miércoles, 18 de junio de 2008

Colapsa de descrédito el gobierno de Jalisco y lo mismo sucede a nivel federal ¿Quién puede recomponer el panorama en México y cómo?

Siguiendo más o menos la misma tónica que en el ámbito federal, donde la incapacidad y la ilegalidad impera, el gobierno jalisciense que encabeza el señor de las mentadas, entró en etapa terminal de autoridad entre estertores y convulsiones, originados por el cáncer de la corrupción y la soberbia, aunado a una nula capacidad administrativa de bienes públicos y procuración de bienestar social.
La réproba actitud de los gobernantes ha llevado al estado a un estancamiento sustancial que se aprecia tanto en lo tangible como en lo intangible.
La capital de Jalisco está sumergida en una triple contingencia: vial, ambiental y delincuencial. Algo parecido viven otros municipios, donde las obras públicas de infraestructura generalmente resultan en fracasos o fallas que es necesario reparar o reconstruir, como el Nodo Colón, y los pasos a desnivel de la Avenida López Mateos y la Avenida De las Rosas, éste último totalmente inutilizado durante las primeras lluvias, a unos meses de su pomposa inauguración, al igual que sucediera con el puente construido junto a la planta de Solectrón. Ni qué decir del rehabilitado y dizque modernizado Camino Real de Colima, con las tormentas se dificulta el tránsito quizá igual, o hasta peor, que en tiempos de la Colonia cuando fue trazado: todo un desastre, como el que se ha convertido el periférico que ya no conserva nada de camino por la periferia, convertido ahora en una trampa mortal para los usuarios que no tienen escapatoria. Miles de vehículos, principalmente cargueros, se detienen y hacen fila todos los días, a cualquier hora, en los cruceros atestados.
Con la lluvia y el estado de somnolencia que en muchas ocasiones tienen los choferes, se vuelve un desafío detener a los tracto camiones de alto tonelaje, cuyas ruedas vemos patinar sobre la superficie impregnada de restos de hidrocarburos. Han embestido autos y fincas donde dejan muertos y heridos. Todo ello sin contar los toreros de coches y los perros que constantemente cruzan los seis carriles. Se ven los cadáveres de los animales como parte del paisaje natural de nuestras avenidas. No se diga la carretera de Chapala, convertida en parte de los potreros de la zona, donde se hallan vacas sueltas que andan en el asfalto por el rumbo de Ixtlahuacán. Dicen que pertenecen a los dueños de la “piedrera” del lugar y se han llevado vidas humanas en los frecuentes accidentes.
Los gobernantes no planifican porque se la viven en campaña, acomodando gente, inventando plazas o jugando golf. Les encanta lo social y no se diga viajar. Eso es gobernar con las "nuevas" formas pero idénticas, que buscó erradicar el PAN, mismas que padeció la sociedad desde muchos años atrás. Un estilo de administrar en forma etiquetada el presupuesto público y la fuerza del Estado para que resulte beneficioso a los dueños de las etiquetas.
Éstos pueden ser constructores que ejecutan las obras sin licitación alguna o concurso, fraccionadores que despojan de su tierra a campesinos o pescadores, o bien, proveedores que por lo regular son parientes o amigos de los funcionarios. También el clero católico lleva su tajada, como lo vemos con tantos limosnero millonarios que forman asociaciones que vuelven satélites de la iglesia.
Otra desventaja de tener la casa patas arriba, es el incremento de gastos y desgaste de personal asignado a tareas de vialidad o protección civil. Se encuentran esparcidos por la ciudad cientos de trabajadores y agentes de la Secretaría de Vialidad que dan auxilio a los automovilistas, generalmente en condiciones de trabajo sumamente adversas, como lo es la exposición a los gases que despiden los automotores, al sol, lo mismo que a la lluvia, el granizo o el frío. ¿Por qué? Porque las obras están mal planificadas, peor ejecutadas, inconclusas o de plano estorbosas y es necesario dedicar elementos humanos para contra restar las deficiencias ocasionadas por los abusos. Esto es el gobierno del cambio.
Deberíamos formar observatorios ciudadanos de obras y servicios públicos.
