Hay profundos conflictos que se pueden agravar entre los militantes del PAN en Jalisco, lo que se hizo manifiesto públicamente a partir de la abrumadora derrota que le infligió el electorado el cinco de julio, para dar el triunfo principalmente al PRI, el instituto político artífice de una estrategia cuyos resultados se hicieron visibles en las urnas. Simplemente despertaron al priista que más de la mitad de los mexicanos lleva dentro. Algo a lo que se acostumbró a ser el pueblo durante décadas, hasta que se hartó y al presentarse la oportunidad de probar otro amo con la esperanza de que mejoraran las condiciones, eligió esa opción que en muy pocos años resultó mucho más amarga y letal que la pócima anterior, así que vuelta atrás para volver a la senda del Revolucionario Institucional.
Lo que pesa como preocupación principal entre el panismo local y que tal vez sea la causa de los conflictos, no es precisamente la forma como se decidió democráticamente que sean desalojados de los lugares donde hay trabajos seguros, bien remunerados, además de oportunidades de negocios más o menos legales, sino por lo difícil que va a ser recuperar las plazas perdidas. Como si se temiera un prolongado ayuno de poder. Solamente eso explica el pleito espectacular que protagonizan, con toma de calles y disparos mediáticos incluidos.
Lo que benefició a tantos durante casi dos décadas en Jalisco, desde las elecciones que favorecieron al PAN con la gubernatura y los municipios del área metropolitana, se pierde para otros correligionarios que no llegaron a disfrutar de las mieles que ofrecen las vacantes institucionales y eso les enardece. ¿Cómo es posible que por una tarde de represión brutal contra el que estuviera en el centro de la ciudad, mientras se reunían los mandatarios de la Cumbre de las Américas, y una mentada de madre al pueblo, envalentonada con tequila y la presencia del Cardenal, se quedaran sin ingresos? Faltaría añadir todo un libro que recogiera decenas de señalamientos o denuncias oficiales de abusos de poder y despilfarros que una clase política que no tan sólo imitó los vicios de sus antecesores, sino que refinó, hasta rebasar cualquier límite imaginario, el ejercicio de un poder déspota, soberbio, fanfarrón, que se colma de auto elogios, sin reportar concretamente nada positivo para la sociedad. Dos sexenios y medio de conflictos y retrasos. Por tanto no debe asombrar en absoluto lo sucedido electoralmente.
El dolor de la derrota no se encuentra en el pasado sino en el futuro, de ahí que el pasado solo sirva para imputar faltas y el futuro, para lamentarse detrás del aparador, contemplando las viandas, mientras se sueña con volver al festín.
De ahí el coraje, la impotencia que les orilla a fragmentarse dentro de su propia central política, alimentando páginas periodísticas, programas, noticieros, cafés y sobremesas.
¿A dónde va el PAN con todo esto? A ninguna parte que no sea el reacomodo y la espera para la siguiente oportunidad, que seguramente será tan escabrosa o más que la debacle recién sufrida. No tan sólo perderán con estrépito la Presidencia de la República, hoy bajo el mando de un media cuchara, que se tornó más peligroso tanto más ocurrencias pasan por su cabeza, como poner en vilo a la población en medio de su azarosa persecución de delincuentes que parecen multiplicarse geométricamente.
El sexenio de F C está prácticamente liquidado puesto que lo de Jalisco se repitió por todo el país. Su gobierno de bajísimo perfil, no cubrió siquiera las expectativas que mantuvieron los que se interesaron en su triunfo. Ni qué decir al respecto de los millones de mexicanos que no creyeron jamás y se opusieron hasta donde les ha sido posible, a que ejerza como presidente, corroboran con tristeza y rabia por qué tuvieron y tienen la razón.
La historia del PAN exhibe un cráter, una abolladura que debió ser una corona de olivo en la sien. La transición se manchó por la codicia, la falta de consciencia, de voluntad para gobernar y administrar bienes a favor del pueblo. En lugar de hipotecar y vender recursos al mejor postor, con participación accionaria, en especie o en efectivo, de por medio. ¿Por qué fueron como un PRI novato y engolosinado, que terminó por corromperse y fracasar? Ya habrá tiempo para responder durante el ayuno que puede prolongarse décadas, otra vez.
viernes, 17 de julio de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
Anulemos el voto y anulemos también a Televisa
Es muy importante para la alternativa ciudadana que va a estar muy cerca de invalidar la próxima elección, gracias a la idea de anular el voto, que se aplique la misma lección contra el partido virtual que es Televisa. (Y también la otra televisora a cual más de antidemocrática y nociva para la educación y la equidad social)
Anulemos el voto porque se perdió la confianza en los partidos y en casi la totalidad de los políticos, pero hagamos lo mismo con las funestas fuerzas mediáticas que son corresponsables de la crisis, en tanto actoras del juego de intereses encubierto en el sistema político.
La lección ciudadana en ciernes estará en desventaja si no se cumple un plan de trabajo que al tiempo que propone una nueva plataforma constitucional, una reedificación pacífica de los acuerdos sociales, tenga definida la respuesta que sirva de contrapeso a la incidencia que ejercen las compañías televisoras, principalmente Televisa, en el vacío democrático que padecemos.
Anular el voto y anular también a Televisa, me parece que da más sentido a lo que un importante segmento de la población pretende hacer el domingo.
Sin las televisoras, los partidos quedan con muy poco margen para su promoción, de ahí que las industrias mediáticas vendan caro el servicio de pantalla para quienes tienen el presupuesto y lo compran. Posibilidad negada totalmente para los que no cuentan con las sumas necesarias o simplemente no están en el bando ideológico de Televisa y similares.
Es necesario coordinar esta acción con la negación a los canales que se ofrecen para intervenir sin restricción alguna en los procesos electivos. El gran elector que es la televisión mexicana tiene que ser tasado por el mismo criterio de los anuladores de votos, que se han convertido en una fuerza política, para que la democracia fluya en todos los órdenes, incluido el de la comunicación, que es hoy algo determinante.
Anulemos el voto porque se perdió la confianza en los partidos y en casi la totalidad de los políticos, pero hagamos lo mismo con las funestas fuerzas mediáticas que son corresponsables de la crisis, en tanto actoras del juego de intereses encubierto en el sistema político.
La lección ciudadana en ciernes estará en desventaja si no se cumple un plan de trabajo que al tiempo que propone una nueva plataforma constitucional, una reedificación pacífica de los acuerdos sociales, tenga definida la respuesta que sirva de contrapeso a la incidencia que ejercen las compañías televisoras, principalmente Televisa, en el vacío democrático que padecemos.
Anular el voto y anular también a Televisa, me parece que da más sentido a lo que un importante segmento de la población pretende hacer el domingo.
Sin las televisoras, los partidos quedan con muy poco margen para su promoción, de ahí que las industrias mediáticas vendan caro el servicio de pantalla para quienes tienen el presupuesto y lo compran. Posibilidad negada totalmente para los que no cuentan con las sumas necesarias o simplemente no están en el bando ideológico de Televisa y similares.
