Consulado de los Estados Unidos
Oficina de Asuntos Públicos
Por considerar que esta información sea de interés, le enviamos la Carta del Presidente de los Estados Unidos sobre Estrategia de Seguridad Nacional
LA CASA BLANCA
Washington
"Una y otra vez en la historia de nuestra nación, los estadounidenses se han puesto de pie para enfrentar, y dar forma, a los momentos de transición. Este debe ser uno de esos momentos. Vivimos en un momento de cambios radicales. El éxito de las naciones libres, los mercados abiertos y el progreso social de las recientes décadas ha acelerado la globalización en una escala sin precedentes. Esto ha abierto las puertas de la oportunidad en todo el mundo, ha ampliado la democracia a cientos de millones de personas y ha hecho posible la paz entre las principales potencias. Sin embargo la globalización también ha intensificado los peligros que enfrontamos, desde el terrorismo internacional y la propagación de tecnologías mortíferas, a los desórdenes económicos y el cambio climático".
Señor Obama:
Ya que por alguna razón me ha sido enviada esta carta que escribió, me permito dar respuesta a lo que usted nos expresa.
No se en qué se basa para hablar del “éxito de las naciones libres, los mercados abiertos y el progreso social de las recientes décadas”. Seguramente usted es una persona con acceso privilegiado a todo tipo de información y ha de estar enterado de las crisis que afectan a países que inclusive suelen mantener buenos estándares de PIB, u otros indicadores. El suyo es uno de ellos y vaya que enfrenta uno de los peores momentos por los que ha atravesado su economía cuando menos en los últimos veintisiete años.
La agencia informativa Reuters publicó el jueves 27 de mayo un informe de gobierno, concretamente del Departamento de Comercio, que da a conocer que el PIB del primer trimestre de EU fue revisado a la baja al 3%. La economía de Estados creció a un ritmo más lento de lo estimado anteriormente en el primer trimestre del año, debido a que la inversión en empresas se redujo, mientras que los gobiernos locales y regionales contrajeron su gasto en un 3.9 por ciento, la mayor caída desde el segundo trimestre de 1981.Los mercados abiertos no han sido en absoluto saludables para nuestras economías sino todo lo contrario, las consecuencias de esta práctica asimétrica son devastadoras en la medida en que exterminaron cientos de miles de pequeñas empresas, muchas de las cuales eran talleres familiares que permitían a la gente vivir dignamente con el producto de su trabajo. Sus “exitosos mercados abiertos”, solamente han enriquecido más a los enormes monopolos que pueden extraer materias primas a bajo costo, explotar la mano de obra con salarios infames, y saltarse las leyes de las naciones que son presionadas para que les den toda clase de facilidades y garantías, inclusive exenciones de impuestos y pago por servicios.
¿Qué es lo que usted entiende por “naciones libres? Supongo que no tenemos el mismo significado sobre libertad, señor Obama. Para mi una nación libre es aquella que prima el bienestar de la mayoría de su pueblo al imponer condiciones a las trasnacionales que buscan llevarse todas las ganancias. Nación libre es la que no permite que sus ciudadanos sean explotados, ni sus recursos sean expoliados por los poderosos: Los recursos se reparten equitativamente entre todos. La riqueza regresa a la gente con bienes y servicios, con una verdadera política social, en lugar de armar un ejército y amenazar con él a los propios ciudadanos y al resto de la humanidad. Para usted evidentemente una nación libre es la que libremente deja que los ricos, de cualquier nacionalidad, se aprovechen de sus recursos humanos y materiales. En esto difiero radicalmente de lo que piensa usted.
"Durante casi una década nuestra nación ha estado en guerra con una red de largo alcance, de violencia y odio. Incluso cuando terminamos una guerra en Iraq, nuestros militares han sido llamados a renovar nuestro enfoque en Afganistán, como parte del compromiso de trastornar, desmantelar y derrotar a al Qaida y sus afiliados. Esto es parte de un esfuerzo amplio, multinacional, que es correcto y justo, y nosotros seremos constantes en nuestro compromiso con la seguridad de nuestro pueblo, nuestros aliados y nuestros asociados. Es más, al enfrentar múltiples amenazas, de naciones, actores no estatales y estados fallidos, mantendremos la superioridad militar que ha asegurado a nuestro país, y ha apoyado la seguridad mundial, durante décadas".
La fuerza bruta, la violencia, históricamente ha demostrado que solamente provoca más daños, sufrimiento y destrucción, señor, no me venga con que por la seguridad de su país estén dispuestos a exterminar más gente inocente, porque esa clase de gente es la que más se muere. No se preocupe por el desafío de otros pueblos, déjenos en paz. Estas expresiones se escuchan como amenazas de que intervendrán sus ejércitos cada vez que decidamos ser libres de todo lo que tenga relación con aquellas políticas estadounidenses que busquen sometimiento y control hacia nuestros Estados y sociedades. La invasiones, las intervenciones bélicas, nunca serán ni correctas ni justas, no pretenda dar otro matiz a lo que es claro. Déjese de términos estigmatizantes como “actores no estatales y estados fallidos”. Esa es una vulgar farsa para justificar sus crímenes. Para nada la superioridad militar de Estados Unidos a coadyuvado a la seguridad mundial, al contrario, ninguna nación durante los últimos cien años ha sufrido a un enemigo más temible del que ha sido su nación. Ni siquiera el Estado alemán de la Segunda Guerra Mundial, hizo padecer tanto a la gente como lo han hecho las fuerzas militares de Estados Unidos: Alemania, Japón, Corea, Viet Nam, Panamá, Irak, Afganistán. Si no fuera por el escudo de la Unión Soviética y la ejemplar defensa de los cubanos, esta nación latinoamericana hubiese sido arrasada por ustedes. Sin embargo, lograron buenos golpes en el continente con la “ayuda” que dieron a las contrarrevoluciones en El Salvador, Nicaragua, o Guatemala. Fueron ávidos copartícipes de las dictaduras y golpes de Estado en Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Argentina y en su última correría en Honduras, donde sus temibles Halcones derrocaron un gobierno pacífico y democrático.
Seguramente mantienen a Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia en la mira electrónica de sus misiles. Porque simplemente no comparten sus ideas e interés, de usted y de los que son como usted.
Esa frase en su carta: “a medida que combatimos las guerras que tenemos al frente”, aparece con el verbo equivocado, debiera ser “provocamos”.
El liderazgo al que aspiran, señor presidente, me parece que tendrá que solicitarlo con mejores modales a la nación china. Dudo mucho que esta nación permita que le ocurra lo que a otras a las cuales han sometido a mansalva. Ahí si topan con una gran muralla, más qué física y logística; intelectual, moral, cultural y decididamente nacionalista.
Nosotros nos entendemos perfectamente con ellos, pese a las barreras geográficas y lingüísticas. Mire, diga a sus múltiples asesores y agentes diseminados por todas partes, que se asomen a los escaparates de las tiendas, a los negocios, donde sea, para que le informen de que China está aquí, en cada lugar, en cada comercio. De seguro usted lo sabe a través de otras fuentes, como lo son las bolsas accionarias o de valores que operan internacionalmente, así como los análisis sobre reservas económicas ¿Quién tiene ahora el verdadero poderío, industrial, tecnológico, comercial y puede ser que hasta militar, señor Obama? Imagine todo el Oriente unido. No, mejor ni se lo imagine porque el sueño americano se le va a esconder debajo de la cama.
"Sin embargo, a medida que combatimos las guerras que tenemos al frente, debemos mirar al horizonte más allá de ellas, un mundo en que Estados Unidos sea más fuerte, más seguro y capaz de superar nuestros desafíos, a la vez atienda las aspiraciones de los pueblos de todo el mundo. Para llegar a eso debemos seguir una estrategia de renovación nacional y liderazgo mundial, una estrategia que reconstruya los fundamentos de la fuerza y la influencia estadounidenses".
Dudo mucho que a estas alturas pudiesen reconstruir tales fundamentos, tal fundamentalismo. Hoy el mundo es distinto y varias naciones se convirtieron en potencias. La India, China, Japón, Brasil, Rusia y otras que siguen aumentando su influencia económica y capacidad técnica.
"Nuestra estrategia comienza con el reconocimiento de que nuestra fuerza e influencia en el exterior comienza con las (sic) pasos que demos en nuestro país. Ahora debemos hacer crecer nuestro (sic) economía y reducir nuestro déficit. Debemos educar a nuestros niños para competir en una era en la que el conocimiento es el capital, y el mercado es mundial".
Pobres chicos si se pretende seguirlos domesticando, alienando de esa manera tan inhumana y perversa, por eso precisamente han logrado estos niveles de terror y degradación de valores. Justamente la fórmula para lograr la máxima infelicidad de los sujetos.
"Debemos desarrollar energía limpia que pueda impulsar nuevas industrias, desatarnos del petróleo extranjero y preservar nuestro planeta. Debemos seguir en el camino de la ciencia y la investigación que favorezca los descubrimientos y revele las maravillas que aún no podemos ver hoy, como lo fueron hace un siglo la superficie lunar y el micro procesador. Sencillamente, debemos considerar la innovación estadounidense como el fundamento del poderío estadounidense".
¿Y, de qué sirvió ver la superficie lunar, más allá de inspirar películas de Hollywood? Y dale con el “poderío estadounidense”. No salen de su nube.
Los microprocesadores se debieron un grupo interdisciplinar y a la vez internacional de investigadores.
"Debemos construir e integrar también capacidades que avancen nuestros intereses y los intereses que compartimos con otros países y pueblos. Nuestras fuerzas armadas siempre serán la piedra fundamental de nuestra seguridad, pero eso debe complementarse. Nuestra seguridad depende también de diplomáticos puedan actuar en todo rincón del mundo, desde las grandes capitales a los lugares más peligrosos; de expertos en desarrollo que puedan fortalecer la gobernabilidad y apoyar la dignidad humana; y de la inteligencia y aplicación de la ley que puedan revelar los complots, reforzar los sistemas judiciales y trabajar sin obstáculos con otros países".
Nada bueno les puede esperar a ellos y a los demás con la religión de las armas y los espías de complots. Entiéndase complot por toda iniciativa de estar en contra o simplemente abstenerse de practicar la filosofía yanqui. Perfectamente definida en estas líneas que escribió quien es hoy el presidente de ese país.
"Las cargas de un siglo joven no pueden caer solamente sobre los hombros estadounidenses, indudablemente, nuestros adversarios quisieran ver que se afloje nuestro poderío al extender en gran medida nuestras fuerzas. En el pasado hemos tenido la visión de proceder con criterio y evitar actuar solos. Fuimos parte de la coalición más poderosa en tiempos de guerra en la historia humana, durante la Segunda Guerra Mundial, y logramos una comunidad de naciones e instituciones libres para resistir la Guerra Fría. Tenemos visión clara del desafío de movilizar la acción colectiva, y de las debilidades de nuestro sistema internacional. Pero Estados Unidos no ha tenido éxito sobrepasando las corrientes de la cooperación internacional. Hemos tenido éxito al orientar esas corrientes en dirección de la libertad y la justicia, para que las naciones prosperen, al cumplir con sus responsabilidades y enfrenten las consecuencias si no lo hacen".
Claro, ningún enemigo por potente que sea, puede llevar a cabo una operación militar o golpe político si no cuenta con el apoyo directo de los que conocen bien el terreno. Desde César y Atila hasta Cortés y Pizarro, así se plasmó la historia.
Sin el entreguismo de los gobernantes, la venia de los dirigentes, la complicidad de instituciones como el clero o las agrupaciones de empresarios, todo esto que se conoce como “ultraderecha”, jamás hubiese sido posible el control de la economía y del imaginario social, por parte de potencias extranjeras o mafias locales. Las dictaduras, los golpes de Estado, las persecuciones, desapariciones, represiones, etcétera, no hubieran tenido lugar si no es porque estas “corrientes” que menciona Obama, se dejaron orientar en dirección de la libertad y la justicia. El problema es que éstas románticas metas se escondieron tan bien que a la fecha no se les encuentra por ninguna parte.
"Para hacer esto, seremos firmes en el fortalecimiento de aquellas viejas alianzas que nos han servido bien, al tiempo que las modernizamos para acometer los desafíos del nuevo siglo. A medida que la influencia se extiende a más países y capitales, construiremos nuevas y más profundas asociaciones en todas las regiones y fortaleceremos las normas e instituciones internacionales. Esta participación no es un fin en sí misma. El orden internacional que buscamos es aquél que pueda resolver los desafíos de nuestros tiempos: contrarrestar el extremismo violento y la insurgencia; detener la diseminación de armas nucleares y asegurar materiales nucleares; combatir el cambio climático y sostener el crecimiento mundial; ayudar a los países a alimentarse a sí mismos y a cuidar de sus enfermos; resolver y prevenir el conflicto; al tiempo que también se sanan las heridas".
Esto suena a grito de angustia de la bestia herida. La caída del monstruo puede resultar muy peligrosa. Anuncia que entre sus garras se llevará todo lo que alcance. Les llama “viejas alianzas” porque evidentemente ya crecieron y se pueden ir con otro aliado que ofrezca mejores perspectivas.
Hemos de tener cuidado con esos términos que confunden la defensa de la soberanía y los derechos con “extremismos violentos”. Se trasluce el interés por yacimientos de minerales que pudieran considerarse para uso nuclear. “asegurar materiales nucleares”.
"En todo lo que hacemos, defenderemos y haremos avanzar los derechos básicos sobre los que fundó nuestro país, y que pueblos de toda raza y región han adoptado. Fomentamos estos valores al vivirlos, inclusive nuestro compromiso con el imperio de la ley. Fortaleceremos las normas internacionales que protegen estos derechos, y crearemos el espacio y el apoyo para aquellos que se resisten a la represión.
Señor Obama, estas son sus palabras textuales, por primera vez en su discurso lo noto sincero. Aquí, en esta frase, subyace nítido el pensamiento represivo que caracteriza a su nación. Dotarán de garrotes para apalear a quienes se resisten a ser reprimidos por exponer sus derechos, por clamar por sus libertades, tal cual ha sucedido y sucede en las naciones que se forjan una verdadera libertad y autonomía".
"Nuestro compromiso con la dignidad humana incluye el apoyo al desarrollo, que es la razón por la que luchamos contra la pobreza y la corrupción. Rechazamos la noción de que una seguridad y prosperidad duraderas se pueden lograr al alejarse de los derechos universales: la democracia no representa meramente a nuestros mejores ángeles, sino que se opone a la agresión y la injusticia, y nuestro apoyo a los derechos universales es fundamental para el liderazgo estadounidense y fuente de nuestra fortaleza en el mundo".
Ese liderazgo los vuelve locos. Seguramente sienten la presión interna de casi trescientos millones de individuos que son la población estadounidense y desean mantener sus estándares de vida a cualquier costo en sangre y dinero".
"Como un país compuesto por gentes de todas las razas, regiones, credos y culturas, Estados Unidos continuará fomentando la paz entre gentes diferentes y creemos que la democracia y el facultar al individuo no tienen que producirse a expensas de las identidades que uno valore. Desde luego, ningún país debería estar en mejor posición para liderar en la era de la globalización que Estados Unidos, el país que ayudó a crear la misma, cuyas instituciones están diseñadas para preparar a los individuos para tener éxito en un mundo competitivo, y cuyo pueblo puede encontrar sus raíces en todos los países de la faz de la Tierra".
Esto se escucha tan ridículo y torpe que mejor ni gasto el tiempo en contestarlo. El tiempo y los lectores de esta estupidez le darán la interpretación correcta. Palabras huecas y delirantes que asoman la trama burdamente. La fiera se tambalea, sin dientes, enferma y con daño cerebral.
"Como ciudadano, senador y presidente, siempre he creído que el activo más valioso de Estados Unidos es su pueblo – desde la fascinación que sentí cuando niño al ver una cápsula espacial dispararse en el Pacifico, pasando por la fuerza que obtuve de los trabajadores que reconstruían sus vidas en Illinois, hasta el respeto que siento por las generaciones de Estadounidenses que han servido a nuestro país y sirven hoy día. Esta es la razón por la que también creo que debemos impulsar incluso mayores conexiones entre estadounidenses y gentes de todo el mundo. Nuestra seguridad a largo plazo se producirá no por nuestra capacidad de amedrentar a otros pueblos sino por nuestra capacidad de hablarles a sus esperanzas. Y esa tarea se hará mejor mediante el poder de la decencia y la dignidad del pueblo estadounidense, de nuestras tropas y diplomáticos, pero también de nuestro sector privado, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos, Todos tenemos una función que desempeñar".
Yo paso, no me conecto por nada con esta raza, aunque sea multicolor o variopinta. Que me dejen mis esperanzas en paz. Con la dignidad de sus tropas y diplomáticos no tengo absolutamente nada en común. Tampoco con su ambicioso y usurero sector privado. Demasiado daño han hecho como para pedir que los compren, vaya cinismo.
Si este presidente se puso chocho con ver cuetes en la televisión y las películas de guerra donde sus compatriotas mataban a la gente como conejos, allá él.
"Desde el nacimiento de nuestra libertad, Estados Unidos ha tenido fe en el futuro –la convicción de que a donde vamos es mejor de donde hemos estado, aunque la senda a seguir sea incierta. Para cumplir esta promesa, generaciones de estadounidenses han construido sobre los cimientos que pusieron nuestros fundadores: encontrando oportunidades, luchando contra la injusticia y forjando una Unión más perfecta. Hemos creado también redes de comercio, apoyado la arquitectura internacional de leyes e instituciones, y derramado sangre estadounidense en tierras extranjeras, no para crear un imperio, sino que para dar forma a un mundo en el que más individuos y países puedan determinar su propio destino y vivir con la paz y dignidad que se merecen".
Sobre todo derramando sangre, aunque también sobornando.
"En 2010, Estados Unidos sufre guerras y se inspira en el servicio de las mujeres y los hombres que luchan en ellas. Nos castiga una crisis económica devastadora y estamos decididos a ver que su legado sean nuevos cimientos para la prosperidad; y nos ceñimos por un credo que nos ha guiado en el país y ha servido de ejemplo para el mundo. La grandeza de Estados Unidos no es algo que esté asegurado; el lugar de cada generación en la historia es una pregunta sin respuesta. Sin embargo, aunque nos prueben los nuevos desafíos, la cuestión de nuestro futuro nadie la va a responder por nosotros, la responderemos nosotros. Y en un nuevo siglo cuya trayectoria es incierta, Estados Unidos está listo para ser el líder una vez más".
¿No que no había una severa crisis? Presidente contradictorio, discurso contradictorio, país contradictorio…
Que sus profecías no se cumplan y su boca se vuelva chicharrón.
Barack Obama.
NNNN
Before printing think about the Environment.-Antes de imprimir, piense en el Medio Ambiente.
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sábado, 29 de mayo de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
Los antipopulares ¿nuevos dueños del mundo?
Nunca como ahora los que detentan el poder lo habían tenido de manera tan rotunda. La gente común que conforma y representa lo popular, los pobres, los aislados étnicamente, las clases medias, son más débiles que en tiempos pretéritos. Ya no les pertenece casi nada, ni siquiera la política porque están cada vez más fragmentados, constantemente acechados por el “exterior constitutivo”.
La unidad del nosotros es permitida por el exterior constitutivo, es decir, un determinado exterior que no lo es en el sentido estricto del término, porque de alguna manera es parte de la identidad que ayuda a conformarla pero al mismo tiempo le impone un límite. Amenaza y confirma, contribuye a configurarla a esa identidad pero simultáneamente la acecha. Gabriel Carrizo (2009)
Las elites que controlan los flujos materiales y económicos, han puesto en jaque a los demás. Los nuevos administradores han sumado entre sus activos la propiedad industrial, entre otras áreas de productividad que fueran de los estados que las administraban y que, pese a las incertidumbres o deficiencias, éstas operaban, generaban rendimiento que se traducía en utilidad común. Con todos los inconvenientes que siempre mostraron, constituían una base social que en distintas formas era fructífera, mucho mejor, desde la perspectiva del pueblo, entendido como la parte excluida de la planificación institucional.
Una frontera de exclusión divide a la sociedad en dos campos. El “pueblo” en ese caso, es algo menos que la totalidad de los miembros de la comunidad: es un componente parcial que aspira, sin embargo, a ser concebido como la única totalidad legítima. (...) El pueblo puede ser concebido como populus -el cuerpo de todos los ciudadanos o como plebs -los menos privilegiados-. (...) A fin de concebir al “pueblo” del populismo necesitamos algo más: necesitamos una plebs que reclame ser el único populus legítimo – es decir, una parcialidad que quiera funcionar como la totalidad de la comunidad- (Laclau, 2005 a: 108)
Haber conservado lo que se privatizó en el estatus de bienes nacionales, sin duda fuera un resultado más positivo en términos de democracia, que lo ofrecido por las privatizaciones, desmontajes o demoliciones: el aceleramiento de la desigualdad en aras de abrir el campo de los negocios a grupos e individuos constituidos como beneficiarios directos y desproporcionados del proceso. Baste mencionar como ejemplo una de ellas: los ferrocarriles, ahora desaparecidos como medio de transporte colectivo y en algunas regiones incluso como sistema de carga.
Los neo administradores son dueños de ejércitos, de grandes extensiones de tierra, minas, medios de comunicación, hospitales, universidades y todo lo que humanamente es necesario para continuar existiendo. Lo único que dejan y no siempre, según la conveniencia en términos económicos, son algunas bibliotecas, los museos, las plazas con sus monumentos, parques y lugares de recreación, que son cada vez más acotados.
Se trata de un cambio cultural ejercido a base de mostrar y aplicar el músculo. Toda la fuerza de los particulares, los propietarios y dueños, según su manera de entender y defender las propiedades, ha entrado en juego para dar en este escenario de inicio del siglo XXI, el gran golpe a lo que era o se creía como beneficio común. ¿Qué significa ahora este concepto, más allá de la posesión de unos cuantos bienes y libertades relativas? ¿Qué es ahora lo comunitario? ¿Acaso solamente los endeudamientos que ponen a cuestas sobre los comunes los gobiernos que los llevan a cabo? Maristella Svampa ha nombrado a este escenario como “gran asimetría de fuerzas”, proceso visible “por un lado, en la fragmentación y la pérdida de poder de los sectores populares y amplias franjas de las clases medias y, por otro lado, en la concentración política y económica en las elites de poder internacionalizado” (Svampa, 2006: 142).
Será un proceso largo y doloroso para las poblaciones desposeídas y fragmentadas la recuperación de lo perdido, máxime si en sus propias filas abundan líderes del momento que los dividen aún más.
Tantas veces acusada la izquierda de estar fragmentada, no atina a engrosar un cauce común que haga frente a los que aceleradamente se adueñan del espacio y de la materia, en desmedro de lo que es indispensable a otros, como el agua o los campos para producir alimentos. Algunos opinan que esto se debe a la tendencia en la que cada grupo o movimiento civil atiende solamente a sus límites o cotos de poder, sus bordes periféricos que encierran su propio interés. Falta una visión de coincidencia y aglutinamiento como factor de cohesión e impacto.
