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sábado, 13 de julio de 2013


Mientras llueve tú no estás.

Hay un dejo de agonía en la tarde que languidece de lluvia
El golpeteo en los cristales marca los pasos del tiempo
Y tú no estás en el reloj de arena que es mi cuerpo
Que late vacío mientras las gotas dan quejidos golpeándose en el suelo

Cuánta melancolía deslizan las calles, yéndose la gente a otros lugares
Entre velos grises que envuelven la ciudad, arropándola con nubes
Así es como pasábamos mejor las tardes, acompañados con vino en la almohada
Húmeda me hablaba tu piel franca, unos brazos tenuemente enternecidos

Qué exacto es el compás de las horas frente al espejo de una habitación mientras llueve
No queda ni un segundo fuera de su marcha etérea que nos recuerda lo efímera que es la vida
Tanto allá afuera como en el seno que nos guarda de todo eso que acontece mientras transcurre
El alba.

Qué dulce latir de los cristales empapados y opacos que no dejan ver las calles ni el cielo apagado
De tanto llover, qué tristeza que no regresaste al arco de mi puerta, que no me des tu abrigo 
Una tarde como ésta, me lamento de que no ilumine tu vital ansiedad el espacio de mi habitación
Oscura.


Julio del 2013.

martes, 19 de octubre de 2010

Sueño aborigen

En la mansión, aterido, inerme, han de cortar las alas de mi razón
Con el bisturí cercenarán la estatura de bronce de mis antepasados
Sus alas de piedra, la piel de sol que guarda la noche
Una impronta de angustia en cada pie descalzo

Encaminados a su extinción les arrojan a la vorágine de selvas de acero
Confundidos en la soledad de las muchedumbres sueltas como ecos de
Insectos que se agolpan en lámparas donde creen ver el día

Leímos la inmortalidad en su frente amplia como horizonte
En su mirar desprotegido, limpio, acaso ya sin llamas
Sin una gota de fuego o líneas de aire que dibujan sombras
Ni un despertar que les devolviera del sueño a su conciencia
Indómita, a sus reverencias sagradas y bienaventuradas fatigas

Quedaron presos del penoso hito taciturno vuelto cauce de
Río teñido que atraviesa las estampas fugaces de la calle
En remolinos volteando de cabeza las estatuas de los próceres
Asesinos venerados como héroes mártires saludables y píos

Qué trepidante edad la que les vio nacer para llevarlos en su muerte
Encadenados a la civilización agonizante en rituales de alquimista
Suerte de espíritus malvados que odian por costumbre

Aborígenes sueños de estampa floreciente mutilada al margen del
Sino que los descubrió para sangrarles por siglos, imperiosamente
Surtir lascivas coronas de reinos degenerados, hambrientos, casi ciegos
Con el oro inmundo que manosearon sus torpes manos

Humillantes hierros ataron a los surcos y túneles subterráneos sus broncíneos cuerpos
En laberínticas e inagotables jornadas que les exprimió la sangre y el
Sudor, agriamente, tenazmente, infatigablemente, hasta morirlos en carne y alma
Y dejarles invisibles como el cadáver del ave junto a su plumaje
¡Ay! Por la estampida de sueños que volaron al compás de la criminal derrota
Durante cinco siglos que no cesan de reír burlescos por esos ánimos vencidos
Aunque finjan revindicarles, ¡es mentira! o una impostura cruel más que
Amarga. Una sediciosa conjura para dar lustre a la rotunda y
Desvencijada chatarra de escrúpulos carcomidos a fuerza de discursos, palabras sueltas
Notas de aire lanzadas al sombrío desierto de la infamia
Veo en la morada pasmosa de esos ojos que se quedaron fijos en la nada
Una prisión de amores rotos y cristales esparcidos a los cuatro confines
Donde rozan la tierra los fantasmas de mis hermanos, tus hermanos,
Muertos por las huestes que irradiaron zozobra para saciar las
Retorcidas causas que mandó el infierno

domingo, 6 de diciembre de 2009

Volvería a nacer por tí

Volvería a nacer por ti
Te lo dije antes
Te lo diré después
Porque habías sido ya
Mi espacio en mi tiempo y
Mi tiempo en mi espacio
Me encendías
Me apagabas
Vivías en mí
Como yo vivía en ti
Eras el amanecer y
El ocaso
Estaba mi sueño en tu vigilia
Y la mía en tu sueño
Me alumbrabas
Me oscurecías
Me atraías
Me alejabas
Me dabas
Me pedías
Te convertías en mi desnudez y
En mi abrigo
Te hacías distancia y
Presencia cercana
Mi partida
Mi llegada
Un adiós
Un encuentro
Tan afuera
Tan adentro
Serena
Bravía
Entregada
Sin deseo
Fresca
Marchita
Cantarina
Callada
Me provocabas ansias
Y también indiferencia
Me acosabas
Me huías
A veces me esperabas
Otras no llegabas
Mi placer
Mi dolor
Por el todo y
Por la nada
Volvería a nacer
Y morir por ti.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Haikú

俳句, haiku, derivado del haikai, consiste en un poema breve de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente...


