jueves, 16 de julio de 2015

El otro túnel

No terminan de disiparse las ondas de un terremoto político cuando otro escándalo viene a suplir al anterior. Así ha sucedido de continuo en la sangrienta trama alrededor de las drogas que dio inicio en el periodo de Felipe Calderón y que parece no acabar, sino todo lo contrario; los caudales de dinero que destina el gobierno para compra de armamento a Estados Unidos se multiplicaron alarmantemente en los últimos años. Ha sido un gran negocio. Ahora todo parece indicar que ese gran negocio también da para construir túneles de un metro setenta centímetros de altura, ochenta centímetros de espesor y un kilómetro y medio de largo que sirvan como vía de escape al narcotraficante mexicano más célebre (hasta Forbes se ha ocupado de mencionarlo por cuatro años consecutivos entre los millonarios del mundo) de los últimos años. ¿Cuánto dinero costó su fuga? Es difícil resistir la curiosidad por saber algo acerca de la logística empleada para llevar a cabo dicha empresa; es decir, cómo fue posible su construcción sin que nadie detectara nada, ¿cuál es ese otro túnel invisible por el que fluyen los dineros y las influencias para que el capo se vaya? El gobierno federal tendrá dificultades para explicar si la excavación y acondicionamiento fueron realizados en los diez meses que duró preso el ahora prófugo, o si ya esta ruta existía para permitir que el capo y su gente lo utilizaran para llevarlo de regreso a su casa cuando se “lograra” su captura, o sea que el túnel haya sido preparado exprofeso para esa clase de menesteres. Finalmente en México hay cosas mucho peores que la segunda escapada que se dio el Chapo Guzmán de un supuesto penal de alta seguridad. Estamos viviendo tal vez la peor crisis económica en mucho tiempo; ya que en lo que va de administración de Peña Nieto el peso ha perdido más de un veinte por ciento de su valor frente al dólar estadounidense. Esta enorme y vertiginosa devaluación, que por cierto tiende a acelerarse debido a la crisis europea, no se había visto desde los póstumos años fatales del PRI que lo llevaron a su derrota y comenzara la alternancia en 2001, (año de la primera fuga del Chapo Guzmán). La situación ha disparado los precios en forma alarmante, por lo que la gente cada día se ve más desesperada al no tener manera de costearse la vida. Por otra parte, hay verdaderas oleadas de delincuentes que a diario trastornan la vida de los ciudadanos en todas partes, sin que la fuerza pública pueda contenerlos, sino que más bien esta se vuelve muchas veces un enemigo más de la sociedad. Por todo esto, la espectacularidad que rodea la fuga del narcotraficante Guzman Loera, el fragor mediático que se desató en las redes sociales y en los de-más medios; todo ese ruido tremendo que sacudirá las redes durante las próximas horas y por el resto de la semana, también repercutirá con efectos políticos que acompañarán al suceso. No tan sólo será la distracción inesperada para evadir a la opinión pública -aunque sea por un periodo breve de tiempo- de la difícil realidad, sino que pudiera ser esta la marea que pueda derribar la última pieza de la frágil estructura del gobierno y, por qué no, llevarlo a su fin. La crisis de Estado que se avecina seguramente acabará con lo poco que existe de credibilidad y firmeza, en un régimen que dio continuidad a la política de guerra contra los cárteles de la droga sin más fundamento que la fuerza que dan los ejércitos y las policías; es decir, una lucha frontal que solamente pone a prueba la capacidad de fuego de ambos bandos, pero que a la vez ha lesionado severamente al tejido social al aplastar derechos humanos fundamentales. Esta es otra más de las funestas consecuencias de dicha política gubernamental. No se cambió de miras ni tampoco por ello de estrategias para que la sociedad se libere de los daños que conlleva el consumo desenfrenado de drogas, principalmente entre los jóvenes. Para las autoridades del país evidentemente no tuvo mayor importancia la parte social y cultural del problema, la raíz que tiene en las incuantificables desigualdades ya catalogadas como neoliberales, y carencias que verdaderamente atormentan a la gente en cada rincón de la nación. La enfermedad social de las drogas transmuta en un problema de salud pública, que se manifiesta en millones de jóvenes y adultos que se consumen en ese infierno. Terriblemente esa pesadilla representa un gran negocio y oportunidad para muchos, además de ser un pretexto a la medida que los gobiernos usan para llevar a cabo la militarización que antecede al máximo control político y estratégico, cuyos hilos mueven ¿por cuánto tiempo más? las elites financieras globales. El problema de las drogas, los gobiernos de México y Estados Unidos, al menos por lo que consta, no lo afrontan como problema originado en diversos ámbitos y por distintas causas, principalmente los atrasos socioculturales y la corrupción, sino lo ven como oportunidad para legitimar regímenes que favorecen el desarrollo de trasnacionales y la utilidad que a estas les representa el control de los recursos estratégicos, fundamentalmente. De esta forma se mantiene el círculo que cierra con el equipamiento continuo de los ejércitos, que igualmente significa un ingreso importante de dinero para el país que expende las armas. Para estos grupos es más redituable mantener la maquinaria de guerra operando, las drogas fluyendo y los capos escapando. Ah, por supuesto que también los rumores operando como torrentes ruidosos a través de los medios y las redes sociales, ya que son igualmente necesarios para que a la gente ordinaria se le escape del imaginario la triste realidad. Aunque estas mismas redes y rumores la mayoría de las veces se vuelven contra sus amos. Ahora que, si bien esta salida del reo se lleva de paso por lo menos a un ministro, quien la tramó y ejecutó saldrá beneficiado, en tanto el Estado se debilita y se hunde más.

