jueves, 6 de noviembre de 2014

México en llamas

Hace mucho tiempo México vive la vorágine del terror; por negligencia, por incapacidad, por el dolo, hasta la perversidad, que fluye desde su clase gobernante, de sus fuerzas armadas y de la gente vinculada a toda forma de poder de facto u otro ejercido desde las instituciones, o incluso por una clase de adinerados que explotan la facilidad con la que pueden pasar por alto la ley, para ensanchar sus capitales y dominios. La crisis no es producto exclusivo de gobiernos fallidos socavados por la corrupción, o de los llamados delincuentes, sino además de quienes se supone están para proteger a la sociedad de esos delincuentes y, también de aquellos quienes juegan el doble rol de ciudadanos que aparentan tener una forma honesta de vivir, a la vez que son los actores invisibles de las tramas más atroces que flagelan a la sociedad; los llamados criminales de cuello blanco, de los cuales no se habla casi nunca. Las matanzas sumarias fueron en aumento a partir de que Felipe Calderón, siempre felicitado y respaldado por sus pares estadounidenses y aliados, buscó legitimidad para ocupar el cargo de presidente, el cual obtuvo en forma fraudulenta gracias a un robo (que permaneció impune) de la elección federal efectuada en 2006. (Existen investigaciones sólidas que respaldan esta percepción que mantuvo por años una buena parte del electorado que acudió a las urnas). Acto seguido, emprendió una obsesiva persecución de supuestos o reales delincuentes lo cual hizo con gran acompañamiento de los medios de comunicación. Los crímenes masivos tienen ahora al país la más vergonzante y triste opinión mundial que se haya conocido desde las cruentas batallas de la Revolución de 1910. Ni el violento 2 de octubre de 1968 se asemeja a lo que es actualmente este suelo dolido por sus muertos y desaparecidos. Ya no tan sólo se siembra maíz en el campo, sino cadáveres. La palabra México se asocia en el imaginario con los conceptos más oscuros que puede tener la realidad humana: muerte, miedo de ser víctima, inseguridad compartida por millones de ciudadanos. Se han perdido, tal vez para siempre, más de cuarenta jóvenes, estudiantes de origen campesino cuya desaparición y sacrificio cometido con toda la saña posible, muestra las entrañas de un país socialmente desintegrado, políticamente dividido y además corroído por la violencia que se ha instalado en la mayor parte del territorio. La justicia y la ley en México, son abstracciones de los discursos que pronuncian gobernantes incapaces de ofrecer soluciones. . Solamente en el sexenio en que gobernó Salinas de Gortari fueron denunciadas las desapariciones de alrededor de trescientos militantes del PRD, entonces la fuerza política opositora más contundente y por tanto significativa para un posible cambio, que finalmente tampoco tuvo lugar por la tramposa "caída del sistema" que impidió una revisión del resultado electoral (junio de 1987) que le arrebató el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. En ese mismo lapso suceden los asesinatos del líder del PRI, Francisco Ruiz Masieu (en la Ciudad de México); del candidato electo por ese mismo partido, Luis Donaldo Colosio (Lomas Taurinas, Tijuana) y del Cardenal Juan Jesus Posadas Ocampo; este último en un operativo llevado a cabo en el aeropuerto de Guadalajara, por sicarios y elementos de fuerzas policiales que aparentemente se coordinaron para simular un enfrentamiento entre bandas del crimen organizado. Finalmente los autores de la balacera que costó la vida al prelado, junto con su chofer y alrededor de seis personas que tuvieron la desgracia de estar en dicho lugar en esos fatídicos minutos, viajaron tranquilamente en un vuelo comercial que aterrizó en la ciudad de Tijuana, más de dos horas después, sin que nadie se atreviera a molestarlos. Sin embargo, tampoco se puede hablar de partidos que se rijan por principios estatutarios, sino que éstos, en una inercia letal, se mueven en todo caso por intereses grupales e individuales opuestos a la lógica de un desarrollo de país que procura el bienestar de los ciudadanos y el mejoramiento del tejido social a base de una justa reorganización de sus instituciones. Los mexicanos, en su inmensa mayoría, están amenazados por una suerte de poder de facto, impuesto por grupos que operan en todos los circuitos del ámbito gubernamental y del empresariado, igualmente vinculado a hechos que han alterado el orden jurídico y/o violentado en diferente forma el Estado de Derecho. En esta lista caben lo mismo medios de comunicación, como Televisa, (Empresa involucrada en un escándalo del cual ya no se habló más, cuando al ser detenida hace un par de años en Honduras una caravana de vehículos con el logotipo de esta empresa, se les encontró la suma de nueve millones de dólares) que otros giros como casinos, burdeles, bancos desarrollos inmobiliarios, operados desde las esferas de las mafias nacionales y mundiales. La descomposición social e institucional del país es mayúscula, además se agrava en la medida que no aparece por ninguna parte la razón respaldada en instituciones que se rijan por la acción de líderes que no incurran en ilícitos o abusos de autoridad o uso irracional de la fuerza. Nada parece cambiar esta dinámica que condena a los mexicanos a estar todos los días rozando con el riesgo de perder bienes, libertades y derechos, quizá hasta la propia vida. México arde como una llanura consumida por el fuego que han provocado sus propios gobiernos, incapaces de proteger al Estado y a la población. Se mantiene en vilo la seguridad, el orden, la justicia. Como la metáfora de un llano en llamas, tal cual describió Juan Rulfo acerca de una zona en plena canícula. Se trata entonces del ardor de la sociedad atemorizada, indignada y extraviada en un contexto de locura sangrienta, desatada por el poder. Por su parte, las armas con las que se muere la gente en México son, en su inmensa mayoría, provenientes de Estados Unidos, tanto legal como ilegalmente. De esta forma han alimentado los vecinos del norte un negocio envilecido por la impunidad con que operan los comerciantes de toda clase de armamento, desde militares retirados, hasta los conocidos rangers, aquellos asesinos que se ceban en los cuerpos cansados y débiles de los inmigrantes cuya situación de violencia y pobreza les empuja para cruzar la frontera. El México mafioso de ahora está fuertemente asido del diabólico sistema que permite el comercio y la circulación de armas, como una franquicia de la muerte. En ello se sostienen los carteles y demás organizaciones de diferente tamaño y modo de actuar. El tráfico de droga no es ya el tema principal de estas páginas negras, sino la condena a muerte que dictan los que gozan de poder público, apoyados por los criminales provenientes de una multiplicidad de grupos o células, cuyo único fin es agredir y matar sin escrúpulos, con la mayor crueldad posible, con tal de dominar el territorio política y económicamente. El México bárbaro evoluciono al México desquiciado. El México solidario con los países, devino en un México en llamas.