1.


Bebo en la copa
las últimas gotas
la savia del día

2

Amo el silencio
y la calma
que no es todavía

3

Untan las monedas
la mano del pobre
se aleja solitario

4

Busco de la noche
dónde abre sus puertas
al reposo del silencio

5

Era de día
volvió mi gato
con el maullido cansado

6

Casi amanece
despiertan mis pensamientos
al aroma de tu pelo


7

Basta ser comprendido
ver que amaneció
Que al menos tengo dos amigos

8

Sé que estás conmigo
escucho tu risa en mi
al cerrar los ojos te veo

9

Atuendo de espiral
veo las galaxias
los rizos de tu pelo

lunes, 16 de noviembre de 2009

Y el Tajamar es tranquilo

Soplan los vientos argentinos

Aquellos pulmones de dioses pamperos

Exhalan trémulos por la cordillera

Voces y gruñidos

Y el Tajamar es tranquilo


Hablan por mil venas, misteriosos

En lenguaje difuso y milenario

Hálitos en metáforas cotidianas

El cada quién

El ser tal cual

Un efímero vivir

¡Es la memoria!

Y el Tajamar es tranquilo


Se agita la muchedumbre en mítines callejeros

Ruge, desde el suelo, para que tiemblen los truhanes

Para que se cubran

Para que…

Para que…

Para que no duerman

Y el Tajamar es tranquilo


Con los vientos levantan la voz

Y cien mil voces

Gritan su clamor enardecido

Un incendio de la herencia colectiva

Agolpada en avenidas la serpiente humana

Con puños y pancartas levantadas

Sacuden al silencio las palabras

Y el Tajamar es tranquilo


Inconformidad, descontento, desasosiego encausado

En torrentes viperinos y sedientos

Marchan en cascada

Contra el defraudador estigma del dinero

Que sin patria, ni color

Les ha provocado tanto daño

Y el Tajamar es tranquilo

Piedra sobre piedra, Paravachasca

Piedra sobre piedra Paravachasca
Y en medio un río

Una construcción de jesuítico ingenio
Junto a otras con espejos de agua y moliendas pétreas
En círculos que rodaron sobre el grano

Cientos de años que volaron cual palomas
Paso del tiempo labrado en roca y en parvadas
Amores esculpidos en tardes luminosas
De paredes cómplices como las nubes que pasaron

Aire de Calamuchita baja al valle sombreado
De sauces, eucaliptos y olivos, el tapiz de pasto
El compartido mate entre las manos
Y el dulce ajetreo de los niños

Rezos abandonados al olvido
Calles que fueron de tierra
El viejo tren en su tumba de hierro
El adiós de los viajeros
Que ya no volvieron

Allí estaba la estación dormida
Ahora resucitada por los dibujos y graciosas notas musicales
Convertidos en cunas de arte sobre las duelas de madera
Siguen vivos sus aleros
Saludando al encendido carrusel de la memoria

Ay, Paravachasca, que te quiero
Llegué apenas ayer, y mira, mi deseo
Te entrego mi sosiego
A cambio de tu llave del misterio
Que te hace ser la novia de un sueño
Embriagador por tan sincero

Piedra sobre piedra acumulas la historia
Los recuerdos y la luna que guarda el Tajamar
Dormido mientras ella se contempla en él agradecida

Piedra sobre piedra Pravachasca
Y en medio un río

Brindis con tequila desde el más acá

Apuro caballitos, de a dos, de a tres, en sorbo y medio
A medio día, como las tías con sus ricitas que hacían ponerse coloradas
Sus mejillas cuando bebían de sus cuencos como dedal hecho de cristal

...“Salud, hermana, ya sonaron las dos, salud por mi comadre y nuestro hermano Juan
Que han de estar junto al señor apurándose su mezcal”.

