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jueves, 16 de julio de 2015

El otro túnel

No terminan de disiparse las ondas de un terremoto político cuando otro escándalo viene a suplir al anterior. Así ha sucedido de continuo en la sangrienta trama alrededor de las drogas que dio inicio en el periodo de Felipe Calderón y que parece no acabar, sino todo lo contrario; los caudales de dinero que destina el gobierno para compra de armamento a Estados Unidos se multiplicaron alarmantemente en los últimos años. Ha sido un gran negocio. Ahora todo parece indicar que ese gran negocio también da para construir túneles de un metro setenta centímetros de altura, ochenta centímetros de espesor y un kilómetro y medio de largo que sirvan como vía de escape al narcotraficante mexicano más célebre (hasta Forbes se ha ocupado de mencionarlo por cuatro años consecutivos entre los millonarios del mundo) de los últimos años. ¿Cuánto dinero costó su fuga? Es difícil resistir la curiosidad por saber algo acerca de la logística empleada para llevar a cabo dicha empresa; es decir, cómo fue posible su construcción sin que nadie detectara nada, ¿cuál es ese otro túnel invisible por el que fluyen los dineros y las influencias para que el capo se vaya? El gobierno federal tendrá dificultades para explicar si la excavación y acondicionamiento fueron realizados en los diez meses que duró preso el ahora prófugo, o si ya esta ruta existía para permitir que el capo y su gente lo utilizaran para llevarlo de regreso a su casa cuando se “lograra” su captura, o sea que el túnel haya sido preparado exprofeso para esa clase de menesteres. Finalmente en México hay cosas mucho peores que la segunda escapada que se dio el Chapo Guzmán de un supuesto penal de alta seguridad. Estamos viviendo tal vez la peor crisis económica en mucho tiempo; ya que en lo que va de administración de Peña Nieto el peso ha perdido más de un veinte por ciento de su valor frente al dólar estadounidense. Esta enorme y vertiginosa devaluación, que por cierto tiende a acelerarse debido a la crisis europea, no se había visto desde los póstumos años fatales del PRI que lo llevaron a su derrota y comenzara la alternancia en 2001, (año de la primera fuga del Chapo Guzmán). La situación ha disparado los precios en forma alarmante, por lo que la gente cada día se ve más desesperada al no tener manera de costearse la vida. Por otra parte, hay verdaderas oleadas de delincuentes que a diario trastornan la vida de los ciudadanos en todas partes, sin que la fuerza pública pueda contenerlos, sino que más bien esta se vuelve muchas veces un enemigo más de la sociedad. Por todo esto, la espectacularidad que rodea la fuga del narcotraficante Guzman Loera, el fragor mediático que se desató en las redes sociales y en los de-más medios; todo ese ruido tremendo que sacudirá las redes durante las próximas horas y por el resto de la semana, también repercutirá con efectos políticos que acompañarán al suceso. No tan sólo será la distracción inesperada para evadir a la opinión pública -aunque sea por un periodo breve de tiempo- de la difícil realidad, sino que pudiera ser esta la marea que pueda derribar la última pieza de la frágil estructura del gobierno y, por qué no, llevarlo a su fin. La crisis de Estado que se avecina seguramente acabará con lo poco que existe de credibilidad y firmeza, en un régimen que dio continuidad a la política de guerra contra los cárteles de la droga sin más fundamento que la fuerza que dan los ejércitos y las policías; es decir, una lucha frontal que solamente pone a prueba la capacidad de fuego de ambos bandos, pero que a la vez ha lesionado severamente al tejido social al aplastar derechos humanos fundamentales. Esta es otra más de las funestas consecuencias de dicha política gubernamental. No se cambió de miras ni tampoco por ello de estrategias para que la sociedad se libere de los daños que conlleva el consumo desenfrenado de drogas, principalmente entre los jóvenes. Para las autoridades del país evidentemente no tuvo mayor importancia la parte social y cultural del problema, la raíz que tiene en las incuantificables desigualdades ya catalogadas como neoliberales, y carencias que verdaderamente atormentan a la gente en cada rincón de la nación. La enfermedad social de las drogas transmuta en un problema de salud pública, que se manifiesta en millones de jóvenes y adultos que se consumen en ese infierno. Terriblemente esa pesadilla representa un gran negocio y oportunidad para muchos, además de ser un pretexto a la medida que los gobiernos usan para llevar a cabo la militarización que antecede al máximo control político y estratégico, cuyos hilos mueven ¿por cuánto tiempo más? las elites financieras globales. El problema de las drogas, los gobiernos de México y Estados Unidos, al menos por lo que consta, no lo afrontan como problema originado en diversos ámbitos y por distintas causas, principalmente los atrasos socioculturales y la corrupción, sino lo ven como oportunidad para legitimar regímenes que favorecen el desarrollo de trasnacionales y la utilidad que a estas les representa el control de los recursos estratégicos, fundamentalmente. De esta forma se mantiene el círculo que cierra con el equipamiento continuo de los ejércitos, que igualmente significa un ingreso importante de dinero para el país que expende las armas. Para estos grupos es más redituable mantener la maquinaria de guerra operando, las drogas fluyendo y los capos escapando. Ah, por supuesto que también los rumores operando como torrentes ruidosos a través de los medios y las redes sociales, ya que son igualmente necesarios para que a la gente ordinaria se le escape del imaginario la triste realidad. Aunque estas mismas redes y rumores la mayoría de las veces se vuelven contra sus amos. Ahora que, si bien esta salida del reo se lleva de paso por lo menos a un ministro, quien la tramó y ejecutó saldrá beneficiado, en tanto el Estado se debilita y se hunde más.