jueves, 1 de mayo de 2014

Entre la sal y la informacion

Seguramente el comercio de la sal fue uno de los primeros intercambios de recursos naturales que hubo en la historia del hombre. Este mineral fue esencial para las formas de vida que practicaron los individuos en casi todas las agrupaciones del género humano que entonces -hace miles de años en la prehistoria- poblaban el planeta. "Vosotros sois la sal de la Tierra, reza El Génesis", en alusión a la gente. Con esta frase se resume la importancia que tuvo el asombroso cristal para la vida, del cual también se deriva el término salario, en referencia a un pago. El salario en la antigüedad consistía literalmente en una porción de sal. Con el tiempo otros productos se volvieron esenciales y altamente codiciados por pueblos enteros o reinos. Entonces se expandió el comercio primitivo. La supervivencia y también la extinción de la especie están fuertemente vinculadas a comprar o vender algo. Desde la comida, el techo o el vestido, hasta artículos suntuosos; todo se ha vendido siempre como una mercancía, un servicio o alguna actividad, de acuerdo a una ley bastante conocida que se llama oferta y demanda. Aquello que más se consume tiende a escasear y por tanto a subir su precio, como sucede con los alimentos o los recursos no renovables. Aunque también se tienen valores subjetivos, como el valor que se les da a las gemas, a las obras de arte, a las antigüedades, a las marcas famosas o al propio cuerpo. Esta compraventa o mercado se llevó a cabo durante mucho tiempo a base de intercambio o trueque, hasta la invención y circulación del dinero en sus múltiples variantes, lo cual sucedió en el inicio de la civilización. El desarrollo de los pueblos, que a la postre se volverían reinos y más tarde naciones, conllevó igualmente una evolución sumamente sofisticada en formas y usos para que funcionara el mercado y la propiedad privada de las mercancías que lo conforman, al mismo tiempo que se generó una dependencia total de este sistema de acaparamiento, almacenamiento e intercambios de todo lo básico para vivir y de aquello otro considerado simplemente necesario. La posesión y el flujo abarca desde lo más indispensable, hasta un número creciente de objetos, ideas o actividades que se compran y se venden en todas las regiones habitadas en el mundo. Generalmente los mercados se abrieron por medio de la guerra. Hubo por tanto guerras de conquista impulsadas por un afán de explotación para el comercio de recursos, principalmente el oro y hasta la gente, que en forma esclavizada igualmente fue vendida en las colonias cuya población ha vivido históricamente subordinada al poder central o imperial, junto con las élites que lo sostienen. En esta inercia cultural se basó por milenios la existencia, por lo que unos pudieron sobrevivir más y mejor que otros, de acuerdo a un orden natural de diferencias y conflictos; es decir, una lucha constante de opuestos, generalmente en desventaja entre sí. Hoy observamos que la dinámica que impusieron hace miles de años los mercaderes se mantiene vigente, de ahí nació el capitalismo y el mal o el buen funcionamiento de todas las sociedades se basa en el capital. Mentes agudas como la que poseyó Carlos Marx captaron esta dinámica y la explicaron en forma por demás brillante, tal es el caso de El Capital, escrito por este autor que fue a su vez inspirador de grandes movimientos sociales. La fuerza del capital ha hecho sucumbir todos los intentos que se han llevado a cabo para salir de este campo de gravitación social, que no se sabe a ciencia cuándo comenzó y hasta donde nos va a llevar o en qué terminará. Los ejemplos más notables en la época contemporánea que sirven para entender que sí han habido esfuerzos notables para emancipar a los pueblos de las cadenas del capitalismo, ahora más salvaje que nunca, son las revoluciones socialistas del Siglo Veinte, principalmente la soviética, la China y la Cubana. De éstas solamente sobreviven los procesos de China y Cuba. La URSS se disolvió hace ya más de dos décadas porque no pudo resistir el embate del capital. China opera en forma eminentemente capitalista, con un sistema centralizado y controlado desde la estructura del gobierno que se autodefine como socialista. En cambio Cuba funciona con un sistema socialista, sin apartarse de esferas capitalistas que manejan países con los que mantiene relaciones comerciales. Además la circulación del dinero en manos de los habitantes de la isla es cada día mayor. Esto como consecuencia de algunas actividades que pueden ser definidas como un comercio para y entre ciudadanos y otro más para turistas. El