Es necesario coordinar esta acción con la negación a los canales que se ofrecen para intervenir sin restricción alguna en los procesos electivos. El gran elector que es la televisión mexicana tiene que ser tasado por el mismo criterio de los anuladores de votos, que se han convertido en una fuerza política, para que la democracia fluya en todos los órdenes, incluido el de la comunicación, que es hoy algo determinante.
miércoles, 1 de julio de 2009
Decidí anular mi voto
Confío únicamente en tres o cuatro candidatos para obtener un cargo de elección popular, por los cuales votaría. Inclusive mandé correos donde señalo atributos que los hacen personas confiables, como es su honestidad, experiencia, capacidad de liderazgo y de acción. Sin embargo, es imposible omitir el hecho de que militan o fueron postulados por partidos agotados en su propia dinámica, que dejó de lado los principios ideológicos para suplantarlos por ejercicios que operan a modo de franquicias, donde es fácil lucrar y casi imposible servir.
Después de varias semanas de analizar lo que se ha dicho a favor y en contra de votar el próximo 5 de julio, participo a mis amigos y conocidos que decidí dar un valor a mi sufragio el próximo domingo, anulándolo en exigencia de varias cosas:
- Acabar con el salvajismo del Estado que protege únicamente el interés de los económicamente mejor posicionados.
- Poner fin a la simulación de la democracia que solamente sirve para perpetuar la permanencia de los grupos de poder: los mismos que han dado agudeza a la crisis.
- Revertir la degradación en todos los órdenes sociales para recuperar calidad de vida.
- Construir un nuevo ordenamiento social que privilegie el bienestar del pueblo.
Si votamos, gane quien sea, seguiremos en esta espiral de pobreza y violencia. No hay salida posible si tenemos las cámaras intervenidas por las fortunas de los adinerados que manipulan los bienes de la nación, repartiéndose dividendos y canonjías.
Votar es aceptar de alguna forma que los partidos y políticos merecen una oportunidad, una más, como si no hubieran sido demasiadas, solamente para constatar que nada cambia o mejor dicho: todo empeora.
Abstención es ESTAR DE ACUERDO CON QUIEN GANE; es mandar un mensaje que da a entender que estás conforme con quien resulte ganador, que no te importa quién te represente políticamente, ni lo que suceda con la parte del patrimonio social que te corresponde. Acudir a la casilla y anular tu voto es ponerte en el mismo lado en que se encuentran los ciudadanos que decidieron poner fin al juego engañoso, porque la democracia es cosa seria.
A continuación expongo el texto que puso en circulación un ciudadano a través de la red.
DIFERENCIA ENTRE ABSTENCION Y ANULACION DEL VOTO
ACUDIR A LA CASILLA Y ANULAR LA BOLETA CRUZANDOLA COMPLETA es PRESIONAR PIDIENDO UN CAMBIO
¿PORQUE?
20 % DE LOS VOTOS NULOS HACEN NULA LA CASILLA
20 % DE LAS CASILLAS NULAS HACEN NULO EL DISTRITO 20 % DE LOS DISTRITOS NULOS HACEN NULA LA ELECCIÓN
Fórmula para obtener y/o conservar el registro ante el IFE y por lo tanto mucho dinero, DINERO QUE NOSOTROS APORTAMOS:
VOTOS RECIBOS POR ESE PARTIDO/VOTOS EN LAS URNAS (LOS VOTOS EN LAS URNAS SON TODOS LOS VOTOS EJERCIDOS + VOTOS NULOS) > ó = 2% ESTE 2% ES EL MÍNIMO NECESARIO PARA OBTENER Y/O CONSERVAR EL REGISTRO ANTE EL IFE. POR LO TANTO, SI ASISTIMOS Y ANULAMOS, AUMENTAMOS EL UNIVERSO DE VOTOS CONTENIDOS EN LA URNA, EL PORCENTAJE A FAVOR DE ESE PARTIDO DISMINUIRÁ. POR LO QUE SI NO ESTAMOS DE ACUERDO CON NINGUNA DE LAS PROPUESTAS O CANDIDATOS, UNA OPCIÓN QUE TENEMOS PARA DESHACERNOS DE ESOS VIVALES Y QUE SUS PARTIDOS PIERDAN EL REGISTRO, ES QUE EN LUGAR DE ABSTENERNOS, ANULEMOS EL VOTO. SI CONSIDERAMOS QUE SE ESTIMA UN 70% DE ABSTENCIONISMO, CAMBIEMOS LA HISTORIA Y EN LUGAR DE 70% DE NO IR A VOTAR, SEAMOS 70% DE VOTOS NULOS. QUE QUEDE CLARO, EL VOTO NULO NO ELIGE A NADIE, PERO CUENTA Y CUENTA MUCHO PORQUE BAJA EL PORCENTAJE DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA DE CADA PARTIDO ANTE EL IFE.
ASI QUE EN ESTA ELECCION SI TU NO QUERIAS IR A LA CASILLA A VOTAR, POR FLOJERA O CUALQUIER OTRA RAZON, PIENSA ¿QUE SERA MEJOR? DECIRLES... ESTOY CONFORME CON QUIEN RESULTE TU GANADOR Y NO ME IMPORTA QUIEN GANE, EL QUE SEA ES LO MISMO O... QUE LES DIGAS ¡ NO !!!, NINGUNO DE LOS QUE ME PONES ME GUSTA O NINGUNO ME SATISFACE Y TE VOY A BAJAR EL SUELDO O A QUITAR EL REGISTRO.
Y SI TU AUN NO VOTAS, COMENTALO CON LOS ADULTOS CERCANOS A TI ... ESPERO QUE CUANDO SEAS MAYOR DE EDAD ESTO YA SEA DIFERENTE PARA LOS DE TU GENERACION.
Y POR ULTIMO SI TU ERES POLITICO: SE QUE ESTO NO TE VA A GUSTAR PORQUE VA EN CONTRA DE TUS INTERESES Y LOS DE LOS PARTIDOS, PERO VALE LA PENA INTENTAR UN CAMBIO EN MEXICO Y QUE LOS CIUDADANOS TENGAMOS MAS PARTICIPACION EN LA POLITICA Y QUE USTEDES DEJEN DE SER LOS DUEÑOS Y VIVALES DE MEXICO.
Después de varias semanas de analizar lo que se ha dicho a favor y en contra de votar el próximo 5 de julio, participo a mis amigos y conocidos que decidí dar un valor a mi sufragio el próximo domingo, anulándolo en exigencia de varias cosas:
- Acabar con el salvajismo del Estado que protege únicamente el interés de los económicamente mejor posicionados.
- Poner fin a la simulación de la democracia que solamente sirve para perpetuar la permanencia de los grupos de poder: los mismos que han dado agudeza a la crisis.
- Revertir la degradación en todos los órdenes sociales para recuperar calidad de vida.
- Construir un nuevo ordenamiento social que privilegie el bienestar del pueblo.
Si votamos, gane quien sea, seguiremos en esta espiral de pobreza y violencia. No hay salida posible si tenemos las cámaras intervenidas por las fortunas de los adinerados que manipulan los bienes de la nación, repartiéndose dividendos y canonjías.
Votar es aceptar de alguna forma que los partidos y políticos merecen una oportunidad, una más, como si no hubieran sido demasiadas, solamente para constatar que nada cambia o mejor dicho: todo empeora.
Abstención es ESTAR DE ACUERDO CON QUIEN GANE; es mandar un mensaje que da a entender que estás conforme con quien resulte ganador, que no te importa quién te represente políticamente, ni lo que suceda con la parte del patrimonio social que te corresponde. Acudir a la casilla y anular tu voto es ponerte en el mismo lado en que se encuentran los ciudadanos que decidieron poner fin al juego engañoso, porque la democracia es cosa seria.