sábado, 18 de abril de 2015

Un plan progresista para México

La situación de emergencia en que se encuentra México debiera ser analizada en profundidad y entendida en sus distintas dimensiones, para la búsqueda y puesta en práctica de una posible solución o salida de la crisis ya generalizada. Lo que se tiene suficientemente claro es que las políticas neoliberales han socavado, hasta niveles insostenibles, la viabilidad de la nación. Es impostergable por tanto, un rescate integral de la sociedad, de su estabilidad y estancamiento, basado en un plan de gran espectro y alcance, al corto, mediano y largo plazo. Además de una voluntad multiplicada y compartida por la gente de toda condición. Este plan ha de contemplar aspectos fundamentales que logren cimentar la nueva construcción del país, con una definida orientación de equilibrio y justicia social, bajo los siguientes parámetros o directrices: 1. Cancelar de forma definitiva las dinámicas neoliberales en todo orden. No más libre mercado con privilegios y concesiones sin control a empresas nacionales y trasnacionales. (Como exención de impuestos, aranceles, etc.) 2. Volver a revisar y en su caso modificar la Constitución con la finalidad de que permanezcan los bienes de la nación garantizados para utilidad e interés del pueblo, en lugar de ser propiedad de intereses capitalistas oligárquicos. Esta medida requiere aplicación a partir de un nuevo pacto social constituyente. 3. Restituir a la ciudadanía, bajo este mismo esquema, la riqueza del suelo, los recursos estratégicos, así como espacios de litoral y otros que han sido adjudicados a particulares, incluso extranjeros. 4. Suspensión inmediata del pago a la deuda externa en forma unilateral y definitiva. Sin que pese en el ánimo el temor de una invasión o embargos de parte de los acreedores. La deuda externa es el pretexto sustancial de la opresión y explotación de los pueblos y de esa manera debe ser considerada. No existe manera de probar la legitimidad de esta medida financiera a todas luces inmoral, obsoleta por su carácter colonialista y por demás injusta, hasta la criminalidad. 5. Cancelación de forma definitiva de las licencias o concesiones para los medios de comunicación otorgados a particulares. Es preciso inaugurar una era de la comunicación con objetivo social, plural, democrático, incluyente y popular. 6. Crear nuevos medios de comunicación con pertenecía y representación de los diferentes ámbitos sociales, esto es: Sindicatos, ONGs, instituciones de educación públicos y privados, agencias y compañías artísticas y promotores culturales, el Estado y accionistas. 7. Impulsar la economía mixta. 8. Ejercer un movimiento civil pacifista y progresista para respaldar dicho proyecto de reconstrucción país. 9. Llevar a cabo un plan conjunto de tareas colectivas para la recuperación de la sociedad y la calidad de vida de los mexicanos o extranjeros residentes o naturalizados en México. 10. Pactar un nuevo orden social que obedezca a los intereses populares, como principio rector, y contemple además una distribución equitativa de la riqueza y las oportunidades. 11. Retomar ideas y prácticas socialistas que han probado eficacia en países latinoamericanos. 12. Frenar de golpe el intervencionismo e injerencia norteamericana en los asuntos de la política interior y exterior del Estado mexicano. 13. Finiquitar la compra de armamento a Estados Unidos. 14. Desmilitarizacion del país. 15. Suspender en forma definitiva el TLC, con Estados Unidos y Canadá. 16. Pactar un acercamiento de cooperación solidaria y estratégica con los países que integran la ALBA. 17. Depurar las fuerzas armadas (ejército y policías del país). 18. Reconstruir el tejido social mediante iniciativas y acciones que estimulen la participación de la juventud. 19. Aplicar medidas antimonopólicas en todas las actividades industriales y mercantiles. 20. Controlar y limitar la inversión extranjera. 21. Recuperar y fortalecer la banca. 22. Exigir visa a los turistas o visitantes norteamericanos. 23. Confiscación de bienes nacionales o estatales que fueron adquiridos por particulares, a partir del ingreso y aplicación del neoliberalismo, principalmente instalaciones y equipo ferroviario, medios de comunicación, ingenios, siderúrgicas y transportes. 24. Crear una banca nacional para impulsar el desarrollo. 25. Conformación de asambleas de grupos y comunidades étnicas, con respeto a su autonomía de gobierno. 26. Impulso al desarrollo pecuario mediante créditos de bajo interés, asimismo implementar toda la asistencia técnica estatal posible, para recuperar la producción alimenticia en el campo. 27. Protección total al medio ambiente y los recursos naturales. 28. Cancelación de políticas de exclusión, que alimenten fobias racistas o de cualquier índole que atenten contra la diversidad cultural. 29. Protección irrestricta de los derechos de la mujer, inclusive el derecho al aborto en todas las legislaciones del país y principalmente en la Constitución política mexicana. 30. Protección absoluta a los derechos del niño. 31. Protección a las libertades políticas, religiosas o de cualquier especie, que no alteren el orden social. 32. Garantizar educación gratuita, servicios de salud y seguridad social, en todos los niveles, a la totalidad de la población. 33. Impulso y fortalecimiento a la democracia mediante una reforma política integral, que inhabilite a los partidos políticos, en tanto se conforma un nuevo orden de participación representativa eminentemente popular. (Cancelación temporal de los partidos políticos) 34. Instauración de procesos electorales libres, transparentes y participativos. 35. Desarticulación y erradicación de núcleos de fuerzas de facto que violentan leyes. 36. Incremento sustancial y amplio a la inversión directa en investigación y desarrollo tecnológico. 37. Expropiación de bienes y aplicación de procesos judiciales a quienes se enriquecieron ilícitamente por medio de cargos públicos, comenzando por los ex presidentes que gobernaron a partir de 1988. Lo mismo para funcionarios, militares y jefes policiacos que se les compruebe crímenes de lesa humanidad contra ciudadanos o contra los intereses de la nación. 38. Recomposición de la política exterior para que México sea nuevamente garante de derechos humanos y solidaridad con los pueblos históricamente oprimidos y explotados. 39. Expulsión definitiva de agentes del Pentágono, la CIA, la DEA o cualquier tentáculo oficial o extraoficial del gobierno norteamericano. Impedimento tácito y firme para que lleven a cabo operaciones en territorio nacional. 40. Readaptación de la economía con base a una moneda de plata. 41. Cancelación definitiva a las concesiones mineras de compañías extranjeras o nacionales que incumplan leyes laborales, ambientales u otras. Exigencia de pago de impuestos justos en base al nuevo marco constitucional. 42. Impulso racional y firme a la generación de energía limpia y renovable. 43. Ejecutar un plan de rescate con urgencia a los sectores más empobrecidos que suman casi la mitad de la población. 44. Revisión y control de la cultura que circula en forma popular y masiva, para erradicar discursos o mensajes atentatorios de la moral ciudadana. Prohibición para la producción y circulación de material que incite prácticas que degradan los valores de la sociedad. Esto debe ser cuidadosamente aplicado para no incurrir en prácticas inquisitoriales, sino simplemente depurar la cultura, sin incurrir en sesgos unilaterales religiosos o de cualquier índole. Esto equivale a elevar la mentalidad y la conciencia, con orientación hacia el respeto mutuo y a las diferencias, dentro de un marco legal y consensuado en cuanto a dichos valores que enarbola la sociedad. 45. Protección irrestricta de los derechos y libertades humanas. 46. Promoción de una cultura de la vida, del trabajo digno y de los deberes ciudadanos. 47. Control racional de la densidad poblacional, la reproductividad, la potestad familiar y patrimonial. Erogación de leyes demográficas y familiares, en base a análisis y cálculos socioeconómicos y culturales. 48. Diseño y aplicación de seguros para el desempleo y seguridad social, por edad para todos o por trabajo en el hogar que no fue remunerado para el caso de las mujeres adultas. Tal como se lleva a cabo en Argentina. 49. Becas alimenticias y de ayuda económica para todos los estudiantes del país que lo requieran. 50. Recuperación y fortalecimiento de la marina mercante y flota pesquera nacional. 51. Impulso a un plan alimenticio nacional basado en la producción marítima y pesquera. 52. Reconstrucción y fortalecimiento del sindicalismo. Colofón La reciente VII Cumbre de las Américas efectuada en la ciudad de Panamá, puso de relieve el nuevo estatus adquirido por naciones latinoamericanas como hacedoras de sus propios destinos. Algo muy distinto a lo que aconteció durante su histórico proceso. Esto quiere decir que han logrando ser autónomas de la política expansionista y explotadora que, de forma unilateral, les impuso Estados Unidos, apoyando regímenes y dictaduras abyectas y criminales a lo largo del continente. El mensaje es claro: el periodo de dominio de este país sobre sus vecinos ya es cosa del pasado. Con toda la firmeza y claridad que cabe en un discurso de menos de una hora, los presidentes de las naciones que integran la ALBA hablaron para ser entendidos por propios y extraños. Dijeron así que América Latina vive ya otra etapa en la que el imperio norteamericano no participa, a menos que lo haga dentro de un marco de respeto y acatamiento total hacia la independencia y soberanía de los Estados que conforman esta región del mundo. Prevalece un rechazo unánime hacia el intervencionismo norteamericano y el pretendido arbitraje que forzadamente y siempre, ha deseado implementar, sobre todo en base a medidas bélicas, violatorias de toda clase de derechos, como lo hizo en cada ocasión que se le presentó la oportunidad. Seguramente muchos sienten vergüenza de sus representantes, por tanta infamia e injusticia cometida durante casi dos siglos en el continente. Evidentemente esta superioridad moral que muestran los países pertenecientes a la ALBA e igualmente aquellos otros que aún sin formar parte de esta organización que, de manera firme, dignifica y fortalece a las naciones que la integran, mantienen sus democracias firmes, gracias al rumbo progresista que han elegido continuar, como Argentina o Brasil. Hay mucho más de democracia en el sur que en el norte. Es más inteligente la dirigencia política de las naciones independientes y libres, que el estilo capitalista que los gobiernos de Estados Unidos eligieron para desgracia de sus víctimas y de sus gobernados, igualmente sometidos al capricho y designio de los capitales; como México. En cambio el mísero oprobio llegó a su fin en los pueblos que se apartaron de la visión y objetivos estadounidenses. Son múltiples y diversas las circunstancias y coyunturas que permitieron encauzar esta nueva versión de nación latinoamericana puesta en práctica. Entre ellas se puede mencionar la emergencia de economías capaces de resolver los asuntos de supervivencia al margen del Consejo de Washington y las agencias del ominoso mundo financiero que estrangula a los débiles. China, por su parte también es causal importante de la debacle norteamericana con este notable crecimiento producto del tesón y la audacia de sus gobiernos durante las últimas décadas. El acercamiento a Latinoamérica que de forma contundente ha tenido la nación asiática, ha hecho que los norteamericanos reaccionen inusualmente, como la aproximación al gobierno cubano, aunque igualmente recurren a sus viejos esquemas tales como la guerra de baja intensidad, desde hace años instalada en México como una más para paliar efectos de su economía debilitada. (Vendieron al país más de mil trescientos millones de dólares en armamento en tan sólo un año, esto como cifras oficiales declaradas que por supuesto no incluyen la venta de armas a las organizaciones criminales que se realizan en forma soterrada) Asimismo, la presión financiera contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, es también parte de esa reacción desesperada. ¿Es este un momento idóneo para que México cambie rumbo y destino? El deterioro actual de la imagen de este país ante la comunidad de naciones es el más desfavorable de la historia. La desigualdad social profunda es tan elocuente como las prácticas y dinámicas de corrupción propias de un Estado que perdió aliento, soberanía y legitimidad, debido a políticas erráticas que han fracasado en casi todos los órdenes, por no decir que en la totalidad de su ámbito. El relator de la ONU que recientemente realizo una visita al territorio nacional, confirmó lo que tantas voces han pronunciado respecto a las prácticas inhumanas que son comunes por parte de los organismos oficiales, tales como tortura, desaparición forzada de personas, juicios sumarios y hasta fusilamientos por parte del ejército y con una total impunidad. El Estado de Derecho es letra muerta en México, debido a los continuos regímenes que pueden ser comparados con las atroces dictaduras que padecieron las naciones del continente a lo largo del Siglo XX. Los procesos electorales adolecen de vicios que los convierten en un obstáculo insuperable para la democracia, los comicios son manipulados por las fuerzas que en contubernio interactúan para que el control de la riqueza y los bienes que produce el país, queden bajo el poder de las elites económicas y políticas que las mantienen invariablemente de su lado. Esta situación ha elevado considerablemente las cifras de pobreza hasta niveles extremos, son más de cuarenta millones de mexicanos que la sufren, con lo cual los índices delictivos van igualmente a la alza, junto con otros indicadores que señalan el resquebrajamiento del país, que por cierto desde hace décadas mantiene una de las peores economías del continente. Caminar de la mano del vecino del norte ha traído consecuencias funestas. El neoliberalismo impuesto de formas por demás amañadas, como lo han sido los fraudes electorales que permitieron gobernar a presidentes incondicionalmente obedientes a los mandatos de Washington, han dejado una impronta desoladora en la que peligra no tan sólo la estabilidad para el necesario progreso, sino la propia seguridad personal de los ciudadanos ante una escalofriante escalada de la violencia criminal que ejecutan las organizaciones que crecieron y se multiplicaron al amparo de esta política: la llamada narco violencia, sus ramificaciones y modus operanti. No existe un sólo rubro en el cual se destaque alguna mejoría, todo ha sido retroceso en detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos, a excepción, como dijimos, de minorías acaudaladas que de forma oportunista obtienen ventajas de este caos social. El anquilosamiento de las instituciones es por igual consecuencia del devastador neoliberalismo que defienden enérgicamente y con toda la fuerza posible los favorecidos. Impera la corrupción en prácticamente todas las esferas de la vida institucional e igualmente se ha degradado la sociedad ante esta lacerante realidad, donde las leyes y la justicia son aplicadas en forma discrecional. Conformamos una sociedad cada día más desequilibrada, desigual e injusta. Aportamos al mundo más gente empobrecida, sin preparación y enferma. Las tasas de mortalidad infantil, los desplazamientos masivos como producto de la violencia en territorios in gobernados, la desesperanza y la explotación, incluso de niños, confirman el equívoco de las directrices y de las políticas que conducen a la nación. Las protestas reprimidas son el pan de cada día en México. Ante la inconformidad de grupos civiles la respuesta del gobierno, de los sucesivos gobiernos, es, invariablemente, el uso de la fuerza. Ante la opinión pública crítica en el país y en el mundo, la respuesta gubernamental es demagógica, mediática o simplemente de absoluta indiferencia. La cerrazón e incapacidad gubernamental para hacer frente a la crisis, acude en cambio a una derrama económica bastante considerable en campañas mediáticas que pretenden crear imaginarios sobre una realidad distinta en la que muchos llegan a creer. México se pierde y lo podemos evitar.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Los medios de comunicación y la crisis de violencia y terrorismo en México.