Las diferencias entre los qué más ganan dinero y los que menos acceso tienen a éste, pueden llegar a proporciones entre cien y uno, como sucede en México, inclusive mucho más.
Es claro también que el sistema o modelo económico colapsa en sus redes o circuitos, no opera más el orden especulativo de la acumulación, del mercadeo. O se vuelve a lo social, se regenera lo distributivo, comenzando por los monopolios, o ya no habrá más formas de estabilidad.
Durante milenios, prácticamente toda la historia, el desarrollo tuvo que pasar por el Estado bélico, la guerra como agente acelerador del cambio. No hay nación desarrollada o próspera que no haya sido beneficiaria de la economía de guerra de forma directa o indirecta. De ahí que nunca se suspendiera la guerra y todo lo que se hace para la guerra. Sin embargo, hemos llegado a una etapa donde ya no es tan factible hacerla entre naciones, quizá por esta razón se ha optado por modalidades internas de luchas dentro de los límites de un Estado. Un ataque de un país a otro corre el peligro de encontrar gran resistencia e involucramiento que pudiera revertirse en contra del atacante. Hay ahora mucho más equilibrio de fuerzas y mayor resistencia social a la guerra. En esto los medios juegan un papel definitorio porque llevan a las conciencias los acontecimientos genocidas y demás atrocidades propias de la violencia militar. Esto sin duda frena el curso de las agresiones aunque no del todo. Por tanto, la guerra se ha vuelto algo más difícil dado que el peligro, la amenaza que conlleva puede volverse en contra de quienes la organizarían.
Suena paradójico que parar la guerra equivalga a paralizar también la economía, sin embargo así es. El abastecimiento originado por las vorágines o torbellinos bélicos acelera la acción productiva, canaliza materias primas, activa finanzas, permite alimentar las balanzas de oferta y demanda, donde descansa la ganancia de unos al tiempo en que se despoja a otros. ¿Es este el orden natural que debiera seguir? Tal vez, aunque si se quisiera continuar en esta lógica, ya no corresponde a la realidad de nuestra edad.
Por supuesto que los poderosos se negarán por siglos a cambiar cediendo a otros parte de su fuerza. La lucha de contrarios reales o imaginarios es sustancial al género y a cualquier género de vida. Ya lo apuntaban así los filósofos y pensadores más antiguos, desde Aristoteles y Platón, hasta Kant, Bodino, Maquiavelo, Montesquieu, Marx, Tocqueville, entre muchos otros politólogos y observadores de la realidad humana.
Pero también es cierto que la supervivencia depende de un nuevo acuerdo que puede ser contrario o en buena medida distinto, a este tipo de evolución o aparente evolución de lo social. Se tendría que revalorar la mayor parte del todo constitutivo que conforma lo material y social. Dar un viraje rotundo y profundo, desde la implantación de otra ética, que haga posible el cambio sustancial de esta inercia tanto tiempo acumulada, así como todo aquello que lo sustenta. Se tendría que pensar distinto, concebirse la especie desde otros ángulos, con otros referentes que revaliden lo invalidado y recuperen así un diferente sentido, en tanto se logre disminuir lo atribuido a aquello por lo que se ha sostenido el luchar. La conciencia y la inteligencia han demostrado que juntas pueden deconstruir otra realidad y mostrarla como pausible ante el mundo. Es posible objetivar otro orden que subvierta el actual que es cada día mayormente destructivo, exponencialmente letal para la especie y otras que han padecido nuestra conducta.
Quizá nunca el género humano haya experimentado algo tan promisorio, dado que es como una utopía, pero siempre lo ha buscado. El relato de la historia nos habla de que así ha sido por siempre y por esta suerte, que no ha sido sencillo crear, se han logrado equilibrios que en muchas ocasiones llevaron a la paz. Gracias a ello hemos avanzado en la lógica de la ética, se ha acrecentado la sensibilidad de muchos en tanto que pugnan por el rescate de lo humano. Estos estadios acunaron las ciencias y el arte, el don de vivir y dejar vivir. Aunque siempre se mantuvo este otro lado oscuro de choque de fuerzas, lucha de poder, que tal vez perdure aunque destruya cada vez más.
Por alguna parte tendrá que surgir un consenso que comience a cambiar para que los antipopulares dejen de ser los dueños del mundo, los amos de la humanidad.
La unidad del nosotros es permitida por el exterior constitutivo, es decir, un determinado exterior que no lo es en el sentido estricto del término, porque de alguna manera es parte de la identidad que ayuda a conformarla pero al mismo tiempo le impone un límite. Amenaza y confirma, contribuye a configurarla a esa identidad pero simultáneamente la acecha. Gabriel Carrizo (2009)
Las elites que controlan los flujos materiales y económicos, han puesto en jaque a los demás. Los nuevos administradores han sumado entre sus activos la propiedad industrial, entre otras áreas de productividad que fueran de los estados que las administraban y que, pese a las incertidumbres o deficiencias, éstas operaban, generaban rendimiento que se traducía en utilidad común. Con todos los inconvenientes que siempre mostraron, constituían una base social que en distintas formas era fructífera, mucho mejor, desde la perspectiva del pueblo, entendido como la parte excluida de la planificación institucional.
Una frontera de exclusión divide a la sociedad en dos campos. El “pueblo” en ese caso, es algo menos que la totalidad de los miembros de la comunidad: es un componente parcial que aspira, sin embargo, a ser concebido como la única totalidad legítima. (...) El pueblo puede ser concebido como populus -el cuerpo de todos los ciudadanos o como plebs -los menos privilegiados-. (...) A fin de concebir al “pueblo” del populismo necesitamos algo más: necesitamos una plebs que reclame ser el único populus legítimo – es decir, una parcialidad que quiera funcionar como la totalidad de la comunidad- (Laclau, 2005 a: 108)
Haber conservado lo que se privatizó en el estatus de bienes nacionales, sin duda fuera un resultado más positivo en términos de democracia, que lo ofrecido por las privatizaciones, desmontajes o demoliciones: el aceleramiento de la desigualdad en aras de abrir el campo de los negocios a grupos e individuos constituidos como beneficiarios directos y desproporcionados del proceso. Baste mencionar como ejemplo una de ellas: los ferrocarriles, ahora desaparecidos como medio de transporte colectivo y en algunas regiones incluso como sistema de carga.
Los neo administradores son dueños de ejércitos, de grandes extensiones de tierra, minas, medios de comunicación, hospitales, universidades y todo lo que humanamente es necesario para continuar existiendo. Lo único que dejan y no siempre, según la conveniencia en términos económicos, son algunas bibliotecas, los museos, las plazas con sus monumentos, parques y lugares de recreación, que son cada vez más acotados.
Se trata de un cambio cultural ejercido a base de mostrar y aplicar el músculo. Toda la fuerza de los particulares, los propietarios y dueños, según su manera de entender y defender las propiedades, ha entrado en juego para dar en este escenario de inicio del siglo XXI, el gran golpe a lo que era o se creía como beneficio común. ¿Qué significa ahora este concepto, más allá de la posesión de unos cuantos bienes y libertades relativas? ¿Qué es ahora lo comunitario? ¿Acaso solamente los endeudamientos que ponen a cuestas sobre los comunes los gobiernos que los llevan a cabo? Maristella Svampa ha nombrado a este escenario como “gran asimetría de fuerzas”, proceso visible “por un lado, en la fragmentación y la pérdida de poder de los sectores populares y amplias franjas de las clases medias y, por otro lado, en la concentración política y económica en las elites de poder internacionalizado” (Svampa, 2006: 142).
Será un proceso largo y doloroso para las poblaciones desposeídas y fragmentadas la recuperación de lo perdido, máxime si en sus propias filas abundan líderes del momento que los dividen aún más.
Tantas veces acusada la izquierda de estar fragmentada, no atina a engrosar un cauce común que haga frente a los que aceleradamente se adueñan del espacio y de la materia, en desmedro de lo que es indispensable a otros, como el agua o los campos para producir alimentos. Algunos opinan que esto se debe a la tendencia en la que cada grupo o movimiento civil atiende solamente a sus límites o cotos de poder, sus bordes periféricos que encierran su propio interés. Falta una visión de coincidencia y aglutinamiento como factor de cohesión e impacto.
Las diferencias entre los qué más ganan dinero y los que menos acceso tienen a éste, pueden llegar a proporciones entre cien y uno, como sucede en México, inclusive mucho más.
Es claro también que el sistema o modelo económico colapsa en sus redes o circuitos, no opera más el orden especulativo de la acumulación, del mercadeo. O se vuelve a lo social, se regenera lo distributivo, comenzando por los monopolios, o ya no habrá más formas de estabilidad.
Durante milenios, prácticamente toda la historia, el desarrollo tuvo que pasar por el Estado bélico, la guerra como agente acelerador del cambio. No hay nación desarrollada o próspera que no haya sido beneficiaria de la economía de guerra de forma directa o indirecta. De ahí que nunca se suspendiera la guerra y todo lo que se hace para la guerra. Sin embargo, hemos llegado a una etapa donde ya no es tan factible hacerla entre naciones, quizá por esta razón se ha optado por modalidades internas de luchas dentro de los límites de un Estado. Un ataque de un país a otro corre el peligro de encontrar gran resistencia e involucramiento que pudiera revertirse en contra del atacante. Hay ahora mucho más equilibrio de fuerzas y mayor resistencia social a la guerra. En esto los medios juegan un papel definitorio porque llevan a las conciencias los acontecimientos genocidas y demás atrocidades propias de la violencia militar. Esto sin duda frena el curso de las agresiones aunque no del todo. Por tanto, la guerra se ha vuelto algo más difícil dado que el peligro, la amenaza que conlleva puede volverse en contra de quienes la organizarían.
Suena paradójico que parar la guerra equivalga a paralizar también la economía, sin embargo así es. El abastecimiento originado por las vorágines o torbellinos bélicos acelera la acción productiva, canaliza materias primas, activa finanzas, permite alimentar las balanzas de oferta y demanda, donde descansa la ganancia de unos al tiempo en que se despoja a otros. ¿Es este el orden natural que debiera seguir? Tal vez, aunque si se quisiera continuar en esta lógica, ya no corresponde a la realidad de nuestra edad.
Por supuesto que los poderosos se negarán por siglos a cambiar cediendo a otros parte de su fuerza. La lucha de contrarios reales o imaginarios es sustancial al género y a cualquier género de vida. Ya lo apuntaban así los filósofos y pensadores más antiguos, desde Aristoteles y Platón, hasta Kant, Bodino, Maquiavelo, Montesquieu, Marx, Tocqueville, entre muchos otros politólogos y observadores de la realidad humana.
Pero también es cierto que la supervivencia depende de un nuevo acuerdo que puede ser contrario o en buena medida distinto, a este tipo de evolución o aparente evolución de lo social. Se tendría que revalorar la mayor parte del todo constitutivo que conforma lo material y social. Dar un viraje rotundo y profundo, desde la implantación de otra ética, que haga posible el cambio sustancial de esta inercia tanto tiempo acumulada, así como todo aquello que lo sustenta. Se tendría que pensar distinto, concebirse la especie desde otros ángulos, con otros referentes que revaliden lo invalidado y recuperen así un diferente sentido, en tanto se logre disminuir lo atribuido a aquello por lo que se ha sostenido el luchar. La conciencia y la inteligencia han demostrado que juntas pueden deconstruir otra realidad y mostrarla como pausible ante el mundo. Es posible objetivar otro orden que subvierta el actual que es cada día mayormente destructivo, exponencialmente letal para la especie y otras que han padecido nuestra conducta.
Quizá nunca el género humano haya experimentado algo tan promisorio, dado que es como una utopía, pero siempre lo ha buscado. El relato de la historia nos habla de que así ha sido por siempre y por esta suerte, que no ha sido sencillo crear, se han logrado equilibrios que en muchas ocasiones llevaron a la paz. Gracias a ello hemos avanzado en la lógica de la ética, se ha acrecentado la sensibilidad de muchos en tanto que pugnan por el rescate de lo humano. Estos estadios acunaron las ciencias y el arte, el don de vivir y dejar vivir. Aunque siempre se mantuvo este otro lado oscuro de choque de fuerzas, lucha de poder, que tal vez perdure aunque destruya cada vez más.
Por alguna parte tendrá que surgir un consenso que comience a cambiar para que los antipopulares dejen de ser los dueños del mundo, los amos de la humanidad.
lunes, 17 de mayo de 2010
2010, la doble celebración y otras intenciones
2010 engloba una doble conmemoración de fechas centenarias para el país de los mexicanos: en septiembre sumarán doscientos años desde el inicio de la lucha por la independencia y, en noviembre, se cumplen cien a partir del llamado revolucionario de Francisco I. Madero.
La disposición del oficialismo para realizar actos de corte nacionalista o una fiesta de la patria, (siguiendo la costumbre de enaltecer los símbolos, con luces de gala en las plazas públicas, recepciones y banquetes ofrecidos en amplios y decorados salones de los recintos gubernamentales, con la concurrencia de invitados de honor y embajadas extranjeras) no resuelve unificar el ánimo popular que se distrae con un campeonato mundial de futbol, como disipador de la desazón generalizada por tantos problemas que parecieran surgir de un Apocalipsis, como lo definió el propio presidente Felipe Calderón, con jinetes incluidos y supuestamente vencidos de acuerdo a su triunfalista visión.
Inclusive, las contradicciones de hoy se han vuelto tan palpables como las del pasado, con sus convulsiones y enfrentamientos. Los viejos antagonismos vuelven con ímpetu señalando nuestras hondas diferencias, por las que tanto se luchó y que dejaran su impronta en monumentos, edificios públicos y calles de todas las ciudades o pueblos. Nombres y acontecimientos son repetidamente mencionados desde los balcones o en los patios de las escuelas u otras instituciones, al pasar lista durante las ceremonias en las fechas que señala el Calendario oficial.
Un dieciséis de septiembre de mil ochocientos diez, al igual que el veinte de noviembre de mil novecientos diez, se han evocado con desfiles militares, saludos a la Bandera y entonaciones del Himno Nacional, innumerablemente. Como un acto reflejo en que la historia se reduce a momentos retóricos y solemnes, a los que también por costumbre la fragmentación de imaginarios no suele responder.
Los agotados discursos caen desplomados con el peso de otra realidad, en tanto que el difuso significado de la independencia se desvanece ante un eclipse que lo trasforma en su opuesto: somos cada vez más dependientes de lo extraño y ajeno, al tiempo en que la fecha que conmemora la revolución con un desfile cívico y ceremonias, ha sido suplantada por la ideología del actual régimen, que la ha apropiado para dar tributo luctuoso a los “mártires cristeros”, actores de esa otra etapa siniestra y oscura e igualmente estampada en el lienzo de la historia: Pinceladas de la mano huesuda del clero y el puño cerrado de una burocracia incapaz de dialogar y conciliar. Ahora resulta que la iglesia católica unilateralmente y con el beneplácito de las autoridades adoptó ese día para honrar a sus guerrilleros, sacerdotes o laicos, que lucharon y murieron por “Cristo Rey”.
“Religión y fueros” clamaban los conservadores poscoloniales que lucharon contra la Reforma por defender sus privilegios. Lema derrotado cuyo espectro retorna cíclicamente a cobrarse la revancha y aparece hoy resucitado en plena doble efeméride patria.
Ni aprendizaje ni memoria del devenir, esta es la fórmula idónea para repetir la vorágine que hace enfrentar las ideas y las armas, en un vaivén sangriento que nos ha condenado desde que somos nación.
Tierra y Libertad, volvieron a decir años después los seguidores de Zapata, retomando el Zemblya i Volya, del movimiento del pueblo ruso de 1876. Gritos que se ahogaron en sangre sin lograr que cambiara nada para ambos pueblos. Los acontecimientos siguieron otros derroteros que ahondaron las distancias, al empobrecer más al pobre y dejar en los ricos los frutos cosechados al amparo de la maquinaria del gobierno.
Se llama independencia lo que nunca fue cabalmente y lo mismo sucede con la revolución, que se quedó en el tintero o duró lo mismo que los disparos. Sin embargo, hemos atestiguado como son utilizados esos ánimos exaltados que recuerdan los acontecimientos de lucha, vertidos con grandilocuencia durante las arengas de los portadores de promesas, esos heraldos “del partido”, de los gremios corporativos, por los que se revuelven las masas con azoro y esperanza. Vimos después como se abrieron paso las corrientes más radicales que conoció el siglo veinte, para que una generación de intelectuales y artistas les dieran techo y cobijo con devota convicción: ¡Patria o muerte, venceremos!
De ahí que los adinerados, como buenos prácticos azuzados por los curas, constantemente buscan conducir los rebaños que suponen extraviados, tantas veces engañados y olvidados. Las inconsecuencias y agravios de unos u otros bandos vulneran y tironean al Estado, una y otra vez, hasta dejarlo como un membrete descolorido, pálido, un logotipo contrahecho.
Sin embargo, a pesar de ésta orfandad identitaria se va a celebrar el Bicentenario y el Centenario, con repicar de campanas, desfiles, salvas y fuegos de artificio: brindis con tequila, mezcal en las calles y champán sobre los manteles largos.
El régimen desea oficiar la misa del Bicentenario y del Centenario sobre las aguas divididas en varios cauces. Tratará de festejar en plena tempestad, sin clarificar en qué lugar ha puesto la historia o qué importancia le debe a la historia.
Por tanto, lo que se vislumbra es realmente una ocasión política para llenar la platea y el foro dentro de una contienda electoral. Es una arista de la lucha por el poder Los ¡Viva México! se aprestan a salir.
La mexicanidad
Todo el caleidoscopio que es la historia, dejó a su paso usos y costumbres, como una mixtura cultural considerada patrimonio simbólico del que se adueñaron los discursos y con el tiempo fuera arrebatado por los medios de comunicación.
La lista puede comenzar con el escudo nacional que representa el sitio donde el águila sobresale entre la fauna y vegetación de un islote, en el que aparece el nopal, seguramente cercano a un nido de serpientes del cual un espécimen fue devorado por el ave real. Lugar mítico que la tradición de los migrantes aztecas eligió y adoró, paradójicamente también durante unos doscientos años, hasta que abruptamente la conquista lo desintegró.
Tuvieron que transcurrir otros trescientos más en los que esa identidad quedó sepultada por la real voluntad ibérica. Las edificaciones postrimeras con fisonomía de catedrales, fueron construidas sobre las ruinas de los escalonados templos, cuyos dioses desmembrados rodaron para hundirse en el pantano. Ahí aguardaron la otra edad que les volvió a la luz. Los hijos del pasado sufrieron tormentos y de señores o ciudadanos, pasaron a ser esclavos para servir a los advenedizos amos. Casi extintos los entregaron a los adelantados y encomenderos que los aperreaban con sus mastines, para que aprendieran a obedecer. Enseguida los frailes pretendieron lavarles su pecado de haber nacido aborígenes.
Herrados, tuvieron que labrar la tierra y socavar las minas, hasta que ya no quedaba casi nadie porque la mayoría murieron, si no es que huyeron a los montes o se refugiaron en los desiertos. De ahí que los colonizadores hicieran traer sangre africana que aún se conserva. Un levantamiento en San Lorenzo, Veracruz, allá por el final de los mil seiscientos, fue sofocado con saña y para escarmiento, fueron colgados unos cincuenta negros en el Zócalo de la ciudad de México.
Las nodrizas de raza negra pasaron a ser las favoritas para amamantar a los escuálidos críos de los blancos que fácilmente enfermaban. Los varones fueron expertos caballerangos o soldados que iban al frente en las batallas, hasta que corrieron igual suerte que los mexicanos porque muy pocos se salvaron. Entre los descendientes de su genética hubo guerreros como el cura Morelos, quien dio bravía pelea a los extranjeros que arrojó la península europea. Los negros más puros y los mulatos, vengaban así el tormento que por siglos les dieron los mercaderes de gente.
El ocaso de esa triple centuria colonial dio letras de oro, como las que escribiera la admirable Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, que pasó a ser Sor Juana Inés de la Cruz, en su vida conventual.
El siguiente símbolo que surgió para alentar a la muchedumbre encarnó en la imagen de Guadalupe, la llamada también Virgen morena.
Un artista me comentó hace años, que sus estudios sobre esta figura le llevaron a conocer que la extraordinaria pintura había sido obra de un religioso o sacerdote indígena, quien trató de plasmar de manera interpuesta a la misma Coatlicue, la diosa azteca, que era dual, carismática e igualmente misteriosa. Él veía, en el manto decorado con estrellas que le acompaña, la constelación donde aparece Huxilopoxtli en el firmamento. De igual forma, el moño negro que lleva en punto áureo corresponde al ángulo donde se ve una calavera en la deidad de piedra, el cual recuerda el luto por el hijo muerto que igualmente aparece como un ángel levantando ligeramente, desde abajo, la túnica de la Virgen.
De esta manera, me decía aquél pintor y escultor de cuyo nombre no puedo acordarme, los naturales de México continuaron adorando a su diosa, pues era este el mejor desagravio que pudieron ofrecer.
Lo cierto es que el nombre de Guadalupe y la figura original semejante a otras vírgenes, son de origen español, dado que ese nombre es voz árabe. Desde el siglo XIV, existe el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en Cáceres, región de Extremadura, la tierra de Cortés. En realidad el nombre es utilizado desde mucho antes de que brotara en México el mito del Tepeyac.
Este símbolo es de los más significativos para los mexicanos. La imagen acompañó en forma de estandarte a las multitudes conducidas por Miguel Hidalgo y Costilla, el cura de Dolores, quien levantara al pueblo armado en contra del virreinato colonial. Criollo él y sus principales capitanes, iniciaron una guerra a la cual no sobrevivieron más de un año al ser detenidos, fusilados y decapitados. Esto, después de haber sido pasados por la excomunión y los tormentos inquisitoriales que se aplicaban en la época a quienes se consideraba contrarios a la fe y además sublevados.
La campana de la parroquia que tañó el 16 de septiembre de 1810 el llamado “Padre de la Patria”, con la finalidad de atraer a los vecinos hasta el atrio donde dirigió su arenga independentista, es otro símbolo patrio.
Como sabemos, el movimiento continuó su curso y en 1813 fue convocado el Congreso de Chilpancingo al cual asistieron doce delegados en representación de algunas provincias, entre ellos: José María Cos, Andrés Quintana Roo, Carlos María Bustamante, Ignacio López Rayón, José María Liceaga, Sixto Verduzco y el propio José Mría Morelos y Pavón. El 14 de septiembre de 1813 se instaló el primer parlamento constituyente. En el discurso inaugural Morelos pronunció el contenido de un documento inspirado en la constitución francesa, al cual se le llamó los Sentimientos de la Nación.
