lunes, 31 de julio de 2023

El impacto de la pandemia en la escolaridad de América Latina: retos y perspectivas para los procesos de enseñanza/ aprendizaje, a distancia.

 Resumen: 

El presente artículo analiza el impacto que hasta el primer trimestre del año 2022 ha tenido la pandemia del CV19, principalmente en los ámbitos educativos de América Latina, en cuanto a factores económicos u otros, lo que ha llevado a una agudización de la pobreza en la región que además padece de grandes atrasos educativos. Como respuesta, se sugiere el uso de tecnologías, aún en regiones deprimidas, para lograr la continuidad en los planes de estudios por resultan menos costosas que la infraestructura requerida para la enseñanza presencial.

Palabras y conceptos clave: Pandemia, Covid 19, índices de pobreza regional, aislamiento, comunidades virtuales de trabajo, universidad a distancia.


Durante el lapso transcurrido en que hemos vivido bajo los efectos de la pandemia, nos enfrentamos a un esquema de convivencia que va a depender de las políticas de sanidad que siguen la totalidad de países ante el impacto de un nuevo virus que fue propagado en la mayor parte de regiones del planeta habitables.

Incuestionablemente la experiencia que durante ya más de un par de años llevó casi a la inmovilidad total a cientos, o miles de millones de individuos, principalmente en zonas altamente conurbadas en las que se obligó a suspender la totalidad de las actividades fuera de casa, trajo como consecuencia la búsqueda de otras alternativas para trabajar, investigar, estudiar, comunicar, organizar, producir, etcétera. Esto puede ser visto como el impulso por continuar pese a toda adversidad. He ahí la importancia que tiene para las sociedades que surgieron con el capitalismo el aplicar todo lo que sea posible para evitar que se interrumpan los negocios por sobre cualquier otra razón sea ideológica o por crisis, desastres, guerras, etcétera. 

Las circunstancias llegaron a tal extremo que el estado de vulnerabilidad, como sucede siempre, se acentúa en los más débiles que incrementaron el número de contagios y víctimas, como vamos a ver más adelante. 

Las respuestas que surgieron, ya sea por cauces institucionales o del orden civil, tanto a niveles colectivos como individuales, pusieron en el imaginario de cada sociedad la prioridad de la atención a la pandemia en todos los ámbitos del quehacer humano.

De su parte, el aspecto psicológico por el impacto emocional en personas infectadas o con familiares o gente cercana que se encontraron, incluso aún se encuentran en ese estado, es un tema que merece estudios profundos en tanto los efectos serán visibles en el curso de la presente década o quizá unos años después. 

Millones de individuos tuvieron, quizá más que nunca en sus vidas, ciertas ideas más cercanas a un orden existencial que se relaciona a la fragilidad de la vida, a la importancia de lo inmaterial, la moral y lo ético, como aspectos que probablemente tienen sentido para la mayoría. Todos los seres humanos son susceptibles de experimentar sufrimiento o placer a lo largo de su existencia.

Las acciones ante las crisis lo mismo dejan al descubierto los enormes vacíos de humanidad que siguen dictando injusticias por todo el orbe, sobre todo en las naciones periféricas y por tanto aisladas del crecimiento capitalista, al igual que hacen visibles los lazos más solidarios que vienen como respuesta ante el golpe recibido por medio de esta enfermedad. Aquí cabe reconocer la elaboración y distribución de dosis en cantidad suficiente como para proteger, al menos hasta el día de hoy, a casi la mitad de la población mundial.

Es posible pensar en que la nueva adaptación humana tomará otras formas ante eventos cada vez más complejos, que se vuelven desafíos difíciles de imaginar; uno de ellos y quizá el más inquietante será el desarrollo de la inteligencia artificial, debido a sus enigmáticas potencialidades capaces de volverse máquinas perfectas, que superen con creces la inteligencia humana, hasta llegar a tener “voluntad propia”. 

¿Cómo será todo después?, cuando se diga que ha regresado la normalidad porque se extinguió la amenaza mortal? ¿Se perderá el miedo al Covid 19, como sucede con las gripas comunes? ¿Qué se aprende de ello y que además sirva para evitar que vuelva a suceder algo tan doloroso como esta experiencia? ¿Acaso surgirán en esta época más virus desconocidos, altamente contagiosos y peligrosos? ¿Serán las mutaciones de estas epidemias mucho más terribles?

Imaginemos el regreso a las aulas como una posibilidad aún incierta, probablemente algo lejana, pero sin embargo ineludible. Quizá volveremos en algún mes del año que transcurre, no hay ya muchas razones para dudarlo puesto que se han vacunado y se vacunarán tal vez millones de personas en breve tiempo, sólo que no sabemos cómo vamos a reaccionar junto con los estudiantes ¿cómo nos verán ellos, que son la población no tan afectada por mostrar menos bajas que los adultos, sobre todo mayores o con algún padecimiento previo?, ¿estarán preocupados por tratar de no ser causantes de la transmisión de este u otros males que impactan de forma severa en la salud?, ¿inmunizan totalmente las vacunas?, evidentemente no, pero casi obligan a aplicarlas.

Vaya forma de hacerse presente un fenómeno que se mira como algo fatal, imprevisto, aunque la humanidad haya atravesado tantas veces por toda clase de padecimientos colectivos de esta índole, incluso peores, como el tifo, la malaria, o la llamada peste negra, el cólera morbus.

Volver a lo presencial se acompaña de medidas tales como tomar la temperatura, se crearon filtros sanitarios, además de ciertos lugares para realizar pruebas rápidas. Todos seremos vistos como potenciales enfermos hasta que se compruebe que no es así o nos detecten el virus, a partir de lo cual recibiremos otra clase de tratamiento. La nueva condición para todo será estar sano, aunque sea en apariencia, puesto que se aplicarán criterios de observación solamente para síntomas que pudieran significar la infección de Covid19, por lo que no se verán los padecimientos de otras enfermedades que se espera no sean descuidados por los sistemas sanitarios al exacerbar la atención al Covid19. Además, estará prohibido abrir al público los ingresos a ciertos lugares si no se aplican tales protocolos sanitarios, como la relativa “sana distancia”. 

Puede suceder también que la lección sea útil para que las instancias del Estado, que están para ello, tomen más en cuenta la realidad que prevalece en cuanto al estado de salud que guarda la población. Por su parte, quizá muchos razonen con mayor interés en aquello que comen o beben y en qué cantidades consumen lo que sea; no sabemos con exactitud qué impactos ha tenido la epidemia en estas conductas en particular. Lo mismo se puede decir de la atención al sueño, al ejercicio, al reposo, o aquello que pudiera alterar emocionalmente por permanecer en aislamiento. Asoma entonces la posibilidad de que se encaren en forma diferente las problemáticas dentro de lo familiar, precisamente por estar más tiempo juntos padres e hijos, hermanos, abuelos, etcétera. Esto conlleva consecuencias tanto positivas como negativas.

“Quien mejor se alimenta y se nutre, más eleva sus defensas contra este u otros padecimientos”. El enunciado contiene certezas, sin embargo, indica también una brecha social enorme, porque nuestros países están atravesados por las desigualdades, por tanto, hay impactos en la alimentación y en la salud que ocasionan las llamadas enfermedades de la pobreza.

La aparición de la pandemia nos llevó a otra época; hubo un desplazamiento de un estado de indiferencia, de un “mundo líquido”, -a la manera como lo explica Bauman en sus trabajos sobre la actualidad- que puso en vilo a la civilización con una crisis sistémica, de acuerdo con el concepto de Wallerstein, acerca del sistema mundo moderno -lo que ocurría en Chile y estaba a punto de estallar en otros países de la región, como Colombia o Ecuador, antes de la pandemia, señalaron eso- a una categoría de sociedades de interacción que se desenvuelven en red, dándose información entre cientos o miles de millones de sujetos, “redes de indignación y esperanza”, como ha llamado a uno de sus libros Manuel Castells. Por tanto, ya nada queda desapercibido, ni ignoto ni lejano. Sucedió algo parecido a un relampagueo enceguecedor, un resplandor que nos dejó estáticos y a oscuras: algunos han observado que la pandemia marca el verdadero comienzo del Siglo XXI. 

En el ínter, hubo cambios en la Casa Blanca sin muchas sorpresas en los resultados electorales, sin embargo, insólitamente conflictivos, incluyendo un “apagón” mediático para invisibilizar al presidente Trump, que se quedó hasta sin la cuenta de Facebook. Unos meses después, en un contexto muy distinto, regresó Evo Morales a Bolivia, donde preside nuevamente un representante del MAS, Jaime Arce. Fue detenida la expresidenta Janine Añes, Junto con miembros de su gabinete, además de militares. De esa dimensión son los cambios que se dieron en medio de la espesa nube de la pandemia, por lo que podemos esperar más reacomodos políticos de alto impacto regional. 

Cambiar para sobrevivir. Los animales se adaptan notablemente a los cambios para continuar como especies, porque utilizan su instinto al vérselas con dificultades de todo tipo; saben qué deben hacer para hallar refugio, alimento o fuentes para beber. Como parte de la naturaleza, también la gente se las ingenia hoy para salir avante de esta situación; el uso de tecnologías de Internet es una de las alternativas, sin embargo, no es la única; han surgido emprendimientos familiares a partir de que ciertas actividades dejaron de ser rentables como el turismo, que se frenó de manera abrupta con cierres de fronteras, centros vacacionales, áreas de recreo etcétera. 