Ellas ni me ven que sigo casi igual, que no ha pasado nada, que morirse es como Borrachera

Las oigo soltar risas o cuando se ponen a llorar, porque repasan la lista familiar De los ausentes

No me ven cuando llevo la botella a mi boca sedienta; acá no usan copas, ni siquiera dan sal y tampoco limón

Tampoco se dan cuenta que en ocasiones les tomo prestado un caballito y me hago como ellas, cuando les calienta la garganta el agua vegetal

El tequila que beben los muertos es puro, como acabado de destilar, si no para qué servía tomar en el más acá

Bebo para conservar la muerte que llevo toda una vida entera ya
Bebiendo se pasa mejor, qué más da, los tragos se vuelven latidos del alma
Qué va

Tomo, me resbala el tequila como una canción en el pecho cuando ésta sale a besarLos oídos que la han de escuchar
Tomo de ausencia si me veo sólo frente al espejo de lo que viví
Celebro tomando que ya no estoy ahí

Que más da, digo, estar allá o en el más acá
Si nos da sorber así la gloria
En un cuenco como en los que vi tomar a las tías. Qué más da
Otra de tequila


A quién no le ha llegado un día en que se encontró frente a frente con el tequila
Y lo embistió

A quién no le sucedió que lo dejó más alegre y desprendido de la cordura
Que un gitano en carnaval, tan moreno del alma como el que más

Díganme si no, el agua alborotadora a unos apacigua, en cambio otros se burlan de la Suerte y no dejan que la muerte les tiente el corazón

A cuántos a dejado sin razón o les ha dado más razón

Hay a quienes les anega el pensamiento y se ponen a llorar
El tequila es como la vida, corre sin cuartel y entre nosotros
Nos abraza el cuerpo como corriente celestial
Es una fuente más que la tierra dispuso para los que tienen sed de un diferente placer

Es el Arca de Noé para especímenes que bebiendo salvan el diluvio de la hipocresía y la Soledad

También se hizo para amar y armarnos de valor para sacarnos del jardín tres o cuatro Costales de tristeza o asuntos que quisimos olvidar
Nos aclara la memoria o nos hace no recordar
Nos alienta y cuando no, nos lleva a acostar

De los zumos de la naturaleza es el del tequila el que me sienta mejor ¿a quién no?
De su azúcar me hago briago cuando me dejo llevar
En sus remolinos locos me pongo a cantar
Poemas incompletos que no logro articular cuando bebo
Quién sabe si de más



La última y nos vamos

Me he bebido más de media vida y
No paro de embriagarme
Me llevo al pecho las botellas
Una tras otra, días y noches
De silente soledad

Ha pasado más de medio siglo
Muchos amigos ya se fueron
Tantos retratos de sus vidas
Llevo en mi mente y corazón

Alzo una copa de tequila
Cada vez que veo con vida
Un sentimiento de dolor

Le digo al tiempo que no mida
La alegría de la gente y que deje
Con tequila sus penas remediar

Le doy gracias por darme permiso
De seguir con vida en esta vida
Tan repleta de pesar

Me ha dejado ser dichoso
Con trabajos no lo niego
Hasta me ha dado de más

Salud, brindemos todos los que estamos
En esta mesa de bohemios
Que han bebido sus vidas cada uno
Con su alegría y su dolor

La última y nos vamos a despedir
Nos llevamos en el pecho un rayo de alegría
Y en el alma los abrazos de los que
Nos quisimos acompañar

Serena memoria

I

( Barranca de Huentitán)

Hace tiempo que ya no alcanza la memoria
La grieta es:
Secreto
–Cicatriz del pleistoceno–
De un planeta poroso y vegetal
El aire y el torrente esculpen monolitos de cantera
Abren camino (pétreo) en sus entrañas
Agranda el precipicio sus gargantas
Donde va lejanamente como sierpe el río
Hace tanto que la grieta es tan grande
Profundamente acantilada
Grito de inmensidad en la tierra
Carcajada de rocas y caídas de agua

Más que una falla de colosal fractura
Un cataclismo inmóvil con sus selvas
Una vena ondulante que mira al cielo


II

La noche
Es una danza de minutos en lo oscuro
Una transpiración del día
Un velo para la vigilia
Es un relámpago de tinieblas

La noche, si estamos solos
Es algo que nos llama
Nuestra propia voz
Un vacío con nosotros dentro

Es una envoltura de silencio que habla
De lo que se vive y lo que no
Y también de lo esperado
La noche es centinela de lo que ama