En tanto que lleva su curso la crisis de violencia y crimen en México, los medios de comunicación dan cuenta de lo que sucede de maneras variadas: que van de lo escandaloso a lo más o menos objetivo o al menos algo realista. Pocos son los medios que investigan de verdad y publican sus trabajos con plena libertad y objetividad. En España, donde he estado al tanto de los acontecimientos de los últimos días, quienes escriben en los diarios dan razones y conclusiones que se apartan de manera importante de la realidad, con una marcada tendencia a calificar a los manifestantes, tanto familias de víctimas como movilizaciones civiles, como si fuesen por costumbre sujetos radicalizados en la forma de exigir sus demandas, lo cual no tan sólo no es útil para dar información, sino que en realidad desinforman y dificultan la comprensión de lo que acontece. Tal es el caso de periódicos como el Pais, donde algunos columnistas han dado a los estudiantes normalistas el calificativo de guerrilleros y a las escuelas normales como semilleros de insurgencia civil armada. Nada más errático que estas opiniones vertidas en los diarios, incluso se ha cometido el desatino de asociar esta crisis como una extensión de la revolución de 1910, en tanto que señalan que al calor de aquella gesta lejana en el tiempo, surgieron las guerrillas de Jenaro Vasquez y Lucio Cabañas, en el estado de Guerrero. En realidad esta inconformidad que se extiende y generaliza por el territorio mexicano obedece en esencia a la incomprensión gubernamental y estamental, de los procesos sociales en su conjunto. Los medios divulgan falsedades o verdades a medias, obedeciendo a sus líneas editoriales pletóricas de intereses comerciales y sobre todo políticos, lo mismo que a una lógica de sacar verdades a la luz del ambiente mundial de expectación que se ha generado o degenerado, acerca de lo que sucede en México. Por su parte algunos articulistas del diario mexicano Milenio asombran por las ideas que sugieren, por ejemplo decir que tal vez los estudiantes escaparon a la sierra y están reunidos con sus familiares a la espera de que transcurra la tensión, como si jugarán a las escondidas con los policías que llegaron en patrullas a recogerlos. Otro "periodista" de este diario se conmueve porque lo ocurrido en iguala "pone en riesgo los cambios estructurales que requiere México". Estos apuntes son tan tétricos como lo que acontece. Sin embargo los diarios que figuran como clientes del gobierno, no tienen escrúpulos para publicar lo in publicarle. En un recuento de versiones escritas y difundidas por medios electrónicos e impresos, podemos advertir que las verdades se escapan de las pantallas de las televisoras y de las planas de los periódicos en forma casi total debido, principalmente, a la seducción del sensacionalismo que prima en la información que se autodenomina independiente. En el momento que se vive, mucha gente puede dar un testimonio fidedigno, esclarecedor, que refleja la pérdida de garantías que en principio deben asistir a los ciudadanos. Los medios periodísticos no reproducen cabalmente la expresión de aquellos que forman parte de los contingentes afectados directa o indirectamente por los acontecimientos violentos que tienen lugar en estos días, en todo caso cubren las notas y venden sus titulares, pero nada más. La crisis, desde esta perspectiva, no solamente subyace en una realidad social que recibe los golpes de la violencia desatada, misma que también incluye los vacíos informativos o las noticias sesgadas de parte de medios igualmente alineados con los poderes políticos y económicos dominantes, los cuales aprovechan maliciosamente la oportunidad de descalificar y señalar negativamente las luchas sociales que tienen lugar en diferentes partes del país. Los estudiantes víctimas no son pues guerrilleros o entes radicalizados en busca de su oportunidad política. Son, en principio, las únicas fuerzas sociales vivas en un país convulso por la desesperanza y el hartazgo, ante la opresión instituida y hasta institucionalizada, de los poderes económicos, ideológicos y políticos de una nación a merced de la incertidumbre social. Los medios, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, se coluden con estas fuerzas que asuelan a México. Los estudiantes y sus familias son gente común, no son transportadores de un orden superior desestabilizador y anárquico, como pretenden hacer ver los medios empoderados, y afianzados en su afán protagónico y participe de la política, que, finalmente, se subordina al poder financiero y político de los dominantes. Es oportuno entonces hacer un llamado a esas corrientes informativas para que pongan límites a sus innumerables columnas impregnadas de intereses poco claros. Es un momento crucial, no sólo para este país latinoamericano, sino para la comunidad internacional de naciones. En sus manos se haya el trabajo de investigar, de aproximarse a los hechos de forma imparcial y sobre todo proclive a la estabilidad y viabilidad de un mundo cada día más enrarecido por la violencia y el culto a la muerte. El incendio puede extenderse hasta los confines del orbe, más vale que quienes comunican lo estimen y ponderen de esa forma.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Educación en crisis por el nuevo orden mundial que dicta el mercado.