No tan sólo pareciera que Guadalajara haya sido administrada o gobernada por quienes la detestan y se conforman con paralizarla y afearla urbanísticamente, sino que éstos se empecinaron en que tuviera el peor transporte público de la República y escondieron los botes de basura desde hace décadas, para que las generaciones no se educaran en la cultura que enseña a separarla y depositarla en los lugares adecuados. Las calles y banquetas están sucias, como la Veinte de Noviembre, por el rumbo de Analco, donde es posible ver numerosos baldíos llenos de inmundicia.
Hasta por la céntrica Calzada Independencia hay muladares inundados con las lluvias, huelen a orines las calles de los alrededores de San Juan de Dios y los respiradores hediondos del drenaje asoman en el ombligo de la ciudad, en el sitio donde estuvo el llamado popularmente ombligo de Ahumada.
Se encuentra impregnando de pestilencia uno de los lugares emblemáticos que tuvo esta capital.
Las colonias o asentamientos de los alrededores, parecen campos de refugiados o confinamientos que las pandillas someten a sus desmanes. El Estado, contraído, deja la asistencia social en manos de los grupos de la fe y otras marcas que derivan los fondos bajo su propio interés o conveniencia. Nada que ver con la figura garante de derechos y dignidad social, sino algo privado, de carácter particular y con barniz clerical, que hasta en el ejército pretende sembrar capellanías. ¿A dónde vamos así?
Por si fuera poco, el mal gobierno también es responsable de la proliferación de delincuentes y gente desquiciada que anda por las calles. El clima de desgobierno es propicio para que los antisociales se desenfrenen a tal grado, que hasta los juegos de fut bol resulten pretexto para las agresiones y destrozos, o cualquier incidente de tráfico termine en tragedia.
Se ha perdido mucho, sin duda por los errores de la clase gobernante, pero también por los ciudadanos que no se han educado en la cultura de la participación ligada a los asuntos de interés colectivo, que son la mayoría. Ese es el camino que es necesario recobrar y seguir.
Una ciudadanía pasiva permite que los que se dicen sus representantes se beneficien acostumbrándose además a no rendir cuentas. Eso es lo que se ha conseguido y ahora es necesario pensar cómo reinvertir el proceso. Por lo pronto hagamos circular información para tratar de crear consciencia.
El gobierno federal y estatal, están demostrando ser el verdadero peligro para México. En Tanto Calderón hace el ridículo con su falta de cultura y carácter para comportarse fiel a México, al optar por la línea entreguista de los antepasados que vendieron el país en cuanta oportunidad se les presentó, nosotros hagamos saber a la gente que está a nuestro alcance, de toda esta trama de la cual debemos salir cuanto antes, puesto que las cosas se pusieron catatónicas. Estamos en el umbral del colapso total de la sociedad, lo cual únicamente beneficiaría a los poderes fácticos, como los cárteles, al igual que al gobierno y empresarios norteamericanos y españoles. Es preferible restituir lo que ha provocado este clímax de incertidumbre, pobreza y violencia, en el que vivimos. Intentemos provocar que se realice un pacto entre todas las fuerzas para que Calderón suelte la presidencia espuria al cumplir tres años y deje los tres restantes a cargo de una junta de gobierno con los Poderes de la Unión y un representante del pueblo que puede ser Andrés Manuel López Obrador. Después de un paso así, es probable que estaríamos más tranquilos para las elecciones del 2011.
Por otra parte, pero igualmente relacionada, la iglesia sigue siendo el ancla del pueblo, su grillete que lo mantiene en la ignorancia y la superstición. Es urgente marcarle su línea constitucional para que no sobrepase sus atribuciones y cree conflictos como ha sucedido siempre.