capital toca a las puertas del sistema con una energía tal que pone a pensar a la dirigencia en la fiabilidad y solidez del gobierno aún dirigido por los Castro. En el caso de Venezuela, la crisis que le surgió a Maduro, tiene que ver con tanto capital libre que igualmente opera con la lógica del mayor incremento y beneficio posible para los dueños, sin importar nada más. Las élites venezolanas de alguna manera son aliadas del gran capital mundial, principalmente el de los industriales y comerciantes europeos que venden sus excedentes en los mercados latinoamericanos, al tiempo que extraen recursos naturales por medio de contratos ventajosos, con lo que sacan el máximo provecho en forma desproporcionada con el rédito que pagan por sus concesiones. Estas corporaciones y sus apoyos estarán siempre en oposición a toda política o gobierno que emprenda acciones que tiendan a beneficiar a la gente, por medio de subsidios u otras formas de asistencialismo: son engranajes de las estructuras capitalistas en sus expresiones más definidas. Nada debe de proveerse gratuitamente a la población o se debilita la economía, pareciera ser la consigna de los sectores que impulsan el capitalismo por medio del mercado o el mercado por medio del capitalismo. El deterioro y burocratizacion de las instituciones fincadas para dar asistencia a los ciudadanos, son una de las consecuencias de estas políticas. El abandono es coordinado desde las altas esferas del mundo financiero a través del Consejo de Washington que es su aval. El capitalismo en su manifestación salvaje de neoliberalismo, ha socavado la estabilidad y el rumbo de países enteros, pulverizando sus economías y enriqueciendo a los dueños del capital. Por más que se hable de crisis del capitalismo, este sistema que es motor del desarrollo al tiempo que también representa la matriz de la descomposición social del planeta, se fortalece en la medida en que aumentan los sistemas de seguridad supuestamente diseñados para mantener la paz y el orden mundial. Las estrategias son dirigidas exclusivamente para prolongar indefinidamente la hegemonía de los que explotan, acumulan y controlan la riqueza global, además de los flujos por donde circula la información que representa hoy una de las mercancías más rentables debido a los dividendos y el poder que significa su acceso y control. La humanidad continúa sometida a la trabazón del comercio y el capital, de tal suerte que indefinidamente habrá conflictos, rupturas y guerra. En tanto que no se procuren nuevas formas de socializar los insumos necesarios para coexistir en un mundo que amanece cada día más complejo e intrincado, tanto en sus relaciones e invenciones como en las relaciones interpersonales, estaremos inmersos en un desorden que tiende al caos y la devastación de los hábitats. La dinámica de abrir mercados y la manera como se controlan ahora los flujos informativos es idéntica a la de los albores del comercio. No ha llegado el día en que la sal y el conocimiento sean realmente algo al alcance de todos, por medio de algún orden social que lo garantice, sin tener que comprar o vender nada, sino a través de una organización colectiva capaz de satisfacer la imaginación y el cuerpo de la gente para que viva en óptimas condiciones. Que se logren formas de vida humana dignas, solidarias y altamente creativas. Estos ideales que persiguieron las revoluciones socialistas en alguna medida sucumben al impulso de ponerle precio a las cosas, a la codicia de acapararlas y especular con ellas. Los sistemas socialistas decaen por ese afán de unos de tener más privilegios que otros. Por más baños de pureza que se den los dirigentes, la mayoría viven igual o mejor que los príncipes o acaudalados de los países capitalistas, en tanto que gozan de acceso a los objetos que nutren el mercado y mantienen con vida al modelo neoliberal de la economía. Esto sucede en forma paralela a lo que afronta la población que vive privada de crear un patrimonio que le permita tener un estatus equiparable al de los ciudadanos de las clases medias del mundo. Para qué llegue un cambio real en la forma de estar sobre la Tierra, es precisó una nueva educación de las generaciones , al margen de los valores materiales impuestos por los dogmas primitivos y cultivados a través de miles de años por ingeniosos que supieron darle ese carácter al género humano: una especie que sobrevive a base de competir a muerte por los bienes, en lugar de alejar la muerte compartiendo los bienes y el trabajo para obtenerlos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Educación en crisis por el nuevo orden mundial que dicta el mercado.