La maniobra sucia del gobierno federal para imponer un recambio en el sistema educativo con una visión de carácter mercantil-utilitaria, contempla provocar a los maestros y sus bases populares, seguramente con algunas infiltraciones o acuerdos oscuros, para que aflore la parte menos presentable de los órganos magisteriales y de esta manera justificar la represión y pérdida de legitimidad del movimiento. Todo ello con el acompañamiento de campañas mediáticas que igualmente estigmatizan la protesta y rebajan a los maestros a la categoría de holgazanes, desocupados o abiertamente delincuentes. Lo más grave del asunto es que una gran parte de ellos ha caído en el juego y se han echado a la sociedad encima, hasta el grado de repudiar todo lo que huele a maestro de escuela pública.
El tema de la educación no se circunscribe a lo que puedan hacer los maestros, como intenta hacerlo creer en sus campañas el gobierno federal al desacreditar el trabajo de los docentes, sino que es indisociable del estado que guarda la sociedad en su conjunto, que ya por varias décadas ha visto aumentar la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y otras pérdidas como la incipiente democracia hecha añicos, que menguan gravemente la calidad de vida de la mayoría de los mexicanos.
En tanto que países latinoamericanos que padecieron dictaduras al igual que severas crisis económicas en años recientes, ahora convertidos en democracias que se preocupan y apoyan verdaderamente la educación, México se encuentra seriamente rezagado en este rubro. El sistema educativo se debate en un pantano movedizo y maloliente del que no asoma nada estable o digno de fiar; todo se reduce al interés cupular de las élites financieras, al corporativismo sindical cooptado por el oficialismo, o a factores externos que son como arietes de los embates neoliberales que arrasan con las políticas y los bienes de carácter público.
No se consigue llevar a cabo reforma o proyecto alguno, que redunde en algo que realmente pueda ser reflejado en mejoras sustantivas en cuanto a ampliación de cobertura en programas educativos, rendimiento escolar, niveles de docencia o infraestructura. En Argentina, por ejemplo, el Estado apoya a las familias con 120 pesos mensuales (el equivalente a 300 pesos mexicanos) por cada hijo que asiste a la escuela pública donde recibe educación gratuita, de buena calidad y además con alimentos incluidos. La mayoría de ellas cuenta con servicios de comedor que mantienen un control alimenticio excelente.
Por supuesto que allá la visión sobre los objetivos de la educación, son muy distintos; en primer lugar este país junto con sus vecinos, ha optado por el prudente distanciamiento de los organismos internacionales y la Casa Blanca. Los intentos de acuerdos comerciales de la era Busch, se hicieron añicos en la Cumbre de Buenos Aires en 2005, cuando el presidente norteamericano regresó con las manos vacías y un mensaje elocuente de las naciones donde antes imponían sus directrices y mandatos. Se trata de que la educación no se planifique en función de la mano de obra técnica que demandan las maquiladoras trasnacionales, o de los negocios que gravitan en torno a los presupuestos que se destinan a este renglón, como intentan hacerlo en forma integral en nuestro país, acabando por medio de unos cuantos acuerdos legislativos con lo que se viene construyendo desde el siglo XIX para garantizar la gratuidad y laicidad de la educación a todo ciudadano por igual.
La corrupción, los daños estructurales del sistema, más la apatía y el desinterés por la superación a través de la educación que mantienen las mayorías de las distintas clases sociales mexicanas, hacen que este aspecto de los sujetos sea sumamente raquítico, de acuerdo a lo que podemos observar.
Elevar la calidad educativa, o mejor dicho, rescatar la educación que ha caído hasta los últimos sitios mundiales, depende de múltiples factores donde debemos destacar aparte de un auténtico compromiso del Estado, la comprensión y el interés ciudadano por lo que representa la educación, que no es solamente mandar a los hijos a la escuela con sus útiles y uniformes.
La crisis que vive el sistema estatal de educación, desde sus bases magisteriales y sindicato, hasta el último escalafón de la Secretaría, que incluye al propio secretario, quien por cierto no puede presumir de buena reputación, se encuentra en una fase de punto de quiebre donde las fuerzas en abierta oposición a la reforma del gobierno federal, están por doblegar los acuerdos de la Cámara Legislativa con una serie de estrategias que finalmente terminarán por sentar a las autoridades a negociar con los líderes de la Coordinadora Nacional de las Bases Magisteriales y el propio CNTE.
De no ser así, el conflicto esperará al próximo año pre electoral donde habrá candidaturas independientes y éstas pudieran favorecer a candidatos ajenos al PRI, principalmente, es decir; el partido gobernante perdería posiciones en el 2015 en caso de continuar la línea impositiva de la reforma, cuya operación no fue suficientemente hábil como para dejar abiertas algunas puertas o mantener puentes de diálogo, sin llegar a escalar el conflicto hasta la toma de lugares de la capital, el asedio al aeropuerto, más lo que se acumule en los días venideros.
La agudización de los enfrentamientos sería como un segundo Atenco y esto no conviene en absoluto al presidente Peña, porque los maestros no están focalizados en un solo lugar, como el caso de los ejidatarios, sino que se distribuyen por todo el país, aunque ahora solamente hayamos visto manifestaciones en Oaxaca, en Guerrero y por supuesto en el Distrito Federal. Aunque en la capital de Jalisco y otras más, ya hicieron lo propio los maestros con algunas marchas.
Si llegara a extenderse la inconformidad y la protesta de las decenas de miles de maestros y trabajadores de la educación, será muy difícil contenerlos y quién sabe en qué pueda resultar, porque hay más ímpetus contestatarios que pueden convertirse en encadenamientos de acciones populares que acompañen a los maestros. O sea, no estamos lejos de una crisis como la sacudió al Brasil hace unas semanas, con la diferencia de que el gigante latinoamericano mantiene un fortalecimiento industrial, financiero y político mucho mayor que el nuestro. Además allá no tienen frontera con Estados Unidos que ha sido históricamente algo mucho más que un dolor de cabeza.

Estamos quizá a las puertas de una escalada de desacuerdos, enfrentamientos y rupturas que puedan desembocar en una gran inconformidad generalizada que se extienda a otras latitudes. Un incendio social de consecuencias incalculables.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Con y sin PRI, México es igual.


¿Qué cambios puede haber en el país con la recuperación de la presidencia por el PRI?

Si bien cada inicio de un periodo de gobierno trae consigo nuevas expectativas de acuerdo a las coyunturas y ámbitos situacionales en los que se desenvuelve y materializa el poder, los cuales abarcan desde las más altas cúpulas hasta los resquicios locales de las comunidades aisladas, pronto los comienzos dejan de tener su espectacularidad fulgurante y el fuego de la fe comienza a extinguirse conforme avanzan los días. Esto último ocurre de la misma manera pero  la inversa, es decir, desde los cimientos de la sociedad hasta llegar a elevarse a la élite. El desencanto regularmente comienza y se agita en la base.
Con el peñanietismo en ciernes la regla sigue sin atisbos de algo diferente, como si la concentración de poderes que finalmente se salen con la suya en las lides y controversias políticas que emanan de la desigualdad creciente que agobia a las mayorías, hundiéndolas en  vorágines de peligrosa incertidumbre, se permitieran el ejercicio de la creatividad. Nadie en los equipos de trabajo que confluyen en el puesto de mandos es capaz siquiera de reinventar otros rumbos que sean menos desequilibrantes y arriesgados, simplemente no hay imaginarios distintos para un México que sigue en descenso. Con toda claridad es posible advertir que rutinariamente prima el afán por obtener toda clase de ventajas materiales y políticas en cada individuo, en cada grupo. De ahí que, sexenio a sexenio, se hayan desprendido de la patria y de sus habitantes pedazos completos de bienes patrimoniales y estratégicos, tanto en recursos como en autonomía política, sin tomar en cuenta las quiebras y devaluaciones que acabaron con las ilusiones y la tranquilidad de miles de familias.
Más allá de que el señor Videgaray termine el sexenio con una calva semejante a la de Carlos Salinas y que el propio Enrique Peña pueda quizá subir unos kilos, además de encanecer la mitad de su copete, con esa fórmula que se conoce como si fuese lección de clase de historia mexicana de nivel primario, no pasará nada de lo que cándidamente algunos piensan que pasará. En seis años habrá más pobres porque siguen aumentando sin control. La ciudadanía seguirá igual o más expuesta a toda clase de delitos, porque las fuerzas que se disputan el poder  operan con la misma lógica de cada quien tome lo que pueda arrebatar a los demás, lo cual da lugar a que los delincuentes y los que están para perseguirlos, frecuentemente cambien de bando. La economía tampoco mostrará cambios que puedan ser tomados como activos para la población, si bien al contrario, las firmas capitalistas se han acostumbrado a toda clase de beneficios ordeñados a un Estado ingobernado, descapitalizado, permanentemente endeudado e institucionalmente corroído por la corrupción.
De entidad política el PRI se transformó en las últimas décadas del siglo veinte en una marca que embona en ideas con las trasnacionales y otros actores capitalistas mexicanos que afanosamente se hacen de los negocios que involucran al Estado, por tanto lo han dejado con un número muy reducido de bienes e hipotecado. Desde luego esta transformación no dejó perder los hilos del juego político del que igualmente vive un número desconocido de individuos de diferente perfil y filiación política, incluyendo aquellos que militan en otros partidos o figuran en gremios que hacen sinergia con el tricolor.
Los dos fugaces y erráticos periodos panistas parecieron como un alquiler; quienes tomaron la casa la dejaron hecha una ruina. La mayoría de la gente quedó hastiada e inclusive asqueada de ese cascajo en que fue convertido el país durante doce años. Así y con billones de pesos, más todas las pantallas, la radio  y buena parte de la prensa, coludidas en la trama, fue sencillo volver a la presidencia.
Los únicos cambios que puede provocar el PRI son de actitud ciudadana. Ya lo demostró en las primeras horas de gobierno. Es una antigua organización entrenada para hacerse del poder a costa de lo que sea y permanecer dominando los espacios políticos contra cualquier voluntad. Esta dinámica lo único que puede producir como algo positivo es la reacción pacífica, pero a la vez enérgica e inteligente por parte de cientos de miles de personas. Por tanto, el único cambio posible en seis años es de actitud pero en la gente, jamás en el PRI, éste tendría que volver a inventarse, en cambio ya muchos despertaron.

sábado, 13 de octubre de 2012

¿Por qué reeligen a Hugo Chávez?