Cuando tenemos a alguien más la noche
Ésta se vuelve un cristal del tiempo y brilla
En los ojos de quien mira nuestro rostro
Y nos alumbra
La noche es un laberinto diario
Que recorre la conciencia
Y se visitan los muertos para verles vivos
Es copal que arde para ellos
La noche es el papel donde palabras
Se turnan el espacio con la nada
Y quedan volando como alas
Que persiguen sueños

III

Negra
Todavía es hora en que echo de menos a mi gata negra
Y no es ayer que dejó el mundo de la casa
El maullido, su presencia
Ágil, como sombra en fuga
Están justo por donde volteo
Porque me parece ver de reojo
Que corre o vuela

La presiento viva y yo mismo la enterré junto al arrayán
Al pie del tronco para que descansara
Su esqueleto felino frío como la tierra
La extrañaron tanto los niños porque les jugaba
Al parejo de sus complicidades pueriles
Les daba tanta risa y tanto los perseguía
La gata, la buena negrura que ronroneó un día y otro
Con la camada de ella y la mía

No está mi corazón tranquilo con la ausencia
Porque se nos metió tanto a todos
Como los ratones que trajo a casa
Como su paz en la silla preferida
Un lánguido reposo que decía
Que la vida es tan parecida al sueño
Hay soledad sin ese apacible ser de ojos alborozados
Como luces de luciérnagas que se quedan fijas
Cuando ven pasar las horas
Dicen las abuelas y otras tías que los gatos sufren accidentes
O mueren por uno
Nos escudan de las cosas de mala leche
Así nos cuidan, dicen las abuelas y otras tías que así es

Si negra zafó la pena de un zarpazo feroz contra mí
O los míos
Sea mi alma agradecida por ese instante
En que no volvió a casa y quedó tendida
Si es verdad lo que dicen las consejas
La quiero más muerta que viva
Y, ¡vaya! que, viva entre nosotros la quisiera

Qué noble el animal, tan juguetona
Nos adivinaba y quería a su manera
Son tan simples junto al hombre
Dios les dio propio lugar en su morada
Aunque no estuviera más con vida a nuestro lado
Negra en su muerte va conmigo y me espera.

Y para qué

I
Y para qué
Y para qué darle tanto al paso de la vida
Si nos deja parados frente a las esquinas
Nos divide el alma en cien, doscientas poses;
Un disfraz cada vez, intenciones distintas. Para qué.
Si no se tienen campos de batallas, sino
Campos de derrotas, para qué.
Para qué pelear si
Sale uno derrotado antes, para qué.
Si nace mal aquél, o bien, para qué.
Si ejecuta una mala jugada, o
Una obra pía
Para qué demonio sirve, para qué fin.
Reptar como serpientes, o soplar un rehilete
Es lo mismo.
Patear una lata de cerveza, o
Destrozarse el cráneo
Con un pedacito de plomo, da igual:
No suceden ambas cosas.
¿Qué nos deja, después de todo, la nada?
Solamente un sueño
Y con eso basta.

II

Hambre
Crudeza del día desmembrado en ganas que termine y hambre
Que culmine ya su lamento, destino roto.
Pensamientos calcinados, la impotencia pobre del más pobre.
Mientras desaparecen las sombras
En su vivienda con olor a sebo chamuscado y
Su terregosa, lúgubre condición de receptáculo de insomnio
Amarga angustia primitiva, de ignorar lo humano
Para qué sirve.
Lejos de las cenizas de su vida, lo que habita el otro es a prueba de
Pobres, como él, que donde pueden encajan el fierro de la necesidad
A cambio de engañarla un poco cada día.
Allá no se deambula procurando una ración
Unos cartones para dormir y una vela
Para disimular, con luz trémula, esa miseria que le acompaña.
Allá no se queda frío el plato sucio junto al perro enroscado en el polvo.
Tampoco los gritos taladran las paredes en noches etílicas y desquiciadas.
Donde la oscuridad sirve para penetrar lo ajeno, espiar, acechar y cazar en
Despoblado.
Escondite para un espíritu errático; el alma sola aquí ha de ser nadie.
Allá, en lo del rico, la penumbra es vigilada para que nadie robe.
En lo del pobre; en ese laberinto de cosas tiradas y vueltas a usar, de muros y

Techos de cualquier cosa. En ese refugio de gatos indiferentes y
manchados. En esa repetida miseria de basura y harapos, la vida es libre hasta
De la mentira.
Y todo es real, como el tufo
De la cañería

III

Pobremente vive el pobre

Qué pobre vive el pobre
Casi perdido en su pesar
Qué agobio cuelga en su alma sola
Qué oscuro le brilla el sol en su andanza
El pobre es pobre porque así es, porque sí, porque no
De todo lo que tiene el pobre
Es su pobreza
Lo que vale más

IV
Lágrimas de hambre
Cuando un niño llora por hambre se apaga una estrella
Su llanto suelto va al cielo mientras sus lágrimas mojan la tierra
Y la conmueven.