En este escrito quedaron definidas las nuevas políticas de un gobierno independiente, dividido en los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que prohibió la esclavitud y la división de castas, así mismo consignó la eliminación de las alcabalas, estancos y tributos que pagaban los indígenas, entre otros aspectos de carácter social.
Al día siguiente, el nuevo Congreso decidió nombrar a Morelos con el cargo de Generalísimo y tratamiento de "Alteza serenísima", pero el caudillo no aceptó tal nombramiento y pidió en cambio ser llamado "Siervo de la Nación".
Guardando fidelidad a su ideología se sometió al Congreso, lo cual fue un error estratégico pues los congresistas pocas veces consensuaron acuerdos militares y obstaculizaron la libertad de acción y la unidad de mando requerida por las fuerzas de los insurgentes.
También se le otorga carácter simbólico al voluminoso libro que registra la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que se redactó un siglo después, en 1917, la cual reforma la del 5 de febrero de 1857, siendo la actual ley suprema de la Federación mexicana.
Esta Constitución fue promulgada por el Congreso Constituyente que se reunió en la ciudad de Querétaro el 5 de febrero de 1917. La convocatoria se llevó a cabo por iniciativa del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, a su vez encargado del Poder Ejecutivo, don Venustiano Carranza, en cumplimiento del mandato establecido en el Plan de Guadalupe. Su texto es la consagración de muchos postulados sociales de la Revolución mexicana que sistemáticamente han sido eliminados al paso del tiempo.
La Constitución de 1917 es una aportación de la tradición jurídica mexicana al constitucionalismo universal, dado que fue la primera constitución de la historia que incluye los llamados derechos sociales, dos años antes que la Constitución de Weimar de 1919. Entre los cambios respecto de la Constitución de 1857, se encuentran la eliminación de la reelección del presidente de la República y el cargo de vicepresidente. Contiene 136 artículos y 19 artículos transitorios.
Pese a la importancia del pacto social que encierra, la Constitución ha sufrido 376 modificaciones en sus 84 años de existencia. Un total de 98 artículos, de los 136 que contiene han sido modificados.
Es importante tomar en cuenta los cambios sociales que hacen que el documento sea analizado y adaptado a las nuevas circunstancias, sin menoscabo de aquello que es sustancial para mantener los equilibrios pactados, sin embargo, esto no se contempló y con mayor descalabro de sus preceptos se le intervino de manera determinante a partir de la integración al modelo económico neoliberal que adoptaron los políticos plegados a los intereses de Washington. El régimen de Miguel de la Madrid comienza esta etapa de privatizaciones y adelgazamiento del Estado. Salinas emprende cambios sustanciales a los Artículos 3, 5, 24, 27, 80 y 130, permitiendo mayor derecho a extranjeros sobre bienes nacionales, llegando a privatizar el ejido, lo cual hizo de la propiedad de los campesinos un blanco para las trasnacionales y otros inversores. Además se otorgan poderes políticos al clero como es la facultad de hacer proselitismo religioso así como también la participación de clérigos en cargos electivos. Esta problemática se pensó resuelta a favor del laicismo y vemos que no es así, lo cual abre nuevamente la posibilidad de conflictos y enfrentamientos con tintes religiosos: luchas ideológicas.
Este político fue ungido de manera cuestionable dado que la elección no resultó clara, “se cayó” el sistema que comprobaría la legitimidad del proceso, con lo cual se golpea una vez más al Estado y al interés de la sociedad por arribar a una verdadera democracia, que hasta hoy no ha conocido. Salinas vendió los medios de comunicación nacionales, entre ellos el llamado entonces Canal 13, que tenía una programación que competía con Televisa, incluida su producción de telenovelas, así como su cobertura deportiva. Lo mismo sucedió con la compañía telefónica que fue a parar a las manos del individuo que en pocos años se convirtió en el hombre más rico del mundo, según lo confirman algunos medios especializados en este tipo de información, por cierto que la telefonía cuesta a los usuarios mucho más cara en proporción a lo que se paga en otros países por este servicio. A Ernesto Zedillo se debe la venta de las empresas estatales de ferrocarriles que explota principalmente una compañía estadounidense y donde él forma parte del concejo accionario. Desde su administración ya no se contó en México con este transporte económico, eficiente y seguro. Clave en el desarrollo de a economía y las relaciones humanas de cualquier país o continente. Europa, Norteamérica, Asia, África, le dan un uso importante a sus ferrocarriles. Constituyen arterias que comunican y transportan mercancías y productos, toda vez que permiten el traslado de personas y por tanto el fomento al turismo. Este sin duda fue un golpe artero y certero contra la patria. El saqueo y explotación que vinieron a realizar los extranjeros, ayudados por los mexicanos que se ven beneficiados con tales desastres y tropelías atentatorias de derechos humanos y contrarias al espíritu republicano, no tiene para cuándo terminar. Extraña e impúdicamente, los políticos disponen de los bienes de toda una nación. Los entregan implacablemente quedándose con ganancias que los convierten en capitalistas impunemente poderosos. ¿Qué puede ser celebrado si gran parte de lo que labraron nuestros próceres, al precio de su vida y sacrificios indescriptibles, ha sido mancillado por estos gobernantes? Lo más probable es que este desgarrador destino provoque mayores males y conflictos para una sociedad que aprendió más a resignarse que a luchar. La injusticia y oprobio de los que dirigen a la nación mexicana desde el gobierno y los corporativos privados cómplices, llaman a una guerra civil. ¿Será este 2010 nuevamente la fecha que confirme la reinvención o cambio abrupto y sangriento de las dinámicas de nuestra sociedad? 1810…1910…2010.
Esta brevísima síntesis menciona algunos momentos clave del devenir histórico mexicano, que dio lugar a los llamados símbolos de la Patria, que son algo distinto a los símbolos de la mexicanidad. Estos otros se hayan representados en elementos o prácticas culturales como la música vernácula del mariachi, la charrería y la costumbre de beber tequila, considerada como bebida nacional. Los mariachis tal y como los conocemos pertenecen a épocas más recientes, se considera que el primer grupo conformado por esta clase de músicos apareció hacia el año de 1926 y lo dirigía el coculense don Cirilo Marmolejo. Constaba de vihuela, arpa, guitarrón, chirimía y tambor. La indumentaria con la que vestían estos artistas era de calzón de manta, propia de la gente de campo en ese entonces.
El grupo se dio a conocer en la ciudad de México. Coincide esta presencia con el inicio de la XEW, radiodifusora cuyo propietario Emilio Azcárraga, tuvo la idea de invitar al conjunto musical y la presentación resultó bastante exitosa. Se comenta como anécdota, que el arpa no cupo por las angostas escaleras del edificio donde se hallaba instalada la radio, por lo que a sugerencia del propio don Emilio, el instrumento fue sustituido por la trompeta. Así es como según esta historia, ésta se integra a la música de los mariachis.
Con el auge cinematográfico se cambia la indumentaria de los cantantes e intérpretes musicales, por el típico traje charro. La charrería se practica desde la época colonial al llevarse a cabo las faenas campestres, convertidas en un atractivo popular de la vida rural mexicana.
La identidad o “mexicanidad”, se halla multiplicada y distribuida regionalmente. Representa una gran variedad de relieves asociados a fórmulas o recetas gastronómicas, o bien, ceremonias donde el sincretismo entre lo indígena y mestizo cobra singular relevancia al combinarse danzas prehispánicas con bailables e indumentaria de estilo español. En la geografía del país se distribuyen particularmente estas costumbres, adquiriendo su propia esencia según las formas o características climáticas o del propio terreno en cuanto a flora y especies de la fauna. En los desiertos norteños se consume carne seca de res, llamada machaca y tortillas de trigo. Es propio de sonora el llamado bacanora, bebida embriagante que se consume principalmente en el campo. En las costas abundan lo platillos a base de pescados y mariscos, en Oaxaca se saborean los gusanos de maguey, chapulines y las exquisitas tlayudas, con quesillo y mole picante elaborado a base de cacao y semillas. En Michoacán se comen las corundas, entre una múltiple gama de antojos típicos como los llamados pambazos; en los estados del centro se acostumbra la barbacoa, en Guadalajara se sirve pozole, en Nuevo León el famoso cabrito a las brazas. La lista es sumamente extensa pues cada estado tiene su propia naturaleza culinaria y costumbrista, incluso muchas veces se mezclan entre sí.
Platillos, música, tradiciones, ritos, estilos de vida, lenguaje, entonación y sintaxis múltiple, acoplada a los dialectos autóctonos, todo ello conforma esa mexicanidad. Cada una de estas facetas pudiera definir un rasgo de ella y todas en conjunto reflejan un alma, un carácter que llamamos mexicano.
Más allá de las profundidades del subconsciente y sus representaciones captadas por el intelecto de Octavio Paz y a su vez vertidas en los ensayos que componen su obra El Laberinto de la Soledad, donde el escritor reconstruye lo mexicano, a través de estigmas como el de los hijos de la Malinche, los complejos del pachuco o las festividades dedicadas a los muertos o a los santos, estas formas de ser y vivir se transforman en el tiempo.
En parte por el cine y sobre todo debido a las dinámicas del radio y la televisión, tales rasgos aparecen trastocados conforme a las exigencias de un mundo mercantilizado. La esencia de los usos y costumbres, del modo de ser de los mexicanos en su multiplicidad y pluralismo, ahora son estereotipadas hasta en sus más íntimas raíces por un mercado mediatizado, que arrebata la sustancia que les proveyó su naturaleza histórica.
El origen y evolución de la mexicanidad se debate entre el oficialismo que la deforma con fines políticos y los medios de comunicación que la transforman en mercancía de consumo masivo.
La presente época digital y su entorno global, cada día más marcado, van a dar sin duda distinto matiz al concepto de la mexicanidad, a sus variables o diferentes acepciones. Las nuevas comunidades de esta sociedad en red, donde se transforma el pensamiento según el modo de interpretar y transmitir el texto y la imagen, acentúan de distinta manera el sentido de lo que es originario, convirtiéndolo en algo universal, que ya no corresponde a un determinado lugar ni tiempo. La comunidad virtual deslocalizada tiende a comenzar de nuevo la historia y para ello trata de desdibujar el pasado, comenzando por el renunciamiento hasta terminar en el rotundo olvido. Abandona la identidad o la consume en tanto producto de venta comercial, de alguna oferta o, la rechaza por su aspecto inocuo como pieza vacía de la oratoria.
La identidad mexicana, desprendida de su autenticidad, es motivo de chiste, folclore barato y patriotero, instrumento de políticos que buscan reconocimiento, artículo de escaparate mediático. Es la parte “Light” del día festivo de la escuela, emblema de competencias deportivas, gritos desde la tribuna, escapes del puente largo a la playa, a los centros de reunión donde se desahogan los instintos. Pretexto oficial, social, comercial, asociado a lo que define nuestro tiempo: líquido, fugaz, desprendido, individual, desmemoriado y elocuentemente superficial.
El presente clima que anuncia estallido, como un fragor que retumba con fuerza en ocasión del resquebrajamiento y el quebranto en el ánimo colectivo, es preocupante. México no supera las razones que han cristalizado en historia de sufrimiento para las mayorías. Cíclicamente se deja que las abismales diferencias se alimenten de mayores y caóticas injusticias. No hay una verdadera vocación de consensos, de distensión de los opuestos que van en distinto rumbo y conciben divididos su propio escenario. Sociedad fragmentada y múltiple, reacia para dirimir el conflicto y, extrañamente unificada para el festejo, la fiesta tricolor. Alegrías evocadoras del Fénix que otorga a la historia su continua expiación de pueblo irredimible que construye cada cien años su parte aguas y añade nuevos ídolos y objetos de culto a su peculiar simbología. Sin desprender las raíces que le nutren milenariamente, se inflama el ser de la mexicanidad. A menos que tenga lugar algún conjuro, la historia se volverá a repetir.
La disposición del oficialismo para realizar actos de corte nacionalista o una fiesta de la patria, (siguiendo la costumbre de enaltecer los símbolos, con luces de gala en las plazas públicas, recepciones y banquetes ofrecidos en amplios y decorados salones de los recintos gubernamentales, con la concurrencia de invitados de honor y embajadas extranjeras) no resuelve unificar el ánimo popular que se distrae con un campeonato mundial de futbol, como disipador de la desazón generalizada por tantos problemas que parecieran surgir de un Apocalipsis, como lo definió el propio presidente Felipe Calderón, con jinetes incluidos y supuestamente vencidos de acuerdo a su triunfalista visión.
Inclusive, las contradicciones de hoy se han vuelto tan palpables como las del pasado, con sus convulsiones y enfrentamientos. Los viejos antagonismos vuelven con ímpetu señalando nuestras hondas diferencias, por las que tanto se luchó y que dejaran su impronta en monumentos, edificios públicos y calles de todas las ciudades o pueblos. Nombres y acontecimientos son repetidamente mencionados desde los balcones o en los patios de las escuelas u otras instituciones, al pasar lista durante las ceremonias en las fechas que señala el Calendario oficial.
Un dieciséis de septiembre de mil ochocientos diez, al igual que el veinte de noviembre de mil novecientos diez, se han evocado con desfiles militares, saludos a la Bandera y entonaciones del Himno Nacional, innumerablemente. Como un acto reflejo en que la historia se reduce a momentos retóricos y solemnes, a los que también por costumbre la fragmentación de imaginarios no suele responder.
Los agotados discursos caen desplomados con el peso de otra realidad, en tanto que el difuso significado de la independencia se desvanece ante un eclipse que lo trasforma en su opuesto: somos cada vez más dependientes de lo extraño y ajeno, al tiempo en que la fecha que conmemora la revolución con un desfile cívico y ceremonias, ha sido suplantada por la ideología del actual régimen, que la ha apropiado para dar tributo luctuoso a los “mártires cristeros”, actores de esa otra etapa siniestra y oscura e igualmente estampada en el lienzo de la historia: Pinceladas de la mano huesuda del clero y el puño cerrado de una burocracia incapaz de dialogar y conciliar. Ahora resulta que la iglesia católica unilateralmente y con el beneplácito de las autoridades adoptó ese día para honrar a sus guerrilleros, sacerdotes o laicos, que lucharon y murieron por “Cristo Rey”.
“Religión y fueros” clamaban los conservadores poscoloniales que lucharon contra la Reforma por defender sus privilegios. Lema derrotado cuyo espectro retorna cíclicamente a cobrarse la revancha y aparece hoy resucitado en plena doble efeméride patria.
Ni aprendizaje ni memoria del devenir, esta es la fórmula idónea para repetir la vorágine que hace enfrentar las ideas y las armas, en un vaivén sangriento que nos ha condenado desde que somos nación.
Tierra y Libertad, volvieron a decir años después los seguidores de Zapata, retomando el Zemblya i Volya, del movimiento del pueblo ruso de 1876. Gritos que se ahogaron en sangre sin lograr que cambiara nada para ambos pueblos. Los acontecimientos siguieron otros derroteros que ahondaron las distancias, al empobrecer más al pobre y dejar en los ricos los frutos cosechados al amparo de la maquinaria del gobierno.
Se llama independencia lo que nunca fue cabalmente y lo mismo sucede con la revolución, que se quedó en el tintero o duró lo mismo que los disparos. Sin embargo, hemos atestiguado como son utilizados esos ánimos exaltados que recuerdan los acontecimientos de lucha, vertidos con grandilocuencia durante las arengas de los portadores de promesas, esos heraldos “del partido”, de los gremios corporativos, por los que se revuelven las masas con azoro y esperanza. Vimos después como se abrieron paso las corrientes más radicales que conoció el siglo veinte, para que una generación de intelectuales y artistas les dieran techo y cobijo con devota convicción: ¡Patria o muerte, venceremos!
De ahí que los adinerados, como buenos prácticos azuzados por los curas, constantemente buscan conducir los rebaños que suponen extraviados, tantas veces engañados y olvidados. Las inconsecuencias y agravios de unos u otros bandos vulneran y tironean al Estado, una y otra vez, hasta dejarlo como un membrete descolorido, pálido, un logotipo contrahecho.
Sin embargo, a pesar de ésta orfandad identitaria se va a celebrar el Bicentenario y el Centenario, con repicar de campanas, desfiles, salvas y fuegos de artificio: brindis con tequila, mezcal en las calles y champán sobre los manteles largos.
El régimen desea oficiar la misa del Bicentenario y del Centenario sobre las aguas divididas en varios cauces. Tratará de festejar en plena tempestad, sin clarificar en qué lugar ha puesto la historia o qué importancia le debe a la historia.
Por tanto, lo que se vislumbra es realmente una ocasión política para llenar la platea y el foro dentro de una contienda electoral. Es una arista de la lucha por el poder Los ¡Viva México! se aprestan a salir.
La mexicanidad
Todo el caleidoscopio que es la historia, dejó a su paso usos y costumbres, como una mixtura cultural considerada patrimonio simbólico del que se adueñaron los discursos y con el tiempo fuera arrebatado por los medios de comunicación.
La lista puede comenzar con el escudo nacional que representa el sitio donde el águila sobresale entre la fauna y vegetación de un islote, en el que aparece el nopal, seguramente cercano a un nido de serpientes del cual un espécimen fue devorado por el ave real. Lugar mítico que la tradición de los migrantes aztecas eligió y adoró, paradójicamente también durante unos doscientos años, hasta que abruptamente la conquista lo desintegró.
Tuvieron que transcurrir otros trescientos más en los que esa identidad quedó sepultada por la real voluntad ibérica. Las edificaciones postrimeras con fisonomía de catedrales, fueron construidas sobre las ruinas de los escalonados templos, cuyos dioses desmembrados rodaron para hundirse en el pantano. Ahí aguardaron la otra edad que les volvió a la luz. Los hijos del pasado sufrieron tormentos y de señores o ciudadanos, pasaron a ser esclavos para servir a los advenedizos amos. Casi extintos los entregaron a los adelantados y encomenderos que los aperreaban con sus mastines, para que aprendieran a obedecer. Enseguida los frailes pretendieron lavarles su pecado de haber nacido aborígenes.
Herrados, tuvieron que labrar la tierra y socavar las minas, hasta que ya no quedaba casi nadie porque la mayoría murieron, si no es que huyeron a los montes o se refugiaron en los desiertos. De ahí que los colonizadores hicieran traer sangre africana que aún se conserva. Un levantamiento en San Lorenzo, Veracruz, allá por el final de los mil seiscientos, fue sofocado con saña y para escarmiento, fueron colgados unos cincuenta negros en el Zócalo de la ciudad de México.
Las nodrizas de raza negra pasaron a ser las favoritas para amamantar a los escuálidos críos de los blancos que fácilmente enfermaban. Los varones fueron expertos caballerangos o soldados que iban al frente en las batallas, hasta que corrieron igual suerte que los mexicanos porque muy pocos se salvaron. Entre los descendientes de su genética hubo guerreros como el cura Morelos, quien dio bravía pelea a los extranjeros que arrojó la península europea. Los negros más puros y los mulatos, vengaban así el tormento que por siglos les dieron los mercaderes de gente.
El ocaso de esa triple centuria colonial dio letras de oro, como las que escribiera la admirable Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, que pasó a ser Sor Juana Inés de la Cruz, en su vida conventual.
El siguiente símbolo que surgió para alentar a la muchedumbre encarnó en la imagen de Guadalupe, la llamada también Virgen morena.
Un artista me comentó hace años, que sus estudios sobre esta figura le llevaron a conocer que la extraordinaria pintura había sido obra de un religioso o sacerdote indígena, quien trató de plasmar de manera interpuesta a la misma Coatlicue, la diosa azteca, que era dual, carismática e igualmente misteriosa. Él veía, en el manto decorado con estrellas que le acompaña, la constelación donde aparece Huxilopoxtli en el firmamento. De igual forma, el moño negro que lleva en punto áureo corresponde al ángulo donde se ve una calavera en la deidad de piedra, el cual recuerda el luto por el hijo muerto que igualmente aparece como un ángel levantando ligeramente, desde abajo, la túnica de la Virgen.
De esta manera, me decía aquél pintor y escultor de cuyo nombre no puedo acordarme, los naturales de México continuaron adorando a su diosa, pues era este el mejor desagravio que pudieron ofrecer.
Lo cierto es que el nombre de Guadalupe y la figura original semejante a otras vírgenes, son de origen español, dado que ese nombre es voz árabe. Desde el siglo XIV, existe el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe en Cáceres, región de Extremadura, la tierra de Cortés. En realidad el nombre es utilizado desde mucho antes de que brotara en México el mito del Tepeyac.
Este símbolo es de los más significativos para los mexicanos. La imagen acompañó en forma de estandarte a las multitudes conducidas por Miguel Hidalgo y Costilla, el cura de Dolores, quien levantara al pueblo armado en contra del virreinato colonial. Criollo él y sus principales capitanes, iniciaron una guerra a la cual no sobrevivieron más de un año al ser detenidos, fusilados y decapitados. Esto, después de haber sido pasados por la excomunión y los tormentos inquisitoriales que se aplicaban en la época a quienes se consideraba contrarios a la fe y además sublevados.
La campana de la parroquia que tañó el 16 de septiembre de 1810 el llamado “Padre de la Patria”, con la finalidad de atraer a los vecinos hasta el atrio donde dirigió su arenga independentista, es otro símbolo patrio.
Como sabemos, el movimiento continuó su curso y en 1813 fue convocado el Congreso de Chilpancingo al cual asistieron doce delegados en representación de algunas provincias, entre ellos: José María Cos, Andrés Quintana Roo, Carlos María Bustamante, Ignacio López Rayón, José María Liceaga, Sixto Verduzco y el propio José Mría Morelos y Pavón. El 14 de septiembre de 1813 se instaló el primer parlamento constituyente. En el discurso inaugural Morelos pronunció el contenido de un documento inspirado en la constitución francesa, al cual se le llamó los Sentimientos de la Nación.
En este escrito quedaron definidas las nuevas políticas de un gobierno independiente, dividido en los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que prohibió la esclavitud y la división de castas, así mismo consignó la eliminación de las alcabalas, estancos y tributos que pagaban los indígenas, entre otros aspectos de carácter social.
Al día siguiente, el nuevo Congreso decidió nombrar a Morelos con el cargo de Generalísimo y tratamiento de "Alteza serenísima", pero el caudillo no aceptó tal nombramiento y pidió en cambio ser llamado "Siervo de la Nación".
Guardando fidelidad a su ideología se sometió al Congreso, lo cual fue un error estratégico pues los congresistas pocas veces consensuaron acuerdos militares y obstaculizaron la libertad de acción y la unidad de mando requerida por las fuerzas de los insurgentes.
También se le otorga carácter simbólico al voluminoso libro que registra la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que se redactó un siglo después, en 1917, la cual reforma la del 5 de febrero de 1857, siendo la actual ley suprema de la Federación mexicana.