sábado, 18 de abril de 2015

Un plan progresista para México

La situación de emergencia en que se encuentra México debiera ser analizada en profundidad y entendida en sus distintas dimensiones, para la búsqueda y puesta en práctica de una posible solución o salida de la crisis ya generalizada. Lo que se tiene suficientemente claro es que las políticas neoliberales han socavado, hasta niveles insostenibles, la viabilidad de la nación. Es impostergable por tanto, un rescate integral de la sociedad, de su estabilidad y estancamiento, basado en un plan de gran espectro y alcance, al corto, mediano y largo plazo. Además de una voluntad multiplicada y compartida por la gente de toda condición. Este plan ha de contemplar aspectos fundamentales que logren cimentar la nueva construcción del país, con una definida orientación de equilibrio y justicia social, bajo los siguientes parámetros o directrices: 1. Cancelar de forma definitiva las dinámicas neoliberales en todo orden. No más libre mercado con privilegios y concesiones sin control a empresas nacionales y trasnacionales. (Como exención de impuestos, aranceles, etc.) 2. Volver a revisar y en su caso modificar la Constitución con la finalidad de que permanezcan los bienes de la nación garantizados para utilidad e interés del pueblo, en lugar de ser propiedad de intereses capitalistas oligárquicos. Esta medida requiere aplicación a partir de un nuevo pacto social constituyente. 3. Restituir a la ciudadanía, bajo este mismo esquema, la riqueza del suelo, los recursos estratégicos, así como espacios de litoral y otros que han sido adjudicados a particulares, incluso extranjeros. 4. Suspensión inmediata del pago a la deuda externa en forma unilateral y definitiva. Sin que pese en el ánimo el temor de una invasión o embargos de parte de los acreedores. La deuda externa es el pretexto sustancial de la opresión y explotación de los pueblos y de esa manera debe ser considerada. No existe manera de probar la legitimidad de esta medida financiera a todas luces inmoral, obsoleta por su carácter colonialista y por demás injusta, hasta la criminalidad. 5. Cancelación de forma definitiva de las licencias o concesiones para los medios de comunicación otorgados a particulares. Es preciso inaugurar una era de la comunicación con objetivo social, plural, democrático, incluyente y popular. 6. Crear nuevos medios de comunicación con pertenecía y representación de los diferentes ámbitos sociales, esto es: Sindicatos, ONGs, instituciones de educación públicos y privados, agencias y compañías artísticas y promotores culturales, el Estado y accionistas. 7. Impulsar la economía mixta. 8. Ejercer un movimiento civil pacifista y progresista para respaldar dicho proyecto de reconstrucción país. 9. Llevar a cabo un plan conjunto de tareas colectivas para la recuperación de la sociedad y la calidad de vida de los mexicanos o extranjeros residentes o naturalizados en México. 10. Pactar un nuevo orden social que obedezca a los intereses populares, como principio rector, y contemple además una distribución equitativa de la riqueza y las oportunidades. 11. Retomar ideas y prácticas socialistas que han probado eficacia en países latinoamericanos. 12. Frenar de golpe el intervencionismo e injerencia norteamericana en los asuntos de la política interior y exterior del Estado mexicano. 13. Finiquitar la compra de armamento a Estados Unidos. 14. Desmilitarizacion del país. 15. Suspender en forma definitiva el TLC, con Estados Unidos y Canadá. 16. Pactar un acercamiento de cooperación solidaria y estratégica con los países que integran la ALBA. 17. Depurar las fuerzas armadas (ejército y policías del país). 18. Reconstruir el tejido social mediante iniciativas y acciones que estimulen la participación de la juventud. 19. Aplicar medidas antimonopólicas en todas las actividades industriales y mercantiles. 20. Controlar y limitar la inversión extranjera. 21. Recuperar y fortalecer la banca. 22. Exigir visa a los turistas o visitantes norteamericanos. 23. Confiscación de bienes nacionales o estatales que fueron adquiridos por particulares, a partir del ingreso y aplicación del neoliberalismo, principalmente instalaciones y equipo ferroviario, medios de comunicación, ingenios, siderúrgicas y transportes. 24. Crear una banca nacional para impulsar el desarrollo. 25. Conformación de asambleas de grupos y comunidades étnicas, con respeto a su autonomía de gobierno. 26. Impulso al desarrollo pecuario mediante créditos de bajo interés, asimismo implementar toda la asistencia técnica estatal posible, para recuperar la producción alimenticia en el campo. 27. Protección total al medio ambiente y los recursos naturales. 28. Cancelación de políticas de exclusión, que alimenten fobias racistas o de cualquier índole que atenten contra la diversidad cultural. 29. Protección irrestricta de los derechos de la mujer, inclusive el derecho al aborto en todas las legislaciones del país y principalmente en la Constitución política mexicana. 30. Protección absoluta a los derechos del niño. 31. Protección a las libertades políticas, religiosas o de cualquier especie, que no alteren el orden social. 32. Garantizar educación gratuita, servicios de salud y seguridad social, en todos los niveles, a la totalidad de la población. 33. Impulso y fortalecimiento a la democracia mediante una reforma política integral, que inhabilite a los partidos políticos, en tanto se conforma un nuevo orden de participación representativa eminentemente popular. (Cancelación temporal de los partidos políticos) 34. Instauración de procesos electorales libres, transparentes y participativos. 35. Desarticulación y erradicación de núcleos de fuerzas de facto que violentan leyes. 36. Incremento sustancial y amplio a la inversión directa en investigación y desarrollo tecnológico. 37. Expropiación de bienes y aplicación de procesos judiciales a quienes se enriquecieron ilícitamente por medio de cargos públicos, comenzando por los ex presidentes que gobernaron a partir de 1988. Lo mismo para funcionarios, militares y jefes policiacos que se les compruebe crímenes de lesa humanidad contra ciudadanos o contra los intereses de la nación. 38. Recomposición de la política exterior para que México sea nuevamente garante de derechos humanos y solidaridad con los pueblos históricamente oprimidos y explotados. 39. Expulsión definitiva de agentes del Pentágono, la CIA, la DEA o cualquier tentáculo oficial o extraoficial del gobierno norteamericano. Impedimento tácito y firme para que lleven a cabo operaciones en territorio nacional. 40. Readaptación de la economía con base a una moneda de plata. 41. Cancelación definitiva a las concesiones mineras de compañías extranjeras o nacionales que incumplan leyes laborales, ambientales u otras. Exigencia de pago de impuestos justos en base al nuevo marco constitucional. 42. Impulso racional y firme a la generación de energía limpia y renovable. 43. Ejecutar un plan de rescate con urgencia a los sectores más empobrecidos que suman casi la mitad de la población. 44. Revisión y control de la cultura que circula en forma popular y masiva, para erradicar discursos o mensajes atentatorios de la moral ciudadana. Prohibición para la producción y circulación de material que incite prácticas que degradan los valores de la sociedad. Esto debe ser cuidadosamente aplicado para no incurrir en prácticas inquisitoriales, sino simplemente depurar la cultura, sin incurrir en sesgos unilaterales religiosos o de cualquier índole. Esto equivale a elevar la mentalidad y la conciencia, con orientación hacia el respeto mutuo y a las diferencias, dentro de un marco legal y consensuado en cuanto a dichos valores que enarbola la sociedad. 45. Protección irrestricta de los derechos y libertades humanas. 46. Promoción de una cultura de la vida, del trabajo digno y de los deberes ciudadanos. 47. Control racional de la densidad poblacional, la reproductividad, la potestad familiar y patrimonial. Erogación de leyes demográficas y familiares, en base a análisis y cálculos socioeconómicos y culturales. 48. Diseño y aplicación de seguros para el desempleo y seguridad social, por edad para todos o por trabajo en el hogar que no fue remunerado para el caso de las mujeres adultas. Tal como se lleva a cabo en Argentina. 49. Becas alimenticias y de ayuda económica para todos los estudiantes del país que lo requieran. 50. Recuperación y fortalecimiento de la marina mercante y flota pesquera nacional. 51. Impulso a un plan alimenticio nacional basado en la producción marítima y pesquera. 52. Reconstrucción y fortalecimiento del sindicalismo. Colofón La reciente VII Cumbre de las Américas efectuada en la ciudad de Panamá, puso de relieve el nuevo estatus adquirido por naciones latinoamericanas como hacedoras de sus propios destinos. Algo muy distinto a lo que aconteció durante su histórico proceso. Esto quiere decir que han logrando ser autónomas de la política expansionista y explotadora que, de forma unilateral, les impuso Estados Unidos, apoyando regímenes y dictaduras abyectas y criminales a lo largo del continente. El mensaje es claro: el periodo de dominio de este país sobre sus vecinos ya es cosa del pasado. Con toda la firmeza y claridad que cabe en un discurso de menos de una hora, los presidentes de las naciones que integran la ALBA hablaron para ser entendidos por propios y extraños. Dijeron así que América Latina vive ya otra etapa en la que el imperio norteamericano no participa, a menos que lo haga dentro de un marco de respeto y acatamiento total hacia la independencia y soberanía de los Estados que conforman esta región del mundo. Prevalece un rechazo unánime hacia el intervencionismo norteamericano y el pretendido arbitraje que forzadamente y siempre, ha deseado implementar, sobre todo en base a medidas bélicas, violatorias de toda clase de derechos, como lo hizo en cada ocasión que se le presentó la oportunidad. Seguramente muchos sienten vergüenza de sus representantes, por tanta infamia e injusticia cometida durante casi dos siglos en el continente. Evidentemente esta superioridad moral que muestran los países pertenecientes a la ALBA e igualmente aquellos otros que aún sin formar parte de esta organización que, de manera firme, dignifica y fortalece a las naciones que la integran, mantienen sus democracias firmes, gracias al rumbo progresista que han elegido continuar, como Argentina o Brasil. Hay mucho más de democracia en el sur que en el norte. Es más inteligente la dirigencia política de las naciones independientes y libres, que el estilo capitalista que los gobiernos de Estados Unidos eligieron para desgracia de sus víctimas y de sus gobernados, igualmente sometidos al capricho y designio de los capitales; como México. En cambio el mísero oprobio llegó a su fin en los pueblos que se apartaron de la visión y objetivos estadounidenses. Son múltiples y diversas las circunstancias y coyunturas que permitieron encauzar esta nueva versión de nación latinoamericana puesta en práctica. Entre ellas se puede mencionar la emergencia de economías capaces de resolver los asuntos de supervivencia al margen del Consejo de Washington y las agencias del ominoso mundo financiero que estrangula a los débiles. China, por su parte también es causal importante de la debacle norteamericana con este notable crecimiento producto del tesón y la audacia de sus gobiernos durante las últimas décadas. El acercamiento a Latinoamérica que de forma contundente ha tenido la nación asiática, ha hecho que los norteamericanos reaccionen inusualmente, como la aproximación al gobierno cubano, aunque igualmente recurren a sus viejos esquemas tales como la guerra de baja intensidad, desde hace años instalada en México como una más para paliar efectos de su economía debilitada. (Vendieron al país más de mil trescientos millones de dólares en armamento en tan sólo un año, esto como cifras oficiales declaradas que por supuesto no incluyen la venta de armas a las organizaciones criminales que se realizan en forma soterrada) Asimismo, la presión financiera contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, es también parte de esa reacción desesperada. ¿Es este un momento idóneo para que México cambie rumbo y destino? El deterioro actual de la imagen de este país ante la comunidad de naciones es el más desfavorable de la historia. La desigualdad social profunda es tan elocuente como las prácticas y dinámicas de corrupción propias de un Estado que perdió aliento, soberanía y legitimidad, debido a políticas erráticas que han fracasado en casi todos los órdenes, por no decir que en la totalidad de su ámbito. El relator de la ONU que recientemente realizo una visita al territorio nacional, confirmó lo que tantas voces han pronunciado respecto a las prácticas inhumanas que son comunes por parte de los organismos oficiales, tales como tortura, desaparición forzada de personas, juicios sumarios y hasta fusilamientos por parte del ejército y con una total impunidad. El Estado de Derecho es letra muerta en México, debido a los continuos regímenes que pueden ser comparados con las atroces dictaduras que padecieron las naciones del continente a lo largo del Siglo XX. Los procesos electorales adolecen de vicios que los convierten en un obstáculo insuperable para la democracia, los comicios son manipulados por las fuerzas que en contubernio interactúan para que el control de la riqueza y los bienes que produce el país, queden bajo el poder de las elites económicas y políticas que las mantienen invariablemente de su lado. Esta situación ha elevado considerablemente las cifras de pobreza hasta niveles extremos, son más de cuarenta millones de mexicanos que la sufren, con lo cual los índices delictivos van igualmente a la alza, junto con otros indicadores que señalan el resquebrajamiento del país, que por cierto desde hace décadas mantiene una de las peores economías del continente. Caminar de la mano del vecino del norte ha traído consecuencias funestas. El neoliberalismo impuesto de formas por demás amañadas, como lo han sido los fraudes electorales que permitieron gobernar a presidentes incondicionalmente obedientes a los mandatos de Washington, han dejado una impronta desoladora en la que peligra no tan sólo la estabilidad para el necesario progreso, sino la propia seguridad personal de los ciudadanos ante una escalofriante escalada de la violencia criminal que ejecutan las organizaciones que crecieron y se multiplicaron al amparo de esta política: la llamada narco violencia, sus ramificaciones y modus operanti. No existe un sólo rubro en el cual se destaque alguna mejoría, todo ha sido retroceso en detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos, a excepción, como dijimos, de minorías acaudaladas que de forma oportunista obtienen ventajas de este caos social. El anquilosamiento de las instituciones es por igual consecuencia del devastador neoliberalismo que defienden enérgicamente y con toda la fuerza posible los favorecidos. Impera la corrupción en prácticamente todas las esferas de la vida institucional e igualmente se ha degradado la sociedad ante esta lacerante realidad, donde las leyes y la justicia son aplicadas en forma discrecional. Conformamos una sociedad cada día más desequilibrada, desigual e injusta. Aportamos al mundo más gente empobrecida, sin preparación y enferma. Las tasas de mortalidad infantil, los desplazamientos masivos como producto de la violencia en territorios in gobernados, la desesperanza y la explotación, incluso de niños, confirman el equívoco de las directrices y de las políticas que conducen a la nación. Las protestas reprimidas son el pan de cada día en México. Ante la inconformidad de grupos civiles la respuesta del gobierno, de los sucesivos gobiernos, es, invariablemente, el uso de la fuerza. Ante la opinión pública crítica en el país y en el mundo, la respuesta gubernamental es demagógica, mediática o simplemente de absoluta indiferencia. La cerrazón e incapacidad gubernamental para hacer frente a la crisis, acude en cambio a una derrama económica bastante considerable en campañas mediáticas que pretenden crear imaginarios sobre una realidad distinta en la que muchos llegan a creer. México se pierde y lo podemos evitar.