A continuación expongo el texto que puso en circulación un ciudadano a través de la red.
DIFERENCIA ENTRE ABSTENCION Y ANULACION DEL VOTO
ACUDIR A LA CASILLA Y ANULAR LA BOLETA CRUZANDOLA COMPLETA es PRESIONAR PIDIENDO UN CAMBIO
¿PORQUE?
20 % DE LOS VOTOS NULOS HACEN NULA LA CASILLA
20 % DE LAS CASILLAS NULAS HACEN NULO EL DISTRITO 20 % DE LOS DISTRITOS NULOS HACEN NULA LA ELECCIÓN
Fórmula para obtener y/o conservar el registro ante el IFE y por lo tanto mucho dinero, DINERO QUE NOSOTROS APORTAMOS:
VOTOS RECIBOS POR ESE PARTIDO/VOTOS EN LAS URNAS (LOS VOTOS EN LAS URNAS SON TODOS LOS VOTOS EJERCIDOS + VOTOS NULOS) > ó = 2% ESTE 2% ES EL MÍNIMO NECESARIO PARA OBTENER Y/O CONSERVAR EL REGISTRO ANTE EL IFE. POR LO TANTO, SI ASISTIMOS Y ANULAMOS, AUMENTAMOS EL UNIVERSO DE VOTOS CONTENIDOS EN LA URNA, EL PORCENTAJE A FAVOR DE ESE PARTIDO DISMINUIRÁ. POR LO QUE SI NO ESTAMOS DE ACUERDO CON NINGUNA DE LAS PROPUESTAS O CANDIDATOS, UNA OPCIÓN QUE TENEMOS PARA DESHACERNOS DE ESOS VIVALES Y QUE SUS PARTIDOS PIERDAN EL REGISTRO, ES QUE EN LUGAR DE ABSTENERNOS, ANULEMOS EL VOTO. SI CONSIDERAMOS QUE SE ESTIMA UN 70% DE ABSTENCIONISMO, CAMBIEMOS LA HISTORIA Y EN LUGAR DE 70% DE NO IR A VOTAR, SEAMOS 70% DE VOTOS NULOS. QUE QUEDE CLARO, EL VOTO NULO NO ELIGE A NADIE, PERO CUENTA Y CUENTA MUCHO PORQUE BAJA EL PORCENTAJE DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA DE CADA PARTIDO ANTE EL IFE.
ASI QUE EN ESTA ELECCION SI TU NO QUERIAS IR A LA CASILLA A VOTAR, POR FLOJERA O CUALQUIER OTRA RAZON, PIENSA ¿QUE SERA MEJOR? DECIRLES... ESTOY CONFORME CON QUIEN RESULTE TU GANADOR Y NO ME IMPORTA QUIEN GANE, EL QUE SEA ES LO MISMO O... QUE LES DIGAS ¡ NO !!!, NINGUNO DE LOS QUE ME PONES ME GUSTA O NINGUNO ME SATISFACE Y TE VOY A BAJAR EL SUELDO O A QUITAR EL REGISTRO.
Y SI TU AUN NO VOTAS, COMENTALO CON LOS ADULTOS CERCANOS A TI ... ESPERO QUE CUANDO SEAS MAYOR DE EDAD ESTO YA SEA DIFERENTE PARA LOS DE TU GENERACION.
Y POR ULTIMO SI TU ERES POLITICO: SE QUE ESTO NO TE VA A GUSTAR PORQUE VA EN CONTRA DE TUS INTERESES Y LOS DE LOS PARTIDOS, PERO VALE LA PENA INTENTAR UN CAMBIO EN MEXICO Y QUE LOS CIUDADANOS TENGAMOS MAS PARTICIPACION EN LA POLITICA Y QUE USTEDES DEJEN DE SER LOS DUEÑOS Y VIVALES DE MEXICO.
lunes, 29 de junio de 2009
Calderón: más estúpido y peligroso que Fox
Muchos pensamos que como producto de su ignorancia y el carácter impulsivo, Vicente Fox se quedaría con el record del presidente con mayor número de tonterías dichas o hechas en la historia contemporánea de México. Sin embargo, en sólo tres años, ya lo supera el sucesor que resultó torpe a más no poder.
Alguien advirtió antes de que se revelara a sí mismo, que Felipe Calderón es la marioneta ideal por sus limitaciones, producto seguramente de una formación mediocre conforme al modelo inquisitorial de la visión del Yunque o de alguna secta parecida, que son, entre otros, semilleros de los políticos que ha incrustado Acción Nacional en el gobierno. De ahí que se le apoyara con todo el lodazal posible en la sucia campaña y dizque elección que, infelizmente para la mayoría de mexicanos, lo instaló en los Pinos. Es notorio el desafecto de los políticos del PAN que llegan inclusive a presumir, por leer literatura universal o siquiera periódicos, como el antecesor de este señor, que no más no puede, porque no sabe, porque no debiera, gobernar a los mexicanos. De ahí los magros resultados en todos los renglones que ya pusieron al país al borde del colapso total.
Una persona que no se construye a sí misma en forma racionalmente independiente, sino sumergida en los dominios del dogma, no debiera presidir ninguna asociación humana que no sea de su propia ideología, como juntas de padres, sectas, e inclusive institutos políticos de perfil confesional como lo es el PAN. Ir más allá es muy peligroso para la indispensable estabilidad social que solamente puede lograrse en un clima impecablemente laico y democrático.
Obviamente el enorme vacío, las lagunas culturales e intelectuales de esta clase política que de la mano del clero católico, junto con decenas de empresarios vivales, llegó al poder, se tratan de rellenar con ideas hilarantes que destruyen libertades y derechos de las mujeres, así como principios irrenunciables del orden social que se respalda en una constitución laica. El Estado mexicano es esencialmente laico, condición de la cual los dos últimos presidentes y sus colaboradores se burlaron cínicamente.
¿Qué más puede soportar el pueblo mexicano que esta combinación de ignorancia, fanatismo y deshonestidad, como características de la clase política que padecemos?
Por supuesto que los beneficiarios de este gran descontrol social y político que ha significado la fatal alternancia, son los grupos que han llegado a constituir poderes fácticos, como lo son las organizaciones criminales, los monopolios mediáticos, las trasnacionales, que ya se han apropiado de una bastedad enorme de recursos naturales, así como las familias de los políticos que se reparten botines tales como los servicios que deriva el IMSS a particulares recomendados, aunque éstos no cumplan las normas y desencadenen tragedias como la sucedida en la “guardería” sonorense.
Nueve años de gobiernos de esta corriente han precipitado la inconformidad social. Principalmente por la forma errónea, dijera, criminal, con que se ha manejado la economía. No se abandonó el modelo adoptado desde Miguel de la Madrid, e inclusive éste fue implementado más vigorosamente, convirtiendo a México en una de las fábricas de pobres más activas del planeta; un expulsor de mano de obra cuasi esclava y caldo de cultivo para toda clase de delitos.
El Estado ha sucumbido ante el embate de los grupos de interés, sobre todo trasnacional, que han esquilmado la soberanía de las generaciones de mexicanos, ya endeudados de nacimiento con cuarenta mil pesos cada uno, suma que seguramente se multiplicará indefinidamente. Hipotecaron literalmente el bienestar social. Lo condicionaron para unos cuantos, en tanto las mayorías se debaten por sobrevivir en ambientes cada día más deshumanizados a base de ser pasto del mercado y la delincuencia.