Se inaugura entonces un proceso de adaptación generalizado alrededor del planeta basado en el uso de tecnologías digitales, el problema es que no todos tienen la posibilidad del acceso, o en todo caso, la utilización no busca, mucho menos logra materializarse en algún beneficio económico, como sería adquirir habilidades para conseguir empleo o hacer trabajos de manera independiente cuando se tiene cierta práctica. Vemos que se dedica tiempo a simplemente estar en los grandes intercambios en red que conforman el nuevo discurso social. “El discurso social: todo lo que se escribe en un estado de sociedad, todo lo que se imprime, todo lo que se habla públicamente o se representa hoy en los medios electrónicos”. (Angenot, 2010).

El humano, tiene hoy en su base de datos una nueva experiencia que es capaz de cambiar rasgos importantes de sí mismo al encontrarse de pronto como si saliéramos de una guerra. Podemos hablar de ello en términos comparativos con lo que sucedió en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, o también el resurgimiento de las naciones de Oriente -China, Japón, las Coreas o Vietnam- que fueron sometidas a castigos devastadores, hasta pasando la primera mitad del Siglo XX y ahora son casi potencias. La diferencia es que esta guerra la ha perdido la humanidad en su conjunto, ¿por qué? 

Millones de individuos tienen cerca o tuvieron junto a ellos a alguien que padeció y finalmente logró superar las consecuencias que causó el virus en su organismo, o también a otro que lamentablemente no resistió, por lo cual perdió la vida. Podemos hablar con la mayoría de las personas conocidas o las que son contactos virtuales: nos van a confirmar esto. ¿Qué más consecuencias terribles podemos imaginar que sean peores que esta? Ninguna guerra se compara a esta muerte silenciosa, sin bombas o artefactos, tampoco ejércitos combatiendo. Nada es comparable a la secuela de pérdidas humanas junto a la enorme desestabilización de hogares que ven agotarse sus ingresos, aparte de que sufren los terribles aislamientos.

Los imaginarios se llenaron de Covid19.  Casi de inmediato al surgimiento de noticias sobre la extensión de la pandemia por el mundo, las formas en que se manifestó fueron mentalizadas por las poblaciones de diferentes latitudes, las cuales pusieron en circulación toda clase de datos, principalmente a través de las redes sociales. Las informaciones provenientes de fuentes de la más variada condición incluyen centros de investigación certificados, al igual que sujetos que se autodefinen como expertos epidemiólogos o infectólogos. La mayor parte proviene de una multitud que expresa toda clase de opiniones que niegan la existencia del virus, otros la minimizan en tanto que muchos más se escandalizaron desde que comenzó. Fue muy contundente el “quédate en casa” y “no salgas sin cubre boca o barbijo”. También observamos un frenesí por vacunarse; familias completas se desplazan a poblaciones donde tienen conocimiento que aplican vacunas: con tal de evadir el contagio no les detiene la distancia que tengan que viajar para buscar las dosis. No sabemos si habrá suficientes para todos los que intentan aplicarse la vacuna, así como quizá tampoco conoceremos el número de personas que no desean o no pueden acudir a un centro especializado para ello. Habrá entonces siempre muchas incógnitas sobre el origen y efectos de la más impactante pandemia que ha conocido hasta hoy la humanidad.

¿Qué sigue? Aprender la lección nos remite a revisar los sistemas políticos, conocer si está o no funcionando la democracia, qué dificultades enfrenta, ¿se perdieron de vista los fines?, ¿por qué sigue insatisfecha la gente en las tres cuartas partes del mundo?  

Las hambrunas junto con grandes éxodos migratorios cobran más fuerza que antes, por lo que definitivamente cualquier ataque de virus hace blanco perfecto en un orden mundial desequilibrado, desajustado, que subyace a merced de los intereses financieros y militares. “Ya que es justamente el hecho de que la moderna sociedad capitalista se construye en torno al objetivo de la incesante valorización del valor a través del proceso de acumulación de capital, el que hace posible y hasta necesaria la ilimitada expansión geográfica planetaria de esta sociedad capitalista”. (Aguirre, 2011)

Porque dado que el valor es siempre compatible con cualquier valor de uso posible, entonces su afirmación concreta no conoce límites, y la misma puede extenderse a todo lo largo y ancho del mundo, englobando bajo su lógica abstracta y homogeneizante todos los bienes y valores de uso producidos en las más diversas circunstancias, y por ende, a todas las civilizaciones, a todos los pueblos y a todos los grupos y sociedades humanas imaginables. (Aguirre, 2011) 

¿Qué sucede en América Latina? La ONG TECHO, cuya sede se encuentra en Chile y que cuenta con presencia en diecinueve países de América Latina, realizó un estudio sobre el impacto de la pandemia en asentamientos que se conocen como irregulares o informales, ubicados en las grandes concentraciones urbanas en nueve países del subcontinente. De acuerdo con la investigadora Fernanda Arriaza, directora de la mencionada organización no gubernamental, los programas “no fueron abordados con un enfoque de derechos humanos, que tome en cuenta a las mujeres, a las personas con diversidad sexual o algún tipo de discapacidad, que son los más vulnerables entre los vulnerables”. 

Las comunidades más excluidas sufren más. Los desequilibrios sociales se cruzan con otros desequilibrios de género o etnia. Al paralizarse las actividades salen más mujeres de la fuerza de trabajo. De acuerdo con datos de la CEPAL (Comisión económica para la pobreza en América Latina y el Caribe) en 2020 la participación de las mujeres en el trabajo a nivel regional era de 52%, y ha bajado al 46%. Las mujeres tradicionalmente se hacen cargo del trabajo no remunerado en los hogares, y con el cierre de escuelas se ocuparon del cuidado de los hijos y los enfermos. 

De igual forma, la desigualdad étnica se hizo más patente durante la pandemia. En Brasil, los resultados entre la población afrodescendente fueron peores que en el resto de la población. Lo mismo se aprecia en las poblaciones indígenas que viven sin acceso a los sistemas de salud pública, además de que, en todas las comunidades pobres, los niños, al no asistir a las escuelas cerradas, se dedican a trabajar, por lo que se incrementa el trabajo infantil. 

En América Latina, por cierto, la región más desigual del mundo, hay una cifra de aproximadamente cuarenta y cinco millones de individuos en riesgo de pobreza debido a esta crisis que ha sido la peor en 110 años, provocando una caída del PIB de 9,4%. 

El empobrecimiento creciente en forma descontrolada es el foco rojo más visible de todas las alarmas. De acuerdo con un informe del impacto de la pandemia realizado por la CEPAL, se encuentran en pobreza 210 millones de individuos, de los cuales 78 millones padecen de pobreza extrema. 

Con más de 20 millones de contagios y aproximadamente 635,000 defunciones, América Latina es la segunda región más golpeada por los efectos de la pandemia, detrás de Europa. (datos de la CEPAL) Con un 8,4% de la población mundial, América Latina registró 27,8% de las muertes en el mundo. Existe una desigualdad persistente, por lo que en opinión del politólogo Stefan Peters, director del Instituto Colombo Alemán para la paz (CAPAZ) la pobreza aumentará un 4,4% en la región; es decir, se sumarán 28, 7 millones de pobres alcanzando un total de 214, 7 millones. El 34, 7% de latinoamericanos estarán en esta categoría, uno de cada tres.

Paradójicamente en el primer semestre de 2020 “la fortuna de los milmillonarios de América Latina aumentó en 48 mil 200 millones de dólares desde el comienzo de la pandemia”. A partir de marzo la región vio surgir en promedio un milmillonario cada dos semanas. “Hay una brecha entre la riqueza y la pobreza crecientes”, de acuerdo con el investigador Hanz Jurgen, de la universidad de Kassel.

La pandemia y las respuestas oficiales seguramente tendrán efectos políticos. El 18 de octubre fueron las primeras votaciones del 2021 en Bolivia, una semana después hubo un plebiscito en Chile, por una nueva constitución y presidente. Lo mismo ocurrirá en Ecuador, en Perú ganó el candidato de la izquierda, y lo mismo se prefigura en Honduras. Se estima que igualmente habrá cambios en Nicaragua, donde se ha prolongado por largo tiempo el gobierno de Daniel Ortega.  Ese año se llevaron a cabo votaciones intermedias con cambios de parlamentos locales en México, Argentina y El Salvador, por cierto, en estos países hay un manifiesto descontento social. 

Más de la mitad de los habitantes que desempeñan algún tipo de trabajo en la región, lo hace de manera informal por lo que no cuentan con seguridad social y un tercio de esta población no tiene acceso a Internet. La situación de pobreza les dificulta permanecer en sus viviendas al tener que salir a buscar el sustento y es cuando aumentan considerablemente las posibilidades de contagio. La gran mayoría conocieron de los programas gubernamentales de ayuda para disminuir el impacto de la pandemia, sin embargo, no se acercaron a ellos y por tanto no se beneficiaron. También las empleadas domésticas forman parte de los sectores más golpeados por la pandemia. Estamos hablando del groso de la población de América Latina, hoy expuesta a los efectos de la peor pandemia de los últimos tiempos que ha sufrido la humanidad. 

La enseñanza a distancia como alternativa ante la inmovilidad de estudiantes y maestros. 