La maniobra sucia del gobierno federal para imponer un recambio en el sistema educativo con una visión de carácter mercantil-utilitaria, contempla provocar a los maestros y sus bases populares, seguramente con algunas infiltraciones o acuerdos oscuros, para que aflore la parte menos presentable de los órganos magisteriales y de esta manera justificar la represión y pérdida de legitimidad del movimiento. Todo ello con el acompañamiento de campañas mediáticas que igualmente estigmatizan la protesta y rebajan a los maestros a la categoría de holgazanes, desocupados o abiertamente delincuentes. Lo más grave del asunto es que una gran parte de ellos ha caído en el juego y se han echado a la sociedad encima, hasta el grado de repudiar todo lo que huele a maestro de escuela pública.
El tema de la educación no se circunscribe a lo que puedan hacer los maestros, como intenta hacerlo creer en sus campañas el gobierno federal al desacreditar el trabajo de los docentes, sino que es indisociable del estado que guarda la sociedad en su conjunto, que ya por varias décadas ha visto aumentar la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y otras pérdidas como la incipiente democracia hecha añicos, que menguan gravemente la calidad de vida de la mayoría de los mexicanos.
En tanto que países latinoamericanos que padecieron dictaduras al igual que severas crisis económicas en años recientes, ahora convertidos en democracias que se preocupan y apoyan verdaderamente la educación, México se encuentra seriamente rezagado en este rubro. El sistema educativo se debate en un pantano movedizo y maloliente del que no asoma nada estable o digno de fiar; todo se reduce al interés cupular de las élites financieras, al corporativismo sindical cooptado por el oficialismo, o a factores externos que son como arietes de los embates neoliberales que arrasan con las políticas y los bienes de carácter público.
No se consigue llevar a cabo reforma o proyecto alguno, que redunde en algo que realmente pueda ser reflejado en mejoras sustantivas en cuanto a ampliación de cobertura en programas educativos, rendimiento escolar, niveles de docencia o infraestructura. En Argentina, por ejemplo, el Estado apoya a las familias con 120 pesos mensuales (el equivalente a 300 pesos mexicanos) por cada hijo que asiste a la escuela pública donde recibe educación gratuita, de buena calidad y además con alimentos incluidos. La mayoría de ellas cuenta con servicios de comedor que mantienen un control alimenticio excelente.
Por supuesto que allá la visión sobre los objetivos de la educación, son muy distintos; en primer lugar este país junto con sus vecinos, ha optado por el prudente distanciamiento de los organismos internacionales y la Casa Blanca. Los intentos de acuerdos comerciales de la era Busch, se hicieron añicos en la Cumbre de Buenos Aires en 2005, cuando el presidente norteamericano regresó con las manos vacías y un mensaje elocuente de las naciones donde antes imponían sus directrices y mandatos. Se trata de que la educación no se planifique en función de la mano de obra técnica que demandan las maquiladoras trasnacionales, o de los negocios que gravitan en torno a los presupuestos que se destinan a este renglón, como intentan hacerlo en forma integral en nuestro país, acabando por medio de unos cuantos acuerdos legislativos con lo que se viene construyendo desde el siglo XIX para garantizar la gratuidad y laicidad de la educación a todo ciudadano por igual.
La corrupción, los daños estructurales del sistema, más la apatía y el desinterés por la superación a través de la educación que mantienen las mayorías de las distintas clases sociales mexicanas, hacen que este aspecto de los sujetos sea sumamente raquítico, de acuerdo a lo que podemos observar.
Elevar la calidad educativa, o mejor dicho, rescatar la educación que ha caído hasta los últimos sitios mundiales, depende de múltiples factores donde debemos destacar aparte de un auténtico compromiso del Estado, la comprensión y el interés ciudadano por lo que representa la educación, que no es solamente mandar a los hijos a la escuela con sus útiles y uniformes.
La crisis que vive el sistema estatal de educación, desde sus bases magisteriales y sindicato, hasta el último escalafón de la Secretaría, que incluye al propio secretario, quien por cierto no puede presumir de buena reputación, se encuentra en una fase de punto de quiebre donde las fuerzas en abierta oposición a la reforma del gobierno federal, están por doblegar los acuerdos de la Cámara Legislativa con una serie de estrategias que finalmente terminarán por sentar a las autoridades a negociar con los líderes de la Coordinadora Nacional de las Bases Magisteriales y el propio CNTE.
De no ser así, el conflicto esperará al próximo año pre electoral donde habrá candidaturas independientes y éstas pudieran favorecer a candidatos ajenos al PRI, principalmente, es decir; el partido gobernante perdería posiciones en el 2015 en caso de continuar la línea impositiva de la reforma, cuya operación no fue suficientemente hábil como para dejar abiertas algunas puertas o mantener puentes de diálogo, sin llegar a escalar el conflicto hasta la toma de lugares de la capital, el asedio al aeropuerto, más lo que se acumule en los días venideros.
La agudización de los enfrentamientos sería como un segundo Atenco y esto no conviene en absoluto al presidente Peña, porque los maestros no están focalizados en un solo lugar, como el caso de los ejidatarios, sino que se distribuyen por todo el país, aunque ahora solamente hayamos visto manifestaciones en Oaxaca, en Guerrero y por supuesto en el Distrito Federal. Aunque en la capital de Jalisco y otras más, ya hicieron lo propio los maestros con algunas marchas.
Si llegara a extenderse la inconformidad y la protesta de las decenas de miles de maestros y trabajadores de la educación, será muy difícil contenerlos y quién sabe en qué pueda resultar, porque hay más ímpetus contestatarios que pueden convertirse en encadenamientos de acciones populares que acompañen a los maestros. O sea, no estamos lejos de una crisis como la sacudió al Brasil hace unas semanas, con la diferencia de que el gigante latinoamericano mantiene un fortalecimiento industrial, financiero y político mucho mayor que el nuestro. Además allá no tienen frontera con Estados Unidos que ha sido históricamente algo mucho más que un dolor de cabeza.