Con un historial político no exento de momentos álgidos en los que inclusive peligró su vida, el ex teniente coronel y ahora presidente recientemente reelegido, se hizo notar ante la comunidad mundial por su tono beligerante ante las políticas neoliberales. En especial ha sido puntualmente crítico con el Consejo de Washington. Pero no sólo eso, sus ideas y acciones le han convertido en un líder al que su pueblo profesa una fidelidad que envidiaría cualquier jefe de Estado.
Hermanado con el régimen de Cuba, engranado al ALBA y recientemente al Mercosur, el gobierno de Venezuela es abiertamente opositor de las prácticas más desquiciantes del neoliberalismo y, en contraparte, impulsa causas progresistas envueltas en políticas propias de una visión adaptada, del socialismo más rancio.
Las alzas en los precios internacionales del petróleo, que pareciera una fuente inagotable al contar con una de las mayores reservas del planeta, ayudaron a triplicar la economía en la última década, por lo que el gobierno bolivariano ha logrado coberturas históricas en salud pública y otros asistencialismos. De 1999 a 2010, la inversión social fue de 300 mil millones de dólares, lo cual representa el 20 por ciento del PIB que contrasta con el 8 por ciento de la década anterior.
La mortalidad infantil fue reducida a la mitad en el mismo período en que se generalizó la enseñanza gratuita, el  analfabetismo se erradicó al tiempo que el Estado venezolano multiplicó por cinco el número de maestros en las escuelas públicas, por lo que es el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matriculados en educación superior (83 por ciento, detrás de Cuba y delante de Argentina, Uruguay y Chile) y es el quinto a escala mundial (superando a E.U, Japón, China, Reino Unido, Francia y España).
La sanidad gratuita igualmente ha sido generalizada a toda la población, con una mejoría sustancial en los hospitales. También se multiplicó la construcción de viviendas (el año pasado fueron entregadas146 mil 22 viviendas a los sectores más humildes).
El salario mínimo se ha incrementado hasta convertirse en el más alto de Latinoamérica, pasando de los 185 dólares en 1998 a los 462 dólares en 2010.
Todos los trabajadores tienen derecho a jubilación y pensión, incluidos los informales, las amas de casa y ancianos que nunca habían cotizado. Si consideramos que en 1998 los beneficiarios eran 387 mil, en tanto que ahora son un millón 916 mil 618 personas pensionadas, el panorama es mucho más alentador para estos sectores poblacionales.
Por su parte las familias con menores ingresos y recursos para obtenerlos, se incluyen en un sistema Mercal que les permite adquirir productos a un 60 por ciento más baratos que en los supermercados privados.
El latifundio ha sido limitado para desalentar el acaparamiento de tierras a la vez que la producción de alimentos se duplicó, gracias a la formación técnica de millones de trabajadores.
La reducción de las desigualdades es uno más de los resultados altamente positivos en Venezuela, dado que el país presenta el mejor coeficiente de Gini, (que mide la desigualdad de América Latina). Gracias a ello la pobreza ha disminuido más del triple: según el Banco Mundial, la pobreza disminuyó de un 70 por ciento en 1996 a un 23.9 en 2009 y la pobreza extrema pasó de un 40 a un 5.9 por ciento. Igualmente ha disminuido la deuda externa. Se  ha acabado con la aberrante, por antiecológica, pesca de arrastre y ya el gobierno impulsa el ecosocialismo. La tasa de desempleo venezolana no supera el 6.2 por ciento.
Una de las consignas más utilizadas en contra del régimen chavista se refiere a la supuesta limitación de la libertad de prensa. La realidad es que de las 111 estaciones televisivas, 61 son privadas, 13 públicas y 37 comunitarias con alcance limitado. Por su parte las emisoras de radio AM, el 87 por ciento pertenecen al sector privado, el 3 por ciento a comunitarias y el 10 por ciento son públicas. En la FM el 57 por ciento son privadas, el 31 por ciento comunitarias y la minoría es pública. Finalmente, en la prensa escrita, el 80 por ciento es de la oposición.
Las elecciones en Venezuela tenían lugar cada cuatro años y a partir de Chávez se han organizado a razón de una por año (14 en 13 años), en condiciones de legalidad democrática, reconocidas por la ONU, la Unión Europea, la OEA y el Centro Carter.
Por si fuera poco, Chávez hizo valer las decisiones del pueblo al renunciar a una reforma constitucional rechazada por los electores a través de un referéndum en 2007. De ahí que la Foundation for Democratic Advancement (FDA), de Canadá, en un estudio publicado en 2011, situó a Venezuela en el primer lugar de los países que respetan la justicia electoral.
Las campañas difamatorias se han esmerado en crear leyendas urbanas que tratan de oscurecer los éxitos y logros alcanzados, por ejemplo correr el rumor de que prohibió la Coca cola, cuando únicamente no se autorizó el endulcorante de la Coca Zero, (igual que en EU y Canadá). En cuanto al retiro del programa de los Simpson, lo que se dio fue una recomendación de un organismo regulador para que cambiara de horario en una televisora privada. De la misma forma se dice que Hugo Chávez busca ser presidente vitalicio, cuando lo que pretendió y finalmente consiguió, fue ser reelegido, igual que puede hacerse en España y otros países.
En el ámbito internacional igualmente Venezuela ha despuntado con la creación de Petrocaribe, Petrosur, Banco del Sur, ALBA, Unasur, Celac, ingreso de Caracas en el Mercosur, asimismo ha logrado imponer una relación de respeto mutuo con EU.
La nación se ha modernizado notablemente con la construcción de carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, así como un asombroso sistema de transporte urbano ultra moderno llamado Metrocable. Este sistema ecológico y altamente eficaz por su condición de ser suspendido en cables de acero, es ideal para trasladar miles de pasajeros diariamente en forma económica, rápida y segura.
Además se suma a este cambio en la nación sudamericana, la creación de la mejor orquesta sinfónica juvenil del mundo, que por años ha sido aclamada en los escenarios más destacados que existen en el orbe. Con un programa que se extendió por todo el país, fueron seleccionados grandes talentos que gozan de un estado de ánimo que, según el instituto de sondeos de EU Gallup, la hace ser la sexta nación más felíz del mundo.




Fuente: “Los éxitos y logros del chavismo”. Le Monde Diplomatic. Septiembre de 2012.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Dumping mediático y elecciones


Exigir transparencia y equidad electoral en un país que carece de instituciones democráticas o son éstas débiles, equivale a pedir un hot dog en un barrio chino.
El dumping mediático que favoreció la candidatura de Peña Nieto es legal, más no legítimo. La democracia se fundamenta en legitimidad, que en este caso es sinónimo de equidad y transparencia.
¿Qué es el dumping mediático?
Tal como sucede en el mercado con las prácticas desleales (condenables pero no prohibidas) del comercio internacional, de donde procede la palabra dumping, igualmente se utiliza el término en las justas deportivas donde ciertas prácticas son consideradas como ilegales para la normatividad que rige tales actividades. En la competición política también se incurre en conductas o actividades que pudieran ser calificadas como ventajosas y por tanto ilegales, mas no se encuentra reglamentado su ámbito, desafortunadamente.
Si el dumping para un atleta equivale a dotar el cuerpo de sustancias que le dan más capacidad física o resistencia durante la competencia y con ello estar en ventaja sobre sus oponentes, en el caso de una contienda política el dumping consiste en contar con el mayor tempo de exposición favorable en los medios de comunicación, esto es; haber aparecido como cliente frecuente en programas o spots, asimismo promocionar mediáticamente actos de gobierno, eventos privados o cualquier actividad que logre construir imaginarios colectivos en gran escala. Esto es el dumping mediático y su medición se basa, entre otras técnicas, en las encuestas que se realizan en forma paralela a los procesos políticos, independientemente de que éstas ya también sirven al dumping.
Cuando un juez detecta dumping, inmediatamente el competidor queda incapacitado a participar en la prueba. En el caso del juez electoral y los árbitros que regularon parcialmente la elección que se llevó a cabo el 1° de julio en México, no hubo manera de sancionar lo que sectores de la sociedad y algunos medios de comunicación sí detectaron: que se estaba cometiendo dumping. La promoción de la imagen del candidato del PRI, se adelantó cerca de seis años. El posicionamiento o branding, estuvo logrado con antelación a otros candidatos, salvo el caso de López Obrador quien a su manera mantuvo la proyección de su imagen pública por medios no convencionales. La candidata del PAN entró tarde a la contienda y además lo hizo con una estrategia de comunicación y personalidad muy por debajo de los niveles de una campaña presidencial.
Cuando se comprueba que un medallista obtuvo la presea por medio del dumping, ésta le es retirada en medio de escándalos que se publicitan como si fuese un crimen. En cambio, en el caso del dumping que impulsó a Peña Nieto, las autoridades reguladoras y calificadoras de las elecciones, no tan sólo no eliminaron de la prueba antes de competir en las urnas a este competidor dopado, sino que después de obtenido el triunfo se lo reconocen de forma unánime, sin ninguna cortapisa. Los medios patrocinadores esperadamente opacaron todo.
En el colmo del desbarajustado desequilibrio electoral, a quienes protestan desde la tribuna y a través de diversos frentes por la evidencia del dumping al que se sumaron otras trampas, en este caso el intento de la compra masiva de votos en niveles superlativos y ultramillonarios, se les señala como incapaces de dar una prueba.
Sin embargo esto sucede porque la ley se queda corta, es fácilmente desbordada por quienes aplicaron el dumping sin ningún impedimento o escrúpulo. Por esta ocasión no van a retirar la medalla los jueces porque no está estipulado en sus reglamentos que se prohíba el dumping.
Quizá para las próximas elecciones se dé con los mecanismos que impidan estas prácticas desequilibrantes que ponen seriamente en entredicho la democracia.
Por ahora el daño ya está hecho sin posibilidad de retroceso, por lo que quienes conforman la opinión pública en contra del desenlace, tendrán que acatar finalmente el resultado, ya que esta gran falta cometida de alguna forma es conjunta entre los distintos actores que participaron en la elección. Es un vacío legal el que impide (a pesar de la Reforma de 2007-2008 que reglamentó equitativamente los pautados de los tiempos en los medios de comunicación) que la exposición de una candidatura reciba un trato preferencial mediático soportado en los formatos que tienen los medios, especialmente la televisión. En el caso de este candidato electo el dumping fue más intenso aún, dado la especie de libreto donde tiene una presencia destacada la esposa y actriz que lo acompaña y hasta el propio accionista mayor del monopolio televisivo que se ha retratado en varias ocasiones con el elegido.






