo lo contrario, para los medios, entre más exasperada y nerviosa se encuentre la gente, más obtienen ganancias, pues venden emociones como el miedo o el odio político. También tienen entre su mercancía la idolatría a las figuras deportivas o del espectáculo.
Un Estado fortalecido, democrático, con vocación de justicia y reparto social, es lo menos atractivo para esta clase de medios como Clarín, Televisa, Globo, etc., que se comportan como aves de rapiña al ser des informadores y formadores de opiniones polémicas. Negocian con los conflictos y el caos. Por tanto los abonan constantemente. Que no sea la gente un factor más que cumple esta tarea. Por eso escribo estas líneas.



Excelentísima Sra. Presidenta de la Nación ,






Me dirijo a Ud. con el respeto y reconocimiento que su investidura merece:



Luego de escuchar atentamente cada uno de sus últimos discursos y de analizar profunda y comprometidamente nuestra realidad me pregunto, una y otra vez, me perdí de algo o me volví a equivocar? Antes que nada, le quisiera aclarar que no respondo a ninguna fuerza política del presente ni del pasado. Soy, como muchos otros, una ciudadana argentina que por convicción creció, se educó y morirá en su tierra natal.

En su discurso de ayer arrancó haciendo mención a lo leído por Ud. en los medios y manifestó, acertadamente en mi opinión, el horror que representa ver que alguien pida la vuelta de asesinos a la política. Ahora me pregunto, Ud. no escuchó, ni leyó, ni vio nada relacionado con algunos de sus colaboradores? Concretamente, no escuchó a D'Elia diciendo textualmente que 'mataría' a todos los vecinos de los barrios de Recoleta, Barrio Norte, Belgrano? No lo escuchó Sra?

Me generó exactamente el mismo rechazo que escuchar a aquellos que piden la vuelta de los militares.

Pero volviendo al tema que me preocupa y que estoy segura preocupa a más de un argentino, por qué siempre sólo escucha lo que a sus oídos e intereses molesta? Haciendo la vista gorda y oídos sordos nos separa, nos enfrenta, nos divide. Y no es eso lo que los argentinos y argentinas, como Ud. nos llama, necesitamos ni queremos. Por qué habla despectivamente de aquellos que hemos elegido vivir mejor con el producto de nuestro esfuerzo? A veces siento que para ser una argentina querida y representada por Ud. debería nivelar para abajo, aspirar sólo y únicamente a un plan social, a una caja de alimentos, a la caridad de otros.

No nos siga dividiendo en sus discursos, no incite a la violencia, no nos tire su policía a la calle.

No nos quite el derecho a disentir porque la Democracia se trata de eso.

Acaso no fue Ud. electa sobre esas bases. Respétela en todos los ámbitos, en los que la favorecen como en los que no.

Se autodenomina la presidenta de todos los argentinos y argentinas pero al mismo tiempo nunca deja de mencionar dentro de ese grupo a quienes no la votaron y piensan diferente.

Por qué divide a la sociedad argentina dependiendo del barrio donde vivimos y se dirige despectivamente a las sras. paquetas que viven por el suyo? Por qué? Por qué algunas marchas y cortes son válidos y otros no?

Por qué siempre habla del 'crecimiento' económico sostenido pero nunca menciona a la inflación también en alza provocada por semejante gasto público?

Por qué siempre se expresa de manera irónica y con mucho resentimiento hacia aquellos que sólo hemos elegido al trabajo y al esfuerzo como medio de vida? Por qué siempre nos lleva a los extremos, o somos gorilas o revolucionarios del '70, pobres o ricos, blancos o negros. No Sra., no nos divida.

No es eso lo que queremos ni lo que nos merecemos.