viernes, 20 de marzo de 2015

Enseñar náhuatl en las escuelas ¿qué valor puede tener?

¿Cuáles son los orígenes del náhuatl, quienes fueron los primeros que lo idearon y utilizaron como idioma? Seguramente esta forma de comunicarse tuvo una evolución fascinante que sin embargo ignoramos casi por completo, pese a que los mexicanos utilizamos en nuestra comunicación diaria un número importante de vocablos que provienen de ese lenguaje de agradable sonido. Sus orígenes, ya perdidos, fueron desperdigados o sepultados, en parte debido a las guerras de conquista que borraron la memoria que fue grabada, esculpida o escrita con pinturas y relieves hechos sobre superficies muy variadas, tanto en los materiales como en el tamaño de las obras realizadas. ¿Cómo y dónde se origina el náhuatl, cuáles han sido sus variantes y cómo es que los aztecas y algunos otros pueblos que tuvieron contacto con la gente de Hernán Cortés y demás conquistadores que le acompañaron o coincidieron en el afán de conquista en estos territorios durante el Siglo XVI, lo tenían como idioma principal o único? En esa época de referencia se hablaba, y se conservan aún, poblaciones cuya lengua es el totonaco, zapoteco, el otomí, el purépecha, el maya, y otros muchos y muy diversos lenguajes que no tenían escritura sino que eran representados con signos o símbolos, lo mismo que los números, hasta que fueron castellanizados, es decir, se les tradujo con escritura en idioma español. Ángel María Garibay K., en su trabajo que titula Llave del Nahuatl , comenta que “la principal dificultad para el estudio de la lengua náhuatl, mexicana o azteca, es la falta de escritos en ella, que pueden ser la base de su conocimiento. Mientras abundan Gramáticas y estudios parciales (cfr. Bibliografía), faltan textos, o son muy costosos o raros en su edición”. El náhuatl se enseña en algunos lugares en México, o en ámbitos religiosos, más como un programa de cultura general que como un idioma que se utilice en la interacción humana, aunque en algunos casos, como lo son los emprendimientos o “misiones” del clero, éste siempre ha mantenido la tradición de contar con políglotas que aprenden las distintas lenguas con las que se comunican los pueblos indígenas, por lo que lograron siempre entenderse con la gente a la que transmitieron el catecismo y la cultura católica, incluso grupos religiosos que provienen de Estados Unidos, como los Mormones, cuentan con traducciones de la Biblia en idioma Wirárica, Rarámuri y tal vez otros más. También es importante tomar en cuenta para una reflexión seria sobre la importancia o el valor cultural que tiene el náhuatl, que existen espacios que la mantienen viva, como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, (INALI) la Cátedra de Náhuatl en la Facultad de Filosofía de la Sorbona, en Paris e igualmente la UNAM y la Universidad de Colima cuentan con programas de seminarios o cursos permanentes de náhuatl. En Jalisco, la Secretaría de Cultura mantiene, desde hace aproximadamente quince años, un programa de enseñanza de Náhuatl, en el Instituto Cultural Cabañas. A través de las diferentes épocas y registros historiográficos, el náhuatl se ha mantenido en algunas comunidades, sobre todo en el centro del país y en la costa del pacífico, por la parte de Michoacán donde existen pequeños asentamientos como Maruata, en los que encontramos personas que lo utilizan además del español. Lo curioso es que en el Estado michoacano abundan las comunidades que mantienen al purépecha como una lengua igualmente viva, hablamos de la antigua nación purépecha cuyo último rey fue capturado, atormentado y finalmente asesinado por las huestes de Nuño Beltrán de Guzmán en 1527. A partir de aquellos años de conquista comenzaron a extinguirse los antiguos idiomas, junto con las multitudes que sucumbieron por las acciones de guerra o por los trabajos forzados y enfermedades que diezmaron pueblos completos, como sucedió en la llamada Guerra del Mixtón en el occidente mexicano, por los años de 1540-42. A dicha guerra acudieron huestes de españoles y mexicas o aztecas, comandados por el primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, quien tomó posesión en 1531. Uno de los lugartenientes de Cortés, Pedro de Alvarado, también participó en esta contienda contra los guerreros caxcanes y otras tribus y líderes como Tenamaxtli, que se unieron en la llamada “Congregación Chimalhuacana”, para seguir la lucha contra los europeos. Se dice que el capitán Alvarado se abastecía de víveres en la Bahía de Chacala, ubicada en la costa de lo que hoy es Nayarit, cuando fue avisado sobre el levantamiento de las tribus en la Nueva Galicia. Cerca de las barrancas de Yahulaica tuvo lugar uno de los combates del que ya no volvió, le costó la vida esta empresa al temido “Tonatiuh” y sus restos fueron enviados a su viuda en Guatemala, lugar donde había gobernado después de la derrota de los aztecas en Tenochtitlán, ciudad esplendorosa y acuática que fue rendida el 13 de agosto de 1521. ¿Cuánto del idioma castellano o español, como lo nombramos, contiene elementos etimológicos o toponímicos provenientes del náhuatl? En realidad usamos un número importante de palabras cuyo origen es el náhuatl, tales como equipal, chocolate, papalote, mecate, elote, jilote, aguacate, itacate, cacahuate, molcajete, tepalcate, jitomate. Nombres de animales como tlacuache, tilcuate, tepocuata, ajolote, coyote y muchos más. Lo mismo tenemos nombres de pueblos como Nochistlán, Tonalá que deriva de Tonallan, Mezcaltitán, Tepotzotlán, etcétera. Algunas toponimias fueron por cierto adaptadas en tiempos muy posteriores al uso común del náhuatl utilizando la raíz etimológica “tlan”, cuyo significado es “lugar de”, por ejemplo: Autlán significa lugar de coyotes por la onomatopeya del aullido del coyote: “au”-autlán. En el siglo XIX, a partir de la Reforma, entre las acciones que llevó a cabo el cambio político, se puso en marcha un programa cultural-identitario que impulsó la sustitución de los nombres de santos y santas, que tuvieron casi la totalidad de las poblaciones del país durante el Virreinato. Ya en los años de la Revolución mexicana, con el plan Constitucionalista, el gobierno hizo acopio de símbolos e imaginarios nacionalistas que igualmente reforzaron la idea mestiza de una identidad a su vez vinculada con la otra idea que se tenía, y se tiene aún, sobre el pasado de los pueblos prehispánicos, aunque éste sea desconocido para el común de la gente e incluso para los expertos, continúa oculta una buena parte de lo que fueron las relaciones humanas, los ámbitos culturales, la religión, la cosmogonía, el orden social y político, entre otras dinámicas que tuvieron esas ciudades extintas que solamente muestran algunos vestigios de su esplendor. La mayoría de los conocimientos generados, incluidos los desciframientos de caracteres como son los símbolos que componen el idioma maya, al igual que investigaciones sobre el desarrollo y expansión del señorío o “imperio” azteca, corresponden a proyectos financiados por instituciones de otras latitudes interesadas en dichas culturas, de tal suerte que la mayor parte de lo que sabemos acerca del pasado precolombino ha sido obra de extranjeros, como el francés Jacques Soustelle quien comenzó a dar a conocer sus estudios en el libro “El universo de los aztecas”, cuya primera edición fue en 1982. Es realmente triste que ningún gobierno sexenal durante la segunda mitad del siglo veinte y lo que llevamos del veintiuno, fue capaz de entender la importancia, ni de tener la sabiduría y la visión para despertar las lenguas antiguas, comenzando por el náhuatl. Qué diferente destino tendríamos. El maestro Fernando del Paso en el discurso pronunciado en el marco de la entrega del Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria se lamenta de no conocer esas raíces y lo dice a su manera: “Quiero decirte que a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas…¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia! ¡Qué pena también, que aprendamos cuando estamos viejos que los rarámuris o los triques mazatecas, son los nombres de pueblos mexicanos que nunca nos habían contado, y que sólo conocimos por la vez primera cuando fueron víctimas de un abuso o de un despojo por parte de compañías extranjeras o por parte de nuestras propias autoridades! - See more at: http://homozapping.com.mx/2015/03/ay-jose-emilio-pacheco-que-le-hicimos-a-nuestra-patria/#sthash.nPgPSOJF.CNNlTLY6.dpuf A propósito, hace unos días, reunido con amigos mantuve una conversación que de pronto adquiría los ríspidos tonos de una discusión. Expresé a mis interlocutores una idea, que por cierto