México tenía la fama de ser un lugar limpio, de clima envidiable y gente alegre. El país de las oportunidades, tierra de promisión.
Hoy, es poseedor de los peores indicadores mundiales en lo económico, educativo y demás componentes de la calidad de vida. Es un suelo de miedo, terrorismo que no se sabe de dónde proviene, porque la delincuencia se confunde con el aparato institucional: se diluye la legalidad. Los delincuentes llevan uniforme y ahora hasta capuchas. Por si fueran poca cosa estas pesadillas, enfrentamos lo mexicanos un deterioro ambiental desproporcionado e irreversible.
Los dislates que Calderón exhibe cada vez que opina sobre lo que sea, nos permiten conocer más de cerca a un individuo cuyo perfil corresponde al de un sacristán, no el que debiera tener el presidente de la nación. Esta verdadera vocación es la que imprime un sello de sermón a lo que pretende ser discurso de Estado.
México requiere una dirección en primer lugar honesta y patriota, que sería el revés de lo que tenemos: corrupción y entreguismo al capital extranjero.
Es muy difícil en las condiciones mexicanas, lograr la transición pacífica, sobre todo por la fuerza que ejercen los grupos económicamente vinculados con el poder de los países que rigen la economía mundial, principalmente el “socio” EU.
El desmantelamiento del Estado, junto con la infiltración de los intereses trasnacionales, pusieron los componentes esenciales para la descomposición que vivimos y que nos lleva aceleradamente a la violencia del caos. El problema fundamental de esta clase de crisis, es que desembocan en golpes de Estado militaristas o totalitarios, ya sea derechistas o de extrema izquierda. Calderón es la pieza clave de los grupos y el mayor peligro para el bienestar social. Un tonto a la medida. Más aún que Fox.
Alguien advirtió antes de que se revelara a sí mismo, que Felipe Calderón es la marioneta ideal por sus limitaciones, producto seguramente de una formación mediocre conforme al modelo inquisitorial de la visión del Yunque o de alguna secta parecida, que son, entre otros, semilleros de los políticos que ha incrustado Acción Nacional en el gobierno. De ahí que se le apoyara con todo el lodazal posible en la sucia campaña y dizque elección que, infelizmente para la mayoría de mexicanos, lo instaló en los Pinos. Es notorio el desafecto de los políticos del PAN que llegan inclusive a presumir, por leer literatura universal o siquiera periódicos, como el antecesor de este señor, que no más no puede, porque no sabe, porque no debiera, gobernar a los mexicanos. De ahí los magros resultados en todos los renglones que ya pusieron al país al borde del colapso total.
Una persona que no se construye a sí misma en forma racionalmente independiente, sino sumergida en los dominios del dogma, no debiera presidir ninguna asociación humana que no sea de su propia ideología, como juntas de padres, sectas, e inclusive institutos políticos de perfil confesional como lo es el PAN. Ir más allá es muy peligroso para la indispensable estabilidad social que solamente puede lograrse en un clima impecablemente laico y democrático.
Obviamente el enorme vacío, las lagunas culturales e intelectuales de esta clase política que de la mano del clero católico, junto con decenas de empresarios vivales, llegó al poder, se tratan de rellenar con ideas hilarantes que destruyen libertades y derechos de las mujeres, así como principios irrenunciables del orden social que se respalda en una constitución laica. El Estado mexicano es esencialmente laico, condición de la cual los dos últimos presidentes y sus colaboradores se burlaron cínicamente.
¿Qué más puede soportar el pueblo mexicano que esta combinación de ignorancia, fanatismo y deshonestidad, como características de la clase política que padecemos?
Por supuesto que los beneficiarios de este gran descontrol social y político que ha significado la fatal alternancia, son los grupos que han llegado a constituir poderes fácticos, como lo son las organizaciones criminales, los monopolios mediáticos, las trasnacionales, que ya se han apropiado de una bastedad enorme de recursos naturales, así como las familias de los políticos que se reparten botines tales como los servicios que deriva el IMSS a particulares recomendados, aunque éstos no cumplan las normas y desencadenen tragedias como la sucedida en la “guardería” sonorense.
Nueve años de gobiernos de esta corriente han precipitado la inconformidad social. Principalmente por la forma errónea, dijera, criminal, con que se ha manejado la economía. No se abandonó el modelo adoptado desde Miguel de la Madrid, e inclusive éste fue implementado más vigorosamente, convirtiendo a México en una de las fábricas de pobres más activas del planeta; un expulsor de mano de obra cuasi esclava y caldo de cultivo para toda clase de delitos.
El Estado ha sucumbido ante el embate de los grupos de interés, sobre todo trasnacional, que han esquilmado la soberanía de las generaciones de mexicanos, ya endeudados de nacimiento con cuarenta mil pesos cada uno, suma que seguramente se multiplicará indefinidamente. Hipotecaron literalmente el bienestar social. Lo condicionaron para unos cuantos, en tanto las mayorías se debaten por sobrevivir en ambientes cada día más deshumanizados a base de ser pasto del mercado y la delincuencia.
México tenía la fama de ser un lugar limpio, de clima envidiable y gente alegre. El país de las oportunidades, tierra de promisión.
Hoy, es poseedor de los peores indicadores mundiales en lo económico, educativo y demás componentes de la calidad de vida. Es un suelo de miedo, terrorismo que no se sabe de dónde proviene, porque la delincuencia se confunde con el aparato institucional: se diluye la legalidad. Los delincuentes llevan uniforme y ahora hasta capuchas. Por si fueran poca cosa estas pesadillas, enfrentamos lo mexicanos un deterioro ambiental desproporcionado e irreversible.
Los dislates que Calderón exhibe cada vez que opina sobre lo que sea, nos permiten conocer más de cerca a un individuo cuyo perfil corresponde al de un sacristán, no el que debiera tener el presidente de la nación. Esta verdadera vocación es la que imprime un sello de sermón a lo que pretende ser discurso de Estado.
México requiere una dirección en primer lugar honesta y patriota, que sería el revés de lo que tenemos: corrupción y entreguismo al capital extranjero.
Es muy difícil en las condiciones mexicanas, lograr la transición pacífica, sobre todo por la fuerza que ejercen los grupos económicamente vinculados con el poder de los países que rigen la economía mundial, principalmente el “socio” EU.
El desmantelamiento del Estado, junto con la infiltración de los intereses trasnacionales, pusieron los componentes esenciales para la descomposición que vivimos y que nos lleva aceleradamente a la violencia del caos. El problema fundamental de esta clase de crisis, es que desembocan en golpes de Estado militaristas o totalitarios, ya sea derechistas o de extrema izquierda. Calderón es la pieza clave de los grupos y el mayor peligro para el bienestar social. Un tonto a la medida. Más aún que Fox.
miércoles, 24 de junio de 2009
Manual para perder una amiga
En mi reciente visita a las librerías del rumbo del Mercado Alcalde, encontré, en la que se ubica por la esquina de Liceo y Reforma, una pila de ejemplares envejecidos y por lo mismo, rebajados de precio. Ahí estaba, desencuadernándose por el constante manoseo, el que alguna vez hojee en una venta de libros usados. No recuerdo cuál fue el motivo por el que no lo adquirí en aquél tiradero, a pesar de habérseme hecho curioso el título: “Historias de desencuentros”, publicado por Ediciones Nebulosa, en 1964.