Seguramente no podrá conformar a todos por igual pero Ud. se debe a la sociedad argentina en su totalidad, a sus seguidores y a sus opositores, cuando nos nombre no se ocupe de aclarar taxativamente y con algún calificativo despectivo a estos últimos. Hay una gran parte de la sociedad a la que Ud. se debe también, le guste o no, comparta o no, de la misma manera que ellos la respetan y le dan la institucionalidad a su gobierno. pese a no compartir muchas de sus ideas ni sus formas.

Nos trata de golpistas, de gorilas? Suena muy agresivo para quienes estamos muy lejos de ello.

Por qué nos ofende de esa manera Sra. Presidenta. Somos personas de bien, que trabajamos todos los días para pagar nuestros alquileres y servicios ya que no corremos con la suerte de otros que siempre tienen todo gratis, todo, hasta casas que el Estado Argentino les otorga o que por la fuerza ocupan, somos ciudadanos que además pagamos nuestros impuestos, impuestos que supuestamente son para recibir, a cambio, educación; salud y justicia pero en forma paralela, de nuestros miserables salarios, también debemos abonar un sistema de salud privado, educación privada y en muchos casos seguridad privada ya que la Redistribución de la que Ud. habla y repite una, dos e infinitamente en cada uno de sus discursos NO llega a nosotros. No Sra. Presidenta, no nos llega.

Para nosotros NO hay Justicia Social, para nosotros sólo hay deberes que cumplir, NO tenemos Derechos, ni siquiera los Derechos Humanos existen para nosotros que perdemos a nuestros hijos, padres y abuelos en las calles a quienes matan para robarles. Situaciones a los que sus ministros tildan de casos aislados.

Para los que trabajamos jornadas muy extensas para poder llegar a fin de mes y vivir dignamente NO hay Redistribución del Ingreso Sra. No se nos devuelve más que agresiones, no sólo verbales y morales sino también físicas.

La Plaza también pertenece a quienes salimos a disentir sin palos, ni capuchas, ni piedras.

De qué Justicia Social habla Sra. Presidenta? Los que roban y matan siguen en la calle y los que corren la suerte de seguir vivos en defensa propia están presos.

Hay un grupo muy grande en la sociedad argentina Sra. que, no está ni en un extremo ni en el otro, que no es ni de derecha ni de izquierda, que no es ni blanca ni negra, que no es ni cabeza ni concheta, que sólo conoce lo que muchos han olvidado y otros se olvidan deliberadamente de no generar, que es la Cultura del Trabajo.

No nos ofenda Sra., no nos ofenda y tenga un poco de sensibilidad por todos aquellos que nos merecemos no más que un poco de respeto.