Estamos quizá a las puertas de una escalada de desacuerdos, enfrentamientos y rupturas que puedan desembocar en una gran inconformidad generalizada que se extienda a otras latitudes. Un incendio social de consecuencias incalculables.

sábado, 13 de julio de 2013


Mientras llueve tú no estás.

Hay un dejo de agonía en la tarde que languidece de lluvia
El golpeteo en los cristales marca los pasos del tiempo
Y tú no estás en el reloj de arena que es mi cuerpo
Que late vacío mientras las gotas dan quejidos golpeándose en el suelo

Cuánta melancolía deslizan las calles, yéndose la gente a otros lugares
Entre velos grises que envuelven la ciudad, arropándola con nubes
Así es como pasábamos mejor las tardes, acompañados con vino en la almohada
Húmeda me hablaba tu piel franca, unos brazos tenuemente enternecidos

Qué exacto es el compás de las horas frente al espejo de una habitación mientras llueve
No queda ni un segundo fuera de su marcha etérea que nos recuerda lo efímera que es la vida
Tanto allá afuera como en el seno que nos guarda de todo eso que acontece mientras transcurre
El alba.

Qué dulce latir de los cristales empapados y opacos que no dejan ver las calles ni el cielo apagado
De tanto llover, qué tristeza que no regresaste al arco de mi puerta, que no me des tu abrigo 
Una tarde como ésta, me lamento de que no ilumine tu vital ansiedad el espacio de mi habitación
Oscura.


Julio del 2013.

lunes, 4 de marzo de 2013

La administración de la educación en México como objetivo de las élites políticas y económicas y de la Constitución: la gran paradoja.




¿Por qué se tardaron en aplicar la ley a la maestra Elba Esther Gordillo?

¿Cuál es el verdadero trasfondo del golpe mediático y jurídico que aplicó el gobierno de EPN en su contra?

¿Qué más podemos esperar en esta trama?