Al reencontrármelo, no estoy seguro si se trató del mismo ejemplar de aquella vez, pero al menos se veía igual de desgastado, inmediatamente lo aparté. Dediqué también otros cuarenta minutos o quizá un poco más, a la búsqueda y curioseo de lo que había amontonado en los estantes o inclusive sobre el piso. Elegí un tomo de colección con empastado en piel, editado en 1979, de “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, una edición especial de “La Feria”, de Juan José Arreola y me alegré por encontrar un ejemplar muy bien conservado del “Gog”, de Giovanni Papini, que publicó La Editora Latino Americana en 1969. Todos ya leídos, a excepción del que se me escapó una vez y de cuyos relatos elegí el que narro a continuación, porque me recordó una situación semejante.
Manual para perder una amiga.
Primero, encuéntrese una, que es como atinarle con un dardo del alma a un diamante lejanísimo, brillando en la inmensidad de la noche eterna del universo.
Las cosas pueden suceder así: ella posiblemente se mude al barrio, con lo que se daría la primera condición del hallazgo repentino, o bien, con mucha suerte, se instaló en un empleo, justo al lado del domicilio paterno, ahora solamente materno, del que la ve caminando entre las jardineras de la calle: La desconocida anda apresurada, concentrada en un ir, por el que no percibe que la siguen ya muy cercanamente. Es grácil, bellamente proporcionada, luce hermosa su cara, la seda negra de su cabello.
El atrevimiento venció las “barreras sociales” para aterrizar con las palabras directamente ante su rostro. “Te invito a la amistad”, diría al principio, una vez contestadas las interrogaciones elementales ¿Qué haces en esa oficina?
Para esto, la incandescencia de la visión alejó la realidad de dos edades muy distintas. Un asunto no menor, que sin embargo ella minimizaba con el dulce ideal que la envolvía: un verano toca una primavera en ciernes e inicia así el paraíso de una de las amistades más sencillamente puras, francamente entrelazadas, que he conocido; diría que un prodigio en el que dos corrientes cristalinas se encuentran para formar un lago con márgenes transparentes. Hasta lo hicimos realidad; mojamos ahí los pies. Un yo y ella, venturosamente atados por los eslabones del tiempo. Ella y mi ser, como la luna recorriendo el espejo de un remanso en la montaña.
Juntos y sin tocarse. Así reposaba la paz de los amigos que fuimos. La sensualidad, frugalmente se detenía al pie del muro de sus condiciones de hembra, que aparta sus propios rincones y momentos; mas ninguna seducción pudo franquear en años las colinas que llevaban a sus mantos subterráneos. Era otro mar el que nos mojaba, no el de Venus. Aún así temblaba a veces, cuando me acercaba hasta su cuello y lo besaba.
La estremecía mi palabra que por años le hablaba, en ocasiones en forma de poema, para que fuera más resistente ese abrazo que pensaba duradero. Le di a entender constantemente que si mi razón concebía acertadamente la gloria, esta concepción sería pasar a otra forma de estar, que además de unir el pensamiento, nos dejara saber lo que cubrimos de nuestros cuerpos, más lo que éstos juntos en regocijada fiesta, llegaran a sacar de nuestras almas.
Jamás aceptaba. Molesto, me transfiguraba, triste, me apaciguaba y, finalmente, la ternura de sus arrebatos renovaba mis latidos.
Amistad a la medida de la mujer que la necesita como la mariposa al sol, igual que el árbol que protege al ave. Así, se refugiaba ella en el follaje de mis sueños florecidos, en las ramas de mis realidades maduradas al paso de los años: lo que pude construir con las ideas y las manos.
Estaba delante de mis pensamientos. Me visitaba en sueños; ahí, es donde tocaba la corriente de mi río y se bañaba.
Ya que ha transcurrido al menos una década, la amistad, el lazo, la relación, lo que sea que une el corazón con otro semejante, adquiere las dimensiones del centro de una galaxia con miles de pensamientos, acaso sentimientos, en órbita, que giran alrededor en espiral. Esta es la regla del universo: las vibraciones de las almas que se juntan en armonía, suplen la mano de Dios, con su permiso, para reproducir con torrentes de amor los mundos.
Ella y yo teníamos uno de esos mundos que era propio, a imagen y semejanza de nuestros pensamientos, deseos, esperanzas, certezas y una que otra ilusión. Juntos le dábamos vida a cada estrella o átomo. Pasaba el tiempo o el registro del tiempo en nuestras vidas que era estar el uno en el pensamiento del otro. Como he dicho: solamente como compañía no como complemento.
La lección más amarga que enfrenté todavía me persigue. Llevo en mi, un ser que me destruye. Cuando más cerca me encuentro de la cumbre –le pude arrancar finalmente a ella una esperanza carnal- mi pie resbala, flaqueo, me caigo al abismo.
Jadeante lloro en el suelo, para bien o para mal, medio vivo. Atenté una vez más contra mis tesoros, volví a maltratar lo más mío. Recapacito, trato de entender por qué me sucede. Ahogado en un océano de tristeza me abandona el paraíso de mi amiga, porque llamé la tempestad.
Bastaron unas horas de desconsuelo, una depresión que me caló hondo. Justo en ese estado fui a buscarla, la encontré, impregnada del más delicioso perfume, pero el destino del aroma estaba en otro viento. No era yo oportuno. Mi ofuscación apenas percibió alrededor de sus ojos que había llorado, sin embargo su altivez me invitaba a retirarme, algo sucedía.
Unos días antes, me contestó un mensaje en forma extraña: estaba ella en un vacío, algo muy lejano, tal vez en la parte oscura o solitaria de un mundo. No supe qué pasaba en sus noches y días, no lo decía.
Me dejó así, con dolor me retiré, a poco la vi con un hombre mayor que yo, que ya es mucho decir. Me pasaron cerca en un vehículo, ella me regaló una sonrisa de verdad. Se marcharon, seguí a pie, crucé la avenida.
Fue entonces que llegó el demonio que se apoderó de mi suerte. Con la tecnología a la mano, - nunca me cansaré de arrepentirme del mal uso que le di- puse un texto vago, vacuo –me lo dictó vilmente el diablo de los celos- le di un terrible sentido a unas infortunadas ideas que daban cuenta burdamente que me desencantaba de ella, que mi ilusión se hizo trizas, que me invadió la decepción porque se fue con alguien que me superó en edad y quizá en condición, le dije, ¿por qué? ay, Dios mío, una forma de adiós.
Inmediatamente me contestó. Removí quizá un resentimiento que acaso no estaba predestinado a mi persona. Oí crujir la rama del árbol donde se apoyaba, se cimbró la sombra que la refrescaba, la derribó con ira de mujer dolida. Me llamó desconocido.
Imagino todo lo que le di, enterrado en el basurero; las cartas convertidas en polvo o ceniza. Así ha de intentar con los recuerdos; ha de querer sepultarlos en el olvido más oscuro. Todo por tres o cuatro palabras infames, a través de un instrumento absurdo que no permite asomar la cara para ver si miente lo dicho con palabras.
Desde luego que acudí a pedir perdón. Se me quebraba la voz, me desgarraba por dentro. Fueron instantes pesados como plomos en la espalda. El tiempo se detenía, los años se estrellaban, con todo y certidumbre de poesías o flores. Altiva, me sacó de su vista, de su vida, si es que dentro me tenía.