En buena medida los problemas que se viven tienen relación con el carácter injerencista y expansionista, de esta institución europea que se sustenta en un esquema trasnacional, teniendo en nuestro país un ascendente cultural histórico, al igual que un peso político y económico determinante en sectores amplios de la población. Pudiéramos decir que en estos momentos el clero católico vaticano cogobierna en México, junto con las trasnacionales españolas y norteamericanas, a quienes han apoyado servilmente un puñado de políticos registrados en los tres institutos principales.
En todo este juego no pueden faltar con su papel estelar los duopolios televisivos y los medios de comunicación controlados por dos o tres familias identificadas con la derecha. El bloque resultante de esta alianza entre el clero, los medios de comunicación y los partidos políticos, no va a permitir el avance de la democracia.
En Jalisco deberíamos hacer algo semejante con el adicto y mitómano gobernante que tenemos. Es riesgoso esperar a que complete el trienio, pero de ahí no debe pasar. Si fuera antes, mucho mejor. Está demostrado reiteradamente por él mismo que es incompetente para el puesto.
Las asociaciones de empresarios, quienes también tienen participación en la toma de decisiones, juegan a la especulación y apuestan políticamente por lo que les beneficia por las vías posibles. Si acaso han emitido alguna expresión de crítica sobre la conducta del gobernador, pero no han pasado de ahí. Nada que afecte sus negocios. Aunque nada puede afectarles tanto como las políticas neoliberales que han servido en bandeja de plata el banquete mexicano de oportunidades de rentabilidad, como en pocos lugares del mundo.
De estos gremios no podemos esperar más que su repliegue con el poder político en turno, como lo han hecho hasta ahora con los dos partidos que han gobernado en Jalisco.
Fuerzas aparte, en ciertos momentos, para demostrar el peso que tienen, sin embrago, aliados del Estado, para sobrevivir y consolidarse. Un doble juego donde la sociedad no cuenta.
La Universidad de Guadalajara sería el contrapeso idóneo si no fuera por su pérdida de la representatividad de la consciencia crítica de la sociedad. Ese es su papel, abandonado casi por completo en este período tan identificado, al menos en los hechos y discursos de sus dirigentes, a los poderes mencionados en los párrafos anteriores de este artículo.
La fuerza política universitaria hubiese bastado para impedir que una persona de tan corta o nula capacidad e interés para representar a la sociedad de Jalisco, continuara en el puesto o cuando menos hubiera presionado para que fuera observado por un comité o concejo especial del congreso. Algo a favor de la ciudadanía se pudo haber dado en respuesta a la cadena de agravios que le infieren las autoridades, de haber asumido su papel la universidad.
Lo que vimos fue todo lo contrario, incluida la censura de los medios de comunicación, lo cual provocó una penosa renuncia de alguien que se distingue por su trayectoria académica.
El gobierno de la Universidad está a favor de las causas de la hegemonía asociada que mantiene el poder en el estado de Jalisco y en el país.
Se entiende la pertinencia de que las relaciones se formulen en el mejor tono posible con quienes representan, de la forma que sea, al gobierno federal. La enemistad o confrontación, se vería de inmediato reflejada en atrasos burocráticos o cínicas y francas negativas hacia la dotación de recursos. Si así, en concordia se atreven estrangular los programas, imaginemos qué sucedería bajo un clima hostil.
Sin embrago, también debe entenderse que la Universidad de Guadalajara se debe a quienes en esta etapa que atraviesa la sociedad, son despojados sistemáticamente de sus niveles de vida, entiéndase el entorno ambiental, la capacidad del presupuesto y patrimonio familiar, los derechos humanos, cada vez más ignorados y estigmatizados, el derecho a la información, a la salud y muchos derechos más.
El discurso y la postura universitaria habrían de ser críticos ante el sistema-mundo creado por el neoliberalismo y el capitalismo salvaje que le secunda. En lugar de esconder sus principios ideológicos y fácilmente congeniar con los que tienen a su favor los dados en esta sociedad convertida en casino donde la mayoría de los apostadores perdieron el crédito.
¿Quiénes van a señalar la salida y cómo vamos a ir por ese camino?