Como hemos hecho hincapié, vivimos en otra clase de sociedad global que define con otras pautas el consumo y comportamiento en general de los individuos. Éstas, se caracterizan por el uso de la tecnología en las más variadas aplicaciones, siendo las universidades instancias que experimentan la puesta en práctica de métodos de aprendizaje que ya no requieren la presencia de los alumnos. Se constituyen centros operativos que son manejados por expertos en las áreas tecnológicas para que sean éstas las nuevas aulas y laboratorios en un esquema virtual de aprendizaje en redes. Se ha pasado de la etapa experimental a otra en la que los procesos de diseminación del conocimiento transcurren a mayor velocidad, incrementando la conectividad de usuarios. Pareciera que cambiamos de momento histórico inaugurando una era de comunicación que tiende hacia la discriminación de las narrativas históricas, que a su vez son suplidas por modelos de interacción despersonalizados e inmateriales, pero con alto contenido de elementos pragmáticos que acrecientan el individualismo. “Un nuevo tipo de sociedad y de mundo está en vías de estructuración, teniendo como característica definitoria la prevalencia de tecnologías a un nivel jamás experimentado antes, en una fase de su diversidad, complejidad y velocidad de diseminación. Los hombres ya no ocupan el centro de la historia”. (Bezerra, 2010)

En la actual época que podemos definir como tecnocéntrica, se vislumbran otros horizontes para el desplazamiento humano que, a diferente velocidad y ritmo, habita el tiempo presente, sin embargo, la tecnología está y no está en el mundo. Unos la apropian en tanto que otros aún la desconocen. Las universidades tienen frente a sí la disyuntiva de adaptar y adaptarse al frenesí tecnológico, lo cual dista mucho de ser sustancialmente útil todavía para lograr la cobertura y sobre todo la calidad de la educación, como sucede presencialmente. Si bien se abren posibilidades de expandir el conocimiento a través de las plataformas en red, se cierran por otra parte los espacios para el contacto directo entre quienes enseñan y aprenden. 

Las investigadoras Eva Waisros y Raquél de Almeida, de la Universidad de Brasilia, (2010) proponen que la educación ha de ser concebida como formadora del ser humano, por lo que deben ser contemplados todos los recursos que pudiesen responder a las necesidades educativas en todos los ámbitos de la comunidad social; una creciente población requiere ser formada para abrirse paso en la vida diaria. Como respuesta, la educación a distancia retoma nuevamente el propósito de ampliar los niveles de alcance educativo a través del uso de las nuevas tecnologías. 

La educación a distancia rompe con la relación espacio/tiempo que caracteriza a la escuela convencional y se concreta a través de la comunicación mediada. De manera diferente a una situación de aprendizaje presencial, donde la mediación pedagógica es realizada por el profesor en contacto directo los alumnos, la modalidad a distancia se torna en una necesidad absoluta para que se concrete la comunicación educacional. Traducción propia. (Waisros y de Almeida. 2010)

La práctica de enseñar a distancia es muy antigua, con esa intención se crearon las primeras imprentas para que, a través de los libros, se difundieran saberes sobre distintas materias que servían para el desarrollo de habilidades entre los ciudadanos que no asistían a las universidades que, por cierto, ya tenían una larga historia en la humanidad: desde las bibliotecas de la antigua Grecia y Egipto, al igual que en China, Japón, la India y el Oriente Medio. 

Los medios de comunicación impulsaron este otro tipo de educación para lo cual crearon programaciones destinadas a dar lecciones de enseñanza. “Un primer marco de educación a distancia fue anunciado y publicado en la Gaceta de Boston el día 20 de marzo de 1728, por el profesor de taquigrafía Cauleb Philips: “Toda persona de la región deseosa de aprender este arte, puede recibir en su casa varias lecciones semanalmente y ser perfectamente instruida como las personas que viven en Boston”. (Waisros y de Almeida. 2010). En 1856, en Berlín, nos dicen las investigadoras citadas, a iniciativa de Charles Toussaint y Gustav Langenscheidt, fue creada la primera escuela de lenguas por correspondencia. Posteriormente, en 1873, igualmente en la ciudad de Boston, Anna Eliot Ticknor fundó la Society to Encourage Study at Home. En 1891, Thomas J. Foster, en Scarnton (Pennsylvania), puso en operación un curso que instruía sobre medidas de seguridad en las actividades mineras, impartido a distancia desde el Instituto Internacional de Correspondencia. 

En 1891, las autoridades de la Universidad de Wisconsin aprobaron la propuesta que presentaron los profesores que organizaban los cursos por correspondencia dentro de los servicios de extensión universitaria. Un año después, en 1892, se creó la División de Enseñanza por Correspondencia, añadida al Departamento de Extensión Universitaria de Chicago. Ello a iniciativa del Rector William R. Harper, quien había tenido experiencia como educador a distancia al preparar docentes para escuelas dominicales. 

Posteriormente, en 1894 y 1895, por iniciativa de Joseph W. Knipe, fueron preparados seis, y posteriormente treinta estudiantes para obtener el Certificated Teacher´s Examination, para que se dieran a la tarea de iniciar los cursos en el Wolsey Hall. Por su parte en 1898, en Malmoe (Suecia), Hans Hermod, quien era el director de una escuela que administraba cursos de lenguas, junto con algunos cursos comerciales, publicó el primer curso por correspondencia, con lo cual dio inicio el famoso Instituto Hermod. (Ibídem)

Como hemos mencionado, el desarrollo tecnológico que acompañó a los medios de comunicación, desde su origen, facilitó que éstos trasmitieran ideas a distancia cuyos contenidos fueron de la más variada índole; desde lo comercial, hasta lo noticioso-informativo, lo mismo que misceláneas de entretenimiento para pasar el tiempo en el hogar. “La radio estuvo disponible desde el inicio de la década de los 20, cuando la KDKA de Pitsburgh, PA se tornó en la primera emisora de radio comercial en operar. La radio permitió que el sonido, (en especial la voz humana) fuese llevada a localidades también remotas”. (Ibídem)

En cuanto a la televisión comercial, ésta surge a finales de la década de los 40. De esta manera la imagen fue teletransportada a gran distancia con su conjunto de elementos audiovisuales que mejoraron a medida que transcurrieron los años hasta el presente, con la televisión digital. 

La computadora fue concebida en 1946, con máquinas de grandes dimensiones que ocupaban a un número de técnicos según los trabajos programados por medio de un sistema binario que requería papel (las famosas tarjetas) y una perforadora para funcionar. El uso de estas tecnologías permanecía de cierta manera reservado a grandes corporativos, instituciones gubernamentales, o agencias y laboratorios espaciales. Varias décadas después, hacia 1977, aparecieron los microprocesadores que comenzaron a ser vistos como tecnologías de aprovechamiento educacional. 

A partir de un proyecto desarrollado por militares científicos en las universidades americanas (ARPANET), en la década de los años 60, fue inventada una comunicación vía computadoras como base de educación on-line cuyo desenvolvimiento fue la experiencia de WBSI relatada por Frenberg. Esa experiencia fu citada por Harasin et. al. (2005, p.25) ahora Moore y Kearsley (2007) la omiten. (2010. Waisros y de Almeida)

A pesar de dicha controversia, algunos autores consideran este proyecto como un punto de inflexión que se llegó a conocer como sociedad del conocimiento; sociedad de la información, sociedad pos-moderna, mundo globalizado. “desde entonces otras formas de organización del mundo del trabajo se están desarrollando y profundizando –al mismo tiempo que de forma contradictoria producen abundancia y escasez, riqueza y miseria, un escenario de creciente violencia, vigilancia y control, sobre todo a partir de los ataques en EUA en 2001. (Ibidem)

El computador abrió paso al hiper texto, sistema de interfaces en el que una combinación de imágenes, sonidos y letras pueden viajar a gran distancia y a diversos receptores de manera simultánea. Aparecieron enseguida los correos electrónicos que facilitan la comunicación entre personas situadas en localidades remotas entre sí. Los modelos en sincronía de la comunicación permitieron llegar más recientemente a los chats y a las grandes bases de datos. De esta forma se tuvo acceso a documentos, imágenes de fotografías, videos con sonido, todo ello de forma interactiva entre millones de usuarios tecnológicos. La convergencia de todos estos elementos ha dado lugar a una nueva comunicación para el proceso enseñanza-aprendizaje, centrado en la computadora. De esta manera tenemos videoconferencias, así como cátedras a distancia, tutoriales, entre un cúmulo de información susceptible de ser compartido y /o reproducido como alternativa para el aprendizaje en distintos leguajes.

Debido a esta tendencia comunicacional basada en las tecnologías de la comunicación (TICS), el Consejo para la Educación por Correspondencia en 1938, en Canadá, cambió su nombre a partir de 1982, para denominarse Consejo Internacional de Educación a Distancia. (ICDE). Más allá de una simple mudanza de nombre, este paso se reconoce como un proceso histórico al posibilitar un modelo de educación capaz de contribuir con la investigación y la democratización de acceso al saber con calidad. 