he mantenido por años, sobre lo que para mí en lo personal reviste de importancia el hecho de que exista en las escuelas la enseñanza del idioma náhuatl y otros idiomas originarios de la antigüedad mesoamericana. Esto, de acuerdo con mi hipótesis, favorecería notablemente para llevar a cabo otra forma y resultados de la educación y sobre todo para recobrar el vigor identitario que es preciso mantener como mexicanos, sin caer en los nacionalismos acartonados maniqueos, generalmente oficialistas o de cualquier índole que han hecho de la nacionalidad un pastiche. Sobre todo a partir de que el PRI y los medios de comunicación se apropiaron a su manera de las ideas o imaginarios de nación, principalmente la controladora de masas y de la vida política del país que es Televisa. El “Vamos México” u otros slogans pretendidamente nacionalistas que pregonan las pantallas, en especial para acompañar espectáculos deportivos o como instrumentos para fomentar sosiego cuando la gente se muestra inquieta por situaciones de conflictos post electorales o por aumentos, devaluaciones, etcétera, es también un arma política que sirve para menguar fuerzas a la oposición. Cuestionaron mis amigos que me mantuviera en mi postura a favor de la pertinencia de enseñar náhuatl en las escuelas, en el nivel de primaria y educación media o secundaria. En principio como materia optativa, aunque la obligatoriedad seguramente redundaría en mejores y más rápidos resultados en el cambio social, de acuerdo con mi punto de vista. Lo interesante de ello y que hace aún más necesaria mi respuesta es que frente a mí tenía a un ex rector universitario y diputado, quien además tuvo la experiencia de ser coordinador de la Comisión de Educación en el Congreso de la Unión, hace un sexenio. Es importante aclarar también que se trata del mejor amigo que tengo, es como un hermano y esto vale para que sea más sincera y sobre todo seria y documentada la continuación a esa plática que hago ahora por escrito. Él tiene la idea de que es mejor enseñar y aprender mandarín. Yo pienso que el mandarín quizá fue necesario en un momento que pasó muy rápido y ya se aleja. Estados Unidos puso un fuerte manotazo para que el gobierno mexicano, obediente, retirara a China de la mesa de juego. Considero a quienes formularon los programas de enseñanza de ese importante idioma que hablan cientos de millones de asiáticos, que tal vez se precipitaron un poco, el juego de la geopolítica, ya lo vemos ahora, no operó tan a favor de la expansión China en México, como en cambio sí sucede en Centro y Sudamérica. ¿En qué baso mi teoría, de dónde me viene la idea? La formación de maestro normalista me dio la oportunidad de ver con ojos distintos el campo de la enseñanza en nuestro país, a los que tienen para mirar quienes miran por lo alto; es decir, aquellos que piensan la educación como un negocio y ponen escuelas como poner fábricas, u otros que ven en este campo una forma de lanzar a los jóvenes al mundo del mercado, únicamente con sus saberes y habilidades entrenadas, o también como un aparato burocratizado y sindicalizado, que opera al servicio del sistema cuyos políticos son cada día más rapaces. Todo esto es más o menos cierto, con sus excepciones y matices. Lo que es algo evidente es que el sistema educativo en México carga con una Secretaría de Estado que lamentablemente adolece de problemas de toda clase, comenzando con la falta de planes inteligentes para llevar a cabo programas educativos capaces de formar realmente alumnos. Aunado a ello se mantienen inercialmente las prácticas corruptas que de continuo producen desfalcos o fraudes, tráfico de influencias, conflictos de interés, nepotismo, y un largo etcétera que mantienen a la sustancia de lo que es realmente educar en un estado catatónico. A tal extremo ha llegado el desatino educativo que la misma Secretaría de Educación Pública no tiene un censo completo y actualizado del número de escuelas públicas que operan en el país. Mucho menos se cuenta con un atlas que registre analíticamente las condiciones en que se imparten las clases. Aquí cito el fraude más reciente ocurrido en la SEP, en este mes de agosto de 2015. Según cifras de la Cuenta Pública 2013 y de los Presupuestos de Egresos de la Federación, la Dirección General de Materiales e Informática Educativa “a cargo del Programa para la Producción y edición de libros, materiales educativos y culturales” recibió 250 millones 147 mil 678 pesos; pero de ese monto, el 90.24% no se ejerció y en particular, lo asignado a “otras asesorías” para contratar a autores freelance “como el caso de los afectados por adeudos”, no reportó el gasto de un solo peso de los 50 millones etiquetados.¿Y qué pasó con el dinero? (Fuente Animal Político. 17-02-2015) Del sindicato de los maestros ni conviene hablar mucho por ahora, se trata de un engendro del sistema de gobierno unipartidista que se especializó setenta años en las artes de la simulación, por lo que todos los sindicatos del sector público devinieron en agencias corporativas con capacidad movilizadora, incluidos grupos de choque, que sirvieron para manipular y operar elecciones, mítines, marchas, desfiles y toda actividad política que favoreciera al partido del poder. La CTM y otras centrales obreras han sido precisamente el garante de las inversiones privadas e intereses capitalistas, dejando a los obreros a merced de los patrones. Además, los cambios en la correlación de fuerzas impulsados sobre todo por los mercados globales, han hecho de los sindicatos mexicanos agencias que sirven a los intereses patronales de las trasnacionales, básicamente, en el caso del sector privado. Por su parte, en el sector público, pueden definirse los sindicatos con el término que les ha dado el vulgo de “sindicatos blancos”. El obrerismo en el país está desarticulado, débil, totalmente desideologizado y esto también tiene que ver con la educación. El punto de contacto que imaginariamente tiene el mexicano común con su pasado se agota con unas cuantas nociones, como retazos, de una realidad mítica en la que varios individuos osados hicieron la Patria. Independencia y Revolución, constituyen los imaginarios con los que más familiaridad tiene la gente. Algunos más tienen una noción sobre la Reforma y lo que significó para la República. Cada día se habló menos en las escuelas del pasado anterior a la llegada de los españoles. Hace décadas se informaba vagamente a los alumnos de la primaria acerca de aquella gente de piel oscura que comenzó a poblar el continente. El relato, con la versión eurocentrista, que sostiene el arribo de humanos provenientes de Asia pasando por el Mar de Bering cuando está congelado. Se repasaba también un discurso que partía de los olmecas, como cultura madre, y algo se estudiaba sobre los mayas. El episodio de la Conquista traía imágenes de personajes como Moctezuma y Mallinalli Tenepal o Malinche, como la nombraban los que llegaron en los barcos provenientes de la isla de Cuba. Con ese nombre también se refirieron posteriormente a Cortés, a quienes los indios llamaban igualmente Malinche, al verle acompañado de la joven muchacha. Se veían en los libros de textos algunas gráficas que mostraban penachos, armas de las tribus al igual que las armas europeas. También se veían frailes junto a los soldados y capitanes que mostraban sus armaduras, espadas, caballos, estandartes, crucifijos. Se enseñaba todo eso en las escuelas, como sucede ahora; un relato sobre un pasado remoto, casi olvidado. Y muy poco se enseñó a los alumnos acerca del náhuatl, ni una clase formal, pese a que comenzaban a dominar un lenguaje veteado de dicha lengua. ¿No es esto una enorme omisión, un abandono equívoco? Los niños cantaban y cantan ahora letras bilingües en inglés y español, aunque un porcentaje sumamente reducido de ellos llega a dominar o siquiera darse a entender un poco en dicho idioma. Es realmente mínimo el número de personas en México que pueden entender o hablar inglés y sin embargo, la inmensa mayoría de los ciudadanos en México lo han estudiado como materia obligatoria. ¿Cuántos recursos materiales, financieros, humanos y técnicos se han dedicado a la enseñanza del inglés en México, para que casi nadie lo entienda y mucho menos lo hable? Y no se ha dedicado ni un centavo a enseñar náhuatl en el sistema educativo mexicano, pese a que se utiliza algo de su origen y esencia en la comunicación del día a día. Vaya contradicción que seguramente obedece a alguna trama vinculada con el poder, con alguna o varias formas de poder o con la más plena ignorancia.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Ayotzinapa une voces libres en el mundo