Gracias,

Luciana Berardinelli

D.N.I 29.060.893

miércoles, 17 de noviembre de 2010

De Kirchner al kirchnerismo

Hay un rostro menos. En esta época en que la fluidez de la imagen circula a la velocidad de la luz, las pantallas son saturadas con figuras públicas cuyos rostros o siluetas se exponen con exagerada continuidad mediática. Los rasgos físicos y actitudes manifiestas de los políticos se vuelven referentes visuales que la gente reconoce y asocia con determinadas características que, finalmente, se pueden valuar como defectos o virtudes.
Las imágenes aparecen todos los días y para que circulen se les reproduce, son reeditadas conforme a la conveniencia de los entrecruzamientos que forcejean y condicionan el devenir político. La fuerza que potencia la gestualidad captada por las lentes se controla por medio de las élites que utilizan los símbolos visuales puestos en circulación para sacar provecho.
Una forma de mirar hacia algún objeto, la actitud o la postura, cierta mueca o cualquier ademán para taparse el sol, adquieren dimensiones interpretativas cuyo uso escapa a cualquier control. Cada quien encuentra y ve lo que busca o necesita para comunicar con ello. Los productores trasponen y dislocan la composición original para reconvertirla en otro relato, una proyección con diferente expresión visual. De esta manera las imágenes son recapturadas y revestidas para volvérseles a reacomodar y titular en su otra representación, se les convierte en elementos visuales acompañantes de los titulares.
Dentro de un cortocircuito que cada día tiene menos durabilidad, las imágenes son procesadas al punto de volverse logotipos. Funcionan en el imaginario exactamente como lo hacen las marcas que se muestran durante segundos que a los receptores les bastan para captar el mensaje.
Se trata literalmente de relámpagos cortocicuitados donde se unen mensaje y medio, causando un destello o imagen que subvierte lo real, imprimiéndose en la realidad pensada colectivamente, es decir, en el imaginario. Esto puede durar unos segundos y se repite hasta por varios meses, como es el caso de las campañas políticas.
Las imágenes y símbolos potenciados por las mediaciones, se graban temporalmente convirtiéndose en tatoos o tatuajes mentales a niveles masivos.
Cualquier rostro reproducido por los medios se vuelve un objeto común, se transforma en una imagen conocida asociada a determinada información. La imagen de Néstor Kirchner, exhibida continuamente por los medios ya pertenece al pasado, mas no sucede lo mismo con el kirchnerismo.
La mirada de Néstor era lo que más llamaba la atención de su rostro: Unos ojos agrandados y la prominente nariz, posiblemente le ganaron el sobrenombre de pingüino, tal vez esa haya sido la causa. Esa mirada denotaba seguridad. Parecía disfrutar del trabajo de político. Estaba entregado a un proyecto cifrado en el dúo que hacía con su esposa Cristina Fernández. Ambos vivieron la política juntos desde hace aproximadamente dos décadas.
Como sucede con todo político que ocupa cargos destacados, N.K. era blanco de ataques mediáticos constantes y sistemáticos, hasta después de su muerte acaecida en forma por demás sorpresiva, pese a los conocidos padecimientos cardiacos del expresidente.
Se le asociaba con la reelección y la consecuente continuidad de un estilo de gobierno abrazado más a los cánones de autonomía, que por cierto se han vuelto práctica común en naciones sudamericanas, que a los antiguos ritmos bursátiles y financieros impuestos desde el norte. El Kirchnerismo como sub especie híbrida del peronismo, es de orientación popular, así lo reconocen y ejercen quienes integran el actual gobierno. Hacia allá se dirige la mira social que habilita los recursos y estos son liberados paulatinamente, llevando alivios sobre ciertas urgencias cuya atención es impostergable.
Un gobierno popular no es bien visto por el monóculo de Washington, cuyos dueños prefieren conservar el estatus de jugador que se lleva la mayor parte de las ganancias, tramposamente. Contra esa marea reaccionaria respaldada por el conservadurismo recalcitrante interno y externo ha ido bogando el gobierno kirchnerista. Se trata de negocios que atraviesan cualquier escaño del poder y que por tanto impactan en el margen de maniobra política que tiene a su disposición un grupo y su máximo representante.