En América Latina, la institución pionera en el uso de las videoconferencias, que dio inicio en la década de los noventa, fue la Universidad del Valle (Univalle) de Colombia. La Univalle procuró, con financiamiento propio e internacional, realizar comunicaciones video gráficas (envío de computador a computador). Esa experiencia mostró que, a pesar de las dificultades inherentes a las comunicaciones telefónicas y los problemas didácticos para enseñar, el empleo de esa tecnología es factible. En México, la Universidad de Guadalajara y la Universidad Nacional Autónoma de México, realizaron con éxito el uso de las videoconferencias, tanto en el país como en el exterior, sobre todo con la Universidad Estatal de Pennsylvania. El Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), de México, realiza cursos de actualización profesional, sobre todo en medicina, y esto a gran escala. El ITESM cuenta con una vasta red de campus instalados en comunidades vía satélite. Por medio de esa tecnología, los profesores pueden comunicarse –tanto por la vía del video, como por medio del correo electrónico y otros medios. Otra experiencia de realización de proyectos comparados, tales como la Asociación de Televisiva Iberoamericana (ATEI), mediante el uso compartido del satélite español Hispasat. (2010. Waisros y de Almeida)

La evolución tecnológica impulsa esa clase de educación hacia un nuevo estatus de interacción universitaria, toda vez que las herramientas digitales potencian la comunicación dialógica. En este sentido, la educación superior a distancia ha desarrollado un potencial de posibilidades educativas que se comparten las experiencias entre un número creciente de universidades del mundo. En 1929 surgió la primera institución estatal de enseñanza a distancia en Europa Occidental, con el nombre de Centro Nacional d´Enseignement par Correspondence (CNEC), creado en Francia y cuyo nombre fue cambiado después por el de Centre Nationale de Enseignement a Distance (CNED) “Los objetivos iniciales de la institución vislumbraban la creación de una forma de educación alternativa al sistema de educación de aquel país durante la posguerra, transformándose en educación para adultos” (Waisros y Almeida). Es importante también señalar que hubo otra iniciativa que surgió con la Universidad de Sudáfrica (UNISA) que, desde 1946 ofreció cursos a distancia transformándose en una universidad a distancia. “En ese periodo surgen las nuevas universidades abiertas europeas, como la pionera Open University de Inglaterra (1969), la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en España (1972) y la Fern Universitat, en Alemania (1974)”. (Ibídem)

Durante las décadas siguientes fueron creadas más universidades abiertas en otros países que apostaron por la educación a distancia con la utilización de recursos tecnológicos acordes con sus contextos económicos, sociales y culturales. 

Algunas de esas instituciones se transformaron en megauniversidades que atendían un número superior a 100 mil estudiantes. En 1995 había diez universidades con estas características en el mundo, a saber: La Universidad de Anadolu University, Turquía, con 567 mil alumnos; China TV University Sistems, con 530 mil alumnos; Universitas Terbuka, Indonesia, con 353 mil alumnos; The Open University, Inglaterra, con 200 mil alumnos; Korea National Open University, con 196 mil alumnos; Centre Nationale de Enseignement a Distance, Francia, con 184 mil alumnos; University of Sudáfrica, con 130 mil alumnos; y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, España, con 110 mil alumnos. (2010. Waisros y de Almeida)

Otra nueva alternativa para implementar educación a distancia con la finalidad de ampliar las matrículas en enseñanza superior, son aquellas que adoptan un sistema dual; es decir, combinan los métodos presenciales con pautas a distancia: sistema dual. Esta modalidad funciona para llevar la enseñanza a ciudades apartadas de los grandes centros universitarios. Esta bi-modalidad es ampliamente utilizada en países de Europa, como Francia, Alemania o Suecia, entre otros, como Canadá y Estados Unidos, donde ha alcanzado una aceptación importante. 

En años recientes esta modalidad ha tenido una demanda creciente a medida que evolucionan las tecnologías digitales. Estas aplicaciones de enseñanza a distancia elevan considerablemente el número de estudiantes matriculados que combinan estudios con actividades laborales u otras. Al prescindir de aulas estas instituciones amplían sus ofertas de enseñanza por medio de seminarios, cursos, tutoriales y demás acompañamientos pedagógicos que imprimen innovaciones constantes. Tanto las universidades uni modales como aquellas bi modales, incrementan el número de estudiantes ampliando asimismo sus actividades académicas presenciales y no presenciales.

Los ambientes de aprendizaje se modifican prometiendo cada vez mayores instrumentos para una población estudiantil que se multiplica por áreas de especialización. Las universidades virtuales se han consolidado como alternativas en un mundo interconectado tecnológicamente. 

Universidades virtuales. 

Las universidades virtuales están resultando atractivas debido a que no requieren espacios físicos como aulas, ni tampoco crear campus que significan grandes inversiones. Su funcionamiento es virtual a través del ciberespacio que permite la interacción entre profesores y alumnos. El mejor ejemplo de esta clase de universidad puede ser la Universtat Oberta de Catalunya, constituida como institución unimodal de enseñanza a distancia que utiliza únicamente el sistema virtual de enseñanza-aprendizaje. Para operar de esta forma mantiene centros de apoyo en todo el país que le permiten realizar actividades docentes y culturales en línea. 

Por su parte los esquemas bi modales, pueden ser encontrados en universidades convencionales prestigiosas, que ofrecen estudios a distancia en forma paralela a los cursos presenciales. Entre ellas mencionamos a la University Simon Fraser y la University British Columbia, en Canadá, o la Standford Online, en los Estados Unidos y también la Southern Queensland en Australia. (2010. Waisros y de Almeida) Estas instituciones consolidadas se destacan no solamente por utilizar estas formas innovadoras para ofrecer educación, sino porque ponen en práctica sus operaciones en niveles nacionales e internacionales. Éstas pueden funcionar como redes de aprendizaje bajo convenios bilaterales. Podemos citar como ejemplo el intercambio entre la Universidad Carl von Ossietsky, de Oldenburg, en Alemania, y la Universidad de Maryland, de Estados Unidos. Como este podemos encontrar una variedad de casos que abarcan un conjunto de asociados como el de A Universitas 21, que comprende un consorcio que forman instituciones de países angloparlantes, como Escocia, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Honh Kong y Singapur, asociadas con la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. Éstos aglomerados institucionales que ejemplifican y comparten objetivos educacionales comunes que son certificados por cada asociado, permiten una producción conjunta de programas y materias. De esta forma unificada tienen capacidad para impulsar proyectos de gran envergadura que incluyen temáticas como la conservación y el desarrollo sustentable. 

La difusión y ritmo exponencial de los nuevos instrumentos que permiten acceso al ciberespacio, aunado a las crecientes posibilidades de disminución de costos con el aumento de las facilidades de conexión, aumentan el interés por la educación por medio de las redes mundiales de computadoras en los demás países. Puede ser mencionado, a título de ilustración, el consorcio UniRede, creado en 2000 en Brasil, que reunió más de 60 instituciones públicas de enseñanza superior, centros de enseñanza federales de educación tecnológica y la Universidad Abierta de Brasil (UAB), en 2005, con la finalidad de “democratizar y ampliar el acceso a la enseñanza superior de alta calidad y ser un canal privilegiado para la capacitación del magisterio. (2010. Waisros y de Almeida)

Las posibilidades que apertura la combinación de instituciones en ambientes virtuales amplifica de manera exponencial la capacidad de enseñanza superior de calidad, como lo demuestran las experiencias acumuladas por décadas en varios países del mundo. Cada una de ellas ha ofrecido sus aportes didácticos y pedagógicos que en conjunto resuelven los problemas que dificultan el acceso a los estudios a quienes desean adquirir una formación profesional o técnica, pero que las distancias les impiden asistir. El uso intensivo de las tecnologías representa una contribución inestimable para elevar los niveles de educación en cuanto al número de personas interconectadas digitalmente. Estas dinámicas pueden representar también nuevas formas de convivencia que, además de acortar distancias de tiempo y espacio, hacen respetables las diferencias culturales y sociales. 

La proliferación de comunidades de trabajo en redes de aprendizaje, constituyen una fuente constante de innovaciones creativas al alcance de un número incuantificable de personas en todo el planeta. Las instituciones que han adoptado modelos de uni enseñanza y otras que lo hacen de manera dual, constituyen constelaciones de educación que conllevan cambios democráticos, al permitir el acceso a un creciente número de individuos. 

Sin embargo, estos cambios en la composición histórica globalizada no pueden ser analizados si no se les toma de conjunto desde una perspectiva superior –mundial- que “permita identificar los procesos que han propiciado el estado actual de las cosas en lo que al tiempo y el espacio se refiere”. (Fazio, 2018)

La preferencia de este nivel de observación se basa en la tesis de que existe una serie de factores que apuntan en la dirección de la unicidad de ciertos procesos en el mundo en general. Así, por ejemplo, la correlación entre transformaciones sistémicas a nivel planetario y la conciencia de “nuevos tiempos” en la contemporaneidad se palpa de manera clara en los análisis de acontecimientos o situaciones sincrónicos a escala mundial ocurridos en las últimas décadas. La reproductividad de este tipo de sincronías demuestra que tales situaciones no han sido fruto del azar, sino que corresponden a cambios de gran envergadura que han experimentado las sociedades contemporáneas, varios de los cuales no son perceptibles a simple vista, o su esencia es inasible cuando son analizados de manera aislada unos de otros. (Fazio, 2018)

A manera de conclusión en este capítulo, mencionamos que el espacio, el mundo del saber y el tiempo, convergen para dar posibilidades cada vez más asequibles en las tareas educativas y científicas. La socialización de la enseñanza a través de las redes virtuales significa una nueva época de ilustración humana, porque abre la posibilidad de que la educación sea más abarcadora y menos costosa. 

¿Regresamos a la “normalidad”?

Se ha emitido, como una señal, que hemos de volver a las actividades presenciales, sin embargo, no hay que descartar la posibilidad de que estemos sometidos a una especie de estira y afloja biológico que se prolongue en el tiempo en tanto se prueben otras vacunas. Se advierten nuevos brotes, al igual que variantes de contagio en lugares del mundo remotos entre sí. Es difícil dilucidar los trasfondos así mismo las causas que envuelven el fenómeno mundial de la pandemia; lo que en cierta manera podemos mirar es el mundo nuevo en el que nos encontramos después de un poco más de dos años de aislamientos y cumplimiento de normas sanitarias, como fueron suspensión de transportes o actividades de toda índole, asimismo el uso del cubrebocas, gel, etcétera. 