Un clamor social cada vez más amplio y sonoro, que alcanza a todo el orbe, pone a la estructura del gobierno mexicano y sus instituciones a crepitar. La noticia, recién difundida, que manda un haz de luz sobre la actuación de militares y policías federales como actores directos del ataque a los jóvenes normalistas, abre un nuevo capítulo en el acontecer violento de nuestros días. Ya no pueden ser confiables las instituciones que están para resguardar la paz, las leyes y el orden civil. Va a ser difícil que el Ejército y los policías –granaderos- que participaron y participan en las represiones y violaciones de los derechos de la gente que protesta en las calles (y hasta aquellas otras personas que se llevan de paso los uniformados o agentes encubiertos y que eran ajenas a los eventos colectivos de inconformidad y protesta) mantengan una imagen digna. Al contrario, son vistos por la sociedad como enemigos o hasta verdugos del pueblo. Ahora, ante la opinión mundial que hace causa común con los familiares de los estudiantes desaparecidos y quizá masacrados como tantas personas en este país, estas instituciones y el gobierno que las dirige, tienen mucho que decir aunque hagan hasta lo imposible por ocultarlo. Aquí juega un papel central el Poder Legislativo (controlado por magnates y mafias) que reaccionó a la coyuntura política desempolvando una ley que prohíbe las marchas, solapando así a los grupos de interés económico y político que mantienen atenazado a México y por lo mismo cada vez más alejado de la democracia. Es imposible no pensar que el gobierno federal, con sus amplísimos recursos y poder, tuvo siempre la facultad de saber exactamente lo que sucedía con los 43 estudiantes sobrevivientes a la emboscada, donde fueron asesinados seis de sus compañeros junto con tres civiles, deportistas que recibieron balazos por tener la desgracia de pasar por ahí en ese fatídico momento. No tan sólo sabía sino que dirigía las acciones, era parte de la trama –burdamente dirigida– que surge a la luz de los testimonios que día con día aparecen en los medios alternativos o en las redes sociales. Más aún; en las páginas de revistas donde escriben autores de reconocida experiencia y habilidad periodística, como es el caso de la revista Proceso que divulga una investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher. Los autores revelan que elementos tanto del Ejército como de la Policía Federal, asesinaron a unos y enseguida secuestraron al resto de los estudiantes de Ayotzinapa, al igual que había sucedido el 30 de junio de este mismo 2014 en Tlatlaya, donde fueron fusilados por el Ejército 21 supuestos delincuentes, sin juicio alguno como ya se ha vuelto práctica común con los indeseables o con quienes por sus ideas o formación incomodan al régimen, muchos de ellos estudiantes, maestros o periodistas. Que esta cruel verdad sea algo que todo el mundo conozca, que la mayoría de la gente lo sepa, no la va a frenar; sin embargo, es potente el rumor de todos los que se dan cuenta, desde los que mantienen una conveniente indiferencia hasta aquellos otros, cada vez más, que cobran conciencia al procesar de una forma diferente la información que rebasa a los medios de comunicación tradicionalmente comprados por el poder. La opinión mundial sobre los gobernantes, comenzando por Peña Nieto, los señala como individuos, grupos o partidos que merecen una calificación pésima, un desastre. Y ahora con esta acción criminal del Ejército y la Policía Federal contra los estudiantes de antes, durante y después de Ayotzinapa, los dejará públicamente vistos en el mismo nivel de los cárteles, si no es que peor, porque el sostenimiento de las instituciones y sus dirigentes cuesta mucho dinero a la sociedad y éstas la traicionan, se dejan comprar por el enemigo y cobran doblemente. Esta forma de proceder es, por decir lo menos, terriblemente inhumana. Gran parte de esta fatalidad es consecuencia directa del sistema neoliberal que instauraron, hace treinta años, gobiernos tecnócratas, dirigidos por gente de élites o simpatizantes –aspirantes a ser– parte de las cúpulas que dirigen la economía, aunque finalmente resulten piezas prescindibles de los grandes magnates extranjeros. Retorcieron, con su política de ambición personal insaciable, el destino próspero que pudo tener, gracias a los enormes recursos y el capital humano, esta nación latinoamericana. La economía y el desarrollo en general se encuentran desahuciados. La endeble estabilidad social transita hacia el abismo que puede traducirse en un arrebato social de cierta forma incontrolado, una guerra civil. Lo único que crece es la pobreza, la impunidad, la violencia, la manipulación y el engaño que ejercen los medios sobre los sectores (Con fines electorales o de la sociedad de consumo) conformados por masas acríticas, cuasi analfabetas, que no complementan niveles básicos de educación o la que llegan a recibir es sumamente precaria. Ya son demasiadas las pruebas innecesarias y dolorosas por mantener tercamente o con fines abiertamente perversos las políticas neoliberales. Es fundamentalmente imprescindible un cambio de timonel y de rumbo. O se vuelve México como los países de América del Sur, que eligieron sus propios destinos mediante la elección de gobiernos progresistas o puede sobrevenir una desintegración de la paz y hacer que el tejido social se vuelva añicos, con un estallido formidable que paralice o deje al enfermo fuertemente convulsionado. El México S.A. (Sociedad Anónima) debe transformarse, de manera apremiante, en un México A.C. (Asociación Civil)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Los medios de comunicación y la crisis de violencia y terrorismo en México.