Cuando no tiene algo indispensable para vivir y sufre, el universo siente con él
Cuando pide lo que no se le puede dar, la indiferencia del mundo le recuerda que
Así es

V
El dolor del existir
Si duele el existir, a los pobres les duele más
Si es angustia no tener, el que no tiene nada no conoce más que sufrir
Sin embargo, el pobre ríe alegre cuando así tiene que ser
Vive su vida como es
Y vive momentos de dicha el pobre
Su cuerpo débil también quiere ser feliz
VI
Canto a la nada en blues
Canto a la nada porque nos ha jodido la bestialidad
En Nuevo Orleáns
En forma de garganta que atora la vida y la asfixia
Se ahogó la humanidad de frente a las costas del sur del norte
Ante la atónita boca del mundo y los ojos cerrados
Que no querían ver y no quieren todavía no saben ver
Y la muerte se abrió
Para miles, tras la lluvia en el mar y el mar en la ciudad
Arrebató
La cicatriz es de los pobres, la herida es social, si alguien se acuerda
Qué es social
Lágrimas de oscura piel
Cause del Misissipi, llanto azul a donde siempre va
Testigo del cielo

sábado, 3 de mayo de 2008

La dura patria

Queridos lectores: con enorme asombro veo que los tengo repartidos por varias naciones del mundo. Gracias a esta tecnologìa nuestra conectividad nos acerca y la afinidad nos une. Me alegra mucho que visiten el blog y lean mis mensajes.
Les envìo un saludo con afecto a todos, al igual que mis deseos de que el futuro les depare la felicidad.
En donde quiera que se encuentren, reciban mi abrazo sincero y este poema que escribì pensando en el poeta del siglo XIX, Manuel Lòpez Velarde y su "Suave Patria".
Con todo respeto utilicè su estilo y estructura con otras palabras, espero que lo comprenda èl y los lectores. CAV


(Proemio)

Patria abuso, país engaño; perdiste tu suavidad para convertirte en ramera
Tus políticos persignados tienen tufo de cofrades fanáticos:
Enmendadores de leyes, árbitros enriquecidos
¿Qué te han hecho patria mía estos desdichados?
Más que pisotear y escupir a tus pobres; dejarles sin dignidad frente a las Trasnacionales ¿Qué otra cosa te han ultrajado?

Vivirte da vergüenza y rabia junto a estas desazones
Los malditos saquean con lujuria imperialista
Te soban y manosean hasta lo más sagrado de ti, de tu historia
Trastoca su inmundicia el espíritu de los derechos y tus leyes

Eres nido de hacinados oportunistas, inútiles beneficiarios de cargos
De entes parasitarios, roedores de economía
Te hunden el sable y saquean desde el exterior y el interior la médula de tu
Riqueza; el colosal néctar que nutriría al pueblo si le dejaran qué comiera
Mordeduras de buitres descuajan tus entrañas

Ni quieren verte morir para devorarte, repartirse de ti
Interminablemente



(Primer acto)

Nunca se había descompuesto tanto el dinero
Para robar voluntades y violarte multitudinariamente
Todos los días, impunemente

Estás en el puño tramposo que mueve los hilos
De las marionetas que se ensalzan y agitan pañuelos
Con la punta de las bayonetas

Estás en las cámaras y micrófonos ante los que se miente sobre ti
En los editoriales agoreros y en el grito mediático de los amanerados
Narradores de acontecimientos que rellenan por encargo

Patria, ni siquiera te conocen
Y ya te vendieron

Estás envuelta en sotanas que huelen a orines de niños
Expulsados de la infancia
Estás empapada en labia de inmundas lenguas
Y chillidos de cínicos mártires fingidos

Estás sitiada por la corrupción repetida millones de veces
Todos los días
Por el hampa siniestra
Por los banqueros
Por los actores de la cámara legislativa
Por todos nosotros
Ante el angustiante acecho de la miseria


(Segundo acto)