Hoy, abatido, arrepentido de haberle enviado esa infamia, que en realidad no fue tanto, sino un desahogo maldecido por el infortunio que me cargo, aconsejo a los que tengan una amiga, que cuando se enamoren de ella y violenten así el pacto de amistad, no vayan a dejar escapar los remolinos rabiosos de la furia a través de un vil mensaje. No dañen la rosa espléndida de una mañana, con el aliento acre de los impulsos.
Ni siquiera me dio oportunidad de hacer mi defensa como corresponde a todo acusado. Me dictó sentencia implacable, me ubicó en el calabozo más infame, según el desdén de su mirada y de su voz. Hasta me hizo dudar si en verdad me quería o simplemente, como todo humano, tomaba para sí sólo lo bueno que mi afán deslumbrado le ofrecía.
Ya no la tengo, la perdí, cuánto la quise, todavía la quiero, aún si me odiara, ella es parte de mi destino, está aquí, como una flor que se marchita en el llano solitario de mi vida.
Al reencontrármelo, no estoy seguro si se trató del mismo ejemplar de aquella vez, pero al menos se veía igual de desgastado, inmediatamente lo aparté. Dediqué también otros cuarenta minutos o quizá un poco más, a la búsqueda y curioseo de lo que había amontonado en los estantes o inclusive sobre el piso. Elegí un tomo de colección con empastado en piel, editado en 1979, de “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, una edición especial de “La Feria”, de Juan José Arreola y me alegré por encontrar un ejemplar muy bien conservado del “Gog”, de Giovanni Papini, que publicó La Editora Latino Americana en 1969. Todos ya leídos, a excepción del que se me escapó una vez y de cuyos relatos elegí el que narro a continuación, porque me recordó una situación semejante.
Manual para perder una amiga.
Primero, encuéntrese una, que es como atinarle con un dardo del alma a un diamante lejanísimo, brillando en la inmensidad de la noche eterna del universo.
Las cosas pueden suceder así: ella posiblemente se mude al barrio, con lo que se daría la primera condición del hallazgo repentino, o bien, con mucha suerte, se instaló en un empleo, justo al lado del domicilio paterno, ahora solamente materno, del que la ve caminando entre las jardineras de la calle: La desconocida anda apresurada, concentrada en un ir, por el que no percibe que la siguen ya muy cercanamente. Es grácil, bellamente proporcionada, luce hermosa su cara, la seda negra de su cabello.
El atrevimiento venció las “barreras sociales” para aterrizar con las palabras directamente ante su rostro. “Te invito a la amistad”, diría al principio, una vez contestadas las interrogaciones elementales ¿Qué haces en esa oficina?
Para esto, la incandescencia de la visión alejó la realidad de dos edades muy distintas. Un asunto no menor, que sin embargo ella minimizaba con el dulce ideal que la envolvía: un verano toca una primavera en ciernes e inicia así el paraíso de una de las amistades más sencillamente puras, francamente entrelazadas, que he conocido; diría que un prodigio en el que dos corrientes cristalinas se encuentran para formar un lago con márgenes transparentes. Hasta lo hicimos realidad; mojamos ahí los pies. Un yo y ella, venturosamente atados por los eslabones del tiempo. Ella y mi ser, como la luna recorriendo el espejo de un remanso en la montaña.
Juntos y sin tocarse. Así reposaba la paz de los amigos que fuimos. La sensualidad, frugalmente se detenía al pie del muro de sus condiciones de hembra, que aparta sus propios rincones y momentos; mas ninguna seducción pudo franquear en años las colinas que llevaban a sus mantos subterráneos. Era otro mar el que nos mojaba, no el de Venus. Aún así temblaba a veces, cuando me acercaba hasta su cuello y lo besaba.
La estremecía mi palabra que por años le hablaba, en ocasiones en forma de poema, para que fuera más resistente ese abrazo que pensaba duradero. Le di a entender constantemente que si mi razón concebía acertadamente la gloria, esta concepción sería pasar a otra forma de estar, que además de unir el pensamiento, nos dejara saber lo que cubrimos de nuestros cuerpos, más lo que éstos juntos en regocijada fiesta, llegaran a sacar de nuestras almas.
Jamás aceptaba. Molesto, me transfiguraba, triste, me apaciguaba y, finalmente, la ternura de sus arrebatos renovaba mis latidos.
Amistad a la medida de la mujer que la necesita como la mariposa al sol, igual que el árbol que protege al ave. Así, se refugiaba ella en el follaje de mis sueños florecidos, en las ramas de mis realidades maduradas al paso de los años: lo que pude construir con las ideas y las manos.
Estaba delante de mis pensamientos. Me visitaba en sueños; ahí, es donde tocaba la corriente de mi río y se bañaba.
Ya que ha transcurrido al menos una década, la amistad, el lazo, la relación, lo que sea que une el corazón con otro semejante, adquiere las dimensiones del centro de una galaxia con miles de pensamientos, acaso sentimientos, en órbita, que giran alrededor en espiral. Esta es la regla del universo: las vibraciones de las almas que se juntan en armonía, suplen la mano de Dios, con su permiso, para reproducir con torrentes de amor los mundos.
Ella y yo teníamos uno de esos mundos que era propio, a imagen y semejanza de nuestros pensamientos, deseos, esperanzas, certezas y una que otra ilusión. Juntos le dábamos vida a cada estrella o átomo. Pasaba el tiempo o el registro del tiempo en nuestras vidas que era estar el uno en el pensamiento del otro. Como he dicho: solamente como compañía no como complemento.
La lección más amarga que enfrenté todavía me persigue. Llevo en mi, un ser que me destruye. Cuando más cerca me encuentro de la cumbre –le pude arrancar finalmente a ella una esperanza carnal- mi pie resbala, flaqueo, me caigo al abismo.
Jadeante lloro en el suelo, para bien o para mal, medio vivo. Atenté una vez más contra mis tesoros, volví a maltratar lo más mío. Recapacito, trato de entender por qué me sucede. Ahogado en un océano de tristeza me abandona el paraíso de mi amiga, porque llamé la tempestad.
Bastaron unas horas de desconsuelo, una depresión que me caló hondo. Justo en ese estado fui a buscarla, la encontré, impregnada del más delicioso perfume, pero el destino del aroma estaba en otro viento. No era yo oportuno. Mi ofuscación apenas percibió alrededor de sus ojos que había llorado, sin embargo su altivez me invitaba a retirarme, algo sucedía.
Unos días antes, me contestó un mensaje en forma extraña: estaba ella en un vacío, algo muy lejano, tal vez en la parte oscura o solitaria de un mundo. No supe qué pasaba en sus noches y días, no lo decía.
Me dejó así, con dolor me retiré, a poco la vi con un hombre mayor que yo, que ya es mucho decir. Me pasaron cerca en un vehículo, ella me regaló una sonrisa de verdad. Se marcharon, seguí a pie, crucé la avenida.
Fue entonces que llegó el demonio que se apoderó de mi suerte. Con la tecnología a la mano, - nunca me cansaré de arrepentirme del mal uso que le di- puse un texto vago, vacuo –me lo dictó vilmente el diablo de los celos- le di un terrible sentido a unas infortunadas ideas que daban cuenta burdamente que me desencantaba de ella, que mi ilusión se hizo trizas, que me invadió la decepción porque se fue con alguien que me superó en edad y quizá en condición, le dije, ¿por qué? ay, Dios mío, una forma de adiós.