En tanto que lleva su curso la crisis de violencia y crimen en México, los medios de comunicación dan cuenta de lo que sucede de maneras variadas: que van de lo escandaloso a lo más o menos objetivo o al menos algo realista. Pocos son los medios que investigan de verdad y publican sus trabajos con plena libertad y objetividad. En España, donde he estado al tanto de los acontecimientos de los últimos días, quienes escriben en los diarios dan razones y conclusiones que se apartan de manera importante de la realidad, con una marcada tendencia a calificar a los manifestantes, tanto familias de víctimas como movilizaciones civiles, como si fuesen por costumbre sujetos radicalizados en la forma de exigir sus demandas, lo cual no tan sólo no es útil para dar información, sino que en realidad desinforman y dificultan la comprensión de lo que acontece. Tal es el caso de periódicos como el Pais, donde algunos columnistas han dado a los estudiantes normalistas el calificativo de guerrilleros y a las escuelas normales como semilleros de insurgencia civil armada. Nada más errático que estas opiniones vertidas en los diarios, incluso se ha cometido el desatino de asociar esta crisis como una extensión de la revolución de 1910, en tanto que señalan que al calor de aquella gesta lejana en el tiempo, surgieron las guerrillas de Jenaro Vasquez y Lucio Cabañas, en el estado de Guerrero. En realidad esta inconformidad que se extiende y generaliza por el territorio mexicano obedece en esencia a la incomprensión gubernamental y estamental, de los procesos sociales en su conjunto. Los medios divulgan falsedades o verdades a medias, obedeciendo a sus líneas editoriales pletóricas de intereses comerciales y sobre todo políticos, lo mismo que a una lógica de sacar verdades a la luz del ambiente mundial de expectación que se ha generado o degenerado, acerca de lo que sucede en México. Por su parte algunos articulistas del diario mexicano Milenio asombran por las ideas que sugieren, por ejemplo decir que tal vez los estudiantes escaparon a la sierra y están reunidos con sus familiares a la espera de que transcurra la tensión, como si jugarán a las escondidas con los policías que llegaron en patrullas a recogerlos. Otro "periodista" de este diario se conmueve porque lo ocurrido en iguala "pone en riesgo los cambios estructurales que requiere México". Estos apuntes son tan tétricos como lo que acontece. Sin embargo los diarios que figuran como clientes del gobierno, no tienen escrúpulos para publicar lo in publicarle. En un recuento de versiones escritas y difundidas por medios electrónicos e impresos, podemos advertir que las verdades se escapan de las pantallas de las televisoras y de las planas de los periódicos en forma casi total debido, principalmente, a la seducción del sensacionalismo que prima en la información que se autodenomina independiente. En el momento que se vive, mucha gente puede dar un testimonio fidedigno, esclarecedor, que refleja la pérdida de garantías que en principio deben asistir a los ciudadanos. Los medios periodísticos no reproducen cabalmente la expresión de aquellos que forman parte de los contingentes afectados directa o indirectamente por los acontecimientos violentos que tienen lugar en estos días, en todo caso cubren las notas y venden sus titulares, pero nada más. La crisis, desde esta perspectiva, no solamente subyace en una realidad social que recibe los golpes de la violencia desatada, misma que también incluye los vacíos informativos o las noticias sesgadas de parte de medios igualmente alineados con los poderes políticos y económicos dominantes, los cuales aprovechan maliciosamente la oportunidad de descalificar y señalar negativamente las luchas sociales que tienen lugar en diferentes partes del país. Los estudiantes víctimas no son pues guerrilleros o entes radicalizados en busca de su oportunidad política. Son, en principio, las únicas fuerzas sociales vivas en un país convulso por la desesperanza y el hartazgo, ante la opresión instituida y hasta institucionalizada, de los poderes económicos, ideológicos y políticos de una nación a merced de la incertidumbre social. Los medios, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, se coluden con estas fuerzas que asuelan a México. Los estudiantes y sus familias son gente común, no son transportadores de un orden superior desestabilizador y anárquico, como pretenden hacer ver los medios empoderados, y afianzados en su afán protagónico y participe de la política, que, finalmente, se subordina al poder financiero y político de los dominantes. Es oportuno entonces hacer un llamado a esas corrientes informativas para que pongan límites a sus innumerables columnas impregnadas de intereses poco claros. Es un momento crucial, no sólo para este país latinoamericano, sino para la comunidad internacional de naciones. En sus manos se haya el trabajo de investigar, de aproximarse a los hechos de forma imparcial y sobre todo proclive a la estabilidad y viabilidad de un mundo cada día más enrarecido por la violencia y el culto a la muerte. El incendio puede extenderse hasta los confines del orbe, más vale que quienes comunican lo estimen y ponderen de esa forma.