Te hienden las fauces de la infamia y el colosal belicismo de un vecino
Voluble y perverso que no ha dejado de mutilarte el brillo y lo que produce su Resplandor
Él, insufla millonarios cosméticos en tus débiles arterias
Y a merced de ellos caída te abandona y cínico cobra por dejarte
Ver de lejos el futuro
Hacia su imperio van tus hijos en su huida del hambre que les sabes dar y te esmeras
A ellos y a sus hijos, por los hijos de los hijos… Amén
Ya no vives sin ellos porque sostienen la alacena regando de sudor
Los surcos ajenos y las cocinas repletas de cochambre Mc donald’s
Pobre patria tú y tus parias que buscaron la frontera
Y se perdieron

Patio trasero como una madriguera de ambiciosos
Cuervos devoradores de sueños
Que apuntan a tu sien con sus fortunas

(Intermedio)

Mientras que los veneros escriturados por el diablo manan
No te mueres mas casi no respiras
Asustan tus convulsiones
De enferma, patria convaleciente, ya no eres tan diamantina
Ni la cordura te alimenta, patria secuestrada

Hasta hace pocos años eras hogar seguro para nosotros
Al menos así lo contaron los abuelos
Los graneros surtidores eran recompensa en vida
Del que trabajaba con entrega y no dormía
Más que para reponerse de la brega

Así nos lo cuentan que acontecía una vida más
Llevadera con quien ofrecía voluntad y buenas maneras
Tiempos que ya no te animan, patria abandonada
Hasta hace pocos años cuentan que sucedía
Hasta el más pobre hacía honores al bocado

Ya no es así; hoy se cobra doble y por anticipado lo que quien sabe
Si vendrá o no vendrá.
Así nos cuentan de la vida que no vemos ser así
Porque la han desdibujado implacables borradores
De lo sencillamente claro entre lo humano


(Tercer acto)

Los pájaros de oficio carpintero huyeron y en su lugar quedaron
Aves de rapiña
La epopeya ahora es cobertura, tiempo aire, señales abiertas y cerradas, Espacio aéreo que se compra en un mercado

Tus muchedumbres van por las ciudades persiguiendo una suerte
Que quizá ni los mira y de vez en cuando los arrastra
Entre las ruedas de su velocidad

Dura patria para tantos que no pueden seguir tu paso
Que se retrasa su existencia en páramos y caminos yertos
Ya abandonados ya desiertos, apagados, sin memoria

Has endurecido tu suavidad de espuma láctea donde brillaban los tesoros
De tu prodiga simiente y ocultas los manantiales que bañaban
La piel de los valles donde extendías tu enorme geografía
De hipocampo misterioso pero alegre
Cada día más árida semeja tu piel las distantes lunas que giran extraviadas
Y tu rostro invadido por nosotros te hace ver como un tablero ajetreado
Por la vida, patria atormentada

En lugar de construirte te acaban, te orillan al vacío tenebroso
De las naciones rebajadas por la codicia de los imperios
De las patrias perdidas cuyos pueblos se volvieron servidumbre



(Final)

Ya tus bosques sucumben a la cierra y la sierra se agota por su codiciada Madera
Tus lagos de topacio y arena ya no son la fuente que nos daba bebida dulce y Arrimaba las fugaces serpentinas plateadas de los peces
Tus caminos no son seguros y tus rincones son hervideros de fieras de apetitos insaciables, patria, exprimida y acosada, te acaban

Vives la hora de los hipócritas y sus llamadas a misa
Esos que tanto señalaron a quienes usurpaban la tierra prometida
Y arribaron a la cima solamente para sembrar cizaña y roer el pan del pobre

Qué maltrecha te tienen patria amada, contaminan tus entrañas
Abofetean a tus desprotegidos, los exprimen dentro de galerones sofocantes
Hora tras minuto en que el tiempo corre por su sangre y va a parar en un
Salario que sabe a todo menos vivir

Te entregaron a los leones del circo de la infamia cubierta apenas de harapos
Vestida de fraudes y descaradamente llena de millonarios
Patria vencida que perdió el llanto de tanta locura

Ni un bajo ni un foro y tampoco volátiles rayos de loros verdes
Únicamente mantienes impecable el pulso de los humildes
Sus corazones anegados de esperanza y la mirada profunda
De su eterna bondad, patria generosa, no los abandones
Levántalos para que puedan andar.


Carlos Antonio Villa
2007-12-18

jueves, 14 de febrero de 2008