jueves, 12 de julio de 2012

El ciudadano democrático



La democracia es producto de ciudadanos como respuesta a las tiranías soberanas o totalitarismos impuestos desde las cimas del poder. Se construye y funciona en esencia a base de mayorías y de otros factores que la conforman como un sistema de régimen político. Entre ellos podemos considerar los procedimientos necesarios para la rotación del poder mediante la participación de quienes acuden a elegir o ser elegidos, al igual que otras condiciones que hacen de este ejercicio pacífico la única posibilidad de convivencia entre quienes conforman las naciones como individuos que ejercen libremente todos sus derechos. En el ámbito internacional, la democracia sigue operando en un campo que obedece reglas basadas en la búsqueda del consenso mayoritario para efectuar los múltiples tratados de impacto global.
La democracia hace propicio el pacto social entre los distintos actores que ven por sus intereses de cualquier índole, para lo cual existe el marco constitucional que los ampara, respalda, regula, condiciona e incluso les inhibe o coarta libertades cuando llegan a ser contrarios al interés del consenso.
A diferencia de las naciones donde tuvo origen y se fraguó la democracia con el fortalecimiento de la esfera pública, conformada sobre todo por la burguesía floreciente que antecedió a la clase media, en los Estados colonizados donde llegó a ser implantada mucho después de que consiguieron sus independencias, surgen distintos inconvenientes que no ha sido posible superar. Por principio en estas naciones, como México, las masas fueron enseñadas más a venerar y respetar a los amos y superiores, que a ser ciudadanos, condición básica para modificar o intentar cambiar el orden social. De ahí que los caciquismos hayan proliferado históricamente en todos los sectores, desde el campesinado al obrerismo y hasta la gran burocracia junto con las estructuras partidistas. Toda la armazón del régimen, desde la presidencia de la República hasta las fractales que se replican por el país señalan ese patrón en el que el diseño de la imposición del poder y la fuerza para perpetuarlo, invariablemente han emanado de las cúpulas, en lugar de hacerlo desde las bases que simplemente obedecen y sirven.
Además el tapiz sociocultural mexicano hace que persistan costumbrismos ancestrales e igualmente una población que rebaza en número a otros sectores, la cual se haya muy distante de representar realmente una ciudadanía.
Se trata de la gran masa cuyo rezago cultural, específicamente en materia política, le vuelve dúctil a las voluntades de la élite. En esta franja poblacional, como lo acabamos de ver, se decide el mapa político que relevará al actual, como ha sucedido a partir de 1990, cuando se crean organismos ciudadanizados o no partidistas que se involucraron en los procesos electorales. Sin embargo éstos no alcanzaron a tener los niveles de autonomía necesarios con respecto de los partidos u otros poderes, incluso de facto, por lo que los procesos electorales de 2006 y 2012 manifestaron múltiples irregularidades que dieron origen a varios litigios que no han concluido, en el caso del anterior procesos electoral. En esta etapa del 2012, las faltas comienzan a ocurrir aún antes del comienzo de las campañas, cuando la expectativa mediática construyó la candidatura de Peña Nieto respaldada por grupos de empresarios cuya apuesta les redituará ampliamente para incrementar sus emporios.

El gran problema de México es la corrupción.
De ahí parte todo lo demás, inclusive la posibilidad de acrecentar la cultura ciudadana, cooptada por dichos poderes fácticos, en especial los medios de comunicación cuyo poder doblega al Estado quedando a merced de los corporativos locales y lobbies internacionales que aprovechan la coyuntura política al máximo, dejando aproximadamente la mitad de la población con una marginalidad de vida entre las peores en América Latina. Este sentimiento  lo manifiestan las protestas populares que se alzaron contra la imposición del candidato del PRI: “Televisa te idiotiza”.
Con este escenario que además de crear incertidumbre y desconfianza tiende a ser turbulento, no existirá democracia en México, comenzando con el obstáculo mayúsculo que imponen los medios de comunicación que forman un bloque; en especial la televisora y algunos diarios, que por años se han dedicado a construir imaginarios a favor de que no cambien las cosas. Recrean el país ideal, cuya divisa es el consumismo mediático y por ende la racionalidad de las multitudes acondicionada  a la que exhibe este poder fáctico.
Por estos motivos, principalmente, será casi imposible que un partido de izquierda llegue al poder y logre transformaciones. Y eso es precisamente una de las características de la democracia; la participación equitativa de todas las fuerzas sociales en los procesos políticos.
El derecho cancelado de antemano para que gobierne López Obrador, nos semeja a las peores dictaduras  padecidas en este continente y otras partes del mundo, donde el pueblo es visto como la correa de transmisión de los intereses concentrados en la élite.
Con su ignorancia y vida carenciada, la gente legitima esta clase de poderes que se pueden perpetuar ad infinitum, teniendo para ello los recursos en una cuantía difícil de calcular, tomando en consideración la hibridación del capital ilícito con el resto del capital.
 México entra en una etapa que supera en dificultad a las anteriores crisis recientes que se dieron a partir de la manipulación de los procesos electorales, con la venia de las autoridades elegidas supuestamente para vigilar escrupulosamente la limpieza y autenticidad de dichos procesos, de lo cual se abstuvieron en tanto cobraron puntualmente “sus servicios”.
La confianza en las instituciones en México se convierte así en letra muerta, como sucede con esta clase de reglamentación electoral que se presta más para la simulación, que para un proceso cuya legalidad no deje lugar a ninguna clase de dudas.
Los delitos electorales como los cometidos en 2006 y 2012, debieran ser castigados como delitos federales que no otorguen el derecho de fianza a quienes cometen tales latrocinios. Una muestra de justicia y equidad en esta vorágine política sería un buen ejemplo de que la Constitución tiene vigencia. Lo otro es incitar a la desobediencia civil, al desenfreno de las masas justamente indignadas, situaciones que nos recuerdan las ideas de Ortega y Gasset, quien describió  excelsamente en su obra el fenómeno de las rebeliones.

domingo, 8 de julio de 2012

Nuevas modalidades de fraude electoral en México: cualquier cosa con tal de regresar al poder.


            
Uno de tantos problemas con la democracia en México es que en materia electoral la propensión al fraude por parte de quienes tienen la capacidad de hacerlo es inmensa. La Ley es violentada con el mayor descaro sin que autoridad alguna incida para evitarlo. Hasta el propio presidente de la República es capaz igualmente de cometer una falta o un delito electoral con la mayor impunidad.

Enseguida se suman los “periodistas”, alineados para machacar que la sociedad, junto con el o los candidatos estafados electoralmente, deben “dar vuelta a la página” y ponerse a trabajar. Hay incluso quienes claman por volcar el apoyo nacional a quien gastó las sumas más altas de toda la historia en promover su propia imagen en televisión.

Eso no es todo, le piden al pueblo que manifieste su respaldo hacia un candidato severamente cuestionado por sus bajos niveles de ética, de formación cultural, entre otras carencias o defectos,  como el abuso de la representación mediática de corte tele novelesco o de talk show, de acuerdo a la biografía publicada por los medios de comunicación y las evidencias, que parecen guiones de terror con altas dosis humor negro y sodomía.

La vacuidad de la plataforma política impuesta a base de créditos de supermercado es preocupante. El discurso peñanietista gravita en la futilidad, en el sentimentalismo que apela a las emociones de un pueblo igualmente sometido a un molde cultural estrecho.

El PRI populachero aliado de Televisa, es el que se apropió anticipadamente de los imaginarios, en tanto que faltan unos meses para asumir el poder, desde donde evidentemente vendrá la transformación en el paradigma del poder omnímodo, utilitario, clientelar y coercitivo de siempre. Legitimado por argucias millonarias y hasta estrafalarias, como provocar repartos multitudinarios que derivaron en paros por incumplimiento en la compra del voto. Esas canalladas hicieron unas elecciones grotescas; regresa el PRI de siempre.

Las multitudes vaciaron almacenes para adquirir despensas con las tarjetas que repartieron los promotores del voto, además hubo acarreos masivos que costaron igualmente una cifra importante de dinero.

Por todo lo observado que hizo el PRI para ganar la elección, será difícil que haya una forma distinta de ejercer el poder. Los dueños del capital financiero estarán aún más blindados, porque la protesta ciudadana hacia el fraude o la serie de abusos e inequidad que dieron el triunfo a Peña Nieto, es criminalizada por los voceros de los medios de comunicación y los principales actores políticos del PRI y el PAN, quienes conforman un red de negocios e intereses de beneficio económico y político.

En lo que tal vez se hayan equivocado los compradores del voto es en el hecho de ignorar la capacidad de respuesta que tiene una sociedad justificadamente indignada, que a todas luces procesa información más rápido que el anquilosado grupo aferrado al garrote, entre otras prácticas que utiliza la hegemonía para ejercer el sometimiento a su voluntad. O se hacen responsables estos grupúsculos del incendio que están provocando con la imposición de un candidato mundialmente conocido por la falta de capacidad y tacto político, o la historia los pondrá en el rubro de los asesinos que sacrifican al pueblo. Porque ya se abrieron las compuertas y el torrente crece.