jueves, 6 de noviembre de 2014

México en llamas

Hace mucho tiempo México vive la vorágine del terror; por negligencia, por incapacidad, por el dolo, hasta la perversidad, que fluye desde su clase gobernante, de sus fuerzas armadas y de la gente vinculada a toda forma de poder de facto u otro ejercido desde las instituciones, o incluso por una clase de adinerados que explotan la facilidad con la que pueden pasar por alto la ley, para ensanchar sus capitales y dominios. La crisis no es producto exclusivo de gobiernos fallidos socavados por la corrupción, o de los llamados delincuentes, sino además de quienes se supone están para proteger a la sociedad de esos delincuentes y, también de aquellos quienes juegan el doble rol de ciudadanos que aparentan tener una forma honesta de vivir, a la vez que son los actores invisibles de las tramas más atroces que flagelan a la sociedad; los llamados criminales de cuello blanco, de los cuales no se habla casi nunca. Las matanzas sumarias fueron en aumento a partir de que Felipe Calderón, siempre felicitado y respaldado por sus pares estadounidenses y aliados, buscó legitimidad para ocupar el cargo de presidente, el cual obtuvo en forma fraudulenta gracias a un robo (que permaneció impune) de la elección federal efectuada en 2006. (Existen investigaciones sólidas que respaldan esta percepción que mantuvo por años una buena parte del electorado que acudió a las urnas). Acto seguido, emprendió una obsesiva persecución de supuestos o reales delincuentes lo cual hizo con gran acompañamiento de los medios de comunicación. Los crímenes masivos tienen ahora al país la más vergonzante y triste opinión mundial que se haya conocido desde las cruentas batallas de la Revolución de 1910. Ni el violento 2 de octubre de 1968 se asemeja a lo que es actualmente este suelo dolido por sus muertos y desaparecidos. Ya no tan sólo se siembra maíz en el campo, sino cadáveres. La palabra México se asocia en el imaginario con los conceptos más oscuros que puede tener la realidad humana: muerte, miedo de ser víctima, inseguridad compartida por millones de ciudadanos. Se han perdido, tal vez para siempre, más de cuarenta jóvenes, estudiantes de origen campesino cuya desaparición y sacrificio cometido con toda la saña posible, muestra las entrañas de un país socialmente desintegrado, políticamente dividido y además corroído por la violencia que se ha instalado en la mayor parte del territorio. La justicia y la ley en México, son abstracciones de los discursos que pronuncian gobernantes incapaces de ofrecer soluciones. . Solamente en el sexenio en que gobernó Salinas de Gortari fueron denunciadas las desapariciones de alrededor de trescientos militantes del PRD, entonces la fuerza política opositora más contundente y por tanto significativa para un posible cambio, que finalmente tampoco tuvo lugar por la tramposa "caída del sistema" que impidió una revisión del resultado electoral (junio de 1987) que le arrebató el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas. En ese mismo lapso suceden los asesinatos del líder del PRI, Francisco Ruiz Masieu (en la Ciudad de México); del candidato electo por ese mismo partido, Luis Donaldo Colosio (Lomas Taurinas, Tijuana) y del Cardenal Juan Jesus Posadas Ocampo; este último en un operativo llevado a cabo en el aeropuerto de Guadalajara, por sicarios y elementos de fuerzas policiales que aparentemente se coordinaron para simular un enfrentamiento entre bandas del crimen organizado. Finalmente los autores de la balacera que costó la vida al prelado, junto con su chofer y alrededor de seis personas que tuvieron la desgracia de estar en dicho lugar en esos fatídicos minutos, viajaron tranquilamente en un vuelo comercial que aterrizó en la ciudad de Tijuana, más de dos horas después, sin que nadie se atreviera a molestarlos. Sin embargo, tampoco se puede hablar de partidos que se rijan por principios estatutarios, sino que éstos, en una inercia letal, se mueven en todo caso por intereses grupales e individuales opuestos a la lógica de un desarrollo de país que procura el bienestar de los ciudadanos y el mejoramiento del tejido social a base de una justa reorganización de sus instituciones. Los mexicanos, en su inmensa mayoría, están amenazados por una suerte de poder de facto, impuesto por grupos que operan en todos los circuitos del ámbito gubernamental y del empresariado, igualmente vinculado a hechos que han alterado el orden jurídico y/o violentado en diferente forma el Estado de Derecho. En esta lista caben lo mismo medios de comunicación, como Televisa, (Empresa involucrada en un escándalo del cual ya no se habló más, cuando al ser detenida hace un par de años en Honduras una caravana de vehículos con el logotipo de esta empresa, se les encontró la suma de nueve millones de dólares) que otros giros como casinos, burdeles, bancos desarrollos inmobiliarios, operados desde las esferas de las mafias nacionales y mundiales. La descomposición social e institucional del país es mayúscula, además se agrava en la medida que no aparece por ninguna parte la razón respaldada en instituciones que se rijan por la acción de líderes que no incurran en ilícitos o abusos de autoridad o uso irracional de la fuerza. Nada parece cambiar esta dinámica que condena a los mexicanos a estar todos los días rozando con el riesgo de perder bienes, libertades y derechos, quizá hasta la propia vida. México arde como una llanura consumida por el fuego que han provocado sus propios gobiernos, incapaces de proteger al Estado y a la población. Se mantiene en vilo la seguridad, el orden, la justicia. Como la metáfora de un llano en llamas, tal cual describió Juan Rulfo acerca de una zona en plena canícula. Se trata entonces del ardor de la sociedad atemorizada, indignada y extraviada en un contexto de locura sangrienta, desatada por el poder. Por su parte, las armas con las que se muere la gente en México son, en su inmensa mayoría, provenientes de Estados Unidos, tanto legal como ilegalmente. De esta forma han alimentado los vecinos del norte un negocio envilecido por la impunidad con que operan los comerciantes de toda clase de armamento, desde militares retirados, hasta los conocidos rangers, aquellos asesinos que se ceban en los cuerpos cansados y débiles de los inmigrantes cuya situación de violencia y pobreza les empuja para cruzar la frontera. El México mafioso de ahora está fuertemente asido del diabólico sistema que permite el comercio y la circulación de armas, como una franquicia de la muerte. En ello se sostienen los carteles y demás organizaciones de diferente tamaño y modo de actuar. El tráfico de droga no es ya el tema principal de estas páginas negras, sino la condena a muerte que dictan los que gozan de poder público, apoyados por los criminales provenientes de una multiplicidad de grupos o células, cuyo único fin es agredir y matar sin escrúpulos, con la mayor crueldad posible, con tal de dominar el territorio política y económicamente. El México bárbaro evoluciono al México desquiciado. El México solidario con los países, devino en un México en llamas.