Después de la tormenta de información aunada a la experiencia que hemos adquirido como individuos, vale preguntarse y plantear hipótesis acerca de los orígenes, al igual que los propósitos, si es que los hubo, de parte de alguna o varias potencias para liberar los virus que estamos padeciendo. Más allá de “murciélagos”, ¿qué subyace en el fondo de todo esto? 

China y Estados Unidos libran una guerra en la que Rusia y la OTAN aparecen como un muro de contención ante el encuentro violento, definitivo e inminente, entre Asia y Occidente. El choque civilizatorio toca a la puerta en nuestros días cuya nueva definición de lo que es el mundo y cómo éste debe entenderse está fraguándose en las cúpulas de gobiernos y trasnacionales que compiten por el control de los recursos, especialmente la energía. Se deja atrás la perspectiva del progreso basado en la expansión del capitalismo como factor de coexistencia humana planetaria y lo que viene es un nuevo sentido de lo nacional junto con las localidades o zonas donde se hayan dichos recursos. Tal vez van a explorar lo sobrevivientes un nuevo orden originado en la caducidad del dinero como eje de la existencia en el que los bienes regresan al principio de su valor: la tierra, el agua o la energía, principalmente, como habíamos mencionado. El acceso a ellos es la parte definitoria que dirá si los pobres serán menos porque desaparecerán en las guerras, o en medio de enfermedades y hambre. Esto solamente para que sobrevivan unos pocos que estarían de todas formas incapacitados para resolver su propia existencia, e igualmente seguirán el destino de los extintos. Esta idea equivale a una desaparición no sabemos qué tan parcial de la especie, en la que la pandemia significa solamente uno de los elementos de juicio que, en forma selectiva, acabarían con vidas humanas en todo el orbe.

No queremos morir. 

Desde luego la idea de nuestro final como entes humanos nos conmueve y preocupa, como quizá no les haya ocurrido a otros que nos antecedieron a menos que ellos se hayan visto envueltos en estallidos de violencia que han abundado siempre en todo lugar y época. Hoy más que nuca se vive bajo un imaginario más generalizado en el que se duda acerca de la posibilidad de continuar vivos o no, y por cuánto tiempo. El agente que posiblemente nos liquide puede ser respirado y alojado en nuestro cuerpo, sin duda este es el punto medular que empujó el cambio social por vía de lo insospechado. La factibilidad de ello no se encuentra determinada, aparte de que vivimos expuestos a morir por causas que se pueden multiplicar, de acuerdo con la forma en que nos desenvolvemos: por cierto, el azar juega un papel que debemos considerar en este tipo de ideas.  

En los siguientes párrafos vamos a tratar de mirar de conjunto lo que sucede a partir de que la pandemia ha dejado de ser el principal tema que preocupa a gobiernos, instituciones, medios de comunicación, personas, etcétera. El asunto que acaparó por un poco más de dos años la atención en sociedades enteras se ha vuelto algo del pasado en la medida que acontecen eventos que impactan en el imaginario social con una fuerza que rebasa la atención fijada en este fenómeno, cuya réplica se manifiesta en la mayoría de los países, si no es que en la totalidad de ellos.

Constatamos que las tecnologías de Internet pueden ayudar a resolver la mayoría de los desafíos relacionados con la transmisión del conocimiento e información a grandes escalas, aparte de cubrir vacíos que nos trajo la “sana distancia” con todas sus restricciones. Fuimos capaces de seguir y el mundo “no se detuvo” porque hubo el mayor contagio de toda la historia humana, precisamente por haber sido tan abarcador. 

Los servicios de Internet son cada día más accesibles y variados. La gente se acostumbra de manera progresiva al uso de las tecnologías digitales que sirven para transmitir información y comunicar individuos que aumentan el número de usuarios.

El ciclo pandémico aun no concluye. Me parece que esto es una cuestión de tiempo: de tiempo no recuperado. Hace algunos meses estuvieron en casa unos niños de edad promedio de ocho a diez años, llegaron porque acompañaron al padre de algunos de ellos a repartir mercancías. No asistían entonces a la escuela, les pasaban por la televisión las clases. Inmediatamente pensé en el retraso que esto les representaba. Cabe aquí la aclaración de que vivo en un medio rural a unos 40 kilómetros de la capital del estado. Hay cerca varias instituciones educativas públicas y privadas, en todos los niveles, desde preescolar hasta posgrados. Les hice algunas preguntas a los chiquillos las cuales respondieron, tenían que ver con que, si extrañaban asistir a su salón de clase o a las maestras o profesores, cosas así. Ya habían pasado unos dieciocho meses desde los primeros brotes, más de un ciclo escolar, casi dos, sin asistir. De pronto me vino la idea de preguntar quienes de ellos sabían leer y escribir, puesto que ya habían terminado en teoría el segundo y hasta el tercer año de primaria. Ninguno de ellos, serían unos cuatro o cinco, me dio una respuesta afirmativa. Se trata de nuevos niños analfabetos en plena época digital. 

Sin duda son víctimas de todo lo ocurrido por el Covid 19 de manera indirecta al cerrase las escuelas. Es también una enfermedad social que merma cualidades cognitivas de esta que será la generación de la interrupción. Más de dos años, casi tres en esta situación, sin contar las nuevas oleadas que aparecen por doquier, han horadado seriamente el sistema educativo, quizá no solamente en países menos desarrollados como son los latinoamericanos, sino en otros que pasaron por la misma experiencia del aislamiento, que fueron la mayoría. Sería muy importante que organismos como la Unesco realizaran investigaciones en profundidad en estas regiones para tener una lectura lo más nítida posible sobre esta preocupante afectación en tiempo de enseñanza que se fue.

Educandos que no aprendieron a leer y escribir en su momento, lo cual es posible únicamente con mentores especializados o personas con habilidades didácticas que los vuelven capaces de ofrecer dicha enseñanza, se van a hacer notar en medio de una problemática de dimensiones desconocidas. ¿Cómo se van a enfrentar a los siguientes niveles o repetirán por ser indispensable la escritura y la lectura? ¿De que cifra de infantes que viven en esa circunstancia en cada país del subcontinente estamos hablando? Deben sumar algunos millones y no ha salido a la luz ninguna preocupación de manera formal al respecto. 

Durante los primeros años del Siglo XX, las autoridades educativas se preocuparon por llevar a cabo campañas de alfabetización, principalmente dirigidas a la población en zonas rurales, apartadas y por tanto carentes de infraestructura para impartir la enseñanza básica a los menores. En el mismo propósito se abrieron las escuelas primarias y secundarias para adultos. Hacia finales del siglo las metas de alfabetización habían sido logradas en buena parte, aunque siempre permanecieron los que no figuraron entre las estadísticas que daban cuenta de este progreso de la cultura. Con excepción de Cuba, las naciones de América Latina muestran todavía muchas sombras a este respecto. Ya en estas dos décadas transcurridas del Siglo XXI, no se hablaba de alfabetizar a individuos. Quizá pensamos como algo seguro que leer y escribir estuvo al alcance de todos, al menos de todos los que usan dispositivos electrónicos para comunicarse, como computadoras y por supuesto teléfonos celulares. Lo cierto es que son cosas muy distintas operar dispositivos que se manejan con hiper texto; es decir, aparecen símbolos, se escuchan sonidos, se leen algunas cosas que pueden interpretarse con una imagen, en fin, una serie de elementos que ayudan a “navegar”, a casi cualquier persona, inclusive a muy pequeños en edad.

Bibliografía

Aguirre R. Carlos A. (2011) La historiografía en el siglo XX. Historia e historiadores entre 1848 y 2025?  Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. (ICAIC)

Angenot, Marc. (2010) El discurso social. Los límites históricos de lo pensable y lo decible. Siglo XXI editores. Argentina.

Bauman, Zygmunt. (2003) Modernidad líquida. FCE. México.

Bezerra E. Pontes. (2010) A Comunidade de Trabalho e Aprendizagem em Rede (CTAR) na Facultad de Eduacao da Un B. Editora Univeridade de Brasilia. (Traducción propia)

Corporación Latinobarómetro. (2017). Informe 2017. Banco de Datos en Línea. Argentina. Recuperado de http://www.latinobarometro.org/LATDocs/F00006433-InfLatinobarometro2017.pdf

Fazio, H. y Fazio, D. (2018). El tiempo y el presente en la historia global y su época. Revista de Estudios Sociales (65):12-21. Recuperado de https:/doi.org/10.7440/res65.2018.02 

Waisros Eva y de Almeida Raquel. (2010). Historia de la educación a distancia y los desafíos de una formación de profesores en Brasil. A Comunidade de Trabalho e Aprendizagem em Rede (CTAR) na Facultad de Eduacao da Un B. Editora Univeridade de Brasilia. (Traducción propia)

Páginas: bbc.com/mundo/noticias-america-latina. 1 marzo 2021. 

www.cepal .org (2103)

www.neruda.uchile.  



Representaciones e imaginarios en la comunicación digital: el impacto surgido en las redes durante las campañas políticas en México y Brasil en 2018.

 

Resumen.

El presente texto reflexiona sobre la comunicación digital como el fenómeno que identifica a la época que se vive.

Prácticamente casi todo quehacer humano es por medio de dispositivos electrónicos que se manejan con una mediana cultura digital; es decir, otra clase de conocimiento para otra clase mundo que funciona con algoritmos y cuyo resultado más reciente es la realidad virtual. Nos basaremos en tres aspectos que nos permiten sus perspectivas acerca de algunos de los temas más inquietantes o perturbadores en los estudios sobre las sociedades contemporáneas:

I.                    Las dinámicas digitales y sus efectos transformadores en el imaginario social.

II.                 La división del trabajo virtual: empleadores-desempladores en el orden sistémico: la guerra, la explotación y la competitividad.