viernes, 13 de junio de 2008

La comunicación ganó

Tuve una semana vertiginosa. En seis días cancelaron el programa y lo volvieron a instalar.
Fue tal la respuesta de los amigos y colegas que de inmediato hubo una rectificación en la empresa y seguiremos en el aire.
Según se ha logrado esclarecer el asunto, hubo por ahí algún mando medio que decidió retirarnos, sin notificación previa, simplemente negando el acceso a la cabina para el próximo sábado, es decir, mañana. Así me lo hicieron saber al terminar la transmisión de la semana pasada.
Hablé con la secretaria del director general para conseguir una cita con su jefe y me informó que se encontraría en Monterrey, asistiendo a una reunión nacional y de ahí pasaría a la ciudad de México y quizá hasta el próximo viernes me recibiría, siempre y cuando su atareada agenda lo permitiera. Comprendo la enorme responsabilidad y carga de trabajo del señor Enrique Pereda, es muy difícil distraer tiempo de personas tan ocupadas.
Los días pasaban y decidí enviar el correo donde avisaba a todos mis amigos de la cancelación., resignado a no transmitir más el programa. En cuestión de minutos comenzaron a llegar a mi correo los mensajes de solidaridad y apoyo de las amistades y compañeros de ideas y luchas.
Entre las respuestas que rebosaban afecto llegó la de Mario Bustos, el productor que inició el programa antes de ofrecerme la conducción, hace aproximadamente diez años. Conocedor de los medios y amigo personal, hizo unas llamadas a la compañía donde respetan su calidad de productor y empresario. Defendió nuestra causa que es la democracia en los medios de comunicación y me trajo en cuestión de horas la respuesta favorable para continuar con A Ciencia Cierta.
Es esperanzador saber que entre nosotros hay gente sensible que a pesar de tener una posición de éxito profesional y respaldo económico, reconoce que muchos otros no tienen la misma fortuna, siendo gente honesta, y que merecen todo el apoyo posible que se le pueda brindar. Además, están conscientes de que las desigualdades no auguran buen futuro a la sociedad.
La comunicación juega un papel muy importante en la lucha por la libertad y justicia entre los ciudadanos.
De ahí que la exijan y seamos los comunicadores los indicados para hacer ese servicio a la comunidad. Entregar mensajes honestos. Privilegiar la crítica y la verdad. Defender los espacios para que se abra paso la comunicación.
Estoy muy contento de haber recibido tanta calidez y afecto. Comparo lo sucedido con esos momentos en que los aviones entran en turbulencias y nubosidades que no dejan ver nada y sacuden la nave. Nos hacen sudar con buenas dosis de adrenalina hasta que todo vuelve a la normalidad. Sudé y me desvelé pensando en lo qué seguía. Me preparaba mentalmente para continuar el diálogo con la audiencia y con la gente que se hace contacto. Estaba triste, la verdad, porque el radio es un instrumento fantástico que une voluntades e imaginaciones distantes en tiempo real. Es la posibilidad de dialogar y pensar entrelazados por ondas magnéticas y por la afinidad en las ideas. De pronto, llegó ese correo de Mario donde me da la buena noticia y mañana vamos al aire. Seguiremos en la trinchera. La comunicación no se detuvo, ganó.