Inmediatamente me contestó. Removí quizá un resentimiento que acaso no estaba predestinado a mi persona. Oí crujir la rama del árbol donde se apoyaba, se cimbró la sombra que la refrescaba, la derribó con ira de mujer dolida. Me llamó desconocido.
Imagino todo lo que le di, enterrado en el basurero; las cartas convertidas en polvo o ceniza. Así ha de intentar con los recuerdos; ha de querer sepultarlos en el olvido más oscuro. Todo por tres o cuatro palabras infames, a través de un instrumento absurdo que no permite asomar la cara para ver si miente lo dicho con palabras.
Desde luego que acudí a pedir perdón. Se me quebraba la voz, me desgarraba por dentro. Fueron instantes pesados como plomos en la espalda. El tiempo se detenía, los años se estrellaban, con todo y certidumbre de poesías o flores. Altiva, me sacó de su vista, de su vida, si es que dentro me tenía.
Hoy, abatido, arrepentido de haberle enviado esa infamia, que en realidad no fue tanto, sino un desahogo maldecido por el infortunio que me cargo, aconsejo a los que tengan una amiga, que cuando se enamoren de ella y violenten así el pacto de amistad, no vayan a dejar escapar los remolinos rabiosos de la furia a través de un vil mensaje. No dañen la rosa espléndida de una mañana, con el aliento acre de los impulsos.
Ni siquiera me dio oportunidad de hacer mi defensa como corresponde a todo acusado. Me dictó sentencia implacable, me ubicó en el calabozo más infame, según el desdén de su mirada y de su voz. Hasta me hizo dudar si en verdad me quería o simplemente, como todo humano, tomaba para sí sólo lo bueno que mi afán deslumbrado le ofrecía.
Ya no la tengo, la perdí, cuánto la quise, todavía la quiero, aún si me odiara, ella es parte de mi destino, está aquí, como una flor que se marchita en el llano solitario de mi vida.
martes, 23 de junio de 2009
La materia prima mexicana
¿Quiénes integran los partidos y los órganos de gobierno?
Pues si nos vamos a fondo la verdadera causa del desastre tan ampliamente referido somos los ciudadanos. Los partidos no son operados por robots, aliens u otra clase de individuos, sino por mexicanos de carne y hueso, que además son tapatíos o jaliscienses por adopción o nacimiento, en el caso que nos ocupa, o sea, el ámbito local.
¿Es totalmente inocente ese ciudadano tan disputado, defendido retóricamente hasta la apoteosis, por los políticos de todas las pintas? ¿Se puede defender a capa y espada su rectitud, su calidad de ciudadano?
Volteo al rededor y veo barbarie en lugar de ciudadanía. ¿Puede alguien cuya conducta antisocial lo caracteriza, exigir algo de los demás, en este caso de los gobernantes o representantes, que finalmente están hechos de lo mismo?
La indiferencia de la gente, ¿merece que se le dedique tanto en su defensa, como si en verdad estuviera siquiera enterada de la realidad social en los rubros más importantes?
¿Cuál es la materia prima que surte a los partidos, acaso son extranjeros?
Se trata de sujetos de aquí mismo, por tanto esa gente es la que forma el personal de los partidos, de la administración pública, iniciativa privada y toda la sociedad. No entiendo por qué se espera que, viniendo del mismo caldo de cultivo, quienes ascienden a algún cargo han de comportarse de manera distinta a lo que esencialmente son. ¿Tienen la culpa las insignias o símbolos partidistas o membretes oficiales de la crisis en todos los órdenes de la sociedad?
El egoísmo, la autocomplacencia, la falta de ética y compromiso, la búsqueda continua de formas para eludir responsabilidades ¿son solamente vicios de las organizaciones políticas y de sus componentes? ¿Se trata de defectos exclusivos de los que se dedican a la política o igual se manifiestan en un gran número de ciudadanos que tal vez sean mayoría, como los abstencionistas en las votaciones próximas?
Caray, es muy buen desahogo ir contra las siglas, pero ¿quién se ocupa de los que viven del fraude o de la explotación de menores o mujeres, de los miles de “machos” que tienen infiernos particulares en sus propios hogares, de los comerciantes abusivos, de los profesionistas charlatanes, de los que tiran basura donde sea, de los que se roban los servicios, de los que molestan a los vecinos con su modo de vida ruidoso y cínico? ¿Los que van en el auto a 100 km en zonas céntricas o densamente pobladas, los que grafitean, los que joden a las víctimas más débiles, los que en lugar de generar fuentes de trabajo juegan su dinero en casinos, los que especulan, los que mienten, los que se meten en la fila, los que arrojan el automóvil para ir adelante?
Muchos exigen que pase la basura por su casa pero tienen su azotea y su mente como un muladar. ¿Quién se va a plantar árboles en su colonia o dedica unas horas a enseñar a adultos a leer, escribir o usar una computadora? ¿Somos solidarios, justos, democráticos, honestos, como para tener un orden social mejor? si lo fuéramos lo tendríamos, seguro.
El cambio social no va a llegar de arriba o del extranjero, sino que será a largo plazo y con nuevas instituciones formadas por la gente que se decida a tratar de ser, junto con los demás, mejores ciudadanos. ¿Cómo? Con escuelas, centros de enseñanza y cultura ciudadana.
Es posible que sea necesario organizar centros cívicos para integrar personas de toda edad en condiciones de pensar y aprender, con la finalidad de formar las primeras generaciones del cambio.
No es conveniente en ningún sentido esperar a que los poderosos consideren que llegó la hora de la justicia. Esto jamás sucederá. Igualmente es iluso pensar que a base de procesos electorales se logre colocar la gente idónea para llevar la conducción del país y mucho más inocente es pensar que las razones de los más necesitados van a ser una prioridad en el rumbo donde nos encontramos, a menos que se haga que lo sean por medio de una revolución armada, que finalmente estaría en riesgo de repetir los errores que se cometieron a partir de 1910.
2010 ya está próximo ¿Por cuál vía es más conveniente hacer la revolución? ¿Armas o razones y palabras? ¿Justicia y legalidad o violencia? Depende de lo que seamos en esencia: barbarie o ciudadanía. ¿Qué se impone en México según lo que vemos todos los días?
Pues si nos vamos a fondo la verdadera causa del desastre tan ampliamente referido somos los ciudadanos. Los partidos no son operados por robots, aliens u otra clase de individuos, sino por mexicanos de carne y hueso, que además son tapatíos o jaliscienses por adopción o nacimiento, en el caso que nos ocupa, o sea, el ámbito local.
¿Es totalmente inocente ese ciudadano tan disputado, defendido retóricamente hasta la apoteosis, por los políticos de todas las pintas? ¿Se puede defender a capa y espada su rectitud, su calidad de ciudadano?
Volteo al rededor y veo barbarie en lugar de ciudadanía. ¿Puede alguien cuya conducta antisocial lo caracteriza, exigir algo de los demás, en este caso de los gobernantes o representantes, que finalmente están hechos de lo mismo?
La indiferencia de la gente, ¿merece que se le dedique tanto en su defensa, como si en verdad estuviera siquiera enterada de la realidad social en los rubros más importantes?
¿Cuál es la materia prima que surte a los partidos, acaso son extranjeros?