Lo sensato sería que cedan en esta ocasión, en que ya no se detendrá el pueblo para luchar por sus derechos a través de los medios que disponga, inclusive los más radicales.
A eso le apostó el PRI: a volver al poder a cualquier precio y ya lo estamos pagando con creces.

México entra en una de las peores etapas políticas de la historia reciente, en que el poder llegó a grados extremos de cinismo para perpetuarse, cuando la sociedad ha decidido rechazar esa forma de constituirse como gobierno. Ya no son esos tiempos y debe asumirlo la hegemonía de este país o correrá su suerte al parejo de las víctimas que no tienen el dinero o el estatus de ellos. Hay un enorme descontento popular que rebaza sus cálculos. No lo quiere entender así el insulso, bisoño, Peña Nieto, quien se atreve a ofender al político más admirado y seguido de México. La falta de formación política de este individuo es altamente peligrosa.

Es inminente la confrontación y los culpables son quienes se aferran a que la democracia no prospere en México. 

lunes, 19 de marzo de 2012

México se desgarra entre el TLC y el Vaticano, mientras lo arrulla Televisa.

Dos acontecimientos recientes no dejan lugar a dudas de la aguda dependencia de los agentes externos que definen a México: el consenso de Washington y el Vaticano.

El vicepresidente de EU pasó revista hace días a los candidatos a la presidencia de México, evidentemente para tener un cálculo sobre el cual diseñar y operar la política que aplicarán cuando se elija alguno de ellos: el que mejores garantías ofrezca para que el tutelaje político y económico continúe, sin causar mayores dolores de cabeza, es el que van a apoyar.

¿Por qué México ha de permanecer sujeto a lo que señalen o “sugieran” coactivamente, los sucesivos gobiernos del norte? La respuesta que podemos imaginar es que así lo ha determinado la historia, o mejor dicho, quienes formaron parte de ella en los distintos momentos en que individuos, de ambos países, fueron los artífices de la relación bilateral, con resultados que dejaron enormes asimetrías a la vista, dado que las sociedades de ascendencia novohispana mestiza, estuvieron siempre, por sus propios errores o debido también a la veleidad y astucia de los vecinos norteños, en condiciones de inferioridad prácticamente en todos los aspectos socioculturales y, sobre todo en lo económico. Nunca ha sido equiparable el nivel sociocultural y el poder financiero de ambas naciones. La nuestra tiende más al estado de pobreza crónica, a la desorganización, y por ello a generar grandes desigualdades, en tanto que los que se definen como americanos demostraron con las armas, el dinero y una sed de progreso que se volvió insaciable, la supremacía de su nación sobre el mundo entero.

Se padece aquí un histórico rezago en prácticamente todos los órdenes de la cultura y de la sociedad, por lo que toda esa superioridad demográfica, tecnológica, militar y hasta cultural, que ostentan los estadounidenses, ha impuesto de ordinario su visión del mundo y que se haga su voluntad en este lado de la frontera, sin que haya algún impulso de soberanía capaz de enfrentar este nuevo coloniaje, aún en el tiempo pos moderno. Por su parte, la sociedad mexicana se ha imaginado a sí misma continuamente siguiendo la pauta que se le marca desde el “cerebro” de la región, al tiempo que vive negada de su pasado, circunstancia que analizaron o narraron en su obra varios preclaros filósofos, escritores y pensadores como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Daniel Cosío Villegas o el norteamericano Alang Riding en el libro cuyo título es al mismo tiempo una advertencia: "Vecinos distantes".

No se han trasladado del todo hacia el futuro los imaginarios desde la época virreinal, circunstancia reflejada en las tradiciones y demás actividades que marcan culturalmente la vida de nuestras comunidades, por más heterogéneas que se muestren. Todavía existe una resistencia importante a los cambios culturales que impulsaron los medios, como el cine o la televisión extranjeros, junto con otras dinámicas del intercambio global, al igual que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

Por su parte, la visita de Benedicto XVI conlleva una agenda de aspectos políticos encaminados a la apertura de espacios para el catolicismo en la comunidad mexicana. Esto significa conseguir facilidades para contar con licencias que permitan la operación de medios de comunicación de señal abierta y que además se incluya la enseñanza de religión católica en las escuelas públicas. Temas sumamente sensibles que requieren debates serios y sobre todo, mayor fluidez de información confiable.

El Vaticano tiene en México una de sus más eficientes fuentes de financiamiento, lo cual incluye una lista que no se conoce públicamente de bienes de toda índole, que van desde factorías hasta cadenas de supermercados, desarrollos, rentas de inmuebles, entre otros. Igualmente se han enturbiado las actividades de esta institución con la escalada del capital que deriva del narcotráfico, pesando la sospecha de que la iglesia igualmente se ayuda de estos dineros. Cuando aconteció el asesinato del Cardenal Posadas Ocampo se generó opinión pública en este respecto, después de la entrevista del nuncio apostólico Prigione con el capo del cártel de Sinaloa, Ramón Arellano Félix. La explicación que dio el clérigo como motivo del encuentro fue más bien ridícula: arguyó que el narcotraficante solicitó el servicio de la confesión. Después del crimen que tuvo lugar en el aeropuerto de Guadalajara, los asesinos viajaron tranquilamente durante más de dos horas en un vuelo comercial hasta la ciudad de Tijuana, sin que nadie los molestara. Como para Ripley.

Con estas evidencias difícilmente se puede dudar de los intereses oscuros que mueven estas redes de religiosos que jalan millones de dólares de todo el mundo, posiblemente al amparo de algún poder que recuerda la “cosa nostra”, el cual quita enemigos y obstáculos del camino, como el malogrado cardenal y el candidato Luis Donaldo Colosio, junto con el diputado Ruiz Macieu, quienes de acuerdo a algunas opiniones que se dejaron escuchar en aquel momento, analizaban la posibilidad de revertir estos efectos modificando las reglas del juego. Es algo irracional que las naciones golpeadas durante siglos por la pobreza, la injusticia y las desigualdades, alimenten los excesos de este imperio. Es posible suponer que por pensar así, les haya costado la vida en condiciones altamente extrañas, a los políticos mexicanos, al Cardenal, y otros que trataron de desentrañar los móviles de estas muertes.

El papa sin duda vendrá a dar apoyo explícito al partido identificado con la iglesia, para que tenga ventaja en el presente proceso electoral. Así cuida los intereses millonarios de su organización, ocupando este empobrecido país el noveno lugar en cuánto aportaciones al Vaticano.

Este modelo ya debe cambiar, sin embargo la tarea se vuelve cada día más difícil porque los principales medios también se suman en esta cruzada en favor de la ignorancia y la ceguera del pueblo, siguiendo la lógica de que dominando las conciencias se exprime más fácilmente el bolsillo.

Dos amos o nanas, las cuales junto con el monopolio televisivo llevan de la mano al país, a través de espinas y barrancos. Pobre México, con estos tutelajes infernales que lo mantienen en la miseria moral y material.

martes, 13 de marzo de 2012

Una jornada de violencia en sincronía azota Guadalajara.


Aún sin que alguna fuente pudiera informar sobre quienes perpetraron ese día los incendios de unidades de transporte de pasajeros y con qué fin, en las redes sociales se hablaba de narcobloqueos. Las autoridades y los medios de comunicación repetían que se trató de un “operativo”, expresión utilizada cuando las fuerzas armadas llevan a cabo ciertas “misiones”.

Los datos que circularon en los primeros minutos en que se daba a conocer la noticia mencionaron enfrentamientos entre efectivos del ejército y supuestos delincuentes. Había al menos una persona muerta que yacía en la calle junto a un minibús incendiado. Después se confirmó que se trataba del cuerpo de la persona que prendió fuego al vehículo después de rociarlo con gasolina: accidentalmente se impregnó y quemó también. Había columnas de humo en varios lugares que, incluso, ocasionaron el paro del servicio del Tren Ligero por falta de visibilidad.

Se escucharon sirenas durante toda esa tarde. Varios helicópteros militares y de la policía federal sobrevolaron la ciudad. Todo esto se desencadenó durante las últimas horas del dos de marzo en la capital de Jalisco y en otras poblaciones del estado, sin que las autoridades hayan pronunciado ese día algo al respecto, únicamente el gobernador declaró que todos los cuerpos de seguridad trabajaron en la reacción ante dicho operativo; el mensaje fue difundido por algunos medios. Silencio gubernamental y ruido mediático a través de los noticieros y las redes sociales. Más tarde, hacia las quince horas aproximadamente, ya circulaba por Internet la noticia de la detención de Erick Valencia, sucesor de Nacho Coronel, apodado el 85, según la misma nota. Entonces se suponía que los ataques a los vehículos con gasolina que fue inflamada para formar literalmente cortinas de humo y con ello causar mayor caos citadino, eran una respuesta por la captura del capo y sus cómplices.

Hace unos meses aconteció algo semejante, aunque con menor intensidad, según lo que puede apreciarse en el espacio virtual donde circula la mejor información. En aquella ocasión hubo mensajes en contra de las autoridades, después de que incendiaron un camión urbano, de acuerdo a lo publicado por la prensa en su momento. El Estado mexicano anda en zozobra, no ha sido capaz de poner control a la escalada de violencia que cada día nos muestra en forma siniestra su alcance.