III.              El desprendimiento de la materia en la transformación del ADN social: efectos en las decisiones políticas de los pueblos.

 

Palabras y conceptos: imaginarios, representaciones, comunicación digital, inteligencia artificial (IA), automatización, trabajo virtual, desequilibrio global, explotación, guerra, competitividad, comunicación-política, ADN social.

Vivimos una época en la que valoramos el [ser civilizados] casi en equivalencia a estar comunicados y eso conlleva efectos. Hemos formado las comunidades más comunicadas de la historia, sin embargo, no quiere decir esto que sean las más justas. Tendríamos que pensar en una ética informática, para que las herramientas virtuales que nos comunican logren también la cultura más inclusiva de la historia.

No solamente hablaríamos de quienes coincidimos físicamente en el tiempo, sino de pueblos que nos antecedieron varios siglos. Una visión acompañada de tecnologías para hacer un viaje en retrospectiva nos puede ayudar a comprender de otra manera el mundo del presente. Veríamos que las diferencias creadas a partir de los brutales desencuentros entre culturas de origen distante y distinto, son realmente superables con otro tipo de entendimiento, hasta pudiera ser que las heridas que fueron tan doloras, porque lastimaron lo más hondo del alma humana, comiencen a sanar. Casi las mismas bases algorítmicas que permiten viajar al espacio, ofrecen para nosotros la posibilidad de viajar al pasado.

Al futuro se viaja para descubrir lo ignoto, que no sabemos qué o cómo sea, sólo tratamos de suponer; en cambio, al pasado se tiene la posibilidad de viajar para entender fenómenos que trastornaron millones de vidas humanas.

De forma notable, esta aventura se está logrando, quiero decir que me encuentro asombrado porque las tecnologías son herramientas que nos pueden conectar con lo que se extinguió: es posible recrear realidades que nos antecedieron gracias a la virtualidad, con lo cual nos damos cuenta de que lo acontecido puede ser apreciado de otra manera.

Como seguramente ustedes conocen, los expertos en programación digital concluyeron recientemente un trabajo de alta definición que reproduce en toda su magnitud exacta la ciudad de Tenochtitlán. ¡Fue recreada digitalmente una ciudad que desapareció hace 500 años! Desde luego sirvieron de fundamento para este logro tecnológico las ruinas que se han encontrado en el subsuelo de la ciudad de México; desde monolitos hasta parte de la estructura del Templo mayor de los mexicas, junto con recintos que fueron palacios. Todo esto sumado a los estudios de expertos que interpretan los rasgos que tuvo la ciudad; las plazas con sus jardines, los canales por donde transitaban los habitantes en distintas embarcaciones según los usos. Fue una metrópoli lacustre enorme, quizá una de las más pobladas del mundo en aquellos años, además era de gran belleza y magnífico clima. Todo eso podemos ver como si fuese real. Cada ciudad antigua puede ser igualmente reconstruida con tecnologías que las traen de nuevo ante nuestros ojos.

Tenochtitlán, es de nuevo reconocible y puede suceder lo mismo con Babilonia, Roma, Alejandría, Troya, Tebas, Atenas, u otras metrópolis de cualquier época. Basta con tener suficiente información como para alimentar los cerebros electrónicos que llevarán a cabo el proceso de proyectar imágenes tridimensionales. Éstas son capaces de reproducir con precisión dichos espacios pertenecientes a sociedades que hace siglos dejaron de serlo.

¿Por qué hablar de todo esto? Me parece que gracias ello es posible percatarnos de que hubo estilos de vida totalmente incomprendidos, cuyo destino, después de haber sido atacado, fue alterado al modo de las narrativas para las que no tenía sentido ni siquiera tratar de comprender a los que fueron casi exterminados, además borrada la mayor parte de su cultura, Podemos pensar que estos descubrimientos e innovaciones de alta tecnología, son los portadores de un nuevo saber que vuelve comprensible lo que realmente había como sociedad y población; qué clase de imaginarios configuraban sus modos de pensar y de ser personas. Me pregunto si esto nos ayudaría más a tener otra idea de identidad para quienes poblamos este país.

En otro contexto, las máquinas inteligentes nos resuelven la vida en su sentido práctico, a la vez que constituyen amenazas, si se les ve de otra manera: realmente motivan a pensar o a dejar de pensar. Nos invitan a “retozar” de alguna forma entretenidos en la Web, sin darnos cuenta de que les damos gratuitamente nuestro tiempo a otros por este simple hecho. Esto nos hace pensar que la cantidad de horas acumuladas por la gente que navega, tal vez supera lo que se dedica a otras actividades de forma presencial. Dicho en otras palabras; nos teledirigen el tiempo que se considera propio, pero no sólo eso; también “enlatan nuestros gustos, junto con nuestra personalidad”.

Ahora, hay productos que tienen más valor porque nos los llevan a casa, que el producto en sí. En algunos casos, le conferimos casi la misma importancia a no gastar tiempo y dinero para salir a buscar, elegir y comprar, que a todo aquello que adquirimos, tratándose de los millones de objetos “baratija” que se quedan arrumbados, porque nos dimos cuenta tardíamente que no son necesarios. Fuimos seducidos con la publicidad agregada a la facilidad de obtenerlos; solamente marcamos algunos dígitos en el teléfono celular. Las compras por Internet ya rebasan a las adquisiciones directas en buena parte de productos y servicios; desde reservaciones de viajes hasta enseres domésticos, lo mismo que la ropa, vehículos, e infinidad de mercancías. Empresas como Amazon o Mercado Libre, elevan cada día sus activos, además de que se constituyen diariamente nuevas compañías para comercializar en la red. ¿Qué mundo es este que no se ve ni se toca, pero se reproduce como si fuera un cosmos?

Los millones de transacciones que se efectúan cada minuto, sin detenerse, no podemos advertirlas pero existen. Este fenómeno nos desprende a la vez que nos desenfoca del mundo material: se hace ya casi todo de manera invisible. En lugar del Centro Comercial (Shopping Center) como un lugar idóneo por excelencia para el encuentro y el consumo, que funcionó en las sociedades capitalistas de hace poco tiempo, ahora se decide hacer compras en línea. Vemos ahora tales sitios semivacíos, hasta van a desaparecer muchos de ellos, seguramente.

De su parte, la división del trabajo en el mundo virtual ha jerarquizado a los millones de usuarios, sin contar aquí a los aislados, desconectados, los invisibles, entre otros que forman multitudes de sujetos que están por fuera de la gramática que se utiliza para transitar en las autopistas de Internet. Para estas mayorías desprotegidas, hasta de la vacuna contra la COVID19, porque no están en el nivel de prioridades capitalistas, no existe más que el aprovechamiento de su fuerza de trabajo y con ciertos límites muy palpables, la política, como única salida a su condición social de pobres, lo cual se transmite por generaciones.

Vemos, en cada innovación tecnológica, un factor que deja sin empleo a individuos que hacían el trabajo que fue sustituido por contestadoras automáticas, vigilantes con “ojos” electrónicos, e infinidad de robots que realizan toda clase de funciones. La información que manejan estas máquinas, solamente para que funcione la economía del mercado, supera quizá a cualquier otra utilizada por la humanidad a lo largo de la historia. Se han agilizado las compras en cualquier lugar del planeta, por ser tan fácil hacerlo, más no han aumentado las capacidades cognitivas de los usuarios de dispositivos electrónicos que son las nuevas  herramientas del consumo, al menos no hay algún indicador que pudiera demostrarlo. Por cierto, también aumenta el número de pobres en decenas de países.

En ese orden de ideas, ya no se es un individuo por lo que se conoce o por los valores, como la ética, ni siquiera por lo que se tiene de bienes materiales, como fue hace poco, sino por lo que se comunica y se puede entender por otros; es decir, el comportamiento en los campos de interacción donde las redes sociales constituyen el nuevo paradigma comunicativo. Se eleva constantemente el número de internautas que transmiten lo que sea a través de canales propios, con lo cual acumulan dinero y reconocimiento; si acaso llegan a captar seguidores en cantidad suficiente como para vender propaganda en sus sitios.

Además, Facebook ha dado a conocer que dentro de poco tiempo dará otro salto tecnológico junto con gigantes digitales que han diseñado el “metaverso”, operado en 5G. Tendremos así un universo alterno, un mundo paralelo, donde estaremos por medio de avatares que serán como nuestro otro yo.

En el caso de los gobiernos, se mide el poder por las capacidades de comunicar mensajes, sobre todo si éstos sobrepasan la representación al ser compartidos de forma algorítmica; el llamado efecto viral. Hablamos de verdaderas batallas virtuales que buscan convencer de lo que se desea que otros hagan. “Las representaciones que constantemente aparecen en los medios masivos como las redes sociales, los periódicos y la televisión, inciden en la formación y cambio de los imaginarios de la gente, y por eso son tan poderosas”. (Girola 2019)

La campaña de Barak Obama en Estados Unidos en el 2008, inauguró la era en la que los políticos buscaron ganar adeptos a través de las redes sociales de Internet, especialmente por medio de Facebook. De allí continuaron promoviéndose políticos en cada país a través de mensajes reproducidos con el impacto que llegan a tener estas potentes arquitecturas programáticas y que es difícil cuantificar. Baste recordar lo acontecido hace unas semanas con la desconexión de Facebook y sus nuevas empresas asociadas. Generó tal descontrol el “apagón” comunicativo, que se volvió tema dominante en prácticamente cada país que tiene conexión con los productos de Mark Zuckemberg. Por cierto, los verdaderos motivos no están suficientemente claros, aun cuando el propio empresario dio explicaciones acerca de la razón por la que dejaron de funcionar al mismo tiempo las redes sociales en el mundo durante horas, casi un día.