jueves, 1 de mayo de 2014

Entre la sal y la informacion

Seguramente el comercio de la sal fue uno de los primeros intercambios de recursos naturales que hubo en la historia del hombre. Este mineral fue esencial para las formas de vida que practicaron los individuos en casi todas las agrupaciones del género humano que entonces -hace miles de años en la prehistoria- poblaban el planeta. "Vosotros sois la sal de la Tierra, reza El Génesis", en alusión a la gente. Con esta frase se resume la importancia que tuvo el asombroso cristal para la vida, del cual también se deriva el término salario, en referencia a un pago. El salario en la antigüedad consistía literalmente en una porción de sal. Con el tiempo otros productos se volvieron esenciales y altamente codiciados por pueblos enteros o reinos. Entonces se expandió el comercio primitivo. La supervivencia y también la extinción de la especie están fuertemente vinculadas a comprar o vender algo. Desde la comida, el techo o el vestido, hasta artículos suntuosos; todo se ha vendido siempre como una mercancía, un servicio o alguna actividad, de acuerdo a una ley bastante conocida que se llama oferta y demanda. Aquello que más se consume tiende a escasear y por tanto a subir su precio, como sucede con los alimentos o los recursos no renovables. Aunque también se tienen valores subjetivos, como el valor que se les da a las gemas, a las obras de arte, a las antigüedades, a las marcas famosas o al propio cuerpo. Esta compraventa o mercado se llevó a cabo durante mucho tiempo a base de intercambio o trueque, hasta la invención y circulación del dinero en sus múltiples variantes, lo cual sucedió en el inicio de la civilización. El desarrollo de los pueblos, que a la postre se volverían reinos y más tarde naciones, conllevó igualmente una evolución sumamente sofisticada en formas y usos para que funcionara el mercado y la propiedad privada de las mercancías que lo conforman, al mismo tiempo que se generó una dependencia total de este sistema de acaparamiento, almacenamiento e intercambios de todo lo básico para vivir y de aquello otro considerado simplemente necesario. La posesión y el flujo abarca desde lo más indispensable, hasta un número creciente de objetos, ideas o actividades que se compran y se venden en todas las regiones habitadas en el mundo. Generalmente los mercados se abrieron por medio de la guerra. Hubo por tanto guerras de conquista impulsadas por un afán de explotación para el comercio de recursos, principalmente el oro y hasta la gente, que en forma esclavizada igualmente fue vendida en las colonias cuya población ha vivido históricamente subordinada al poder central o imperial, junto con las élites que lo sostienen. En esta inercia cultural se basó por milenios la existencia, por lo que unos pudieron sobrevivir más y mejor que otros, de acuerdo a un orden natural de diferencias y conflictos; es decir, una lucha constante de opuestos, generalmente en desventaja entre sí. Hoy observamos que la dinámica que impusieron hace miles de años los mercaderes se mantiene vigente, de ahí nació el capitalismo y el mal o el buen funcionamiento de todas las sociedades se basa en el capital. Mentes agudas como la que poseyó Carlos Marx captaron esta dinámica y la explicaron en forma por demás brillante, tal es el caso de El Capital, escrito por este autor que fue a su vez inspirador de grandes movimientos sociales. La fuerza del capital ha hecho sucumbir todos los intentos que se han llevado a cabo para salir de este campo de gravitación social, que no se sabe a ciencia cuándo comenzó y hasta donde nos va a llevar o en qué terminará. Los ejemplos más notables en la época contemporánea que sirven para entender que sí han habido esfuerzos notables para emancipar a los pueblos de las cadenas del capitalismo, ahora más salvaje que nunca, son las revoluciones socialistas del Siglo Veinte, principalmente la soviética, la China y la Cubana. De éstas solamente sobreviven los procesos de China y Cuba. La URSS se disolvió hace ya más de dos décadas porque no pudo resistir el embate del capital. China opera en forma eminentemente capitalista, con un sistema centralizado y controlado desde la estructura del gobierno que se autodefine como socialista. En cambio Cuba funciona con un sistema socialista, sin apartarse de esferas capitalistas que manejan países con los que mantiene relaciones comerciales. Además la circulación del dinero en manos de los habitantes de la isla es cada día mayor. Esto como consecuencia de algunas actividades que pueden ser definidas como un comercio para y entre ciudadanos y otro más para turistas. El capital toca a las puertas del sistema con una energía tal que pone a pensar a la dirigencia en la fiabilidad y solidez del gobierno aún dirigido por los Castro. En el caso de Venezuela, la crisis que le surgió a Maduro, tiene que ver con tanto capital libre que igualmente opera con la lógica del mayor incremento y beneficio posible para los dueños, sin importar nada más. Las élites venezolanas de alguna manera son aliadas del gran capital mundial, principalmente el de los industriales y comerciantes europeos que venden sus excedentes en los mercados latinoamericanos, al tiempo que extraen recursos naturales por medio de contratos ventajosos, con lo que sacan el máximo provecho en forma desproporcionada con el rédito que pagan por sus concesiones. Estas corporaciones y sus apoyos estarán siempre en oposición a toda política o gobierno que emprenda acciones que tiendan a beneficiar a la gente, por medio de subsidios u otras formas de asistencialismo: son engranajes de las estructuras capitalistas en sus expresiones más definidas. Nada debe de proveerse gratuitamente a la población o se debilita la economía, pareciera ser la consigna de los sectores que impulsan el capitalismo por medio del mercado o el mercado por medio del capitalismo. El deterioro y burocratizacion de las instituciones fincadas para dar asistencia a los ciudadanos, son una de las consecuencias de estas políticas. El abandono es coordinado desde las altas esferas del mundo financiero a través del Consejo de Washington que es su aval. El capitalismo en su manifestación salvaje de neoliberalismo, ha socavado la estabilidad y el rumbo de países enteros, pulverizando sus economías y enriqueciendo a los dueños del capital. Por más que se hable de crisis del capitalismo, este sistema que es motor del desarrollo al tiempo que también representa la matriz de la descomposición social del planeta, se fortalece en la medida en que aumentan los sistemas de seguridad supuestamente diseñados para mantener la paz y el orden mundial. Las estrategias son dirigidas exclusivamente para prolongar indefinidamente la hegemonía de los que explotan, acumulan y controlan la riqueza global, además de los flujos por donde circula la información que representa hoy una de las mercancías más rentables debido a los dividendos y el poder que significa su acceso y control. La humanidad continúa sometida a la trabazón del comercio y el capital, de tal suerte que indefinidamente habrá conflictos, rupturas y guerra. En tanto que no se procuren nuevas formas de socializar los insumos necesarios para coexistir en un mundo que amanece cada día más complejo e intrincado, tanto en sus relaciones e invenciones como en las relaciones interpersonales, estaremos inmersos en un desorden que tiende al caos y la devastación de los hábitats. La dinámica de abrir mercados y la manera como se controlan ahora los flujos informativos es idéntica a la de los albores del comercio. No ha llegado el día en que la sal y el conocimiento sean realmente algo al alcance de todos, por medio de algún orden social que lo garantice, sin tener que comprar o vender nada, sino a través de una organización colectiva capaz de satisfacer la imaginación y el cuerpo de la gente para que viva en óptimas condiciones. Que se logren formas de vida humana dignas, solidarias y altamente creativas. Estos ideales que persiguieron las revoluciones socialistas en alguna medida sucumben al impulso de ponerle precio a las cosas, a la codicia de acapararlas y especular con ellas. Los sistemas socialistas decaen por ese afán de unos de tener más privilegios que otros. Por más baños de pureza que se den los dirigentes, la mayoría viven igual o mejor que los príncipes o acaudalados de los países capitalistas, en tanto que gozan de acceso a los objetos que nutren el mercado y mantienen con vida al modelo neoliberal de la economía. Esto sucede en forma paralela a lo que afronta la población que vive privada de crear un patrimonio que le permita tener un estatus equiparable al de los ciudadanos de las clases medias del mundo. Para qué llegue un cambio real en la forma de estar sobre la Tierra, es precisó una nueva educación de las generaciones , al margen de los valores materiales impuestos por los dogmas primitivos y cultivados a través de miles de años por ingeniosos que supieron darle ese carácter al género humano: una especie que sobrevive a base de competir a muerte por los bienes, en lugar de alejar la muerte compartiendo los bienes y el trabajo para obtenerlos.