También hace días salió a la opinión pública la noticia sobre el secuestro y asesinato de tres choferes del transporte urbano de pasajeros, en distintos escenarios, se rumoraba de venganzas por la participación de choferes en accidentes viales que costaron la vida a personas. Una extraña forma de ajuste de cuentas popular, según este rumor. ¿Hay alguna relación entre estos crímenes de operarios y lo sucedido el pasado dos de marzo?

Las preguntas se amontonan sin ninguna respuesta, hasta este momento. Se ignora si los incendios sincronizados de vehículos y la fuga de los que lo ocasionaron por medio de autos que robaron en el lugar, fue orquestada por un cartel a través de una célula delincuencial o qué origen pudiera tener esa oleada que mantuvo a la población dentro de sus casas, por recomendaciones que se hacía entre sí la gente. ¿Tiene esto alguna liga con la fuga de reos en Apodaca? ¿Son ellos los que vinieron a pagar por su salida?

El miedo se instaló con su carga de incertidumbre, hay desmoralización por la forma como ha sido conducido el país, que no tan sólo ha conseguido más pobres y angustiados por lo económico, sino que también se teme por la propia seguridad e integridad física de los ciudadanos. Como si fuera un guerra, decían quienes pude escuchar cuando salí a observar un poco más de cerca los acontecimientos. Había escaso tráfico en algunas partes en tanto que en otras, estaba totalmente paralizado; por doquier embotellamientos a causa de los bloqueos de las avenidas. Se veía mucha gente en las esquinas, esperando inútilmente un transporte, las rutas fueron suspendidas y los autobuses guardados. Miles quedaron varados durante horas y, algo extraño: se interrumpió el servicio de los celulares desde el momento de los enfrentamientos ¿Lo ordenó el gobierno para interrumpir la comunicación entre los sujetos perseguidos? Se siente una rara impotencia cuando se suspenden estos sistemas que ya nos tienen tan acostumbrados a su uso a diario.

Los locutores de radio y periodistas daban cuenta de lo que les llegaba de información y todo giraba sobre lo mismo, sin profundizar un poco más, como para provocar reflexiones y con ello tener un mapa más completo de lo que acontece, en términos de lo que el Estado tiene de participación o culpabilidad debido a los elevados índices de corrupción que descompusieron la estructura desde hace tiempo. Tampoco nadie hasta ahora ha relacionado lo ocurrido hoy con el interés que tiene Estados Unidos en el fracaso gubernamental mexicano para enfrentar la crisis y con ello allanarse el camino para abrir paso a la intervención militar, (la política ya la realizaron desde hace décadas) tienen intenciones de instalar bases militares en la región, de acuerdo al discurso de los demócratas y de los republicanos. ¿Es una soterrada anexión militar a partir de generar la clase de violencia que observamos, para enseguida venir a sofocarla y cobrar por los servicios? ¿Es el comienzo de algo peor?

viernes, 17 de febrero de 2012

De la chingada a la Chingada

Una de las características que tan nítidamente distinguen al mexicano consiste en que se tiene a la expresión verbal la chingada como uno de los ejes vertebrales del orden común de sentido en el habla popular. El inolvidable Octavio Paz le dedicó fabulosas páginas en su Laberinto de la Soledad, quizá igualmente admirado de los múltiples usos y significados. Tal vez ninguna otra sociedad incluye en su lenguaje una palabra tan versátil, que se utiliza indistintamente como verbo o sustantivo, para halagar o insultar, según sea el caso. Igualmente se puede pronunciar para festejar, o también en tono derrotista, como lo hizo López Obrador en una reunión “privada” con empresarios, donde algún listo se puso a grabar y enseguida generó la nota del día al divulgar lo grabado:
“Tengo menos vigor, eso sí. Porque ya estoy muy cansado. ¿Te acuerdas en tu casa que te dije que si la elección era limpia y libre, si perdía, me iba yo a ir a La Chingada? ¿Te acuerdas? Y ahora sí. Es que yo tengo una quinta que me dejaron mis padres”.
El buen humor en que se mantiene Andrés Manuel López Obrador ya lo quisiera otro que no tuviera los arrestos que se requieren para ir siempre contra la corriente, que no es otra cosa que una sociedad apropiada de imaginarios envilecidos como eso de creerse que Hugo Chávez estaba detrás de la campaña de AMLO, o que en realidad su figura o posible gobierno representa un peligro para México, sin ninguna reflexión de por medio. O tan siquiera permitirse observar críticamente algo de lo que hurtan o destruyen los que según eso gobiernan.
Lo que verdaderamente ha sido y es, un peligro para éstas y las futuras generaciones, se encuentra en el torbellino de opinión desinformada que provoca la gente que se deja llevar por la marea que generan en el imaginario social los medios de comunicación, que son totalmente elitistas y poderosos a expensas de lo que han exprimido al Estado. (a través de pagos publicitarios, concesiones y todo tipo de privilegios conseguidos con argucias legaloides que les confieren a precio de ganga la explotación del espacio radioeléctrico y la fibra óptica, que supuestamente es propiedad de la nación) Padecemos una mediocracia sin contrapesos, como la definió Trejo Delarbre.
Es políticamente nociva la clase de personas que se comportan como rebaño a la hora de hacer sus juicios, si es que los llegan a hacer, sobre el estado que guarda la economía doméstica o los salarios. Vaya, la mayoría ni siquiera conocen y mucho menos exigen el respeto de sus derechos como individuos. Se trata de una sociedad esquiva ante su realidad, que fácilmente se entrega a lo que le divierte o “distrae”. Su naturaleza es dispersa, tiende a escaparse en cada oportunidad; por el aire, por la carretera, por la pantalla de la televisión, o en muchos casos, millones todos los días, a través del alcohol y el ruido ensordecedor de las bocinas a su máximo volumen. ¿Esos por quien van a votar cuando se llevan a cabo elecciones?: Seguramente por aquellos que les señale la tele o el cura, a la hora de la homilía. Por lo que oyen decir en las tertulias, por los colores que indica la tradición de la familia. Esos, se dejaron contagiar del veneno inoculado en los imaginarios de una sociedad acrítica, pasiva, que vive apoltronada en sus prejuicios, al tiempo que convierte a sus integrantes en víctimas de un Estado socavado por el peso de su propia descomposición.
En una sociedad caracterizada por estos niveles de apropiación de ideas que flotan en el ambiente imaginario, un luchador social que elige el camino de la política para la transformación del país, que se manifieste transparente, honesto, humilde, objetivo, etcétera, es más bien autodestructivo, está casi condenado al fracaso. Los tiempos canallas exigen mentiras, montajes, simulación, circo y espectáculo, como tan bien lo hacen los clichés de comunicación política utilizados por los partidos.
Este candidato desistió de ponerse en las manos de los expertos en imagen, los que pueden hacer historietas de veinte segundos para vender un producto. En cierta forma lo hizo, pero lo hizo mal o sus asesores no entienden a fondo de este tema. Algo hubo siempre en la relación de López Obrador con los medios y no fue manejado desde el principio o quizá se manejó con tanta trasparencia que hasta rayó en candidez. El caso es que los medios en cada oportunidad destrozaron la imagen del Peje.
“Por el bien de todos primero los pobres”, es una estupenda idea que denota un auténtico compromiso social congruente con una visión de Estado, sin embargo es una pésima ocurrencia el utilizarlo como slogan de campaña, ya que las distintas apropiaciones de ese discurso le dieron variables que fueron totalmente contraproducentes. Algunos imaginaron la pérdida de sus bienes, en tanto que otros pensaron en que se gobernaría con la impronta que han dejado los estados socialistas o comunistas. Por supuesto que un cincuenta por ciento o más, de los habitantes de este país que son lo que se encuentran sumidos en la pobreza requieren de medidas tajantes, sin miramientos, pero esto no se utiliza como posicionamiento de marca o branding, para decirlo en términos de mercadotecnia. Tampoco esperemos que Andrés Manuel se hubiera prestado a ese artífico que pueden lograr los medios, a base de representar conceptos superficiales o banales, la frivolidad que impregna las campañas ordinarias. Una amplia sonrisa y palabrería hueca, que no dice nada pero impacta a la gente que quiere escuchar cantos de sirenas o admirar copetes.
Más, sin embargo, eso mismo se volvió en su contra y ahora amenaza con dejarlo en tercera posición en la futura contienda. ¿Quién le aconsejó que no asistiera a aquél debate tan mentado durante la campaña de 2006, y en cambio lo mandó a postrarse ante Televisa en horario estelar a finales del 2011? ¿No era la negación de acudir a ese estudio la forma de dar un golpe de audacia contundente, que ahora lo tuviera en los primeros planos de la opinión pública, no tan sólo nacional sino internacional? ¿No valoraron sus asesores de comunicación política que ese era el As bajo la manga? Televisa es el mismo enemigo antes y después, ¿Quién lo duda? ¿No hubiera sido mejor un poquito de simulación y de política mediática, una estrategia a la medida de esas muchedumbres adoradoras del espectáculo, para estar en la primera posición? Yo opino que si, con tal de no irnos todos a la chingada, pero no a la quinta de Campeche, sino a la chingada en serio, lo que significa seguir igual.