Es importante mencionar también, que esas mismas redes sirvieron a multitudes de ciudadanos inconformes que manifestaron su descontento, al punto de cambiar políticas y políticos; el movimiento conocido como “La primavera árabe”,” El otoño tunecino” junto con otras grandes movilizaciones en distintos continentes, mostraron el poder de convocatoria y organización de masas que puede conseguirse por medio de esta insospechada arma política. Entre otros expertos, el investigador y profesor Manuel Castells, ha realizado estudios acerca de estos movimientos que plantean otras formas de imaginarios que hacen que la gente tome el poder, sin llegar a la violencia. “Los movimientos se extendieron por contagio en un mundo conectado en red mediante Internet inalámbrico y marcado por la rápida difusión viral de imágenes e ideas”. Desde Islandia hasta Chile, de Egipto a WallStreet. “y desde allí la chispa prendió en un paisaje social diverso devastado por la codicia y la manipulación en todos los rincones del planeta azul”. La falta de justicia, de equidad y democracia, la pobreza, todas las heridas sociales se manifestaron, más no solamente fue eso lo que hizo un estallido viral, sino la humillante indiferencia de los poderosos y las élites que controlan el mundo financiero. De acuerdo con Castells, todo ello transformó el “miedo en indignación y la indignación en esperanza de una humanidad mejor”. (Castells 2015)

En cuanto a los imaginarios, es posible que éstos hayan cambiado la percepción de la política como algo instrumental que únicamente sirve para perseguir fines económicos, la llamada “prosperidad”, lo cual ha encontrado una fuerte resistencia por parte de grupos que no se ven dentro de estas expectativas. “Puede decirse incluso que la emergencia de la soberanía popular ha dado una nueva importancia a la política, traducida en parte en la recuperación de formas e ideales propios de las antiguas polis y repúblicas, donde la actividad política ocupaba el lugar más alto en la vida del ciudadano”. (Taylor, 2006)

Brasil y México, cambiaron sus gobiernos en 2018. El país sudamericano dio un giro hacia la derecha, con la llegada de Jair Bolsonaro – desplazando el lulismo- en tanto que los mexicanos impulsaron el primer gobierno de corriente de izquierda en toda su historia: en ambos casos lo acontecido en las redes sociales Facebook y WhatsApp, principalmente, fue un factor determinante para los triunfos electorales. Ahora cabe preguntar: ¿Por qué los ciudadanos -¿de ahora?- cambian fácilmente de opción política, aun siendo representada ésta en partidos con un perfil ideológico distinto e incluso opuesto al de quienes eligieron antes? ¿Sobrevive alguna clase de ideologización de carácter político en sociedades como la nuestra, en las que no se ha consolidado en forma suficiente la democracia? ¿El desencanto hacia lo político, por parte de ciudadanos, es una constante insuperable en nuestro país, lo cual aleja la posibilidad de participación en lo público? ¿Qué vuelve tan volátil la empatía, la voluntad, hasta los principios morales, cuando se trata de elegir una opción para adherirse y hasta promover una determinada candidatura? ¿Por qué es complicado dar un diagnóstico de valoración de resultados del gobierno en México, en estos momentos?

Lo imaginarios sociales siempre están ligados a raíces profundas, con las que la humanidad ha interpretado o construido la realidad; desde su percepción de lo material hasta las formas complejas de lo social o aquello de índole espiritual. Las atmósferas de sentido colectivo han variado de forma y de fondo a  través del tiempo, sin embargo, no tan sólo los imaginarios en los que se nutren permanecen latentes y hasta pueden reactivarse, sino que éstos nos asocian con la realidad, casi de manera generalizada en el mundo, lo cual nos hace imaginarnos como “una civilización que prospera, porque socializa mejor sus prácticas y creencias gracias a la democracia, a lo que tiene que ver con el desarrollo científico-tecnológico,  a que se comunica más de todo libremente y por supuesto por el funcionamiento del mercado trasnacional global”. En toda esa entelequia de valores y dinámicas justificamos nuestra presencia como especie.

Por tanto, la idea de progreso civilizatorio no es sino un imaginario dominante en la época en que vivimos. Por cierto, todo esto tiene que ver con la planicie del conformismo social que funciona sistémicamente y que hace ver las cosas y los acontecimientos “como un proceso natural que continúa”. “Las estructuras mentales del conformismo social pretenden construir una acción y una reacción social lo más simplificadora de la realidad posible” (Roitman, 2010)

De un lado, miramos y hasta probamos descubrimientos o innovaciones que aumentan cada segundo, como en una competencia, mismos que sirven para tener supuestamente mejor calidad en cuanto a los ambientes donde se vive. Esta idea de confort que justifica cualquier barbaridad y vacío de sentido, ha creado un “estado de ánimo colectivo autocomplaciente reforzado por la inyección de creencias y valores que alimentan y mantienen vivo al sistema”. (Roitman,2010)

Se prefiere palpar la existencia como si acariciáramos un gato en el sentido de su pelo, para sentir lo más suave posible su piel, así lo apreciamos de una forma que nos complace. Sin embargo, al hacerlo de la forma contraria, sentiríamos sus huesos, las cicatrices, las partes ásperas que no nos agradan. Esto sucede al comprobar la paradoja de que habitamos un mundo que se ha vuelto más hostil, deshumanizado, y hasta salvaje, sobre todo en lugares donde hay más número de población en condición económicamente y socialmente desigual: allí es donde proliferan las víctimas de problemas sociales, políticos y económicos, sumamente agudos.

A lo que determina y reproduce la carga de desequilibrios que prosperan en injusticias por explotación de gente; a lo que lleva una  otra vez a la ausencia de repartos equitativos de la riqueza que se obtiene por el trabajo, lo cual divide las sociedades entre ricos y pobres; al ánimo colectivo que se esconde en el imaginario conformista que absorbe todo esto como si fuese “normal”, “parte del destino humano”, “el orden natural de las cosas”, “así funciona la democracia”, etcétera, lo pudiéramos esquematizar dentro de un orden abstracto que se puede definir –metafóricamente- como el ADN social, que no es otra cosa sino el cúmulo de imaginarios que mantienen la información del pasado. Se trata de la huella que registra tanto hallazgos y paradigmas que se suceden unos a otros, como aquellos conflictos no resueltos, en ocasiones aquietados, y que por tanto gravitan en las hélices de la experiencia. Hasta pareciera que retornan y en realidad vuelven los males como los odios raciales, los fascismos, el aborrecimiento de unos entre otros, por causas de carácter étnico, de índole religiosa, política, o por mantener una diferente conducta o cualesquier clase de diferencia. Aquello con lo que se alumbra la humanidad, junto con lo otro que la ensombrece, forman helicoidalmente nuestra realidad. No se logran fácilmente disociar las herencias tan antiguas que llevamos en cada imaginario que constituye, junto con otros de diferente matriz y época, los ámbitos de las distintas formas de sociedades que formamos actualmente.

Pareciera que algo obliga a que persistan las divisiones profundas entre la gente de nuestros días, aún dentro del mismo territorio. Se nos advierte en distintas mediaciones de que existen voluntades que buscan afanosamente la apropiación de los últimos recursos que conserva el planeta. No es que se trate de algo conspiratorio, sino que los cambios traen igualmente objetos que se quedaron en el fondo de la experiencia de cada cultura o pueblo, como sucede con los huracanes; éstos remueven en las profundidades del mar donde aparentemente duermen cosas que de pronto emergen. En esta época y civilización, los monstruos de la ambición, del uso de la fuerza de unos contra otros para que sobrevivan sus negocios, los instintos de dominación que hacen un mundo fragmentado en el que unos se ven a sí mismos superiores a los demás y por ello se apropian del derecho de quedarse con sus bienes, han sido tocados y alertados.

Es muy probable que vayamos a vivir tensiones de tipo diplomático y político mucho más agudas o terribles de las que se hayan conocido antes. No me gustaría concluir mi intervención en este panel con un vaticinio triste, que remita a enfrentamientos bélicos o algo por el estilo, solamente trato de descifrar en esta síntesis un mundo en el que asoman señales de desencuentro, ya no tanto de índole ideológico, como era hace medio siglo, sino por la hegemonía de los mercados, junto con las rutas y sitios estratégicos para controlarlos, como si fuese la repetición de la historia de las llamadas Guerras Púnicas entre Roma y Cartago, en su versión de China y Estados Unidos. Dos fuerzas dominantes del mundo financiero y comercial, que tienen cada día menos puntos de apoyo que les permitan sostenerse sin recargar peso uno sobre el otro. Esperemos que se pongan de acuerdo y no se apoyen en los demás.

Estudiar los imaginarios como mapas de la política, nos permitió ver que las ideologías y las mentalidades son cuestiones distintas que se complementan al momento de elaborar análisis del mundo social, que por cierto ha cambiado profundamente en los dos años recientes y de forma especial lo que ha producido la COVID19, lo cual viene a señalarnos que es ahora cuando comienza realmente el nuevo siglo. De acuerdo con el sociólogo austriaco Zigmunt Bauman, (2002) vivimos un mundo líquido, en el que todo se ha disuelto a gran velocidad, en primer lugar el tiempo, pero también el espacio; la comunicación viaja a la velocidad de la luz, y nosotros nos trasladamos a velocidades casi supersónicas, cuando hay la posibilidad de hacerlo en los grandes jets. El dinero se mueve igual de rápido, bastan unos segundos para llevar de aquí para allá cualquier cantidad de billones en valores monetarios de diferente nacionalidad, y ya vimos nacer el dinero virtual con la llegada del primer Big-coing.