martes, 10 de junio de 2008

Cancelan "A Ciencia Cierta"

Después de diez años de transmisiones sabatinas ininterrumpidas, el programa radiofónico “A Ciencia Cierta” sale del aire sin mediar alguna explicación de parte de la empresa.
Evidentemente la medida es parte del alineamiento general de medios de comunicación que sistemáticamente se está dando en México.
El programa nació gracias a un convenio celebrado entre el grupo Radiorama de Occidente y la Universidad de Guadalajara, con la finalidad de constituir un espacio de divulgación de la ciencia y la cultura.
A partir del año 2000 me hice cargo de la conducción y en 2005, ante los cambios generados al interior de la dependencia encargada de medios de comunicación de la universidad, el programa quedó formalmente fuera de la institución, aunque debido a mi carácter de académico de la misma, mantuve un vínculo profesional que me permitió tratar asuntos relacionados con actividades universitarias; científicas y culturales, principalmente.
Debido a la respuesta por parte de la audiencia, “A Ciencia Cierta” se mantuvo al aire y decidí imprimir en la producción un perfil social que permitiera establecer lazos con los sectores de la población que mantienen una justificada postura crítica hacia las políticas públicas que en ocasiones aplica el poder en sus distintas acepciones o facetas. Un programa verdaderamente ciudadano, autónomo de cualquier instituto político o corriente ideológica en particular. Un espacio de expresión plural, libre e incluyente.
Traté de encontrar un contrapeso mediático a la corriente dominante de medios alineados convenientemente con la hegemonía. Dejar aunque sea un modesto programa semanal, para la diversidad u objeción de conciencia, en un marco legal marcado por la constitución, las ambiguas leyes de medios, pero fundamentalmente por la ética que debe acompañar al comunicador. “Como el zumbido al moscardón”, según Gabriel García Márquez.
“Es un bálsamo”, nos dijo una radioescucha el sábado pasado durante la última transmisión. Como éste, recibíamos balsámicos comentarios durante cada programa. Es indispensable en México que existan espacios mediáticos que no sean comprados por el gobierno o por cualquier poder. Que no se autocensuren ante la presión de quienes tratan de imponer su ideología o preferencia en cuanto al orden social o régimen político a seguir.
Pensé y pensamos muchos, que Radiorama de Occidente se había sensibilizado con el público que piensa por sí mismo y no permite que sus decisiones se inclinen exclusivamente por la propaganda y los discursos de los que tienen cargos que les permiten costear espacios y otros recursos para promover su imagen o sus ideas.
Enrique Pereda, presidente del concejo de la asociación nacional que reúne a los propietarios de radiodifusoras y televisoras, dueño además del grupo Radiorama de Occidente, personalmente apoyó éste y otros programas dirigidos por mi equipo, considerados como de beneficio para la comunidad.
No se si él se encuentre enterado de la salida de la frecuencia 1280 AM, de éste que fue su regalo a la sociedad de Jalisco. Si es así, lamento mucho que no haya hecho algo por evitar que éste que fuera uno de los pocos, si no el único espacio de la radio actual en Guadalajara que permitió siempre la participación ciudadana, totalmente abierta y democrática en diversos temas de la agenda social, deje de transmitirse.
Él y la audiencia deben saber también que los que hicimos posible el programa no recibimos un solo centavo por el trabajo que sostuvimos en equipo durante ocho años. Pensamos que ciertos bienes públicos como el ejercicio de comunicación social que logramos practicar deben ser ajenos al lucro. Tuvimos la elevada satisfacción de servir sin esperar ni recibir recompensa. Nos demostramos que la entrega desinteresada es un estímulo insustituible para intentar la perfección.
Mejoramos profesionalmente y la experiencia final nos confirmó la clase de medios de comunicación que tenemos, para cuidarnos de ellos y advertirles a nuestros estudiantes y al público que sin duda seguirá con nosotros, de la amenaza que significa la comunicación a modo de los intereses mercantilistas y excluyentes que promueven los grupos fundamentalistas que tienen el poder en México. La comunicación crítica les molesta y con su dinero e influencias la tratan de desaparecer, lamentablemente así es y no podemos hacer nada para evitarlo, pues van de por medio grandes fortunas.
De ahí que los medios alternativos y la comunicación personal sean nuestras herramientas viables para hacer de la comunicación el ejercicio que nos hace vivir más dignamente según el uso que le demos.
Me alegro de tener correo electrónico y blog personal, pero no puedo deshacerme de la tristeza de haber vivido en carne propia la censura, como tantos compañeros periodistas. Qué atraso singular ha dado el país con estos dirigentes que pretenden callar al precio que sea a quienes no aceptamos que dañen y engañen más a las generaciones de mexicanos y utilizamos lo que sabemos hacer profesionalmente para lograr que se de el preciado beneficio de la información.
Lástima que los beneficiarios con la posesión de medios de comunicación se sometan a un gobierno incapaz, corrupto y altamente peligroso, debido a la ideología e impulsos fascistas que subyacen en sus intenciones y acciones.
Con esta experiencia añado nuevos referentes empíricos a la investigación que realizo sobre los medios de comunicación y el poder en México. Confirmo lo que percibían tantos radioescuchas que me cuestionaron durante años ¿cómo es posible que exista este programa? Ahora les doy la respuesta: no le había llegado su turno.
A todo el público que nos sintonizó fielmente, a los que participaron en los micrófonos porque luchan para hacer cambios favorables en el país; para que ya no sufran tanta miseria millones de niños; para que la gente cobre amor por la cultura y el conocimiento; para que aprendan a dirigir a sus autoridades; para que traten de ser mejores ciudadanos. A todos los que tuvieron algo que ver con el programa les digo gracias.
Gracias a los que hicieron posible A Ciencia Cierta. Al equipo que me acompañó en la cabina y en las calles donde sucedieron las cosas que pusimos en el aire junto con nuestro corazón y nuestro aliento. Muchas gracias. ¡Que la comunicación no se detenga!