En una comunidad rural de la costa de Jalisco, los alumnos de sexto año de primaria esperan al maestro que no ha regresado desde el año pasado, salió de vacaciones por navidad. No han comenzado formalmente los cursos que contiene el programa, por lo que toman clases con los compañeros de tercero y cuarto, que igualmente reciben clases simultáneamente en una misma aula porque un profesor cubre los dos grupos, de cuarto y quinto, que se convirtieron en tres, por recibir a los de sexto que no han dejado de asistir: son aproximadamente la mitad de los que iniciaron en agosto de 2012. El profesor suele llevar a una hija que terminó secundaria para que le ayude al menos a dejar y revisar tareas a los más avanzados. La directora, una maestra que suple a la titular, junto con dos señoras voluntarias, se hacen cargo del resto de los alumnos que son los de menor edad y hasta algunos pequeños que les dejan sus mamás por unas horas a cambio de una paga modesta. La escuela sirve a su vez para las reuniones del comisariado ejidal que se llevan a cabo mensualmente o las que organizan en ocasiones extraordinarias, cuando surgen asuntos urgentes que tratar en la comunidad. Siempre en día domingo para no afectar las labores de los ejidatarios y alumnos. ¿Qué tiene que ver Elba Esther Gordillo con esto?
Es una construcción de bloques de concreto, con techos de vigas de madera cubiertos con láminas de asbesto: aunque solamente dos aulas cuentan con bóveda de hormigón armado, son exactamente seis salones y un espacio para la dirección que tiene su pequeño baño igualmente techado con material. Se aprovecha como bodega un terreno baldío que se encuentra justo al lado del terreno de la escuela que sirve como área de recreo. El mantenimiento corre por cuenta de la comunidad de vecinos de una colonia situada en la periferia de la Zona Conurbada de Guadalajara. Dicen los padres de familia que las autoridades de la SEJ se encargan de los sueldos de los profesores, de la directora, su secretaria que igualmente es profesora de primer año, así como otros gastos que no alcanzan a cubrir cabalmente, por lo que faltan manos de pintura. Los mesa bancos se hayan bastante deteriorados por el uso. Los pizarrones están maltratados, cuesta trabajo reconocer las anotaciones. Lo que si luce bastante resplandeciente y limpio, es el cuadro que colocaron en la dirección con la fotografía del presidente de la república, junto a un crucifijo que alguien donó, aún siendo en teoría una escuela laica por ser pública. Hay también algunas cartulinas sostenidas en la pared que muestran imágenes de próceres, pensamientos alusivos a la Patria, así como una imagen coloreada de la Virgen de Guadalupe junto a un dibujo de Miguel Hidalgo. Los baños carecen de muebles adecuados y tuberías; un tambo de lámina colocado en el exterior de los mismos sirve como depósito de agua que se tiene que recoger en cubetas. ¿Qué tiene que ver Elba Esther Gordillo con esto?
Es una escuela secundaria que ocupa un edificio de tres pisos situado en una zona residencial de Guadalajara. Parece recién construido a pesar de que tiene más de 25 años en uso. Está impecable en cada área: laboratorios, baños, aulas de cómputo, patio, etcétera. Pertenece igualmente al sector público y fue dirigida por un matrimonio de profesores que le dedicaron tiempo y talento, más allá de la norma establecida por los contratos laborales. Se dedicaron a hacer un ejemplo de escuela y lo consiguieron. Los alumnos, además de recibir excelente preparación, asisten a talleres de música y otras actividades que practican en horarios independientes a las clases, inclusive en sábados. Es riguroso el sistema de este plantel, tanto en los niveles de exigencia hacia los alumnos como en la disciplina. Se cubren los turnos matutino y vespertino. Es, con creces, una escuela que supera ampliamente en todos los sentidos a muchas escuelas privadas. Por supuesto que ha recibido premios y reconocimientos. Además, los alumnos que egresan obtienen promedios que por lo regular les aseguran el ingreso a las facultades de la Universidad de Guadalajara. Llama la atención que algunos profesores llegan en automóviles de lujo. ¿Qué tiene que ver Elba Esther Gordillo con esto?
La ex líder del SNTE, hoy prisionera, acusada de varios delitos y de ser la responsable del fracaso del sistema educativo mexicano, en realidad no tiene absolutamente nada que ver con estos casos presentados. Los éxitos, que también los hay, de acuerdo a evidencias concretas, asimismo los grandes fracasos en materia educativa, no dependen de la estructura sindical del magisterio, de su cabeza, de sus bases, ni tampoco de sus dinámicas contractuales. La educación es un asunto de interés social que compete por igual a los ciudadanos y éstos al parecer no han mostrado interés real. Este renglón tan importante es dejado en manos de los gobiernos federales y estatales o en el caso de los que pueden pagar, simplemente prefieren educar en lo particular a sus hijos. Recuérdese que las escuelas particulares también pagan cuotas a la SEP por su incorporación, o sea; el registro que les autoriza operar.
Lo que nos indican claramente los ejemplos citados es que la educación depende de una serie de estructuras burocráticas y de otro orden, que conforman un sistema social y de gobierno que todavía repite esquemas clasistas de dominación, que van del centro a la periferia.
Las escuelas públicas que se ven, es decir, las que se hayan ubicadas en lugares donde es más factible saber de su existencia por encontrarse en áreas céntricas, fácilmente reconocibles, gozan de mayores ventajas en todo sentido: cuentan con mejores instalaciones, tienen su plantilla docente completa, inclusive algunas se permiten tener actividades extras como los talleres de música o idiomas. En cambio, las escuelas alejadas muestran carencias y abandono casi total.
El sistema político mexicano y la sociedad no han logrado equilibrar la escuela, sino al contrario, cada día está más ceñida a los problemas que la dividen y hostigan, que van desde las abismales diferencias socioeconómicas y culturales, hasta la violencia en toda su gama delictiva. La escuela es en realidad el espejo del país, con todo y las decisiones políticas que la involucran, como es el caso de la privación de la libertad y confiscación de bienes de la líder magisterial.
Evidentemente el caso Gordillo se encuentra bastante alejado de la escuela, digamos que en las Antípodas, por hallarse más próximo a los Pinos y a los hilos que van desde ahí hasta los despachos de los grandes oligarcas del dinero.
 La SEP, con su sindicato, es un enorme pastel, en tanto que la educación es un problema. Educar, transmitir habilidades, crear conciencias profesionalmente preparadas, cuesta mucho dinero y esfuerzos, en tanto que administrar la educación reditúa fortunas. Esa es la paradoja de la educación en México. A nadie o a muy pocos les interesa unir estas dos puntas: el presupuesto y la calidad.
De todo ello podemos esperar una reconversión del sistema que maneja la educación, ubicándola aún más en la lógica del neoliberalismo, para lo cual se llevan a cabo estas tareas de barrido de fuerzas gremiales, por cierto las más debilitadas desde hace décadas, tal como ha sucedido y sucede en otros ámbitos como el sector energético, minero, comunicaciones, etcétera, donde los sindicatos se convirtieron en oficinas de colocación de empleo y de recaudación de cuotas.
En cuanto a la acción política del nuevo gobierno, el golpe tenía que ser mediáticamente escandaloso y judicialmente impecable, que provocara un incendio en la opinión pública lo suficientemente denso para que ardiera la maestra Elba Esther con “todos los males” del sistema educativo, imaginariamente hablando, ya que en los hechos solamente se repite la historia de la llegada de un régimen con escasa legitimidad y toda la fuerza del Estado para procurársela por una de sus vías más socorridas: el golpe mediático al más mal portado del grupo. Para ello se monta el espectáculo del ajusticiamiento en la plaza mayor –hoy reemplazada por los medios de comunicación- .