Las ideas que circulan por la Web son igualmente un distintivo de otra clase de comportamiento humano al que hemos dado el nombre de navegación. Somos internautas quienes navegamos por medio de Internet. Nos conecta una realidad diseñada por el ser humano contemporáneo, ésta crece, aumenta su tamaño físico a la vez que expande los límites de la racionalidad y de las formas imaginarias con las que damos sentido a lo que llamamos vivir.

Referencias:

BAUMAN, Zigmunt (2002). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica. México.

GIROLA, Lidia. (2020). Imaginarios y representaciones sociales: reflexiones conceptuales y una aproximación a los imaginarios contrapuestos.

http://www.scielo.org.bo/scielo.php?pid=S2223-30322020000100009&script=sci_arttext

M.CASTELLS, (2015) Redes de indignación y esperanza. Alianza Editorial, España.

ROITMAN ROSENNMAN, Marcos (2010). El pensamiento sistémico. Los orígenes del social-conformismo. Siglo XXI Editores, España.

TAYLOR, Charles (2006) Imaginarios sociales modernos. Paidos. Barcelona.

 

 

 

 

 

 

martes, 28 de marzo de 2023

 

Presidencia de México a partir de 2024: ¿quién va a llenar el vacío que deje AMLO?

Esa es la pregunta que muchos se hacen. La otra pregunta que va ligada sería ¿quién de los de la izquierda?, dando por descontado que el triunfo sobre la raquítica oposición está prácticamente asegurado para el movimiento que encabeza el presidente López Obrador.

Veamos quien de ellos:

Claudia Sheinbaum. La menciono en primer lugar porque me parece que lleva hasta hoy una cierta ventaja. Además, su condición de mujer puede ser un factor que aumente sus preferencias por la participación de otras mujeres en lo que pudiera comenzar a ser un movimiento nacional. La aparición de espectaculares, la movilización en las redes sociales, aparte de las giras continuas, son en realidad actos anticipados de campaña que sirven para lo que en términos de mercadotecnia se conoce como “posicionamiento de marca o de imagen”.

Los años que lleva su carrera muy cercana al presidente, le hacen ser reconocida como una virtual continuadora del proyecto, por lo que estaría ceñida a las ideas de su “padrino” político no sabemos durante cuánto tiempo. No más de un 30% del padrón votarían por esta opción, suponiendo que lograra mantener el apoyo a ella y al proyecto, por el mismo margen de votantes que dieron el triunfo en 2018. Para ello requiere de una participación igual o mayor de simpatizantes con la causa morenista que llamamos Cuarta transformación. Ya en el cargo estaría obligada a seguir el guion casi intacto de lo que se lleva hasta ahora; es decir, el impulso a los proyectos de instituciones nuevas, junto con obras que tengan gran impacto como el Plan Sonora, por mencionar algunas de mediano y largo plazo.

Sin embargo, la envergadura de los problemas nacionales, el tamaño de las dificultades que se enfrentan todos los días como representante del Ejecutivo, las múltiples y distintas agendas donde convergen intereses casi generalmente contrapuestos, los caprichos y vaivenes de la economía y del mundo en general, la codicia y ambición de los colaboradores o pseudo amigos, toda esa vorágine de energías humanas, ¿se alinearán o someterán ante un mandato firme que intente conseguir esta joven mujer?

Desde luego que su carisma y habilidades como gobernante están fuera de toda duda y rebasan con creces a las mediocres y criminales administraciones anteriores a 2018, pero el saco que va a ocupar, o la “silla”, para decirlo en términos mexicanos, es muy grande. Sin adelantarnos tanto, ¿será Capaz de ganar con su campaña la elección federal Claudia Sheinbaum? La respuesta estaría muy comprometida a lo que suceda durante la campaña, comenzando por las manos en las que se ponga su candidatura para ser promovida y llevada hasta el posible triunfo. En ese sentido, las redes digitales constituyen una de las claves para lograr movilizar al electorado e igualmente los demás aspirantes o contendientes cuando comiencen las campañas harán lo mismo, de hecho, todos los precandidatos de la totalidad de las corrientes políticas se hayan bastante activos en diversas plataformas. Es lo esperado para la contienda que viene el año próximo: que comiencen a ser proactivos desde ahora.         En lo personal, me han llegado de manera virtual algunos cuestionarios que tratan de indagar las preferencias que tienen hasta ahora los aspirantes a la candidatura para lograr la mayor investidura pública del país. Los he contestado con mucha curiosidad por saber de la metodología que aplican dichas encuestas. Imagino que quienes las realizan tendrán un panorama en el que los resultados sean confiables para, ahora sí “destapar a la corcholata”. Hago cálculos de que va a ser Claudia la elegida por ser lo más parecido al “aura” del movimiento morenista, en esa inspiración se basarán quienes voten por ella que no es otra cosa sino el pragmatismo de los futuros votantes que no desearán perder lo hasta ahora conseguido, socialmente hablando. Claudia puede sumar más para ganar a la oposición que seguramente llegará robusta.

Marcelo Ebrard.

El secretario de Relaciones Exteriores se mueve en otras esferas más lejanas del imaginario de la gente, pero no menos importantes para sus aspiraciones. Teje fino con los de arriba, los dueños del dinero, los publirrelacionistas y lobistas profesionales de las grandes ligas mundiales. Él ve el futuro económico, los indicadores que seguramente son la brújula para el proyecto en ciernes que seguramente prepara con todos los detalles posibles. Sus equipos de trabajo son profesionales y variados, sobre todo discretos, algo tan importante en la política.

No obstante, sus dotes de individuo del Estado no son popularmente reconocidas, las tareas que ejecuta pasarían desapercibidas si no fuera por los espacios que se les dedican en las conferencias mañaneras que hace el presidente, por lo regular acompañado de personas del gabinete. Tanta reserva hace pensar en otra estrategia que está siguiendo para conseguir la candidatura, pero ¿cuál? Las encuestas que se llevarán a cabo hasta fin de año serán supuestamente entre la militancia de morena y también de forma abierta, como las encuestas en Facebook que aparecen en estos días. Si la consulta es a la gente no se verá favorecido Marcelo Ebrard. Lo más seguro es que ha hecho sondeos que le corroboran esta información. Se encuentra en una verdadera encrucijada en la que cualquier oferta política puede ser tentadora. ¿Irse con la oposición? Ya se han escuchado voces que suponen esa posibilidad. Tal circunstancia significaría el fin de un largo recorrido junto al presidente de México, más no la ruptura entre ambos, es parte del juego democrático. De suceder esto cambiarían todos los balances que se hacen los grupos de poder, junto con los planes de muchos aspirantes a cargos públicos y políticos de todas las corrientes o partidos, se cimbraría el escenario abriendo las compuertas a lo desconocido y probablemente a lo desafortunadamente conocido. Tiene, por tanto, algunas limitantes que se deben considerar para ser el candidato de la continuidad de la izquierda.

Adán Augusto López

Su aspecto de veterano de la política es y no es favorable a sus aspiraciones. Salvo con un cierto aire que lo semeja con el presidente, además del carácter provinciano y el origen igualmente tabasqueño, llega tarde al proceso como para que su imagen pública alcance a penetrar en todos los ámbitos del país. De ahí su apuración por realizar giras. Sin duda su reconocimiento entre los posibles votantes crece y formará grupos de seguidores que alentarán su candidatura, ya lo siguen muchos en las redes digitales, su forma de ser y comportamiento político le ayudan bastante para ello, sin embargo, va contra reloj, se puso a competir mucho después de sus compañeros de grupo político. Aún así, puede desplazar a Marcelo Ebrard y eso es lo que se propone hacer, incluso con declaraciones y señalamientos, como al parecer está sucediendo en estas horas.

Gerardo Fernádez Noroña

¿Qué hará con tanta popularidad y reconocimiento de la gente si no logra conseguir la candidatura?

Esta es la paradoja que abriga a este político mucho más conocido que los demás aspirantes a la Presidencia de la República. Sabe cómo ganar, conoce perfectamente lo que tiene que hacer para conseguirlo, le siguen decenas de miles de mexicanos, es el más activo en las redes sociales y a nivel de calle. Él sólo puede reunir matemáticamente  mas votos en las internas de izquierda que los otros tres aspirantes mencionados juntos, pero no lo van a elegir, el sistema no va a aprobar su candidatura y él lo sabe. Es tremendo lo que está viviendo Noroña, como lo conoce la gente, aunque trate de ocultarlo se trasluce su decepción, su rabia. Por muchas razones sería el candidato idóneo, sin embargo por otras tantas no es factible que lo sea y quizá tampoco lo más conveniente al proyecto obradorista, no porque le falte capacidad o arrestos, carácter, que tiene de sobra todos estos atributos y más, es el mejor orador que ha pasado por las tribunas legislativas de los últimos años, junto con Pablo Gómez. Gerardo no pasa por su estilo, porque confronta abierta y directamente, eso incomoda a muchos, sobre todo a los timoratos y de esos hay de sobra en la política mexicana. Es de esperarse que le cierren filas para que no consiga el fin que tanto desea que es regir los destinos del país desde la presidencia.

Entonces, ¿qué va a suceder con su gigantesco capital político? ¿Con quién se va a ir? Puede ser que en las manos de este “incandidateable” se encuentre el triunfo del siguiente presidente o presidenta de México.