Esta Constitución fue promulgada por el Congreso Constituyente que se reunió en la ciudad de Querétaro el 5 de febrero de 1917. La convocatoria se llevó a cabo por iniciativa del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, a su vez encargado del Poder Ejecutivo, don Venustiano Carranza, en cumplimiento del mandato establecido en el Plan de Guadalupe. Su texto es la consagración de muchos postulados sociales de la Revolución mexicana que sistemáticamente han sido eliminados al paso del tiempo.
La Constitución de 1917 es una aportación de la tradición jurídica mexicana al constitucionalismo universal, dado que fue la primera constitución de la historia que incluye los llamados derechos sociales, dos años antes que la Constitución de Weimar de 1919. Entre los cambios respecto de la Constitución de 1857, se encuentran la eliminación de la reelección del presidente de la República y el cargo de vicepresidente. Contiene 136 artículos y 19 artículos transitorios.
Pese a la importancia del pacto social que encierra, la Constitución ha sufrido 376 modificaciones en sus 84 años de existencia. Un total de 98 artículos, de los 136 que contiene han sido modificados.
Es importante tomar en cuenta los cambios sociales que hacen que el documento sea analizado y adaptado a las nuevas circunstancias, sin menoscabo de aquello que es sustancial para mantener los equilibrios pactados, sin embargo, esto no se contempló y con mayor descalabro de sus preceptos se le intervino de manera determinante a partir de la integración al modelo económico neoliberal que adoptaron los políticos plegados a los intereses de Washington. El régimen de Miguel de la Madrid comienza esta etapa de privatizaciones y adelgazamiento del Estado. Salinas emprende cambios sustanciales a los Artículos 3, 5, 24, 27, 80 y 130, permitiendo mayor derecho a extranjeros sobre bienes nacionales, llegando a privatizar el ejido, lo cual hizo de la propiedad de los campesinos un blanco para las trasnacionales y otros inversores. Además se otorgan poderes políticos al clero como es la facultad de hacer proselitismo religioso así como también la participación de clérigos en cargos electivos. Esta problemática se pensó resuelta a favor del laicismo y vemos que no es así, lo cual abre nuevamente la posibilidad de conflictos y enfrentamientos con tintes religiosos: luchas ideológicas.
Este político fue ungido de manera cuestionable dado que la elección no resultó clara, “se cayó” el sistema que comprobaría la legitimidad del proceso, con lo cual se golpea una vez más al Estado y al interés de la sociedad por arribar a una verdadera democracia, que hasta hoy no ha conocido. Salinas vendió los medios de comunicación nacionales, entre ellos el llamado entonces Canal 13, que tenía una programación que competía con Televisa, incluida su producción de telenovelas, así como su cobertura deportiva. Lo mismo sucedió con la compañía telefónica que fue a parar a las manos del individuo que en pocos años se convirtió en el hombre más rico del mundo, según lo confirman algunos medios especializados en este tipo de información, por cierto que la telefonía cuesta a los usuarios mucho más cara en proporción a lo que se paga en otros países por este servicio. A Ernesto Zedillo se debe la venta de las empresas estatales de ferrocarriles que explota principalmente una compañía estadounidense y donde él forma parte del concejo accionario. Desde su administración ya no se contó en México con este transporte económico, eficiente y seguro. Clave en el desarrollo de a economía y las relaciones humanas de cualquier país o continente. Europa, Norteamérica, Asia, África, le dan un uso importante a sus ferrocarriles. Constituyen arterias que comunican y transportan mercancías y productos, toda vez que permiten el traslado de personas y por tanto el fomento al turismo. Este sin duda fue un golpe artero y certero contra la patria. El saqueo y explotación que vinieron a realizar los extranjeros, ayudados por los mexicanos que se ven beneficiados con tales desastres y tropelías atentatorias de derechos humanos y contrarias al espíritu republicano, no tiene para cuándo terminar. Extraña e impúdicamente, los políticos disponen de los bienes de toda una nación. Los entregan implacablemente quedándose con ganancias que los convierten en capitalistas impunemente poderosos. ¿Qué puede ser celebrado si gran parte de lo que labraron nuestros próceres, al precio de su vida y sacrificios indescriptibles, ha sido mancillado por estos gobernantes? Lo más probable es que este desgarrador destino provoque mayores males y conflictos para una sociedad que aprendió más a resignarse que a luchar. La injusticia y oprobio de los que dirigen a la nación mexicana desde el gobierno y los corporativos privados cómplices, llaman a una guerra civil. ¿Será este 2010 nuevamente la fecha que confirme la reinvención o cambio abrupto y sangriento de las dinámicas de nuestra sociedad? 1810…1910…2010.
Esta brevísima síntesis menciona algunos momentos clave del devenir histórico mexicano, que dio lugar a los llamados símbolos de la Patria, que son algo distinto a los símbolos de la mexicanidad. Estos otros se hayan representados en elementos o prácticas culturales como la música vernácula del mariachi, la charrería y la costumbre de beber tequila, considerada como bebida nacional. Los mariachis tal y como los conocemos pertenecen a épocas más recientes, se considera que el primer grupo conformado por esta clase de músicos apareció hacia el año de 1926 y lo dirigía el coculense don Cirilo Marmolejo. Constaba de vihuela, arpa, guitarrón, chirimía y tambor. La indumentaria con la que vestían estos artistas era de calzón de manta, propia de la gente de campo en ese entonces.
El grupo se dio a conocer en la ciudad de México. Coincide esta presencia con el inicio de la XEW, radiodifusora cuyo propietario Emilio Azcárraga, tuvo la idea de invitar al conjunto musical y la presentación resultó bastante exitosa. Se comenta como anécdota, que el arpa no cupo por las angostas escaleras del edificio donde se hallaba instalada la radio, por lo que a sugerencia del propio don Emilio, el instrumento fue sustituido por la trompeta. Así es como según esta historia, ésta se integra a la música de los mariachis.
Con el auge cinematográfico se cambia la indumentaria de los cantantes e intérpretes musicales, por el típico traje charro. La charrería se practica desde la época colonial al llevarse a cabo las faenas campestres, convertidas en un atractivo popular de la vida rural mexicana.
La identidad o “mexicanidad”, se halla multiplicada y distribuida regionalmente. Representa una gran variedad de relieves asociados a fórmulas o recetas gastronómicas, o bien, ceremonias donde el sincretismo entre lo indígena y mestizo cobra singular relevancia al combinarse danzas prehispánicas con bailables e indumentaria de estilo español. En la geografía del país se distribuyen particularmente estas costumbres, adquiriendo su propia esencia según las formas o características climáticas o del propio terreno en cuanto a flora y especies de la fauna. En los desiertos norteños se consume carne seca de res, llamada machaca y tortillas de trigo. Es propio de sonora el llamado bacanora, bebida embriagante que se consume principalmente en el campo. En las costas abundan lo platillos a base de pescados y mariscos, en Oaxaca se saborean los gusanos de maguey, chapulines y las exquisitas tlayudas, con quesillo y mole picante elaborado a base de cacao y semillas. En Michoacán se comen las corundas, entre una múltiple gama de antojos típicos como los llamados pambazos; en los estados del centro se acostumbra la barbacoa, en Guadalajara se sirve pozole, en Nuevo León el famoso cabrito a las brazas. La lista es sumamente extensa pues cada estado tiene su propia naturaleza culinaria y costumbrista, incluso muchas veces se mezclan entre sí.
Platillos, música, tradiciones, ritos, estilos de vida, lenguaje, entonación y sintaxis múltiple, acoplada a los dialectos autóctonos, todo ello conforma esa mexicanidad. Cada una de estas facetas pudiera definir un rasgo de ella y todas en conjunto reflejan un alma, un carácter que llamamos mexicano.
Más allá de las profundidades del subconsciente y sus representaciones captadas por el intelecto de Octavio Paz y a su vez vertidas en los ensayos que componen su obra El Laberinto de la Soledad, donde el escritor reconstruye lo mexicano, a través de estigmas como el de los hijos de la Malinche, los complejos del pachuco o las festividades dedicadas a los muertos o a los santos, estas formas de ser y vivir se transforman en el tiempo.
En parte por el cine y sobre todo debido a las dinámicas del radio y la televisión, tales rasgos aparecen trastocados conforme a las exigencias de un mundo mercantilizado. La esencia de los usos y costumbres, del modo de ser de los mexicanos en su multiplicidad y pluralismo, ahora son estereotipadas hasta en sus más íntimas raíces por un mercado mediatizado, que arrebata la sustancia que les proveyó su naturaleza histórica.
El origen y evolución de la mexicanidad se debate entre el oficialismo que la deforma con fines políticos y los medios de comunicación que la transforman en mercancía de consumo masivo.
La presente época digital y su entorno global, cada día más marcado, van a dar sin duda distinto matiz al concepto de la mexicanidad, a sus variables o diferentes acepciones. Las nuevas comunidades de esta sociedad en red, donde se transforma el pensamiento según el modo de interpretar y transmitir el texto y la imagen, acentúan de distinta manera el sentido de lo que es originario, convirtiéndolo en algo universal, que ya no corresponde a un determinado lugar ni tiempo. La comunidad virtual deslocalizada tiende a comenzar de nuevo la historia y para ello trata de desdibujar el pasado, comenzando por el renunciamiento hasta terminar en el rotundo olvido. Abandona la identidad o la consume en tanto producto de venta comercial, de alguna oferta o, la rechaza por su aspecto inocuo como pieza vacía de la oratoria.
La identidad mexicana, desprendida de su autenticidad, es motivo de chiste, folclore barato y patriotero, instrumento de políticos que buscan reconocimiento, artículo de escaparate mediático. Es la parte “Light” del día festivo de la escuela, emblema de competencias deportivas, gritos desde la tribuna, escapes del puente largo a la playa, a los centros de reunión donde se desahogan los instintos. Pretexto oficial, social, comercial, asociado a lo que define nuestro tiempo: líquido, fugaz, desprendido, individual, desmemoriado y elocuentemente superficial.
El presente clima que anuncia estallido, como un fragor que retumba con fuerza en ocasión del resquebrajamiento y el quebranto en el ánimo colectivo, es preocupante. México no supera las razones que han cristalizado en historia de sufrimiento para las mayorías. Cíclicamente se deja que las abismales diferencias se alimenten de mayores y caóticas injusticias. No hay una verdadera vocación de consensos, de distensión de los opuestos que van en distinto rumbo y conciben divididos su propio escenario. Sociedad fragmentada y múltiple, reacia para dirimir el conflicto y, extrañamente unificada para el festejo, la fiesta tricolor. Alegrías evocadoras del Fénix que otorga a la historia su continua expiación de pueblo irredimible que construye cada cien años su parte aguas y añade nuevos ídolos y objetos de culto a su peculiar simbología. Sin desprender las raíces que le nutren milenariamente, se inflama el ser de la mexicanidad. A menos que tenga lugar algún conjuro, la historia se volverá a repetir.
domingo, 9 de mayo de 2010
Aforismos y reflexiones
"Enseñemos a nuestros niños y jóvenes qué son los medios de comunicación, antes que éstos les enseñen qué es el mundo".
“La guerra es la renuncia colectiva a hacer el intento de seguir viviendo”
“Estados Unidos es un país que invoca y provoca guerras, por conveniencia, por costumbre, por vocación, por sed, por hambre y por sueño: el sueño americano”
“El problema de Latinoamérica es un problema de ubicación, porque el problema latinoamericano se encuentra en América del Norte”.
“La mayor riqueza que puede darnos un día es encontrarnos con alguien que puede convertirse en un amigo. Hay días que ofrecen el privilegio de conocer a más de una persona y en ocasiones hasta una familia completa. Entonces sucede un estado de alegría incomparable, me reconozco inmensamente afortunado”.
“Paso momentos inolvidables en Argentina, pues me han invitado a platicar con alumnos de nivel secundario. Hasta ahora visité seis escuelas.
Me paré delante de las jóvenes y los muchachos estudiantes y les dije: “vengo a aprender de ustedes”, “voy a tomar una clase aquí de lo que deseen enseñarme”
Después todo fue un rato delicioso en cada lugar”
“Un famoso es aquel con quien aún sin tener conexión o apuntar el propio interés en otras direcciones, en alguna forma se topan nuestros sentidos”
“El acto creativo es ante todo recrear, es decir, no hay nada nuevo excepto aquello que hacemos con lo que ha sido previamente creado”
“No hay más que un creador y todo lo demás ha sido recreado”
“Los momentos más felices de la infancia pasaron en el recreo”
“La mejor herencia que nos ha dado el universo es el tiempo, porque éste hace posible que veamos, sintamos, percibamos, todo lo demás”
“Cada vez que puedas ofrece algo de tu tiempo, así tendrás más”
“El que ama en verdad nunca se encuentra sólo”
“Ganar el cariño de un animal y quererlo de la misma manera, es como darse la mano con Dios”, ser amado y amar a las personas es como abrazarlo”
“Deja que tus pensamientos y sentimientos se posen en ti mismo para que sepas de qué están hechos y lo que valen”
“Quien tiene hijos sabe lo que es la angustia”
“Quien piensa que vive en paz sólo desea la paz”
“Se conoce el desasosiego al escuchar que azotan la puerta”
" Empequeñecido es aquél por cuyas acciones se redujo el alma y con ello a si mismo, hasta llegar a creer que puede bañarse en un mar salado y cristalino cuando en realidad sólo flota en una lágrima"
“La guerra es la renuncia colectiva a hacer el intento de seguir viviendo”
“Estados Unidos es un país que invoca y provoca guerras, por conveniencia, por costumbre, por vocación, por sed, por hambre y por sueño: el sueño americano”
“El problema de Latinoamérica es un problema de ubicación, porque el problema latinoamericano se encuentra en América del Norte”.
“La mayor riqueza que puede darnos un día es encontrarnos con alguien que puede convertirse en un amigo. Hay días que ofrecen el privilegio de conocer a más de una persona y en ocasiones hasta una familia completa. Entonces sucede un estado de alegría incomparable, me reconozco inmensamente afortunado”.
“Paso momentos inolvidables en Argentina, pues me han invitado a platicar con alumnos de nivel secundario. Hasta ahora visité seis escuelas.
Me paré delante de las jóvenes y los muchachos estudiantes y les dije: “vengo a aprender de ustedes”, “voy a tomar una clase aquí de lo que deseen enseñarme”
Después todo fue un rato delicioso en cada lugar”
“Un famoso es aquel con quien aún sin tener conexión o apuntar el propio interés en otras direcciones, en alguna forma se topan nuestros sentidos”
“El acto creativo es ante todo recrear, es decir, no hay nada nuevo excepto aquello que hacemos con lo que ha sido previamente creado”
“No hay más que un creador y todo lo demás ha sido recreado”
“Los momentos más felices de la infancia pasaron en el recreo”
“La mejor herencia que nos ha dado el universo es el tiempo, porque éste hace posible que veamos, sintamos, percibamos, todo lo demás”
“Cada vez que puedas ofrece algo de tu tiempo, así tendrás más”
“El que ama en verdad nunca se encuentra sólo”
“Ganar el cariño de un animal y quererlo de la misma manera, es como darse la mano con Dios”, ser amado y amar a las personas es como abrazarlo”
“Deja que tus pensamientos y sentimientos se posen en ti mismo para que sepas de qué están hechos y lo que valen”
“Quien tiene hijos sabe lo que es la angustia”
“Quien piensa que vive en paz sólo desea la paz”
“Se conoce el desasosiego al escuchar que azotan la puerta”
" Empequeñecido es aquél por cuyas acciones se redujo el alma y con ello a si mismo, hasta llegar a creer que puede bañarse en un mar salado y cristalino cuando en realidad sólo flota en una lágrima"
jueves, 6 de mayo de 2010
El poder y delirio de un imbécil
El poder y el delirio de un imbécil
(Del lat. imbecillis).
1. adj. Alelado, escaso de razón. U. t. c. s.
2. adj. p. us. Flaco, débil.
La definición de un imbécil aparece así en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y describe perfectamente al personaje Felipe Calderón. Un individuo imbécil, tal como lo requirió una camarilla de sujetos de la calaña de Carlos Salinas, Claudio X González, Emilio Azcárraga, del panadero Lorenzo Sertvitje, entre otros que vieron en esta presidencia la posibilidad de manejar una marioneta que les garantizara la impunidad necesaria para mantener sus cotos de poder. Un débil que se engolosinara con la banda presidencial en el pecho, aunque lo repudiaran millones de personas que mucho antes de su impostura advirtieron el nefasto desenlace de su gobierno espurio. Se organizaron marchas y actos de protesta que fueron estigmatizados, constantemente atacados por la artillería de saliva de tanto corifeo de Televisa y del otro apéndice o tumor mediático igualmente beneficiario de la nimiedad de este michoacano.
Es el presidente del ridículo, de la vergüenza para los gobernados frente a sí mismos y ante el mundo, como lo fuera el anterior Vicente Fox, un ignorante ex director de la Coca Cola, que supo cómo hacer riqueza para él y su familia, gracias al poder que da el cargo. Sólo que éste individuo refunfuñón ha resultado más peligroso aún que la caricatura antecesora: el señor de las botas.
Seguramente es imposible quitarle lo imbécil porque se lo implantó la naturaleza y su dogmática formación, pero quizá no lo sea retirarlo del gobierno, pues en lo que resta de mandato puede provocar más desastres. Lo imbécil con semejante poder deriva en cosas graves, como la muerte de inocentes, la debacle de la economía y el empleo, el descontrol de todo, porque así es como permanece esta nación: sin rumbo, sin proyecto, sin esperanza.
Ha sido una presidencia caótica que en su vorágine de desatinos aceleró una guerra literalmente sin cuartel, donde lo único visible son las víctimas que se cuentan por decenas de miles, en lo que va de este horripilante período.
Cuando el mundo abandona un modelo económico por ineficaz, que lo único que ha causado es devastación en todos los órdenes socialmente posibles, el presidente mexicano continúa aferrado a la entrega de lo poco que conserva nuestro país como bienes nacionales. Esta actitud se explica solamente por el miedo a quedar mal ante los que le abrieron el camino, como un tajo, para que se hiciera de ese puesto, a costa de lo que sea, inclusive el hundimiento total.
Otras naciones buscan recobrar sus bienes privatizados, porque sus dirigencias han corroborado el enorme error que significa dejar en manos de los mercados los recursos estratégicos, como los productos no renovables, los transportes o los medios de comunicación.
Sólo un imbécil traiciona de esa forma a su propio pueblo, como lo hicieran otros azotes a partir de Miguel de la Madrid. Gente dispuesta a sangrar lo más noble que tiene la sociedad en aras de los caprichos e interés de los agentes poderosos y de asegurarse fortunas para varias generaciones de sus descendientes. El pillaje, el bandolerismo elegante, suntuoso y siniestro que han practicado por décadas estos hampones, sólo se diferencia en las formas del que ha encumbrado en el poder financiero a los que supuestamente se persigue y que en realidad se les convierte en socios, con tal de que aporten su capital.
Ya es tiempo de que reaccione la gente ante un imbécil más, éste que fanfarronamente presume de que en su país todo marcha con buenos indicadores, como sucede en los más desarrollados. ¿Está alucinado? ¿Embrutecido o engañado por sus colaboradores? No, simplemente es un soberbio imbécil.
(Del lat. imbecillis).
1. adj. Alelado, escaso de razón. U. t. c. s.
2. adj. p. us. Flaco, débil.
La definición de un imbécil aparece así en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y describe perfectamente al personaje Felipe Calderón. Un individuo imbécil, tal como lo requirió una camarilla de sujetos de la calaña de Carlos Salinas, Claudio X González, Emilio Azcárraga, del panadero Lorenzo Sertvitje, entre otros que vieron en esta presidencia la posibilidad de manejar una marioneta que les garantizara la impunidad necesaria para mantener sus cotos de poder. Un débil que se engolosinara con la banda presidencial en el pecho, aunque lo repudiaran millones de personas que mucho antes de su impostura advirtieron el nefasto desenlace de su gobierno espurio. Se organizaron marchas y actos de protesta que fueron estigmatizados, constantemente atacados por la artillería de saliva de tanto corifeo de Televisa y del otro apéndice o tumor mediático igualmente beneficiario de la nimiedad de este michoacano.
Es el presidente del ridículo, de la vergüenza para los gobernados frente a sí mismos y ante el mundo, como lo fuera el anterior Vicente Fox, un ignorante ex director de la Coca Cola, que supo cómo hacer riqueza para él y su familia, gracias al poder que da el cargo. Sólo que éste individuo refunfuñón ha resultado más peligroso aún que la caricatura antecesora: el señor de las botas.
Seguramente es imposible quitarle lo imbécil porque se lo implantó la naturaleza y su dogmática formación, pero quizá no lo sea retirarlo del gobierno, pues en lo que resta de mandato puede provocar más desastres. Lo imbécil con semejante poder deriva en cosas graves, como la muerte de inocentes, la debacle de la economía y el empleo, el descontrol de todo, porque así es como permanece esta nación: sin rumbo, sin proyecto, sin esperanza.
Ha sido una presidencia caótica que en su vorágine de desatinos aceleró una guerra literalmente sin cuartel, donde lo único visible son las víctimas que se cuentan por decenas de miles, en lo que va de este horripilante período.
Cuando el mundo abandona un modelo económico por ineficaz, que lo único que ha causado es devastación en todos los órdenes socialmente posibles, el presidente mexicano continúa aferrado a la entrega de lo poco que conserva nuestro país como bienes nacionales. Esta actitud se explica solamente por el miedo a quedar mal ante los que le abrieron el camino, como un tajo, para que se hiciera de ese puesto, a costa de lo que sea, inclusive el hundimiento total.
Otras naciones buscan recobrar sus bienes privatizados, porque sus dirigencias han corroborado el enorme error que significa dejar en manos de los mercados los recursos estratégicos, como los productos no renovables, los transportes o los medios de comunicación.
Sólo un imbécil traiciona de esa forma a su propio pueblo, como lo hicieran otros azotes a partir de Miguel de la Madrid. Gente dispuesta a sangrar lo más noble que tiene la sociedad en aras de los caprichos e interés de los agentes poderosos y de asegurarse fortunas para varias generaciones de sus descendientes. El pillaje, el bandolerismo elegante, suntuoso y siniestro que han practicado por décadas estos hampones, sólo se diferencia en las formas del que ha encumbrado en el poder financiero a los que supuestamente se persigue y que en realidad se les convierte en socios, con tal de que aporten su capital.