Se trata de sujetos de aquí mismo, por tanto esa gente es la que forma el personal de los partidos, de la administración pública, iniciativa privada y toda la sociedad. No entiendo por qué se espera que, viniendo del mismo caldo de cultivo, quienes ascienden a algún cargo han de comportarse de manera distinta a lo que esencialmente son. ¿Tienen la culpa las insignias o símbolos partidistas o membretes oficiales de la crisis en todos los órdenes de la sociedad?
El egoísmo, la autocomplacencia, la falta de ética y compromiso, la búsqueda continua de formas para eludir responsabilidades ¿son solamente vicios de las organizaciones políticas y de sus componentes? ¿Se trata de defectos exclusivos de los que se dedican a la política o igual se manifiestan en un gran número de ciudadanos que tal vez sean mayoría, como los abstencionistas en las votaciones próximas?
Caray, es muy buen desahogo ir contra las siglas, pero ¿quién se ocupa de los que viven del fraude o de la explotación de menores o mujeres, de los miles de “machos” que tienen infiernos particulares en sus propios hogares, de los comerciantes abusivos, de los profesionistas charlatanes, de los que tiran basura donde sea, de los que se roban los servicios, de los que molestan a los vecinos con su modo de vida ruidoso y cínico? ¿Los que van en el auto a 100 km en zonas céntricas o densamente pobladas, los que grafitean, los que joden a las víctimas más débiles, los que en lugar de generar fuentes de trabajo juegan su dinero en casinos, los que especulan, los que mienten, los que se meten en la fila, los que arrojan el automóvil para ir adelante?
Muchos exigen que pase la basura por su casa pero tienen su azotea y su mente como un muladar. ¿Quién se va a plantar árboles en su colonia o dedica unas horas a enseñar a adultos a leer, escribir o usar una computadora? ¿Somos solidarios, justos, democráticos, honestos, como para tener un orden social mejor? si lo fuéramos lo tendríamos, seguro.
El cambio social no va a llegar de arriba o del extranjero, sino que será a largo plazo y con nuevas instituciones formadas por la gente que se decida a tratar de ser, junto con los demás, mejores ciudadanos. ¿Cómo? Con escuelas, centros de enseñanza y cultura ciudadana.
Es posible que sea necesario organizar centros cívicos para integrar personas de toda edad en condiciones de pensar y aprender, con la finalidad de formar las primeras generaciones del cambio.
No es conveniente en ningún sentido esperar a que los poderosos consideren que llegó la hora de la justicia. Esto jamás sucederá. Igualmente es iluso pensar que a base de procesos electorales se logre colocar la gente idónea para llevar la conducción del país y mucho más inocente es pensar que las razones de los más necesitados van a ser una prioridad en el rumbo donde nos encontramos, a menos que se haga que lo sean por medio de una revolución armada, que finalmente estaría en riesgo de repetir los errores que se cometieron a partir de 1910.
2010 ya está próximo ¿Por cuál vía es más conveniente hacer la revolución? ¿Armas o razones y palabras? ¿Justicia y legalidad o violencia? Depende de lo que seamos en esencia: barbarie o ciudadanía. ¿Qué se impone en México según lo que vemos todos los días?
viernes, 19 de junio de 2009
Después del abstencionismo y la anulación del voto ¿qué sigue?
Muchos politólogos, analistas, periodistas e interesados, nos hacemos conjeturas sobre el día seis de julio: un día después de las próximas elecciones que serán el cinco ¿qué pasará a partir de ahí?
El fantasma del sesenta por ciento del abstencionismo junto al otro espectro que representa a los anuladores voluntarios de su voto, ronda el proceso electivo a escasos nueve años de la alternancia y dos semanas de los siguientes comicios. El bajísimo porcentaje de ciudadanos que decidirán la elección, se divide entre los que se mantienen en apoyo a su partido, aunque solamente ofrezca resultados deplorables, (ninguno ha dado buenos) y los que van a ir, una vez más, con esperanza de que algo cambie, para que sea menos peor la vida en su entorno. Éstos buscarán alguna opción menos contaminada entre las pocas que hay.
Será una gran mayoría de mexicanos que estarán fuera de la representación partidista, sin menoscabo de su condición ciudadana, por dos razones básicamente: reclamo a lo que les han hecho: tanto engaño ruinoso durante tantos años y también para tratar de frenar ese festín de la vileza que ya nos exhibe en el mundo entre las peores naciones: nuestros indicadores semejan los de países africanos eternamente explotados, empobrecidos y enfrentados en guerras civiles. México, ¿miserable? La verdad es que así lo han dejado.
Los ciudadanos dicen: basta. Se acabó la ramplona politiquería con su juego sucio, que convirtió las instituciones en chiqueros y vamos a limpiar este país, comenzando por poner en su lugar a la clase política, con todo y sus membretes, tinglados y recursos mediáticos. Bueno, ese es el mensaje de la boleta depositada en la urna con algún símbolo o consigna. Los escrutiñadores las pondrán por un lado sin tomarlas en cuenta para el conteo final, dejando únicamente aquellas que sí llevan una cruz o tache sobre el nombre de un candidato.
En las actas es donde se reflejará el faltante de votos emitidos con relación al número de empadronados. Se prevé que las cifras serán apabullantemente desfavorables a las causas partidistas y la duda que sostienen y enuncian los que promueven votar por quien sea, consiste en saber a ciencia cierta si la parte que gobierna sale beneficiada de ello al contabilizarse una cifra de votos que les garantizan seguir. ¿Cómo sería esto? Pues simplemente se dividen los pocos votos que se recogieron de las urnas entre los partidos y listo.
A menos que esa abrumadora mayoría de abstencionistas o anuladores sean en realidad esa fuerza numérica y mantengan cierta organización, emprendan alguna o varias acciones que invaliden las elecciones y entonces sí: comenzó nuevamente un pie de la historia a caminar.
El asunto electivo iraní nos avisa tal vez que algo semejante pudiera replicarse en nuestras latitudes. Creo que para allá vamos, así que estemos preparados y sobre todo, atentos a no alterar el espíritu pacifista de la lucha civil. Algo difícil, sumamente delicado, porque el Estado vela armas.
Entonces, ¿qué hará la sociedad? es lo que nos preguntamos quienes vivimos días de inquietud. ¿Se lanzará a las calles cuando vea a los que toman posesión de los cargos con una sonrisa porque los llevaron ahí unos cuantos y de todas formas van a comenzar o continuar su camino ascendente al paraíso de los privilegios? O, ¿va a seguir la gente resignada, indiferente o permisiva con tanta desgracia?
Los que no voten van a estar más que molestos y con razón. Entonces el sistema ya no tendrá esta válvula de escape y la fuerza contenida, sin cauces para manifestarse políticamente, se irá a la toma del poder por donde encuentre el hueco. Adiós vicios de tantas décadas.
Ojalá haya solidaridad y asistan los contingentes suficientes para desalentar la masacre que sería la única respuesta del gobierno en virtud de su nivel de incompetencia y ofuscación. Si se logra el nuevo pacto social por vía de una movilización de gran calado histórico, no tan sólo evitaremos el sufrimiento sanguinario de la guerra civil, sino sembraríamos nuevas bases para verdaderamente prosperar en todos los órdenes. Urge hacer, construir desde los cimientos, una nueva estructura constitucional con los requerimientos de la nueva época.
Lo que suceda a partir del cinco y seis de julio será determinante.
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