domingo, 8 de junio de 2008

Campeche:una puerta cultural de América

La facultad de Ciencias de la Comunicación del Instituto Campechano organizó su primer congreso internacional de comunicación “Vanguardia Comunicativa. Porque la comunicación no se detiene”.
Concurrido, cordial, basto en contenidos, alternativo. Así pudiera definir el evento del cual me perdí el desenlace por tener que regresar a cumplir con las tareas cotidianas. No me fue posible estar en las últimas dos conferencias y la clausura que sin duda debió ser emotiva con los visitantes y sus cálidos anfitriones.
Un edificio sobrio y de enormes proporciones, (una manzana completa) construido en el siglo XVIII para la Compañía de Jesús, es la sede de esta institución que intensifica sus actividades culturales y académicas con nuevos enfoques y vínculos. Se encuentra enclavado dentro de la parte de la ciudad que antiguamente quedó encerrada entre grandes muros, próximo a la puerta del mar.
Murallas, baluartes, fortalezas y las baterías, constituyen la parte sobresaliente del escenario urbano de la ciudad de Campeche.
Nacida y desarrollada a la defensiva, a lo largo de tres siglos la villa fue sitiada, ocupada y finalmente saqueada en más de veinte ocasiones por los piratas que merodeaban el Caribe.
Morgan, Drake, Laurent G. o Lorencillo, son algunos nombres asociados al terror que robó la tranquilidad de los vecinos campechanos, hasta que lograron éstos circundar la ciudad con enormes muros de sobria arquitectura militar. La obra sin duda requirió ejércitos de trabajadores y cuantiosas fortunas para subvencionar los gastos. Inclusive se recibieron apoyos desde Mérida y otras provincias.
A partir de que se concluyeron las fortalezas, la ciudad no volvió a ser atacada por los piratas y filibusteros, de manera que los cañones tuvieron que esperar a otras circunstancias para que fueran disparados, lo cual tuvo lugar cuando la Guerra de Castas que aconteció durante el régimen de Porfirio Díaz.
Campeche es un punto de partida de la historia de México, justamente donde concluye un ciclo más, el último de las exquisitas culturas de la Península de Yucatán, el Mayab aún desconocido que nos revela cada día más de la manera como vivió una humanidad distante en el tiempo y a la vez presente en la cultura de quienes habitan la región.
Cientos de ciudades ocultas bajo los mantos vegetales, guardan dormidas los secretos de su cotidianeidad. El carisma y la belleza de los mayas radica en la sabiduría con la que habitaron su espacio y su tiempo, a los que colmaron de creatividad estética, ciencia y cultura.
Lo que se ha logrado revelar nos tiene pasmados de asombro. No tan sólo se figuraron el universo y se dieron tiempo de conocer sus dinámicas para ayudarse de la mecánica de los astros, sino que además descifraron la relación cósmica entre ese exterior y el impulso vital de cada criatura terrestre.
Sin embargo, pese a tanto sentido que habían producido o quizá a consecuencia de ello, los pueblos mayas peleaban constantemente entre sí. Se disputaban el territorio donde se ejercía la agricultura al igual que los sitios y rutas del comercio. La demografía significó los desequilibrios y la supervivencia de las dinastías dependió de la superioridad y fuerza. Ganaron, de acuerdo a las crónicas recuperadas, los más capaces para adaptarse a los conflictos y condiciones extremas como la guerra.
La llegada de los europeos los halló agotados. Guerrearon tanto y se multiplicaron a tal extremo que la carestía aunada a prolongadas sequías y plagas, diezmó las poblaciones. El ocaso sin embrago no fue súbito. Transcurrieron siglos desde que los señores cuyos esqueletos descansan bajo pirámides o montículos mortuorios, gobernaran junto con sus familias y sacerdotes a las multitudes, hasta los días en que la selva ocultó los últimos vestigios de la civilización peninsular del sureste mexicano. Paulatinamente disminuyó la organización y el poderío, ante la escases de alimentos, las incursiones punitivas, así como el asedio de otras tribus de inferior condición cultural y social.
Al comenzar el siglo XVI, hicieron contacto con los europeos de la expediciones de Grijalva y Hernández de Córdoba, esto fue hacia 1512, y unos años más tarde, en 1519, tocó su turno a Hernán Cortés, quien influyó decisivamente en el giro que habría de tomar la historia, este sí de manera vertiginosa y cruenta.
A unos cuarenta y cinco kilómetros de San Francisco de Campeche, se encuentra Champotón, el lugar que los españoles llamaron “Bahía de la mala pelea”, debido a que los habitantes de los pueblos costeños atacaron a los marinos y soldados que trataban de abastecerse de víveres y hacer algún “rescate” de oro con los que se atrevieran a realizar el trueque a cambio de cuentas de vidrio u otros objetos de su interés.
De los de Hernán Cortés quedaron muertos o capturados para los sacrificios, ochenta hombres y el propio capitán estuvo a punto de ser llevado en vilo ante los altares mayas, sino lo hubiera impedido valientemente Gonzalo de Sandoval, a quien el extremeño le deberá meses después nuevamente la salvación de la vida; en aquella ocasión sería en las escalinatas del Templo Mayor de Tenochtitlán.
Por esos días veraniegos y otoñales de 1519, se supo de la presencia de dos europeos que vivían entre los mayas.
Gerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero sobrevivieron a un naufragio y posteriormente al rechazo de los nativos de alguna población que estuvo inconforme con el arribo de extraños.
Aguilar había hecho votos y quizá por alguna intuición ante sus hábitos y cierta conducta que incluía el abstencionismo carnal, las autoridades de la tribu le perdonaron la vida al igual que a Gonzalo, de quien dice la tradición fuera defendido, gracias a su bravura al pelear, por la hija de un cacique a quien además pidiera esponsales con el hombre advenedizo. De tal suerte que al ser contactado y convocado por Cortés para ir a su presencia, éste se disculpó dando como explicación su situación de esposo y padre de familia de "unos hijos bonicos...E porque les quero mucho, y por ello lamento de no poder regresar con vos y volverme a Castilla”.
Es muy probable que se tratara de los primeros mestizos del continente y tal vez también pensó Guerrero en el destino que tendrían las ciudades de este mundo ante el arribo de los de su misma raza. Es comprensible que tratara de ayudar a los familiares de su mujer y al resto de la tribu, a sobrevivir la invasión de los “teules “, de manera que organizó la emboscada que se recuerda en aquella playa de Champotón.
Las riquezas naturales como el Palo de Tinte o Palo de Campeche, cera, miel, azúcar, telas, artesanía y otros productos de la zona, junto con los ultramarinos, crearon un comercio importante no exento de exportación e importación. De ahí que la aduana tuviera gran movimiento. Por cierto que uno de los empleados de esta dependencia gubernamental fue el padre de José Vasconcelos, quien plasmó sus primeros años en esta ciudad en su Ulises Criollo. Con nostalgia narra el maestro las lecciones escolares y las horas que pasaba con su madre, quien le inducía a leer más e instruirse con obras selectas que ella misma escogía.
En uno de los patios que dan al claustro se levanta una estatua del prócer fundador de la Universidad Nacional Autónoma y Secretario de Educación Pública en el gobierno de Álvaro Obregón.
José Vasconcelos lanzó su candidatura a la presidencia y fue derrotado por un aparato totalmente opuesto a los principios éticos y democráticos que enarbolaba. Padeció la cerrazón y crueldad de quienes se aferran al poder a cualquier costo con el único afán de preservarse para el enriquecimiento y todo tipo de beneficio personal.
Educador, filósofo, político, su personalidad polifacética no estuvo exenta de episodios que significaron verdaderos escándalos en la época, como su amor infiel con Antonieta Rivas Mercado, la dama que se suicidara en la Catedral de Notredame en París.
En este puerto del Golfo de México vivió años de infancia que le marcaron para siempre. Campeche y su mar inspiraron su lúcido pensamiento que fructificó como un árbol de sabiduría.
Flota en el aire campechano el arte y la cultura en diferentes manifestaciones. Las academias y escuelas son medulares, como este Instituto Campechano que parece ser manejado por sus estudiantes a quienes se les transmite la libertad para llevar a cabo sus actividades académicas y de vinculación para su formación profesional.
El Congreso Internacional que tuvo asistentes de países como Cuba, Alemania, Venezuela, Ecuador y desde luego México, nos dejó un sabor delicioso en la boca y en el corazón.
Los jóvenes que apoyaron la organización realizaron un trabajo estupendo y su participación académica nos deja claro que tienen interés verdadero, ya que no tan sólo conocen bastante de lo que representa teóricamente este campo científico de las ciencias sociales, sino que llevan a la práctica sus habilidades en programas de radio y televisión, donde fui como invitado. Enhorabuena por el entusiasmo y la capacidad de hacer este tipo de comunicación tan necesaria en México. Felicitaciones también por organizar un encuentro donde la riqueza de la comunicación nos hizo reflexionar y aprender que nuestro campo ofrece una salida.
Invito desde este blog a los estudiantes campechanos de este instituto que fue nuestro anfitrión junto con ellos, a que hagan una recuperación de su historia, que es un contrapeso indispensable ante la opresión externa que transforma y trastoca a los pueblos y sus culturas. En Campeche se está en México más que en otras regiones y eso es algo invaluable.
Además, en esta región del suroeste se juegan intereses estadounidenses y españoles que tienen a la sociedad mexicana acosada por empresas que a toda costa pretenden adueñarse del petróleo. En el suelo donde se hallan los jóvenes que vi en el congreso, se entrecruzan las trasnacionales que invisiblemente operan para explotar el recurso.
La plácida ciudad no refleja el conflicto de la posesión, especulación y uso de la energía.
Espero y deseo que los jóvenes comunicadores campechanos se interesen por establecer lazos con el exterior para que se ayuden a tener distintas perspectivas de la realidad social que les impacta y en la cual tiene lugar su desarrollo intelectual.
Quisiera verlos en congresos que les permitan convivir con sus pares de otras latitudes donde aparte de transmitir sus ideas sobre las cosas que se dan en el sureste y en el país, reciban información acerca de otros modelos o formas de captar los fenómenos comunicativos.
Gracias por este congreso que me permitió visitar esta ciudad maravillosa de Campeche.