Ya es tiempo de que reaccione la gente ante un imbécil más, éste que fanfarronamente presume de que en su país todo marcha con buenos indicadores, como sucede en los más desarrollados. ¿Está alucinado? ¿Embrutecido o engañado por sus colaboradores? No, simplemente es un soberbio imbécil.
miércoles, 28 de abril de 2010
Lo peor que le puede suceder a un país
Lo peor que le puede suceder a un país es que predomine la injusticia y la conducta criminal desde el poder. Que los más perversos anden libres por todo el territorio y hasta reciban protección. Que sus autoridades sean mezquinas por ambición. Que la muerte se pasee por cada rincón y los asesinos queden impunes. Que los gobernantes sean generosos con los extraños enemigos que vienen de fuera a saquear. Que, con tal de ser más ricos y poderosos, esos mismos gobernantes opriman y mancillen al pueblo que defiende lo suyo, que son sus recursos como la tierra y el agua. Que esos mismos opresores y explotadores tengan para su servicio a los principales medios de comunicación y no permitan que existan otros que sean honestos y libres. Que a los periodistas o comunicadores comprometidos con la verdad, se les persiga, se les desaparezca, se les torture y finalmente se les mate. Que el pueblo sea engañado y se le mantenga inculto por no invertir en escuelas. Que se agoten, por instrumentar políticas miserables, las fuentes de trabajo. Que se escamoteen los servicios de salud a los más necesitados. Que se mienta a la población con enfermedades ficticias para invertir millonadas en vacunas compradas en el extranjero. Que las elecciones sean un vil fraude que se repite a lo largo del tiempo. Que lo gobierne un grupúsculo de ineptos desesperados por acumular riqueza y además traten de imponer sus miopes ideas. Que se utilice el Ejército para golpear y matar inocentes. Que los funcionarios ganen y derrochen fortunas y además insulten a sus gobernados al calor de la borrachera. Que no se respete la vida de nadie, ni siquiera de los que luchan por los derechos humanos, aunque sean visitantes de otra nacionalidad. Que se privilegie una sola religión como cualquier Estado fundamentalista. Que se permita la intervención del país vecino en los asuntos internos y que los ciudadanos de ese país vecino entren cuando se les antoje sin ningún requisito ni formalidad. Que se conviertan las ciudades en campos de batalla de los grupos criminales. Que la población permanezca con miedo e insegura. Que las familias se vuelvan cada día más pobres. Que la gente sufra de angustia por no recibir lo suficiente para vivir con dignidad. Que las comunidades sean atormentadas constantemente por delincuentes con y sin uniformes. Que los migrantes de otras nacionalidades al pasar por el territorio sean vejados y extorsionados por los policías que los detienen. Que los indígenas sean constantemente acosados por los latifundistas o desarrolladores de complejos turísticos o inmobiliarios. Que se vacíen los ríos por las represas y se inunden pueblos. Que se tale más de las tres cuartas partes de sus bosques. Que se contaminen las cuencas acuíferas y las playas. Que se modifiquen con transgénicos las variedades vegetales que sirven de alimento. Que se entregue la riqueza mineral y hasta el agua del subsuelo a compañías extranjeras.
Todo esto es lo peor que le puede suceder a un país y sucede en México
Todo esto es lo peor que le puede suceder a un país y sucede en México
sábado, 24 de abril de 2010
Relaciones de poder: Estado, sociedad y medios de comunicación. La agudización del caso mexicano
La vinculación, por intereses económicos o políticos, de los órganos de gobierno y los grupos civiles con los medios de comunicación, es una práctica que cobra relevancia en los estudios de ciencia política. Sin embargo, las observaciones sobre este fenómeno se realizan desde tiempo atrás, cuando los medios masivos demostraron tener un poder sensible sobre la política y la sociedad en general.
Lo que ha cambiado ahora son las formas de manejo de información gracias a las innovaciones tecnológicas de circuitos en red, organización de bancos de datos, al igual que los flujos simultáneos que permiten una mayor circulación de contenidos en cada vez menos tiempo y espacio.
La Internet ha venido a revolucionar la comunicación y la administración pública en sus múltiples aplicaciones y requerimientos. Concebida como la red de redes o web, este recurso facilita el acceso y circulación de datos, tanto local como globalmente. Surgen de manera cotidiana comunidades virtuales especializadas en ítems temáticos que se vuelven difíciles de cuantificar, aún cuando hayan sido clasificados casi en su totalidad.
Sin embargo, el control del acceso y circulación de la información por estas autopistas de los llamados multimedia, debido precisamente a la característica de unificar los distintos medios de comunicación: imagen, texto o hipertexto y sonido, (TV, cine y radio) dependen de servidores o administradores que controlan la circulación de lo que se transmite.
La administración pública utiliza estos recursos de los cuales dependen, cada vez con mayor énfasis, sus funciones. Se ha promovido y en ocasiones ha sido eficaz, el acceso de los ciudadanos hacia lo que operan o manejan las dependencias públicas bajo ciertas gestiones de carácter administrativo. Esta dinámica entendida como ejercicio de transparencia ayuda a legitimar la práctica gubernamental, lo cual eleva los niveles de confianza de los ciudadanos hacia las instituciones y el gobierno, en su contexto más amplio. Nos referimos entonces a una descentralización de la información que la vuelve asequible a la comunidad.
En países con mejores resultados en sus indicadores democráticos y en consecuencia niveles éticos gubernamentales más elevados, los controles tecnológicos de información dan lugar a que un número creciente de ciudadanos interesados en el conocimiento y participación directa sobre el manejo de los recursos, en tanto bienes públicos, interactúe a través de los dispositivos que se han instalado para que éste sea satisfactorio. “En la sociedad del conocimiento y de la información, el ciudadano no puede ser un mero espectador de las acciones públicas y pide asumir un papel más relevante en la toma de decisiones sobre las cuestiones que le afectan” (Arenilla, 2008: p.1)
Como vemos, existen los mecanismos necesarios para que se transparente el trabajo encargado a los administradores públicos en los distintos niveles, desde las delegaciones y municipios, con sus comités de servicios o asesorías, hasta los gobiernos de los estados, provincias y todo el ámbito federal.
Esto significa que es posible y necesario ejercer recursos presupuestarios con transparencia, porque se cuenta con instrumentos técnicos y una voluntad política que lo facilitan; dichos dispositivos pueden abrir totalmente el acceso a la información, siempre que ésta no sea estricta y justificadamente clasificada como de índole confidencial.
El problema es que no sucede así en todo lugar, puesto que existen países donde se ejerce de manera totalmente centralizada e inclusive autoritariamente el gobierno y en sí el poder político de ciertos grupos de interés sobre lo que debiera ser público. Algo que va más allá de un control centralista o estamental.
Recientemente han sido publicados algunos datos que se enfocan en el caso de la administración pública en México, donde evidentemente el acceso o la transparencia sobre la administración federal es básicamente un elemento discursivo, que no algo que pudiera ser comprobado y menos aún aceptado por gran parte de los gobernados.
En un texto que circula por la red bajo el título “opacidad en expansión”, (13-04-2010) el columnista Eduardo Ibarra Aguirre dio a conocer que los mexicanos se enterarán hasta el año 2022 sobre los gastos que, en este año de 2010, el gobierno de Felipe Calderón realiza para la celebración del bicentenario del “Grito de Dolores” que conmemora el inicio de la guerra de independencia y los cien años del llamamiento de Francisco I. Madero para la gesta revolucionaria.
El Instituto Federal de Acceso a la Información, órgano autónomo encargado de combatir la opacidad gubernamental, tomó la decisión de reservar esa información para los próximos 12 años. El impulso a la rendición de cuentas da de esta forma un salto hacia atrás.
Y el valor de las palabras y de los discursos de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús –pronuncia hasta cuatro por día sin reparar, ni él ni sus múltiples asesores, que así bloquean su adecuado registro en los medios de comunicación--, resulta tan deslumbrante que en sólo dos meses aumentó en 416 mil 760 el número de expedientes señalados como reservados. Aquella cifra representa más del doble de lo clasificado como confidencial durante 2009, cuando 189 mil documentos dejaron de ser públicos. De acuerdo a la reportera Elizabeth Velasco C., el total de los expedientes a los que la ciudadanía no tiene acceso asciende a 6 millones 542 257, a menos que acuda al IFAI para que revise caso por caso. (Eduardo Ibarra Aguirre, 13-04-2010)
En el mes de enero de este año, Calderón “hizo un enérgico llamado” a su equipo de gobierno para poner fin a la opacidad y acusó de “Falta de claridad o transparencia, especialmente en la gestión pública”. Éstas fueron las palabras que dijo textualmente el mandatario, refiriéndose a las 245 dependencias que integran la administración pública federal.
La cifra de expedientes gubernamentales reservados aumentó en 56.8 por ciento durante la actual administración, de acuerdo a la información publicada por La Jornada y dado a conocer el primer día de abril de 2010.
Críticamente se dice que “se hace una política con discursos sobre la transparencia y la rendición de cuentas y desde las muy exclusivas oficinas del grupo se impulsa decididamente la opacidad y la negativa a rendir cuentas”. (Ibarra)
“De qué magnitud será el derroche de recursos públicos para los festejos de dos gestas históricas”, se pregunta el periodista, que se niegan a informar y hasta dentro de 12 años dejará de ser secreto de Estado.
En la forma como se aplican estos y otros recursos del erario público y lo que señala la ley, encontramos una paradoja que merece una explicación o al menos mayor interés de los ciudadanos, dado que no es poco lo que está en juego.
Se puede afirmar que la capacidad de presión de un interés grupal sobre un poder territorial es directamente proporcional a la distancia del centro de toma de decisiones que afectan a dicho interés. La consecuencia es la heterogeneidad de fines y una alianza simbiótica entre burócratas y dirigentes de los grupos de interés que concluye en la exigencia de autoconservación, o el mantenimiento del poder, relegando el servicio de interés general. La paradoja es que este resultado conculca una de las razones de crear entes descentralizados: la eficacia. (Arenilla, 1999:p.16)
Se cita a continuación el Artículo Constitucional que expresa los términos en los cuales ha de ser ejercido el gasto público, aunque las leyes no siempre pueden responder a las necesidades más apremiantes.
Artículo 134
Los recursos económicos de que dispongan el Gobierno Federal y el Gobierno de Distrito Federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administrarán con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados.
Las adquisiciones, arrendamientos y enajenaciones de todo tipo de bienes, prestación de servicios de cualquier naturaleza y la contratación de obra que realicen, se adjudicarán o llevarán a cabo a través de licitaciones públicas mediante convocatoria pública para que libremente se presenten proposiciones solventes en sobre cerrado, que será abierto públicamente, a fin de asegurar al Estado las mejores condiciones disponibles en cuanto a precio, calidad, financiamiento, oportunidad y demás circunstancias pertinentes.
Cuando las licitaciones a que hace referencia el párrafo anterior no sean idóneas para asegurar dichas condiciones, las leyes establecerán las bases, procedimientos, reglas, requisitos y demás elementos para acreditar la economía, eficacia, eficiencia, imparcialidad y honradez que aseguren las mejores condiciones para el Estado.
El manejo de recursos económicos federales se sujetará a las bases de este artículo.
Los servidores públicos serán responsables del cumplimiento de estas bases en los términos del título cuarto de esta Constitución.
Es necesario tomar en cuenta que: “La singularidad de la cultura estriba en que evoluciona lentamente y normalmente no al ritmo que las innovaciones normativas. Esto es debido a los numerosos actores que intervienen en el cambio cultural y a que las leyes no siempre son el resultado social ni se ajustan, a veces, a las necesidades reales”. (Arenilla, 1999:p1)
El gasto que ejerce el gobierno destinado a la compra de espacios en los medios de comunicación, ha merecido señalamientos por parte de grupos sociales y partidos políticos, siendo el consorcio Televisa el principal beneficiario económico, toda vez que recibe un trato privilegiado de parte del Estado al otorgar éste facilidades para expandir sus redes televisivas y radiofónicas, así como lograr obtener exención o aplazamiento el pago de impuestos. Para esto último, hace aproximadamente doce años la empresa de medios más grande de México adoptó la modalidad de llevar a cabo el dudoso altruismo conocido como Teletón, que tuvo su origen en Chile y se extendió en varios países latinoamericanos.
Con la estratagema de recaudar fondos para ofrecer ayuda asistencial y médica a niños con capacidades distintas o con deficiencias físicas, instauró una forma de manejo de capitales provenientes de donativos, lo cual le sirve además para llevar a cabo una ingeniosa forma de evasión de impuestos. A continuación se incluye el fragmento de una página del sitio publicado por estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, y del Instituto Politécnico Nacional, que describe este mecanismo:
Sucede que, de acuerdo al segundo párrafo de artículo 31 del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta dice que "Asimismo, se considerarán deducibles los donativos que se otorguen a asociaciones, instituciones u organizaciones que destinen la totalidad de los donativos recibidos y, en su caso, sus rendimientos, para obras o servicios públicos que efectúen o deban efectuar la Federación, Estados, Distrito Federal o Municipios." Esto significa que, cuando se hace una donación a una institución que otorgue, sin fines de lucro, un servicio que debe otorgar el Estado, la persona que realizó la donación puede decirle a hacienda que no le cobre los impuestos equivalentes a la cantidad que dio, pues ya hizo una "buena obra".
Los $1,900.00 que se juntaron (con las aportaciones de mucha gente), Televisa las acumula y en lugar de entregar miles de donativos por cada persona a Fundación Teletón, hace UNA SÓLA APORTACIÓN A SU NOMBRE (TELEVISA), por ella la Fundación le expide un recibo deducible de impuestos (algo así como un cupón de descuento).
De ésta forma, Televisa al momento en que Hacienda le cobra, ella muestra el Recibo del Teletón, por lo que la SHyCP ya no le cobra(pues supuestamente lo pagó al hacer la donación); pero no sólo eso, como el recibo era por $1,900.00 y Televisa sólo debía $1000.00, Hacienda deberá ¡REGRESARLE! a Televisa $900.00 en efectivo, mismos que Televisa NO regresará a las personas que realmente donaron ese dinero ¿Ven el negocio?, esa esla verdadera finalidad del Teletón, ser un medio para que Televisa evada impuestos, y los pague la gente a la que enajena diariamente con basura televisiva
De esta forma, todo lo que se dona al Teletón es dinero que el gobierno deja de recibir por concepto de impuestos, y que se debían destinar a obras y servicios al pueblo, enriqueciendo más a los ya de por sí millonarios dueños de Televisa y a los empresarios que le hacen coro y obtienen publicidad gratuita y reconocimientos por su "altruismo", que pagan sus empleados.
Éste es un motivo por el que no alcanza el presupuesto para Educación o Salud, por mencionar algunos, misma razón por la que hay pocos mexicanos que ganan más de un millón de pesos por día y mexicanos que apenas sobreviven con menos de un dólar al día o si bien nos va con un salario mínimo, que no alcanza para nada, y además pagando impuestos (que nos descuentan en automático o indirectamente).
ESTUDIANTES ORGANIZADOS, CUBÍCULO ESTUDIANTIL C011. UAM-I
ESTUDIANTES DE CONTADOR PÚBLICO DE LA ESCA TEPEPAN IPN.
Esta práctica por parte de los actores del gobierno se repite en los estados, donde se destinan recursos discrecionales a los medios de comunicación, costumbre que pudiese ser entendida como connivencia para evitar que la sociedad conozca, a través de dichos medios, sobre las faltas o ineficacia administrativa en que repetidamente incurre la administración pública. De acuerdo con un artículo del periodista Juan Carlos G. Partida (La Jornada Jalisco/ 03 Feb 09) al menos 154 millones de pesos pagó en el año 2008 el gobierno estatal a los medios de comunicación electrónicos concesionados en Jalisco, por concepto de publicidad diversa, sobre un total de 200 millones de pesos que ejerció la Dirección de Comunicación Social para comprar espacios en los medios o contratar proyectos de difusión. Eso sin contar el donativo por 40 millones de pesos que fueron pagados el 30 de diciembre de 2009, para que la asociación de Radiodifusoras y Televisoras de Occidente (Rato) comience a construir un centro de espectáculos llamado Palacio de la Cultura y la Comunicación.
“Televisa es la concesionaria de frecuencias en Jalisco que se llevó la tajada más grande del pastel al facturar al gobierno estatal 63 millones 800 mil pesos durante el 2008 por venta de espots, seguida de TV Azteca, que cobró 43 millones 186 mil pesos. Es decir, las dos empresas televisoras se llevaron más de la mitad del presupuesto de publicidad contratado, mientras que en conjunto los medios electrónicos obtuvieron el 77 por ciento de lo gastado, una relación de cercanía que se ha acentuado desde que hace dos años llegó a gobernador Emilio González Márquez”. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Durante su primer año de administración el gasto por concepto de compra de publicidad del gobierno estatal fue de poco más de 88 millones de pesos y para el 2008 elevó la cifra hasta 200 millones de pesos, casi un 115 por ciento más.
En el 2007, además de la compra de espacios publicitarios directos a través de Comunicación Social, de la partida de fondos contingentes el gobernador decidió la entrega de 67 millones de pesos para la realización, en la ciudad de Guadalajara, del evento mediático conocido como “Espacio”, que consiste en la reunión anual estudiantil que realiza Televisa. “Para el 2008 continuó la aportación extraordinaria más allá de lo presupuestado y eventos como los Premios MTV se llevaron 20 millones de pesos, además de aportaciones “en especie” por 12 millones de pesos para la telenovela Las tontas no van al cielo y de poco más de 6 millones de pesos a TV Azteca para varios enlaces nacionales, como el Juguetón”. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
El más reciente donativo que llegó a los 40 millones de pesos para el Palacio de la Cultura y la Comunicación que proyecta la Rato –asociación que formaron los medios electrónicos que tienen concesión en Jalisco-, en un año donde se renovarán las 125 presidencias municipales y los 40 puestos al Congreso local, ha sido tomado por el PRI - principal partido opositor al PAN que gobierna en Jalisco- como interés manifiesto por estrechar lazos con la poderosa industria, evadiendo de esta forma los candados electorales que impiden la contratación de espacios a partidos o particulares. Evidentemente en los donativos y compras directas de publicidad gubernamental subyace un manejo forzado que busca asegurar la conservación del poder por parte de los políticos y sus lobbies.
La aseveración de que los periodistas ejercen una influencia sobre la conducción de las campañas presidenciales no implica que ellos intenten ese impacto o aun que puedan impedir los efectos si lo desearan. Mientras las campañas son muy abiertas en su intento de persuadir a los periodistas, la relación de influencia inversa puede ser muy elusiva. Previendo las reacciones de los periodistas, los que toman decisiones en las campañas establecen sus planes estratégicos y su conducta cotidiana con vistas al modo en que la prensa informará sobre los eventos de la campaña. La influencia más directa de los medios sobre el proceso de la campaña deriva principalmente del hecho de que la información sobre la campaña es bastante predecible, y los directores de las campañas pueden diseñar sus actividades teniendo en cuenta esa posibilidad. (Arterton, 1986:p. 191)
Los grandes contratos
Es común que permanezcan continuamente al aire campañas publicitarias en forma de “espoteo” en radio y televisión, con lo cual el gobierno se oferta anunciando que cumple su deber. Esto pudiera ser interpretado como una forma de autocomplacencia mediática pagada por los contribuyentes y finalmente una estrategia de índole política. El trabajo que, por compromiso ético y legal, debieran realizar los administradores públicos, es constantemente exhibido con fines electorales y eso no favorece a la alternancia democrática, ni tampoco a un uso adecuado de los recursos de la comunidad.
Después de Televisa y TV Azteca, en el 2008 la empresa Activa del Centro, que controla varias estaciones de radio, se llevó 6 millones 920, Operadora de Cable de Occidente obtuvo 6 millones 22 mil pesos, Cadena Radiodifusora Mexicana se agenció 5 millones 728 mil, Radio México Guadalajara facturó 5 millones 286 mil, Promomedios de Occidente tuvo 5 millones 286 mil, Grupo Acir 3 millones 380 mil, Nueva Era Radio de Occidente 2 millones 958 mil, Stereorey Guadalajara 2 millones 381 mil, MVS Multivisión un millón 801 mil y Promomedios Jalisco un millón 98 mil.
Otras empresas, más bien intermediarias y que realizan campañas o trabajos especiales para el “diseño” de campañas, “también resultaron beneficiadas con la también histórica bolsa y la que más se llevó fue Más que Medios, que facturó 8 millones 409 mil; Quiero Media cobró 7 millones 698 mil, Comercializadora de Servicios Imagnen 3 millones 382 mil, Comercializadora de Servicios de Guadalajara 2 millones 696 mil y Contromedios un millón 967 mil”. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Las empresas que publican diarios en la localidad crecieron exponencialmente de un año a otro, con algunas excepciones. La que más facturó al gobierno estatal fue Unión Editorialista que publica el periódico El Informador y que obtuvo 3 millones 100 mil pesos; Página Tres, que edita el periódico Público-Milenio tuvo 2 millones 687 mil; la Universidad Autónoma de Guadalajara a través de su periódico Ocho Columnas cobró un millón 482 mil. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Ediciones del Norte, que publica el diario Mural, cobró un millón 464 mil pesos; la Compañía Periodística de El Sol de Guadalajara tuvo un millón 323 mil pesos. Mucho más abajo está La Jornada Jalisco con 370 mil pesos, apenas por encima de medios de comunicación que no tienen periódico local como El Financiero, que facturó 280 mil pesos, o El Universal, con 258 mil pesos. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Por su parte la alternativa informativa que emite por Internet sus noticias y que es conocida como “Contralínea”, publicó el pasado día 10 de abril una nota firmada por los periodistas Ana Lilia Pérez y David Cilia, quienes observaron que en Veracruz los medios de comunicación operan abiertamente a favor de que cierto candidato obtenga el triunfo en el proceso electoral que está por llevarse a cabo en dicha entidad federativa.
Veracruz.- En este proceso electoral, todo son simulaciones: la elección interna de los candidatos, el uso del aparato gubernamental y recursos públicos para el aspirante a gobernador; los apoyos sociales del gobierno federal a favor del candidato del Partido Acción Nacional (PAN); y en medio de la contienda, un árbitro que simula vigilar el proceso, donde está en juego el tercer padrón electoral de todo el país.
Las campañas comenzaron desde noviembre pasado, tres meses antes del periodo oficial, cuando todo el estado yacía inundado de propaganda electoral disfrazada de anuncios de café y arroz, espectaculares con mensajes alentadores de un progreso venidero y publirreportajes en periódicos y revistas de sociales enmascarados como información.