martes, 1 de enero de 2013

Navidad S.A.


Hay una fuerte tendencia del comercio y las viejas ideas por apropiarse de la Navidad o por no dejar que se les vaya de las manos, como ha sido siempre. Digamos que la Navidad es, más allá de las creencias, una fuerte industria imaginaria que involucra incontables industrias reales, donde se producen millones de artefactos especializados en las tradicionales fechas, además de significar el mayor incentivo de ventas de toda clase de mercancías que se dan durante el año en el mundo occidental.
La navidad también puede ser vista como uno de los dispositivos del control social, en el que los medios de comunicación, los comerciantes, el clero, además de otras entidades que reflejan poder, se ponen de acuerdo para pausar la actividad colectiva en cuya atmósfera afloran los sentimientos más adormecidos que tiene la gente, como son las ganas de regalar algo para demostrar afecto, la generosidad, la solidaridad, los abrazos y las palabras o frases como “la paz reine en tu hogar”, que se reservan para la ocasión y que por la propia naturaleza humana se tienen guardados el resto del año.
También es un indicador para saber quienes participan y hasta qué niveles de participación pueden llegar a tener en la economía, de tal suerte que sabríamos, sin sorprendernos, de una mayoría que ni siquiera festejan simplemente porque no tienen lo indispensable siquiera para sobrevivir a esa fecha tan sonada en las sociedades. Quienes hacen tanto alboroto por más que sea tierno o bien intencionado, los que mueven las aspas del molino que rezuma de cascabeles, son en realidad los menos de los que habitan este mundo, porque las tres cuartas partes de la población están en otra realidad, sobre todo tratan de sobrevivir.
Entre quienes están de este otro lado de la moneda aunque de alguna forma llevados por la marea del consumo o la circulación de capital, como eje rector de la vida, hay quienes  encuentran la Navidad como el espacio idóneo para la reflexión individual. Se enaltece así con sinceridad el afecto familiar, ajustándose las relaciones al pensamiento apaciguado por la celebración. Aunque igualmente y de forma no tan rara surge la contraparte de la fiesta dado que las sensibilidades en la superficie de los ánimos pueden hacerse añicos a la menor provocación.
La fecha navideña es fuente de ansiedades tanto entusiastas como depresivas. Se pueden pasar los días en convivencias gratas e igualmente a veces se hace el escenario perfecto para las discusiones familiares, las rupturas, los desacuerdos y demás resentimientos.
La confluencia de aspectos económicos junto con los asuntos de las creencias religiosas suelen complicar o hacer más compleja la trama navideña. Entre esa minoría humana que toma en cuenta esta celebración acoplada con periodos vacacionales, que obviamente no todos disfrutan, la Navidad distribuye d acuerdo a la condición social la febril actividad de la compra, ya que unos se dirigen a centros comerciales exclusivos, otros acuden a las plazas comerciales, en tanto que muchos más realizan sus compras en puestos y mercados callejeros. La Navidad no es una celebración generalizada y tampoco iguala a las personas, es simplemente un producto de las sociedades anónimas que la comercializan en buena parte del mundo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Con y sin PRI, México es igual.