Una de las facetas que se critican con mayor dedicatoria es precisamente la acumulación de poder político y sobre todo económico que llegaron a acumular los Kirchner. Riqueza que se atribuye a cuestiones un tanto enturbiadas o turbias de origen, las cuales brotan a través de correos de la web o medios informativos que no son afines a esta corriente política. Sin meter las manos al fuego por la procedencia del capital, simplemente lanzo la pregunta: en este mundo global bajo la egida del mercado, ¿quién puede gobernar sin poseer una fortuna que abra las puertas a los salones donde se deciden los destinos de las naciones y por ende la humanidad? El que no conoce las reglas del juego, ni se encuentra materialmente en condiciones de jugarlo, no tiene sentido que permanezca, por más que sus deseos le empujen a jugarse todo. Se requiere estar fuerte en todos los sentidos para aspirar a las ligas mayores de la política. Salvo en naciones donde el capital cultural y social rebasa cualquier otro, como sucede en Bolivia, para llegar al gobierno es necesario poseer una buena suma de dinero. De lo contrario se tendrá que recibir financiamiento hasta para costear una gira o un viaje y de esta manera se elevarán los compromisos, restándose capacidad de mando. Tal como sucede con varios gobernantes de Latinoamérica que llegan al poder atados de pies y manos. En ese sentido Néstor Kirchner jugaba pragmático. Era capaz de entablar conversaciones y llegar a acuerdos con figuras emblemáticas del capitalismo de mayor abolengo, a la vez que actuaba conjuntamente entregado a causas populares o progresistas con sus pares más radicales, como el llevado y traído aunque siempre nombrado Hugo Chávez.
Sin duda la Argentina Kirchneriana tiende a pensar en soluciones exigidas desde la base social. Asignaturas pendientes que no han sido favorecidas desde décadas, sino más bien lo contrario: han soportado mermas considerables en cuanto a calidad y expectativas de vida. El país en caos de hace una década se convirtió en uno que funciona, aunque todavía permanece invadido por el cáncer de la corrupción, así como otras inercias del clientelismo, entre otros vicios no erradicados. Las desigualdades se acentúan todavía por el efecto demoledor del neoliberalismo, sin embargo, se abre paso ya una emergente planta productiva local que sin duda es la mejor ruta hacia el progreso. El principal artífice de este cambio, las generaciones, espero, se lo van a reconocer sin titubeos, fue Néstor Kirchner.
Hay ya un rostro menos para la publicidad política y otro nuevo para la historia actual argentina. No le veremos más en las pantallas de televisión o en los infogramas de prensa como persona activa que no abandona sus deseos de conducir destinos, en términos de liderazgos nacionales y supranacionales. Llevaba a cabo una misión conjunta con otros líderes para buscar fortalecimiento y crecimiento acorde entre distintos intereses, como muralla de contención para un futuro incierto. Ello en tanto la presidente se encargaba como sigue haciéndolo, de la política y los asuntos internos y externos del Estado. Argentina se puso en marcha a partir de la etapa que encabezó Néstor. No hay forma de rebatir los evidentes estallidos sociales, la crisis provocada por la banca rota extendida que provocó una enorme emigración de argentinos que duró años, hasta que llegó un poder que ubicó en situación estable al país. Esto sucedió en forma continua desde hace aproximadamente ocho años. Más o menos el mismo tiempo que ha permanecido Lula en la presidencia de Brasil, con resultados que asombran al mundo.
Me guardo y a la vez comparto el recuerdo de su esposa vestida de luto, recibida en un acto público llevado a cabo en una factoría automovilística de firma francesa situada en Córdoba. Con una extraordinaria capacidad de síntesis dejó claramente expuesto el objetivo de su gobierno, recalcando que desde que asumió el mandato presidencial su marido se propuso gobernar a favor de las mayorías, hizo énfasis en la vocación popular del régimen que constituye la esencia del kirchnerismo. Mencionó que se optó por una política fuera de la órbita de los alineados hacia el norte, buscando mayor autonomía e interacción con los países del Cono Sur. Subrayó la importancia del esfuerzo productivo nacional, la fuerza de trabajo, como eje sustancial para el crecimiento. Se confesó como devota de Argentina, de su pueblo, como lo fuera Néstor, su compañero. Al decirlo advirtió que sentía su presencia entre la multitud reunida y lloró un poco, después siguió con la orden del día, sin cambiar el protocolo ni dejarse llevar por la emoción. Estoica y a la vez sensible, muy cercana, legitimada por su propia personalidad y autoridad, hizo un breve recorrido donde se le extendieron cientos de manos que trataban de tocarse con las de ella.
Se quedará el expresidente por largo tiempo en el imaginario y en el lenguaje que habla por la sociedad argentina, de sus avatares.
Néstor Kirchner será invocado una y otra vez, para hacer referencia a lo que representa el compromiso, la vocación de la gente de Estado en una América que llega a otra etapa de madurez y desarrollo, no exenta de nuevos desafíos, retos y también oportunidades.