El senador con licencia Juan Bueno Torio se anunciaba en bolsas de arroz y frijol marca “Bueno”, con el eslogan “De Córdoba lo mejor”; mientras que su primo político, el exsenador Gerardo Buganza Salmerón, lo hacía en un café soluble –el “Buganza”– que nunca estuvo en el mercado; el diputado Javier Duarte de Ochoa, en promocionales pagados por el gobierno del estado, con el eslogan “Vamos bien y viene lo mejor”… “Viene lo mejor, viene Yunes”, rezan los promocionales que, como director general del ISSSTE, mandó colocar Miguel Ángel Yunes Linares, usufructuando el lema gubernamental. Fuera de los tiempos que establece el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), en las portadas de periódicos y revistas, particularmente Líder, en su edición de Veracruz, desfilaron candidatos a gobernadores, alcaldes y legisladores en anuncios disfrazados. Incluso los ediles de municipios identificados como de pobreza extrema –entre ellos Mixtla de Altamirano y Coetzala– invirtieron recursos públicos en atractivas publicidades, con el afán de garantizarle la continuidad a su partido; maquillaje y glamour por un voto.
Los medios de comunicación que cuentan con mayor posicionamiento financiero, infraestructura y cobertura, significan un contingente de control social que beneficia a las élites de poder político y económico, al tratar de opacar o tergiversar la visión que tiene la sociedad sobre la administración pública. Además logran captar sumas considerables de dinero provenientes del gobierno y los partidos, que pudiera ser empleado en obras y servicios que reclama una población que se aproxima a 55 millones de personas que viven en estado de pobreza.
Esta circunstancia ha generado una espiral de complicidades que evitan que se finque la democracia, a pesar de la alternancia que tuvo lugar en 2002. Pudiera decirse incluso que este cambio no fue más allá de un relevo del mando, sin que ocurriese nada de fondo que pudiera considerarse como benéfico, en términos de equidad y desarrollo social. Los mismos agentes que durante cerca de siete décadas controlaron la administración pública, divididos entre empresarios, la clase política dominante y líderes de facciones o gremios, se han mantenido en el poder conservando intactos sus privilegios e inclusive hasta con mejoría de condiciones. Todo ello con el aval o la corresponsabilidad de los grandes consorcios que manejan los medios de comunicación. No hay democracia posible sin medios de comunicación que la impulsen y tampoco pueden existir éstos si los grupos de interés lo impiden.
Las resistencias al cambio provienen de los actores asentados que pueden obrar retrasando o impidiendo los cambios y a la propia inercia de las instituciones y de la sociedad. No hay que olvidar que el logro de un cierto asentamiento cultural y de valores supone muchos años y su cambio otros tantos. Además, rara vez los cambios suponen la eliminación de lo antiguo, sino más bien su evolución mediante la reinterpretación de viejos valores o el añadido de otros nuevos, con lo que el resultado es el de una cultura por estratos. (Arenilla, 1999:1)
Como sucede en varios países de Latinoamérica, los medios son el factotum que protege la permanencia del sistema. Con su capacidad discursiva manejan o refuerzan los imaginarios sociales, acarreando la marea de la opinión pública o desactivándola para que no exija ni tenga iniciativas orientadas hacia los cambios de fondo. El Estado en ocasiones figura como comparsa de estos grupos que controlan empresas, que sumariamente se adueñan de los recursos o espacios que debieran servir a la sociedad en su más amplio espectro. Esta cooptación de la esfera pública ha incentivado conflictos que se vuelven cada día más difíciles de controlar, como es el caso de las organizaciones criminales que hoy tienen en vilo a la sociedad mexicana, infiltrándose prácticamente en todas las áreas institucionales. Ya se le nombra al mexicano como un Estado “semifallido”, lo cual no es nada alentador ni augura un buen desenlace, a menos que la sociedad reaccione de manera organizada, sin embargo, ésta se haya tan fragmentada y vulnerable, que difícilmente pudiera intentar y mucho menos lograr el cambio.
No se vislumbran o son inexistentes las fuerzas civiles dispuestas o preparadas, tampoco es factible que se unifiquen en el corto plazo debido a las características que las distinguen, como es su heterogeneidad en distintos órdenes; desde factores étnicos, psicosociales, culturales, socioeconómicos, etcétera. Las asimetrías históricas representan grandes obstáculos, al igual que una dinámica geográfica y fronteriza que impone sus prioridades.
No existe una vocación ni un perfil transformador en los grupos que teóricamente pudieran ser más influyentes: las clases medias, por años acostumbradas a un estatus que las mantiene pasivamente acomodadas y estables. Digamos que tal vez la causa de esta actitud sea consecuencia de los setenta y dos años de la llamada “dictadura partidista”, que ejerció el PRI durante la mayor parte del siglo veinte. Es a la mitad de este recorrido donde cobran influencia los medios de comunicación gobernados por pocas familias. Sobresale entre ellas el apellido Azcárraga, cuyo heredero actualmente controla el 87 por ciento del mercado de la televisión. Además ha expandido hacia la radio, la cinematografía, las actividades turísticas, industria editorial, entre otros giros comerciales.
El otro consorcio con el que se reparte el dominio mediático es TV Azteca, que tiene aproximadamente 11 por ciento de este mercado y cuenta además con negocios de banca, de envío de dinero y tiendas de electrodomésticos.
Tal concentración de medios representa un desafío muy grande para cualquier intento de mejoría social por vía de la democracia. Por lo regular resultan electoralmente vencedores los políticos o grupos partidistas que gozan de la aceptación y por tanto se ven favorecidos por estos poderes fácticos.
La situación política tan inestable, no manifiesta alguna tendencia hacia la mejoría, sino todo lo contrario, cada vez se tornan más violentos los grupos enfrentados, también se vuelven más confusos los bordes entre la legalidad y la anarquía con la que operan las fuerzas dentro y fuera del Estado: las relaciones intra y extra gubernamentales. Aparentemente el futuro lo decidirá el uso de la fuerza, con o sin ley.
Basta un repaso a los medios no oficiales conocidos como medios alternativos, para comprender las dimensiones tan explosivas y críticas de lo que sucede en este país latinoamericano, que hace cuatro décadas mantenía niveles de estabilidad y crecimiento que le daban cierto estatus de liderazgo en Centro y Sudamérica. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué una caída tan profunda? ¿Hubo desinformación dentro y fuera del país?
De acuerdo con lo anterior, se podría decir que la pérdida o la ganancia de reputación es el proceso de percepción pública de la ausencia o del reconocimiento de cierta habilidad, manifiesta o inferida, del agente (funcionario u organismo) para alcanzar ciertos objetivos o fines (políticos en este caso) relevantes, por medio del uso de ciertos medios, de acuerdo con el control de ciertas consecuencias queridas o no buscadas. La reputación o crédito social es una percepción y un mecanismo comunicacional, al mismo tiempo. Es la percepción que el público tiene acerca del modo y de la habilidad de una persona, corporación o grupo social para alcanzar cierto fin, utilizando ciertos medios y controlando de alguna manera sus consecuencias. Como se dijo antes, la reputación es la percepción de la racionalidad. (Elizalde, 2006:p.170)
Los medios de comunicación fueron los artífices, junto con los gobernantes en turno (que siempre fueron del mismo partido) de imaginarios que hacían pensar en un auténtico desarrollo con justicia social. Alentaron, con su repitiente e insistente discurso, la creencia de que el país era próspero y abundante en oportunidades, que la riqueza estaba al alcance de cualquier ciudadano dispuesto a trabajar con la convicción de labrarse un futuro. Se trataba de un lugar pródigo, una parte del sueño americano.
Hubo auge petrolero, promesas del suelo fértil que, ayudado de un clima excepcionalmente noble, ofrecía inmejorables condiciones para la agricultura, lo mismo se decía del esplendor que atraía multitudes de turistas, que abarrotaban los destinos de playas o pintorescas poblaciones. Un sueño que de pronto comenzó su transformación en un amargo despertar a la realidad. Hoy, este país no tan sólo opera con los indicadores económicos más bajos del continente, sino que sus atrasos en rubros como la educación, el acceso a la salud, servicios asistenciales, vivienda o las oportunidades de empleo, ocupan los últimos lugares a nivel mundial. Con toda la evidencia externamente manifiesta, el discurso oficial y mediático no cambia. El actual presidente acusa a sus críticos foráneos y locales, de exagerar sus apreciaciones y ser tendenciosos o poco objetivos con la realidad. ¿Es esta una estrategia mediática para mantener la línea y continuar el paso, ya por cierto bastante dificultoso, por no decir paralizado?
Lo que sucede es que las instituciones del Estado, y algunas de la sociedad, funcionan a manera de retardantes del cambio y exigen que éste sea real y, por tanto, que cuenten con un impulso permanente en el tiempo. Esta fuerza no sólo deriva de las normas, sino de los actores que han intervenido en ellas, de los que las tienen que cumplir y de la sociedad sobre la que se aplican. (Arenilla, 1999:p1)
Es difícil hacer un pronóstico optimista para un Estado casi de sitio, como el que tiene México. Con las tropas recorriendo ciudades e instalando retenes en las carreteras, con las bandas ocasionándose bajas que se cuentan por miles de muertes: En lo que lleva de ejercicio la presente administración (tres años) ya suman una cifra cercana a 23 mil, incluyendo elementos policíacos y militares, que si bien representan el 5 por ciento de esta cifra, no deja de ser preocupante.
Por su parte los altos mandos del Ejército piden garantías constitucionales para “enfrentar al narco”, sin exponerse a ser enjuiciados legalmente por sus actos. Mencionan un caso de guerra y argumentan que es necesario “atacar”.
Evidentemente, el Estado mexicano atraviesa por una etapa de crisis que requiere la decidida concurrencia de actores de todos los ámbitos que operan constitucionalmente, es decir aquellos que intervienen de manera pacífica y organizada dentro de los estatutos legales. Es imperativo redefinir el modelo de vertebración del Estado, la organización de los poderes públicos. “La distribución del poder en el territorio no siempre responde a un esquema previamente pensado. Antes bien, en muchas ocasiones se produce como resultado de la negociación, muy fragmentada, y de los intereses que concurren en todos los espacios políticos” (Arenilla)
No se trata, en definitiva, mas que ejercer un liderazgo apoyado en las diversas facultades que le otorga tanto el texto constitucional, como el derivado de las relaciones y la gestión intergubernamental (RIG y GIG). Claro, es que ello debe realizarse desde la consciencia que el Estado difícilmente podrá sacar adelante las políticas cohesionadotas sin contar activa y lealmente con las Comunidades Autónomas y los entes locales, quienes gozan de gran legitimidad en la actuación pública encaminada a prestar beneficios a los ciudadanos. (Arenilla, 1999:p.2)
El problema del Estado y la sociedad mexicana se ha agudizado en la medida en que los actores operan dentro y fuera de los márgenes del texto constitucional, siendo éstos últimos fuerzas que incluyen el terror y la violencia como estrategia y práctica.
La semana pasada, (4 de abril de 2010) uno de los periodistas más prestigiosos del país, Julio Scherer García, publicó en su revista Proceso sobre un insólito encuentro que tuvo con uno de los capos más buscados por las autoridades policíacas y militares en México, así como por el FBI estadounidense: Ismaél “Mayo” Zambada. Esto tuvo lugar en un sitio que se mantiene hasta ahora como secreto, gracias a la previsión de este experimentado periodista.
La nota daba cuenta del sitio, la hora y el día en que una persona me conduciría al refugio del capo. No agregaba una palabra. A partir de ese día ya no me soltó el desasosiego. Sin embargo, en momento alguno pensé en un atentado contra m persona. Me sé vulnerable y así he vivido. No tengo chofer, rechazo la protección y generalmente viajo solo, la suerte siempre de mi lado. La persistente inquietud tenía que ver con el trabajo periodístico. Inevitablemente debería contar las circunstancias y pormenores del viaje, pero no podría dejar indicios que llevaran a los persecutores del capo hasta su guarida. Recrearía tanto como me fuera posible la atmósfera del suceso y su verdad esencial, pero evitaría los datos que pudieran convertirme en un delator. Me hizo bien recordar a Octavio Paz, a quien alguna vez le oí decir, enfático como era: “Hasta el último latido del corazón, una vida puede rodar para siempre”. (Scherer, 2010)
Por su parte las declaraciones del activo y poderoso narcotraficante no dejaron ya ninguna duda sobre el estado de corrupción de las instituciones mexicanas, incluido el Ejército y los cuerpos policíacos, además de connotados políticos que han sido gobernadores e inclusive administraciones de presidentes, como Vicente Fox.
A juicio de Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años. Infiltrado en el gobierno desde abajo, el tiempo hizo su “trabajo” en el corazón del sistema y la corrupción se arraigó en el país. Al presidente, además, lo engañan sus colaboradores. Son embusteros y le informan de avances, que no se dan, en esta guerra perdida.
-¿Por qué perdida?
- El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción.
(Scherer en conversación con el líder narcotraficante, revista Proceso. 04-04 -2010)
En otro artículo aparecido en el mismo número de la revista y escrito por Jorge Carrasco Araiza, se lee lo siguiente:
En 2001, El Mayo fue uno de los que protegió a El Chapo cuando se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande, en febrero de ese año, a la llegada de Vicente Fox a la presidencia de la República. De su capacidad para corromper autoridades civiles y militares hay dos referentes: la infiltración del Centro de Inteligencia Antinarcóticos (Cian) del Ejército en 2002, y la Operación Limpieza de la PGR, dada a conocer en noviembre de 2008. No ha sido la de 2002 la única vez en que Zambada ha infiltrado al Ejército. En junio de 2009, la PGR informó del arraigo de nueve militares que la Secretaría de la Defensa Nacional entregó al Ministerio Público Federal por su presunta relación con El Mayo. En el caso Operación Limpieza, se demostró que El Mayo y los Beltrán Leyva, entonces aliados, penetraron esa institución y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). La PGR investigó a dos hombres cercanos del titular de la SSP, Genaro García Luna, por sus presuntas relaciones con Ismael Zambada: Luis Cárdenas Palomino, brazo derecho de García Luna, y Gerardo Garay Cadena, excomisionados d la entonces Policía Federal Preventiva, hoy Policía Federal. Según las investigaciones El Mayo pagaba más de 35 agentes del Ministerio Público Federal entre 350 y 400 mil dólares para que lo mantuvieran informado sobre las acciones de la PGR contra su organización y cualquiera de sus miembros. Los elementos de las dependencias infiltradas acabaron también divididos con las pugnas al interior del cártel, iniciadas en 2004, cuando El Chapo Guzmán ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, y agudizadas en 2008. (Jorge Carrasco Araiza, revista Proceso, 04-04-2010)
Estos periodistas incluyen en el número de abril del presente año, otros datos que dan cuenta de los niveles alcanzados por éste que se ha convertido en el mayor problema que ha enfrentado el país en su historia contemporánea.
Empresario antes que político, el precandidato del PRI al gobierno de Sinaloa, Jesús Vizcarra Calderón, está en la mira de los servicios de inteligencia del gobierno federal desde hace varios años. El motivo: los negocios que presuntamente ha realizado durante más de dos décadas con uno de los barones sinaloenses de la droga, Ismael El Mayo Zambada. Alcalde de Culiacán con licencia, Chuy Vizcarra, como se le conoce en el estado, no sólo ha acumulado poder económico: en menos de una década ha dispuesto de suficiente capital político para ser diputado federal y presidente municipal. Hoy aspira a ocupar el palacio de gobierno de Sinaloa a partir de 2011. Claro Candidato de su socio, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; la jefa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, y la clase empresarial del estado, en especial miembros de las influyentes familias Coppel y Ley.
Las circunstancias que se viven en el presente, hacen que amplios sectores de la sociedad mantengan la percepción de que predominan las tendencias que se inclinan hacia la corrupción, en casi todos los ámbitos o quizá en la totalidad del aparato gubernamental.
Es tan contundente la corrupción del servicio público que ha rebasado toda capacidad de control, lo cual expone al país a escenarios altamente peligrosos. Por si quedaba algún resquicio a salvo o dudas al respecto, una noticia publicada por el diario El Universal (18-04-2010) ha cimbrado una vez más a la sociedad mexicana: Existe tráfico de información sobre los ciudadanos desde las dependencias del gobierno federal.
La comisionada presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), Jacqueline Peschard, consideró “escandalosa y preocupante” la venta de bases de datos de millones de mexicanos en Tepito, por lo que demandó al gobierno federal indagar a funcionarios.
Peschard solicitó a la Secretaría de la Función Pública investigar la existencia de una presunta red de servidores públicos que trafican información.
EL UNIVERSAL publicó ayer que en el mercado negro del barrio capitalino se pueden adquirir, en 12 mil dólares, archivos que contienen el padrón electoral, el registro vehicular y de licencias, entre otros.
El consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, advirtió que si los datos salieron del instituto se presentarán las denuncias correspondientes.
Comentó que se trata de un delito que debe perseguir la fiscalía especializada para asuntos electorales de la Procuraduría General de la República.
Ayer la Procuraduría inició un acta circunstanciada sobre la venta de datos. La finalidad de esta medida es dejar constancia de hechos que pudieran ser constitutivos de delitos.
Por múltiples causas el Estado y la sociedad mexicana se encuentran en una encrucijada. En opinión de politólogos y analistas de información, al igual que denotados periodistas, existe coincidencia respecto a la grave crisis que asola a este país.
Los ejemplos incluidos en el presente texto, muestran claramente la magnitud de la descomposición de un sistema que se ha tornado incierto. Sin embargo, gracias a los lazos que mantienen los medios de comunicación con las esferas del poder, éstos hacen mutis sobre la mayoría de las acusaciones que pesan sobre los actores políticos; evitan de cualquier forma hacer mención acerca de acontecimientos considerados de extrema gravedad.
En tanto reciban fuertes sumas por conceptos publicitarios, así como facultades sin límite para controlar el mercado mediático que les permite actuar prácticamente sin competencia, son capaces de mantenerse al margen del resquebrajamiento social que muestra este país latinoamericano.
El hundimiento, el enorme deterioro social, no les afecta porque tienen el suficiente capital que les permite mantener el poder, dado que estos recursos financieros se hayan distribuidos en compañías financieras que les permiten multiplicar sus ganancias. Lejos del país que contribuyen a desestabilizar se encuentran a salvo.
Una propuesta coherente y decisiva para comenzar un verdadero cambio, sería condicionar las concesiones que gozan los dueños de los medios, con el objetivo de dejar la regulación de la comunicación pos masiva en las universidades públicas y otros actores, quienes junto con instancias de la masa crítica de la nación, pudieran imprimir una orientación distinta, pertinentemente acorde con los ideales democráticos y el desarrollo equilibrado que hasta ahora no han sido experimentados a plenitud por los ciudadanos, según los parámetros o indicadores de bienestar y otras formas de calidad de vida.
Que los medios de comunicación tienen corresponsabilidad en estos contextos que acusan fracaso social, no es duda. Constituyen desde hace décadas un factor doloso, pues no han mostrado interés para sumarse a las iniciativas que corresponderían para enfrentar y desactivar las amenazas. En cambio se observa todo lo contrario: son beneficiarios de las crisis en la medida en que pueden lucrar con las grietas y rupturas del sistema político, así mismo con la pasividad y los atrasos culturales de la sociedad.
Los medios son poderosos actores políticos. ¿Qué sucede cuando hacen mal uso de su poder? ¿Qué ocurre cuando se convierten en defensores de intereses específicos antes que en un foro abierto donde se escucha un amplio de voces? En los Estados Unidos las respuestas están firmemente vinculadas con la Primera Enmienda que prohíbe al Congreso sancionar toda “ley que limite la libertad de prensa”. Aparte de un grado limitado de control por decisiones judiciales, los medios impresos están en libertad para usar su poder como les parece adecuado. Esto incluye la libertad de apoyar o socavar políticas y filosofías del gobierno, intencionalmente o no, y la libertad de otorgar o denegar publicidad a diversos grupos de interés y puntos de vista. (Altheide, 1986:p.363)
Entre más incapaces o corruptos se muestran los políticos y administradores públicos, más resultan gananciosos estos medios. En la medida en que se incrementan las faltas o delitos por encubrir o solapar, mayor les resulta la posibilidad de obtener ventajas. Puede esto compararse a las modalidades de extorsión que maneja el hampa.
La eficacia, el orden, el respeto a la ley, a los gobernados, no les significa negocio o beneficio alguno, pues no están habituados a servir a la sociedad en sus afanes democráticos, dado que se enfocan convenientemente en determinadas formas del discurso, como los escándalos, la persuasión y distracción hacia las audiencias, práctica que llaman “entretenimiento”, así mismo la difamación o descalificación de actores que pudieran serles incómodos para su expansión del poder.
No se ha aprendido todavía cómo conciliar todos los intereses de manera que se pueda diseñar una política pública en materia de comunicación masiva de largo plazo, congruente y de beneficio para todos.
Los medios afectan las políticas públicas en una variedad de maneras. Pueden ser un factor importante en la creación de problemas que luego requieren soluciones de política pública. O, a través de la publicidad, pueden engendrar acción del gobierno que hubiese podido no producirse de otra manera. Alternativamente, al movilizar al público hostil o a las opiniones de los grupos de interés, pueden obligar a un alto en las políticas corrientes o proyectadas. (Graber, 1986:p. 303)
Evidentemente en gran parte de las naciones más o menos democráticas, la comunicación continúa anclada en las viejas formas de toma de decisiones que se fundamentan en la aplicación discrecional de la ley o en el presidencialismo, como fórmula que todo puede resolver, en los viejos corporativismos, inercias y demás prácticas de sistemas anquilosados y viciados en todos los órdenes.
Al nivel internacional, las naciones del tercer mundo solicitan controles a la diseminación mundial de noticias, sosteniendo que se ven inundadas de noticias a menudo inútiles y nocivas de los medios occidentales ricos y poderosos. Los controles son fuertemente resistidos por los Estados Unidos y otras naciones occidentales sobre la base de que esos controles entorpecerían el libre flujo de la información. El asunto se reduce a si la libertad de diseminar información se ha degenerado en una licencia que beneficia a los poderosos a expensas de los débiles. (Altheide, 1986:p.364)
Ante esta problemática tan característica de la “pos comunicación masiva”, surgen varias interrogantes que urgen respuestas ¿Cómo restituir el valor a todos los discursos y a todas las voces que pugnan por ponerse de manifiesto? ¿Cómo es que la actividad de los medios se identifica automáticamente con la actividad de la iniciativa privada, la libre empresa y las tendencias autónomas de los mercados y no se considera también patrimonio de aquellos que las producen y aquellos a los que sirven? ¿Por qué cada vez que el Estado pretende incurrir en la definición de una política cultural y de comunicación expresa, se le interpreta como censor, controlador o autoritario? “Porque en el discurso se ha hecho una separación entre los conceptos de ciudadano y de consumidor, olvidando que el ciudadano es un ciudadano integral, en lo político, en lo social, en lo económico y en lo cultural”. (Casas, 2005:p.136) Aunado a ello, la sociedad civil no parece muy interesada en cambiar el estado que guardan las cosas, no se decide a participar o todavía su participación es bastante tímida, digamos que poco audible o visible. Sin embargo, los grupos que surgen de manera organizada para suplir los vacíos informativos a través de las cada día más versátiles formas de comunicación, pese a tantas desventajas e inercias, prometen cambios sustanciales en esta era pos mediática.