¿Qué cambios puede haber en el país con la recuperación de la presidencia por el PRI?

Si bien cada inicio de un periodo de gobierno trae consigo nuevas expectativas de acuerdo a las coyunturas y ámbitos situacionales en los que se desenvuelve y materializa el poder, los cuales abarcan desde las más altas cúpulas hasta los resquicios locales de las comunidades aisladas, pronto los comienzos dejan de tener su espectacularidad fulgurante y el fuego de la fe comienza a extinguirse conforme avanzan los días. Esto último ocurre de la misma manera pero  la inversa, es decir, desde los cimientos de la sociedad hasta llegar a elevarse a la élite. El desencanto regularmente comienza y se agita en la base.
Con el peñanietismo en ciernes la regla sigue sin atisbos de algo diferente, como si la concentración de poderes que finalmente se salen con la suya en las lides y controversias políticas que emanan de la desigualdad creciente que agobia a las mayorías, hundiéndolas en  vorágines de peligrosa incertidumbre, se permitieran el ejercicio de la creatividad. Nadie en los equipos de trabajo que confluyen en el puesto de mandos es capaz siquiera de reinventar otros rumbos que sean menos desequilibrantes y arriesgados, simplemente no hay imaginarios distintos para un México que sigue en descenso. Con toda claridad es posible advertir que rutinariamente prima el afán por obtener toda clase de ventajas materiales y políticas en cada individuo, en cada grupo. De ahí que, sexenio a sexenio, se hayan desprendido de la patria y de sus habitantes pedazos completos de bienes patrimoniales y estratégicos, tanto en recursos como en autonomía política, sin tomar en cuenta las quiebras y devaluaciones que acabaron con las ilusiones y la tranquilidad de miles de familias.
Más allá de que el señor Videgaray termine el sexenio con una calva semejante a la de Carlos Salinas y que el propio Enrique Peña pueda quizá subir unos kilos, además de encanecer la mitad de su copete, con esa fórmula que se conoce como si fuese lección de clase de historia mexicana de nivel primario, no pasará nada de lo que cándidamente algunos piensan que pasará. En seis años habrá más pobres porque siguen aumentando sin control. La ciudadanía seguirá igual o más expuesta a toda clase de delitos, porque las fuerzas que se disputan el poder  operan con la misma lógica de cada quien tome lo que pueda arrebatar a los demás, lo cual da lugar a que los delincuentes y los que están para perseguirlos, frecuentemente cambien de bando. La economía tampoco mostrará cambios que puedan ser tomados como activos para la población, si bien al contrario, las firmas capitalistas se han acostumbrado a toda clase de beneficios ordeñados a un Estado ingobernado, descapitalizado, permanentemente endeudado e institucionalmente corroído por la corrupción.
De entidad política el PRI se transformó en las últimas décadas del siglo veinte en una marca que embona en ideas con las trasnacionales y otros actores capitalistas mexicanos que afanosamente se hacen de los negocios que involucran al Estado, por tanto lo han dejado con un número muy reducido de bienes e hipotecado. Desde luego esta transformación no dejó perder los hilos del juego político del que igualmente vive un número desconocido de individuos de diferente perfil y filiación política, incluyendo aquellos que militan en otros partidos o figuran en gremios que hacen sinergia con el tricolor.
Los dos fugaces y erráticos periodos panistas parecieron como un alquiler; quienes tomaron la casa la dejaron hecha una ruina. La mayoría de la gente quedó hastiada e inclusive asqueada de ese cascajo en que fue convertido el país durante doce años. Así y con billones de pesos, más todas las pantallas, la radio  y buena parte de la prensa, coludidas en la trama, fue sencillo volver a la presidencia.
Los únicos cambios que puede provocar el PRI son de actitud ciudadana. Ya lo demostró en las primeras horas de gobierno. Es una antigua organización entrenada para hacerse del poder a costa de lo que sea y permanecer dominando los espacios políticos contra cualquier voluntad. Esta dinámica lo único que puede producir como algo positivo es la reacción pacífica, pero a la vez enérgica e inteligente por parte de cientos de miles de personas. Por tanto, el único cambio posible en seis años es de actitud pero en la gente, jamás en el PRI, éste tendría que volver a inventarse, en cambio ya muchos despertaron.