BIBLIOGRAFÍA:
ALTHEIDE David. (1986), Control de los efectos de los medios, en El poder de los medios en la política. Doris A. Graber, (compiladora) Sec.6. Grupo Editorial Latinoamericano. Colección Temas. Argentina. Pp. 365,366.
ARENILLA Sáez Manuel, (1999), Las relaciones entre poder y territorio en la vertebración del Estado. Publicado en El Funcionamiento del Estado autónomico, Madrid, Ministerio de Administraciones Públicas. Pp. 1, 2, 16
ARTERTON Christopher, (1986) Las organizaciones de la campaña enfrentan el entorno de los medios, en El poder de los medios en la política. Doris A. Graber, (compiladora) Grupo Editorial Latinoamericano. Colección Temas. Argentina. P.191
CASAS María de la Luz, (2006), Políticas públicas de comunicación en América del Norte. Editorial Limusa, México. P. 117.
ELIZALDE Luciano, et al, (2006), La Comunicación Gubernamental: Problemas y Soluciones Estratégicas, en La Construcción del Consenso. Gestión de la comunicación gubernamental. La Crujía ediciones. Argentina. P.170
GRABER Doris, (2006) Guía de políticas públicas, en El poder de los medios en la política. Grupo Editorial Latinoamericano. Colección Temas. Argentina. P.303.
PERIÓDICO El Universal (18-04-2010) www.eluniversal.com.mx
PERIÓDICO La Jornada (03 Feb. 2009) www.lajornadajalisco.com.mx/
REVISTA Proceso (20-04-2010) www.proceso.com.mx/
Lo que ha cambiado ahora son las formas de manejo de información gracias a las innovaciones tecnológicas de circuitos en red, organización de bancos de datos, al igual que los flujos simultáneos que permiten una mayor circulación de contenidos en cada vez menos tiempo y espacio.
La Internet ha venido a revolucionar la comunicación y la administración pública en sus múltiples aplicaciones y requerimientos. Concebida como la red de redes o web, este recurso facilita el acceso y circulación de datos, tanto local como globalmente. Surgen de manera cotidiana comunidades virtuales especializadas en ítems temáticos que se vuelven difíciles de cuantificar, aún cuando hayan sido clasificados casi en su totalidad.
Sin embargo, el control del acceso y circulación de la información por estas autopistas de los llamados multimedia, debido precisamente a la característica de unificar los distintos medios de comunicación: imagen, texto o hipertexto y sonido, (TV, cine y radio) dependen de servidores o administradores que controlan la circulación de lo que se transmite.
La administración pública utiliza estos recursos de los cuales dependen, cada vez con mayor énfasis, sus funciones. Se ha promovido y en ocasiones ha sido eficaz, el acceso de los ciudadanos hacia lo que operan o manejan las dependencias públicas bajo ciertas gestiones de carácter administrativo. Esta dinámica entendida como ejercicio de transparencia ayuda a legitimar la práctica gubernamental, lo cual eleva los niveles de confianza de los ciudadanos hacia las instituciones y el gobierno, en su contexto más amplio. Nos referimos entonces a una descentralización de la información que la vuelve asequible a la comunidad.
En países con mejores resultados en sus indicadores democráticos y en consecuencia niveles éticos gubernamentales más elevados, los controles tecnológicos de información dan lugar a que un número creciente de ciudadanos interesados en el conocimiento y participación directa sobre el manejo de los recursos, en tanto bienes públicos, interactúe a través de los dispositivos que se han instalado para que éste sea satisfactorio. “En la sociedad del conocimiento y de la información, el ciudadano no puede ser un mero espectador de las acciones públicas y pide asumir un papel más relevante en la toma de decisiones sobre las cuestiones que le afectan” (Arenilla, 2008: p.1)
Como vemos, existen los mecanismos necesarios para que se transparente el trabajo encargado a los administradores públicos en los distintos niveles, desde las delegaciones y municipios, con sus comités de servicios o asesorías, hasta los gobiernos de los estados, provincias y todo el ámbito federal.
Esto significa que es posible y necesario ejercer recursos presupuestarios con transparencia, porque se cuenta con instrumentos técnicos y una voluntad política que lo facilitan; dichos dispositivos pueden abrir totalmente el acceso a la información, siempre que ésta no sea estricta y justificadamente clasificada como de índole confidencial.
El problema es que no sucede así en todo lugar, puesto que existen países donde se ejerce de manera totalmente centralizada e inclusive autoritariamente el gobierno y en sí el poder político de ciertos grupos de interés sobre lo que debiera ser público. Algo que va más allá de un control centralista o estamental.
Recientemente han sido publicados algunos datos que se enfocan en el caso de la administración pública en México, donde evidentemente el acceso o la transparencia sobre la administración federal es básicamente un elemento discursivo, que no algo que pudiera ser comprobado y menos aún aceptado por gran parte de los gobernados.
En un texto que circula por la red bajo el título “opacidad en expansión”, (13-04-2010) el columnista Eduardo Ibarra Aguirre dio a conocer que los mexicanos se enterarán hasta el año 2022 sobre los gastos que, en este año de 2010, el gobierno de Felipe Calderón realiza para la celebración del bicentenario del “Grito de Dolores” que conmemora el inicio de la guerra de independencia y los cien años del llamamiento de Francisco I. Madero para la gesta revolucionaria.
El Instituto Federal de Acceso a la Información, órgano autónomo encargado de combatir la opacidad gubernamental, tomó la decisión de reservar esa información para los próximos 12 años. El impulso a la rendición de cuentas da de esta forma un salto hacia atrás.
Y el valor de las palabras y de los discursos de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús –pronuncia hasta cuatro por día sin reparar, ni él ni sus múltiples asesores, que así bloquean su adecuado registro en los medios de comunicación--, resulta tan deslumbrante que en sólo dos meses aumentó en 416 mil 760 el número de expedientes señalados como reservados. Aquella cifra representa más del doble de lo clasificado como confidencial durante 2009, cuando 189 mil documentos dejaron de ser públicos. De acuerdo a la reportera Elizabeth Velasco C., el total de los expedientes a los que la ciudadanía no tiene acceso asciende a 6 millones 542 257, a menos que acuda al IFAI para que revise caso por caso. (Eduardo Ibarra Aguirre, 13-04-2010)
En el mes de enero de este año, Calderón “hizo un enérgico llamado” a su equipo de gobierno para poner fin a la opacidad y acusó de “Falta de claridad o transparencia, especialmente en la gestión pública”. Éstas fueron las palabras que dijo textualmente el mandatario, refiriéndose a las 245 dependencias que integran la administración pública federal.
La cifra de expedientes gubernamentales reservados aumentó en 56.8 por ciento durante la actual administración, de acuerdo a la información publicada por La Jornada y dado a conocer el primer día de abril de 2010.
Críticamente se dice que “se hace una política con discursos sobre la transparencia y la rendición de cuentas y desde las muy exclusivas oficinas del grupo se impulsa decididamente la opacidad y la negativa a rendir cuentas”. (Ibarra)
“De qué magnitud será el derroche de recursos públicos para los festejos de dos gestas históricas”, se pregunta el periodista, que se niegan a informar y hasta dentro de 12 años dejará de ser secreto de Estado.
En la forma como se aplican estos y otros recursos del erario público y lo que señala la ley, encontramos una paradoja que merece una explicación o al menos mayor interés de los ciudadanos, dado que no es poco lo que está en juego.
Se puede afirmar que la capacidad de presión de un interés grupal sobre un poder territorial es directamente proporcional a la distancia del centro de toma de decisiones que afectan a dicho interés. La consecuencia es la heterogeneidad de fines y una alianza simbiótica entre burócratas y dirigentes de los grupos de interés que concluye en la exigencia de autoconservación, o el mantenimiento del poder, relegando el servicio de interés general. La paradoja es que este resultado conculca una de las razones de crear entes descentralizados: la eficacia. (Arenilla, 1999:p.16)
Se cita a continuación el Artículo Constitucional que expresa los términos en los cuales ha de ser ejercido el gasto público, aunque las leyes no siempre pueden responder a las necesidades más apremiantes.
Artículo 134
Los recursos económicos de que dispongan el Gobierno Federal y el Gobierno de Distrito Federal, así como sus respectivas administraciones públicas paraestatales, se administrarán con eficiencia, eficacia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados.
Las adquisiciones, arrendamientos y enajenaciones de todo tipo de bienes, prestación de servicios de cualquier naturaleza y la contratación de obra que realicen, se adjudicarán o llevarán a cabo a través de licitaciones públicas mediante convocatoria pública para que libremente se presenten proposiciones solventes en sobre cerrado, que será abierto públicamente, a fin de asegurar al Estado las mejores condiciones disponibles en cuanto a precio, calidad, financiamiento, oportunidad y demás circunstancias pertinentes.
Cuando las licitaciones a que hace referencia el párrafo anterior no sean idóneas para asegurar dichas condiciones, las leyes establecerán las bases, procedimientos, reglas, requisitos y demás elementos para acreditar la economía, eficacia, eficiencia, imparcialidad y honradez que aseguren las mejores condiciones para el Estado.
El manejo de recursos económicos federales se sujetará a las bases de este artículo.
Los servidores públicos serán responsables del cumplimiento de estas bases en los términos del título cuarto de esta Constitución.
Es necesario tomar en cuenta que: “La singularidad de la cultura estriba en que evoluciona lentamente y normalmente no al ritmo que las innovaciones normativas. Esto es debido a los numerosos actores que intervienen en el cambio cultural y a que las leyes no siempre son el resultado social ni se ajustan, a veces, a las necesidades reales”. (Arenilla, 1999:p1)
El gasto que ejerce el gobierno destinado a la compra de espacios en los medios de comunicación, ha merecido señalamientos por parte de grupos sociales y partidos políticos, siendo el consorcio Televisa el principal beneficiario económico, toda vez que recibe un trato privilegiado de parte del Estado al otorgar éste facilidades para expandir sus redes televisivas y radiofónicas, así como lograr obtener exención o aplazamiento el pago de impuestos. Para esto último, hace aproximadamente doce años la empresa de medios más grande de México adoptó la modalidad de llevar a cabo el dudoso altruismo conocido como Teletón, que tuvo su origen en Chile y se extendió en varios países latinoamericanos.
Con la estratagema de recaudar fondos para ofrecer ayuda asistencial y médica a niños con capacidades distintas o con deficiencias físicas, instauró una forma de manejo de capitales provenientes de donativos, lo cual le sirve además para llevar a cabo una ingeniosa forma de evasión de impuestos. A continuación se incluye el fragmento de una página del sitio publicado por estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, y del Instituto Politécnico Nacional, que describe este mecanismo:
Sucede que, de acuerdo al segundo párrafo de artículo 31 del Reglamento de la Ley del Impuesto sobre la Renta dice que "Asimismo, se considerarán deducibles los donativos que se otorguen a asociaciones, instituciones u organizaciones que destinen la totalidad de los donativos recibidos y, en su caso, sus rendimientos, para obras o servicios públicos que efectúen o deban efectuar la Federación, Estados, Distrito Federal o Municipios." Esto significa que, cuando se hace una donación a una institución que otorgue, sin fines de lucro, un servicio que debe otorgar el Estado, la persona que realizó la donación puede decirle a hacienda que no le cobre los impuestos equivalentes a la cantidad que dio, pues ya hizo una "buena obra".
Los $1,900.00 que se juntaron (con las aportaciones de mucha gente), Televisa las acumula y en lugar de entregar miles de donativos por cada persona a Fundación Teletón, hace UNA SÓLA APORTACIÓN A SU NOMBRE (TELEVISA), por ella la Fundación le expide un recibo deducible de impuestos (algo así como un cupón de descuento).
De ésta forma, Televisa al momento en que Hacienda le cobra, ella muestra el Recibo del Teletón, por lo que la SHyCP ya no le cobra(pues supuestamente lo pagó al hacer la donación); pero no sólo eso, como el recibo era por $1,900.00 y Televisa sólo debía $1000.00, Hacienda deberá ¡REGRESARLE! a Televisa $900.00 en efectivo, mismos que Televisa NO regresará a las personas que realmente donaron ese dinero ¿Ven el negocio?, esa esla verdadera finalidad del Teletón, ser un medio para que Televisa evada impuestos, y los pague la gente a la que enajena diariamente con basura televisiva
De esta forma, todo lo que se dona al Teletón es dinero que el gobierno deja de recibir por concepto de impuestos, y que se debían destinar a obras y servicios al pueblo, enriqueciendo más a los ya de por sí millonarios dueños de Televisa y a los empresarios que le hacen coro y obtienen publicidad gratuita y reconocimientos por su "altruismo", que pagan sus empleados.
Éste es un motivo por el que no alcanza el presupuesto para Educación o Salud, por mencionar algunos, misma razón por la que hay pocos mexicanos que ganan más de un millón de pesos por día y mexicanos que apenas sobreviven con menos de un dólar al día o si bien nos va con un salario mínimo, que no alcanza para nada, y además pagando impuestos (que nos descuentan en automático o indirectamente).
ESTUDIANTES ORGANIZADOS, CUBÍCULO ESTUDIANTIL C011. UAM-I
ESTUDIANTES DE CONTADOR PÚBLICO DE LA ESCA TEPEPAN IPN.
Esta práctica por parte de los actores del gobierno se repite en los estados, donde se destinan recursos discrecionales a los medios de comunicación, costumbre que pudiese ser entendida como connivencia para evitar que la sociedad conozca, a través de dichos medios, sobre las faltas o ineficacia administrativa en que repetidamente incurre la administración pública. De acuerdo con un artículo del periodista Juan Carlos G. Partida (La Jornada Jalisco/ 03 Feb 09) al menos 154 millones de pesos pagó en el año 2008 el gobierno estatal a los medios de comunicación electrónicos concesionados en Jalisco, por concepto de publicidad diversa, sobre un total de 200 millones de pesos que ejerció la Dirección de Comunicación Social para comprar espacios en los medios o contratar proyectos de difusión. Eso sin contar el donativo por 40 millones de pesos que fueron pagados el 30 de diciembre de 2009, para que la asociación de Radiodifusoras y Televisoras de Occidente (Rato) comience a construir un centro de espectáculos llamado Palacio de la Cultura y la Comunicación.
“Televisa es la concesionaria de frecuencias en Jalisco que se llevó la tajada más grande del pastel al facturar al gobierno estatal 63 millones 800 mil pesos durante el 2008 por venta de espots, seguida de TV Azteca, que cobró 43 millones 186 mil pesos. Es decir, las dos empresas televisoras se llevaron más de la mitad del presupuesto de publicidad contratado, mientras que en conjunto los medios electrónicos obtuvieron el 77 por ciento de lo gastado, una relación de cercanía que se ha acentuado desde que hace dos años llegó a gobernador Emilio González Márquez”. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Durante su primer año de administración el gasto por concepto de compra de publicidad del gobierno estatal fue de poco más de 88 millones de pesos y para el 2008 elevó la cifra hasta 200 millones de pesos, casi un 115 por ciento más.
En el 2007, además de la compra de espacios publicitarios directos a través de Comunicación Social, de la partida de fondos contingentes el gobernador decidió la entrega de 67 millones de pesos para la realización, en la ciudad de Guadalajara, del evento mediático conocido como “Espacio”, que consiste en la reunión anual estudiantil que realiza Televisa. “Para el 2008 continuó la aportación extraordinaria más allá de lo presupuestado y eventos como los Premios MTV se llevaron 20 millones de pesos, además de aportaciones “en especie” por 12 millones de pesos para la telenovela Las tontas no van al cielo y de poco más de 6 millones de pesos a TV Azteca para varios enlaces nacionales, como el Juguetón”. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
El más reciente donativo que llegó a los 40 millones de pesos para el Palacio de la Cultura y la Comunicación que proyecta la Rato –asociación que formaron los medios electrónicos que tienen concesión en Jalisco-, en un año donde se renovarán las 125 presidencias municipales y los 40 puestos al Congreso local, ha sido tomado por el PRI - principal partido opositor al PAN que gobierna en Jalisco- como interés manifiesto por estrechar lazos con la poderosa industria, evadiendo de esta forma los candados electorales que impiden la contratación de espacios a partidos o particulares. Evidentemente en los donativos y compras directas de publicidad gubernamental subyace un manejo forzado que busca asegurar la conservación del poder por parte de los políticos y sus lobbies.
La aseveración de que los periodistas ejercen una influencia sobre la conducción de las campañas presidenciales no implica que ellos intenten ese impacto o aun que puedan impedir los efectos si lo desearan. Mientras las campañas son muy abiertas en su intento de persuadir a los periodistas, la relación de influencia inversa puede ser muy elusiva. Previendo las reacciones de los periodistas, los que toman decisiones en las campañas establecen sus planes estratégicos y su conducta cotidiana con vistas al modo en que la prensa informará sobre los eventos de la campaña. La influencia más directa de los medios sobre el proceso de la campaña deriva principalmente del hecho de que la información sobre la campaña es bastante predecible, y los directores de las campañas pueden diseñar sus actividades teniendo en cuenta esa posibilidad. (Arterton, 1986:p. 191)
Los grandes contratos
Es común que permanezcan continuamente al aire campañas publicitarias en forma de “espoteo” en radio y televisión, con lo cual el gobierno se oferta anunciando que cumple su deber. Esto pudiera ser interpretado como una forma de autocomplacencia mediática pagada por los contribuyentes y finalmente una estrategia de índole política. El trabajo que, por compromiso ético y legal, debieran realizar los administradores públicos, es constantemente exhibido con fines electorales y eso no favorece a la alternancia democrática, ni tampoco a un uso adecuado de los recursos de la comunidad.
Después de Televisa y TV Azteca, en el 2008 la empresa Activa del Centro, que controla varias estaciones de radio, se llevó 6 millones 920, Operadora de Cable de Occidente obtuvo 6 millones 22 mil pesos, Cadena Radiodifusora Mexicana se agenció 5 millones 728 mil, Radio México Guadalajara facturó 5 millones 286 mil, Promomedios de Occidente tuvo 5 millones 286 mil, Grupo Acir 3 millones 380 mil, Nueva Era Radio de Occidente 2 millones 958 mil, Stereorey Guadalajara 2 millones 381 mil, MVS Multivisión un millón 801 mil y Promomedios Jalisco un millón 98 mil.
Otras empresas, más bien intermediarias y que realizan campañas o trabajos especiales para el “diseño” de campañas, “también resultaron beneficiadas con la también histórica bolsa y la que más se llevó fue Más que Medios, que facturó 8 millones 409 mil; Quiero Media cobró 7 millones 698 mil, Comercializadora de Servicios Imagnen 3 millones 382 mil, Comercializadora de Servicios de Guadalajara 2 millones 696 mil y Contromedios un millón 967 mil”. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Las empresas que publican diarios en la localidad crecieron exponencialmente de un año a otro, con algunas excepciones. La que más facturó al gobierno estatal fue Unión Editorialista que publica el periódico El Informador y que obtuvo 3 millones 100 mil pesos; Página Tres, que edita el periódico Público-Milenio tuvo 2 millones 687 mil; la Universidad Autónoma de Guadalajara a través de su periódico Ocho Columnas cobró un millón 482 mil. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Ediciones del Norte, que publica el diario Mural, cobró un millón 464 mil pesos; la Compañía Periodística de El Sol de Guadalajara tuvo un millón 323 mil pesos. Mucho más abajo está La Jornada Jalisco con 370 mil pesos, apenas por encima de medios de comunicación que no tienen periódico local como El Financiero, que facturó 280 mil pesos, o El Universal, con 258 mil pesos. (La Jornada Jalisco/ 03 Feb. 09)
Por su parte la alternativa informativa que emite por Internet sus noticias y que es conocida como “Contralínea”, publicó el pasado día 10 de abril una nota firmada por los periodistas Ana Lilia Pérez y David Cilia, quienes observaron que en Veracruz los medios de comunicación operan abiertamente a favor de que cierto candidato obtenga el triunfo en el proceso electoral que está por llevarse a cabo en dicha entidad federativa.
Veracruz.- En este proceso electoral, todo son simulaciones: la elección interna de los candidatos, el uso del aparato gubernamental y recursos públicos para el aspirante a gobernador; los apoyos sociales del gobierno federal a favor del candidato del Partido Acción Nacional (PAN); y en medio de la contienda, un árbitro que simula vigilar el proceso, donde está en juego el tercer padrón electoral de todo el país.
Las campañas comenzaron desde noviembre pasado, tres meses antes del periodo oficial, cuando todo el estado yacía inundado de propaganda electoral disfrazada de anuncios de café y arroz, espectaculares con mensajes alentadores de un progreso venidero y publirreportajes en periódicos y revistas de sociales enmascarados como información.
El senador con licencia Juan Bueno Torio se anunciaba en bolsas de arroz y frijol marca “Bueno”, con el eslogan “De Córdoba lo mejor”; mientras que su primo político, el exsenador Gerardo Buganza Salmerón, lo hacía en un café soluble –el “Buganza”– que nunca estuvo en el mercado; el diputado Javier Duarte de Ochoa, en promocionales pagados por el gobierno del estado, con el eslogan “Vamos bien y viene lo mejor”… “Viene lo mejor, viene Yunes”, rezan los promocionales que, como director general del ISSSTE, mandó colocar Miguel Ángel Yunes Linares, usufructuando el lema gubernamental. Fuera de los tiempos que establece el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), en las portadas de periódicos y revistas, particularmente Líder, en su edición de Veracruz, desfilaron candidatos a gobernadores, alcaldes y legisladores en anuncios disfrazados. Incluso los ediles de municipios identificados como de pobreza extrema –entre ellos Mixtla de Altamirano y Coetzala– invirtieron recursos públicos en atractivas publicidades, con el afán de garantizarle la continuidad a su partido; maquillaje y glamour por un voto.
Los medios de comunicación que cuentan con mayor posicionamiento financiero, infraestructura y cobertura, significan un contingente de control social que beneficia a las élites de poder político y económico, al tratar de opacar o tergiversar la visión que tiene la sociedad sobre la administración pública. Además logran captar sumas considerables de dinero provenientes del gobierno y los partidos, que pudiera ser empleado en obras y servicios que reclama una población que se aproxima a 55 millones de personas que viven en estado de pobreza.
Esta circunstancia ha generado una espiral de complicidades que evitan que se finque la democracia, a pesar de la alternancia que tuvo lugar en 2002. Pudiera decirse incluso que este cambio no fue más allá de un relevo del mando, sin que ocurriese nada de fondo que pudiera considerarse como benéfico, en términos de equidad y desarrollo social. Los mismos agentes que durante cerca de siete décadas controlaron la administración pública, divididos entre empresarios, la clase política dominante y líderes de facciones o gremios, se han mantenido en el poder conservando intactos sus privilegios e inclusive hasta con mejoría de condiciones. Todo ello con el aval o la corresponsabilidad de los grandes consorcios que manejan los medios de comunicación. No hay democracia posible sin medios de comunicación que la impulsen y tampoco pueden existir éstos si los grupos de interés lo impiden.
Las resistencias al cambio provienen de los actores asentados que pueden obrar retrasando o impidiendo los cambios y a la propia inercia de las instituciones y de la sociedad. No hay que olvidar que el logro de un cierto asentamiento cultural y de valores supone muchos años y su cambio otros tantos. Además, rara vez los cambios suponen la eliminación de lo antiguo, sino más bien su evolución mediante la reinterpretación de viejos valores o el añadido de otros nuevos, con lo que el resultado es el de una cultura por estratos. (Arenilla, 1999:1)
Como sucede en varios países de Latinoamérica, los medios son el factotum que protege la permanencia del sistema. Con su capacidad discursiva manejan o refuerzan los imaginarios sociales, acarreando la marea de la opinión pública o desactivándola para que no exija ni tenga iniciativas orientadas hacia los cambios de fondo. El Estado en ocasiones figura como comparsa de estos grupos que controlan empresas, que sumariamente se adueñan de los recursos o espacios que debieran servir a la sociedad en su más amplio espectro. Esta cooptación de la esfera pública ha incentivado conflictos que se vuelven cada día más difíciles de controlar, como es el caso de las organizaciones criminales que hoy tienen en vilo a la sociedad mexicana, infiltrándose prácticamente en todas las áreas institucionales. Ya se le nombra al mexicano como un Estado “semifallido”, lo cual no es nada alentador ni augura un buen desenlace, a menos que la sociedad reaccione de manera organizada, sin embargo, ésta se haya tan fragmentada y vulnerable, que difícilmente pudiera intentar y mucho menos lograr el cambio.
No se vislumbran o son inexistentes las fuerzas civiles dispuestas o preparadas, tampoco es factible que se unifiquen en el corto plazo debido a las características que las distinguen, como es su heterogeneidad en distintos órdenes; desde factores étnicos, psicosociales, culturales, socioeconómicos, etcétera. Las asimetrías históricas representan grandes obstáculos, al igual que una dinámica geográfica y fronteriza que impone sus prioridades.
No existe una vocación ni un perfil transformador en los grupos que teóricamente pudieran ser más influyentes: las clases medias, por años acostumbradas a un estatus que las mantiene pasivamente acomodadas y estables. Digamos que tal vez la causa de esta actitud sea consecuencia de los setenta y dos años de la llamada “dictadura partidista”, que ejerció el PRI durante la mayor parte del siglo veinte. Es a la mitad de este recorrido donde cobran influencia los medios de comunicación gobernados por pocas familias. Sobresale entre ellas el apellido Azcárraga, cuyo heredero actualmente controla el 87 por ciento del mercado de la televisión. Además ha expandido hacia la radio, la cinematografía, las actividades turísticas, industria editorial, entre otros giros comerciales.
El otro consorcio con el que se reparte el dominio mediático es TV Azteca, que tiene aproximadamente 11 por ciento de este mercado y cuenta además con negocios de banca, de envío de dinero y tiendas de electrodomésticos.
Tal concentración de medios representa un desafío muy grande para cualquier intento de mejoría social por vía de la democracia. Por lo regular resultan electoralmente vencedores los políticos o grupos partidistas que gozan de la aceptación y por tanto se ven favorecidos por estos poderes fácticos.
La situación política tan inestable, no manifiesta alguna tendencia hacia la mejoría, sino todo lo contrario, cada vez se tornan más violentos los grupos enfrentados, también se vuelven más confusos los bordes entre la legalidad y la anarquía con la que operan las fuerzas dentro y fuera del Estado: las relaciones intra y extra gubernamentales. Aparentemente el futuro lo decidirá el uso de la fuerza, con o sin ley.
Basta un repaso a los medios no oficiales conocidos como medios alternativos, para comprender las dimensiones tan explosivas y críticas de lo que sucede en este país latinoamericano, que hace cuatro décadas mantenía niveles de estabilidad y crecimiento que le daban cierto estatus de liderazgo en Centro y Sudamérica. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué una caída tan profunda? ¿Hubo desinformación dentro y fuera del país?
De acuerdo con lo anterior, se podría decir que la pérdida o la ganancia de reputación es el proceso de percepción pública de la ausencia o del reconocimiento de cierta habilidad, manifiesta o inferida, del agente (funcionario u organismo) para alcanzar ciertos objetivos o fines (políticos en este caso) relevantes, por medio del uso de ciertos medios, de acuerdo con el control de ciertas consecuencias queridas o no buscadas. La reputación o crédito social es una percepción y un mecanismo comunicacional, al mismo tiempo. Es la percepción que el público tiene acerca del modo y de la habilidad de una persona, corporación o grupo social para alcanzar cierto fin, utilizando ciertos medios y controlando de alguna manera sus consecuencias. Como se dijo antes, la reputación es la percepción de la racionalidad. (Elizalde, 2006:p.170)
Los medios de comunicación fueron los artífices, junto con los gobernantes en turno (que siempre fueron del mismo partido) de imaginarios que hacían pensar en un auténtico desarrollo con justicia social. Alentaron, con su repitiente e insistente discurso, la creencia de que el país era próspero y abundante en oportunidades, que la riqueza estaba al alcance de cualquier ciudadano dispuesto a trabajar con la convicción de labrarse un futuro. Se trataba de un lugar pródigo, una parte del sueño americano.
Hubo auge petrolero, promesas del suelo fértil que, ayudado de un clima excepcionalmente noble, ofrecía inmejorables condiciones para la agricultura, lo mismo se decía del esplendor que atraía multitudes de turistas, que abarrotaban los destinos de playas o pintorescas poblaciones. Un sueño que de pronto comenzó su transformación en un amargo despertar a la realidad. Hoy, este país no tan sólo opera con los indicadores económicos más bajos del continente, sino que sus atrasos en rubros como la educación, el acceso a la salud, servicios asistenciales, vivienda o las oportunidades de empleo, ocupan los últimos lugares a nivel mundial. Con toda la evidencia externamente manifiesta, el discurso oficial y mediático no cambia. El actual presidente acusa a sus críticos foráneos y locales, de exagerar sus apreciaciones y ser tendenciosos o poco objetivos con la realidad. ¿Es esta una estrategia mediática para mantener la línea y continuar el paso, ya por cierto bastante dificultoso, por no decir paralizado?
Lo que sucede es que las instituciones del Estado, y algunas de la sociedad, funcionan a manera de retardantes del cambio y exigen que éste sea real y, por tanto, que cuenten con un impulso permanente en el tiempo. Esta fuerza no sólo deriva de las normas, sino de los actores que han intervenido en ellas, de los que las tienen que cumplir y de la sociedad sobre la que se aplican. (Arenilla, 1999:p1)
Es difícil hacer un pronóstico optimista para un Estado casi de sitio, como el que tiene México. Con las tropas recorriendo ciudades e instalando retenes en las carreteras, con las bandas ocasionándose bajas que se cuentan por miles de muertes: En lo que lleva de ejercicio la presente administración (tres años) ya suman una cifra cercana a 23 mil, incluyendo elementos policíacos y militares, que si bien representan el 5 por ciento de esta cifra, no deja de ser preocupante.
Por su parte los altos mandos del Ejército piden garantías constitucionales para “enfrentar al narco”, sin exponerse a ser enjuiciados legalmente por sus actos. Mencionan un caso de guerra y argumentan que es necesario “atacar”.
Evidentemente, el Estado mexicano atraviesa por una etapa de crisis que requiere la decidida concurrencia de actores de todos los ámbitos que operan constitucionalmente, es decir aquellos que intervienen de manera pacífica y organizada dentro de los estatutos legales. Es imperativo redefinir el modelo de vertebración del Estado, la organización de los poderes públicos. “La distribución del poder en el territorio no siempre responde a un esquema previamente pensado. Antes bien, en muchas ocasiones se produce como resultado de la negociación, muy fragmentada, y de los intereses que concurren en todos los espacios políticos” (Arenilla)
No se trata, en definitiva, mas que ejercer un liderazgo apoyado en las diversas facultades que le otorga tanto el texto constitucional, como el derivado de las relaciones y la gestión intergubernamental (RIG y GIG). Claro, es que ello debe realizarse desde la consciencia que el Estado difícilmente podrá sacar adelante las políticas cohesionadotas sin contar activa y lealmente con las Comunidades Autónomas y los entes locales, quienes gozan de gran legitimidad en la actuación pública encaminada a prestar beneficios a los ciudadanos. (Arenilla, 1999:p.2)
El problema del Estado y la sociedad mexicana se ha agudizado en la medida en que los actores operan dentro y fuera de los márgenes del texto constitucional, siendo éstos últimos fuerzas que incluyen el terror y la violencia como estrategia y práctica.
La semana pasada, (4 de abril de 2010) uno de los periodistas más prestigiosos del país, Julio Scherer García, publicó en su revista Proceso sobre un insólito encuentro que tuvo con uno de los capos más buscados por las autoridades policíacas y militares en México, así como por el FBI estadounidense: Ismaél “Mayo” Zambada. Esto tuvo lugar en un sitio que se mantiene hasta ahora como secreto, gracias a la previsión de este experimentado periodista.
La nota daba cuenta del sitio, la hora y el día en que una persona me conduciría al refugio del capo. No agregaba una palabra. A partir de ese día ya no me soltó el desasosiego. Sin embargo, en momento alguno pensé en un atentado contra m persona. Me sé vulnerable y así he vivido. No tengo chofer, rechazo la protección y generalmente viajo solo, la suerte siempre de mi lado. La persistente inquietud tenía que ver con el trabajo periodístico. Inevitablemente debería contar las circunstancias y pormenores del viaje, pero no podría dejar indicios que llevaran a los persecutores del capo hasta su guarida. Recrearía tanto como me fuera posible la atmósfera del suceso y su verdad esencial, pero evitaría los datos que pudieran convertirme en un delator. Me hizo bien recordar a Octavio Paz, a quien alguna vez le oí decir, enfático como era: “Hasta el último latido del corazón, una vida puede rodar para siempre”. (Scherer, 2010)
Por su parte las declaraciones del activo y poderoso narcotraficante no dejaron ya ninguna duda sobre el estado de corrupción de las instituciones mexicanas, incluido el Ejército y los cuerpos policíacos, además de connotados políticos que han sido gobernadores e inclusive administraciones de presidentes, como Vicente Fox.
A juicio de Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años. Infiltrado en el gobierno desde abajo, el tiempo hizo su “trabajo” en el corazón del sistema y la corrupción se arraigó en el país. Al presidente, además, lo engañan sus colaboradores. Son embusteros y le informan de avances, que no se dan, en esta guerra perdida.
-¿Por qué perdida?
- El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción.
(Scherer en conversación con el líder narcotraficante, revista Proceso. 04-04 -2010)
En otro artículo aparecido en el mismo número de la revista y escrito por Jorge Carrasco Araiza, se lee lo siguiente:
En 2001, El Mayo fue uno de los que protegió a El Chapo cuando se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande, en febrero de ese año, a la llegada de Vicente Fox a la presidencia de la República. De su capacidad para corromper autoridades civiles y militares hay dos referentes: la infiltración del Centro de Inteligencia Antinarcóticos (Cian) del Ejército en 2002, y la Operación Limpieza de la PGR, dada a conocer en noviembre de 2008. No ha sido la de 2002 la única vez en que Zambada ha infiltrado al Ejército. En junio de 2009, la PGR informó del arraigo de nueve militares que la Secretaría de la Defensa Nacional entregó al Ministerio Público Federal por su presunta relación con El Mayo. En el caso Operación Limpieza, se demostró que El Mayo y los Beltrán Leyva, entonces aliados, penetraron esa institución y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). La PGR investigó a dos hombres cercanos del titular de la SSP, Genaro García Luna, por sus presuntas relaciones con Ismael Zambada: Luis Cárdenas Palomino, brazo derecho de García Luna, y Gerardo Garay Cadena, excomisionados d la entonces Policía Federal Preventiva, hoy Policía Federal. Según las investigaciones El Mayo pagaba más de 35 agentes del Ministerio Público Federal entre 350 y 400 mil dólares para que lo mantuvieran informado sobre las acciones de la PGR contra su organización y cualquiera de sus miembros. Los elementos de las dependencias infiltradas acabaron también divididos con las pugnas al interior del cártel, iniciadas en 2004, cuando El Chapo Guzmán ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, y agudizadas en 2008. (Jorge Carrasco Araiza, revista Proceso, 04-04-2010)
Estos periodistas incluyen en el número de abril del presente año, otros datos que dan cuenta de los niveles alcanzados por éste que se ha convertido en el mayor problema que ha enfrentado el país en su historia contemporánea.
Empresario antes que político, el precandidato del PRI al gobierno de Sinaloa, Jesús Vizcarra Calderón, está en la mira de los servicios de inteligencia del gobierno federal desde hace varios años. El motivo: los negocios que presuntamente ha realizado durante más de dos décadas con uno de los barones sinaloenses de la droga, Ismael El Mayo Zambada. Alcalde de Culiacán con licencia, Chuy Vizcarra, como se le conoce en el estado, no sólo ha acumulado poder económico: en menos de una década ha dispuesto de suficiente capital político para ser diputado federal y presidente municipal. Hoy aspira a ocupar el palacio de gobierno de Sinaloa a partir de 2011. Claro Candidato de su socio, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto; la jefa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, y la clase empresarial del estado, en especial miembros de las influyentes familias Coppel y Ley.
Las circunstancias que se viven en el presente, hacen que amplios sectores de la sociedad mantengan la percepción de que predominan las tendencias que se inclinan hacia la corrupción, en casi todos los ámbitos o quizá en la totalidad del aparato gubernamental.
Es tan contundente la corrupción del servicio público que ha rebasado toda capacidad de control, lo cual expone al país a escenarios altamente peligrosos. Por si quedaba algún resquicio a salvo o dudas al respecto, una noticia publicada por el diario El Universal (18-04-2010) ha cimbrado una vez más a la sociedad mexicana: Existe tráfico de información sobre los ciudadanos desde las dependencias del gobierno federal.
La comisionada presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), Jacqueline Peschard, consideró “escandalosa y preocupante” la venta de bases de datos de millones de mexicanos en Tepito, por lo que demandó al gobierno federal indagar a funcionarios.
Peschard solicitó a la Secretaría de la Función Pública investigar la existencia de una presunta red de servidores públicos que trafican información.
EL UNIVERSAL publicó ayer que en el mercado negro del barrio capitalino se pueden adquirir, en 12 mil dólares, archivos que contienen el padrón electoral, el registro vehicular y de licencias, entre otros.
El consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, advirtió que si los datos salieron del instituto se presentarán las denuncias correspondientes.
Comentó que se trata de un delito que debe perseguir la fiscalía especializada para asuntos electorales de la Procuraduría General de la República.
Ayer la Procuraduría inició un acta circunstanciada sobre la venta de datos. La finalidad de esta medida es dejar constancia de hechos que pudieran ser constitutivos de delitos.
Por múltiples causas el Estado y la sociedad mexicana se encuentran en una encrucijada. En opinión de politólogos y analistas de información, al igual que denotados periodistas, existe coincidencia respecto a la grave crisis que asola a este país.
Los ejemplos incluidos en el presente texto, muestran claramente la magnitud de la descomposición de un sistema que se ha tornado incierto. Sin embargo, gracias a los lazos que mantienen los medios de comunicación con las esferas del poder, éstos hacen mutis sobre la mayoría de las acusaciones que pesan sobre los actores políticos; evitan de cualquier forma hacer mención acerca de acontecimientos considerados de extrema gravedad.
En tanto reciban fuertes sumas por conceptos publicitarios, así como facultades sin límite para controlar el mercado mediático que les permite actuar prácticamente sin competencia, son capaces de mantenerse al margen del resquebrajamiento social que muestra este país latinoamericano.
El hundimiento, el enorme deterioro social, no les afecta porque tienen el suficiente capital que les permite mantener el poder, dado que estos recursos financieros se hayan distribuidos en compañías financieras que les permiten multiplicar sus ganancias. Lejos del país que contribuyen a desestabilizar se encuentran a salvo.
Una propuesta coherente y decisiva para comenzar un verdadero cambio, sería condicionar las concesiones que gozan los dueños de los medios, con el objetivo de dejar la regulación de la comunicación pos masiva en las universidades públicas y otros actores, quienes junto con instancias de la masa crítica de la nación, pudieran imprimir una orientación distinta, pertinentemente acorde con los ideales democráticos y el desarrollo equilibrado que hasta ahora no han sido experimentados a plenitud por los ciudadanos, según los parámetros o indicadores de bienestar y otras formas de calidad de vida.
Que los medios de comunicación tienen corresponsabilidad en estos contextos que acusan fracaso social, no es duda. Constituyen desde hace décadas un factor doloso, pues no han mostrado interés para sumarse a las iniciativas que corresponderían para enfrentar y desactivar las amenazas. En cambio se observa todo lo contrario: son beneficiarios de las crisis en la medida en que pueden lucrar con las grietas y rupturas del sistema político, así mismo con la pasividad y los atrasos culturales de la sociedad.
Los medios son poderosos actores políticos. ¿Qué sucede cuando hacen mal uso de su poder? ¿Qué ocurre cuando se convierten en defensores de intereses específicos antes que en un foro abierto donde se escucha un amplio de voces? En los Estados Unidos las respuestas están firmemente vinculadas con la Primera Enmienda que prohíbe al Congreso sancionar toda “ley que limite la libertad de prensa”. Aparte de un grado limitado de control por decisiones judiciales, los medios impresos están en libertad para usar su poder como les parece adecuado. Esto incluye la libertad de apoyar o socavar políticas y filosofías del gobierno, intencionalmente o no, y la libertad de otorgar o denegar publicidad a diversos grupos de interés y puntos de vista. (Altheide, 1986:p.363)
Entre más incapaces o corruptos se muestran los políticos y administradores públicos, más resultan gananciosos estos medios. En la medida en que se incrementan las faltas o delitos por encubrir o solapar, mayor les resulta la posibilidad de obtener ventajas. Puede esto compararse a las modalidades de extorsión que maneja el hampa.
La eficacia, el orden, el respeto a la ley, a los gobernados, no les significa negocio o beneficio alguno, pues no están habituados a servir a la sociedad en sus afanes democráticos, dado que se enfocan convenientemente en determinadas formas del discurso, como los escándalos, la persuasión y distracción hacia las audiencias, práctica que llaman “entretenimiento”, así mismo la difamación o descalificación de actores que pudieran serles incómodos para su expansión del poder.
No se ha aprendido todavía cómo conciliar todos los intereses de manera que se pueda diseñar una política pública en materia de comunicación masiva de largo plazo, congruente y de beneficio para todos.
Los medios afectan las políticas públicas en una variedad de maneras. Pueden ser un factor importante en la creación de problemas que luego requieren soluciones de política pública. O, a través de la publicidad, pueden engendrar acción del gobierno que hubiese podido no producirse de otra manera. Alternativamente, al movilizar al público hostil o a las opiniones de los grupos de interés, pueden obligar a un alto en las políticas corrientes o proyectadas. (Graber, 1986:p. 303)
Evidentemente en gran parte de las naciones más o menos democráticas, la comunicación continúa anclada en las viejas formas de toma de decisiones que se fundamentan en la aplicación discrecional de la ley o en el presidencialismo, como fórmula que todo puede resolver, en los viejos corporativismos, inercias y demás prácticas de sistemas anquilosados y viciados en todos los órdenes.
Al nivel internacional, las naciones del tercer mundo solicitan controles a la diseminación mundial de noticias, sosteniendo que se ven inundadas de noticias a menudo inútiles y nocivas de los medios occidentales ricos y poderosos. Los controles son fuertemente resistidos por los Estados Unidos y otras naciones occidentales sobre la base de que esos controles entorpecerían el libre flujo de la información. El asunto se reduce a si la libertad de diseminar información se ha degenerado en una licencia que beneficia a los poderosos a expensas de los débiles. (Altheide, 1986:p.364)
Ante esta problemática tan característica de la “pos comunicación masiva”, surgen varias interrogantes que urgen respuestas ¿Cómo restituir el valor a todos los discursos y a todas las voces que pugnan por ponerse de manifiesto? ¿Cómo es que la actividad de los medios se identifica automáticamente con la actividad de la iniciativa privada, la libre empresa y las tendencias autónomas de los mercados y no se considera también patrimonio de aquellos que las producen y aquellos a los que sirven? ¿Por qué cada vez que el Estado pretende incurrir en la definición de una política cultural y de comunicación expresa, se le interpreta como censor, controlador o autoritario? “Porque en el discurso se ha hecho una separación entre los conceptos de ciudadano y de consumidor, olvidando que el ciudadano es un ciudadano integral, en lo político, en lo social, en lo económico y en lo cultural”. (Casas, 2005:p.136) Aunado a ello, la sociedad civil no parece muy interesada en cambiar el estado que guardan las cosas, no se decide a participar o todavía su participación es bastante tímida, digamos que poco audible o visible. Sin embargo, los grupos que surgen de manera organizada para suplir los vacíos informativos a través de las cada día más versátiles formas de comunicación, pese a tantas desventajas e inercias, prometen cambios sustanciales en esta era pos mediática.
BIBLIOGRAFÍA:
ALTHEIDE David. (1986), Control de los efectos de los medios, en El poder de los medios en la política. Doris A. Graber, (compiladora) Sec.6. Grupo Editorial Latinoamericano. Colección Temas. Argentina. Pp. 365,366.
ARENILLA Sáez Manuel, (1999), Las relaciones entre poder y territorio en la vertebración del Estado. Publicado en El Funcionamiento del Estado autónomico, Madrid, Ministerio de Administraciones Públicas. Pp. 1, 2, 16
ARTERTON Christopher, (1986) Las organizaciones de la campaña enfrentan el entorno de los medios, en El poder de los medios en la política. Doris A. Graber, (compiladora) Grupo Editorial Latinoamericano. Colección Temas. Argentina. P.191
CASAS María de la Luz, (2006), Políticas públicas de comunicación en América del Norte. Editorial Limusa, México. P. 117.
ELIZALDE Luciano, et al, (2006), La Comunicación Gubernamental: Problemas y Soluciones Estratégicas, en La Construcción del Consenso. Gestión de la comunicación gubernamental. La Crujía ediciones. Argentina. P.170
GRABER Doris, (2006) Guía de políticas públicas, en El poder de los medios en la política. Grupo Editorial Latinoamericano. Colección Temas. Argentina. P.303.
PERIÓDICO El Universal (18-04-2010) www.eluniversal.com.mx
PERIÓDICO La Jornada (03 Feb. 2009) www.lajornadajalisco.com.mx/
REVISTA Proceso (20-04-2010) www.proceso.com.mx/
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