sábado, 24 de mayo de 2008

III. Valores del laicismo en la educación

“El carácter laico de la enseñanza oficial es el consiguiente forzoso de la independencia de la Iglesia y el Estado. La instrucción religiosa y las prácticas oficiales de cualquier culto, quedan prohibidas en todos los establecimientos de la federación, de los estados y de los municipios, dice la ley, y los fundamentos filosóficos de esta prohibición son invulnerables. No los ha inspirado el espíritu de partido, la pasión política, la hostilidad sistemática a determinada secta, no, ningún sentimiento mezquino; obedece a más altos fines, significa el respeto a todas las creencias, la inviolabilidad de la conciencia humana. El Estado que garantiza el ejercicio de todos los cultos, no es un ateo, y al extirpar de la escuela pública la enseñanza religiosa se muestra consecuente con sus principios y la deja al cuidado de la familia y del sacerdote, al tierno abrigo del templo y del hogar”.

Fragmento del discurso del ministro de Justicia e Instrucción Pública, Joaquín Baranda en el congreso de instrucción en 1889.


Los valores tienen su origen en la satisfacción de necesidades, que se vuelven cada vez más complejas.
Los valores apuntalan el respeto y la tolerancia , como factor esencial de la convivencia humana en un mundo cada vez más plural.
La pedagogía ha jugado un papel primordial en la asimilación de valores por parte de la sociedad a través de distintas posturas:
Indoctrinación. Esta postura se basa en la inculcación de valores en los educandos y los aplica unilateralmente sin que medien procesos de argumentación, convencimiento, diálogo y reflexión. Se fundamenta en una actitud autoritaria, atenuada en ocasiones por un implícito conductismo. Se confía en la fuerza del mandato, en la eficacia de la inhibición y represión, en recompensas y castigos. De hecho este procedimiento representa la antítesis de una verdadera formación basada en valores.
Falsa neutralidad. Tratando de no afectar la libertad del educando, se argumenta que la educación debe comportarse neutralmente. Tal vez por carecer de una posición específica, o porque no se pretende compartir sus convicciones, el educador se abstiene de dar información al alumno con la finalidad de que él encuentre respuestas por si mismo, a través de su propia búsqueda. Esta neutralidad se advierte imposible, debido a que el educando estará siempre sujeto a influencias de todo tipo, además, es pedagógicamente incorrecta porque priva al alumno de las ayudas necesarias para desarrollar su sentido moral.

Voluntarismo. Esta postura confía en el poder pedagógico de la exhortación, del ejemplo y la motivación dirigida. Se basa en la autoridad moral del educador.. Este enfoque por lo regular se da a principios morales que se proponen como universales e inmutables.
Relativismo. Esta postura puede entenderse como un relativismo ético en el que los valores morales, o son subjetivos, o son condicionados por la evolución cultural.. La educación , en consecuencia, debe procurar que los niños y jóvenes se adapten a los valores y normas aceptadas en el momento.
Una técnica aplicable a esta postura es la de “esclarecer valores”. Los niños y jóvenes explican, a través del diálogo y la interacción, sus valores. Sin embargo, filosóficamente esta postura es insostenible, precisamente porque al conducir a un relativismo ético, se condiciona y reorienta a los alumnos si estos manifiestan valores inaceptables.
Desarrollo humano. La afirmación de la autoestima es el punto de partida para la construcción de valores personales. El educador debe ser un facilitador para que los alumnos encuentren un ambiente que les facilite el libre desenvolvimiento y expresión de sus ideas y habilidades, sus opiniones y deseos.
Basada en las teorías clínicas de Rogers y Abraham Maslow, esta teoría supone que la búsqueda de satisfactores para sobrevivir es lo que impulsa el desarrollo del ser humano. Se pone especial atención a la autoestima y a las capacidades de la persona, así como al concepto positivo que se tiene de sí mismo.
Desarrollo del juicio moral. Piaget inicia la exploración del desarrollo del juicio moral como un proceso paralelo al de la evolución de las capacidades cognoscitivas del niño y del joven.
Evidentemente la pedagogía no ha sido ajena a la evolución de la moral y tanto el maestro como la familia y el Estado, mantienen una responsabilidad definida en la formación ética de los sujetos. En México, la evolución histórica de la formación moral de los educandos, aparece en los primeros días de la vida independiente. Tanto Lucas Alamán como José María Luis Mora, coincidían en la necesidad de proveer a la educación de la formación de las virtudes morales y al mismo tiempo, se advierte un incipiente propósito de separar la escuela de la educación religiosa.
Las leyes de Gómez Farías (1833) establecían en la enseñanza primaria una clase de Catecismo Religioso y otra de Catecismo Político, y la misma separación se introdujo en las pocas escuelas normales que empezaban a establecerse (Guevara Niebla, 1997,p55) Se seguía en esto el ejemplo de Francia, en donde Napoleón había introducido en la instrucción publica los catecismos cívicos o imperiales. La asignación de moral se mantuvo, con cambios de nombre, en el currículum de la primaria a lo largo del siglo XIX: Moral en la ley de abril de 1861, Moral y Urbanidad en la de 1869, por ejemplo; también figuraba en el currículum de la Escuela Modelo de Orizaba(1883) y en todos los grados de la primaria anexa a la Normal.
Pablo Latapí Sarre.(“La Moral regresa a la Escuela” p70)
Desde los primeros siglos de la Iglesia se utilizó el término “laico” para designar a los fieles que no desempeñaban funciones religiosas como lo hacían los sacerdotes. San Clemente I a fines del siglo I ya lo utilizó par referirse al pueblo, y Victricio de Rouen (año 396) señaló la distinción entre clérigos y laicos. Tiempo después, el término pasó al léxico de la teoría política en la Ilustración y en la Revolución francesa. Posteriormente se aplicó al orden público y a las instituciones del Estado.
La laicidad implica reconocimiento a la libertad religiosa y al mismo tiempo significa el principio de separación entre Estado e Iglesia. En este punto existen divergencias debido a que hay quienes consideran la libertad religiosa como estrictamente individual y privada, y quienes reclaman su manifestación en el orden público.
¿Cómo ha traducido el Estado mexicano su carácter laico en la educación que controla y promueve? ¿Cómo ha definido la laicidad escolar? ¿Cómo ha enfocado la formación moral en su tarea educativa de acuerdo a esa laicidad?
La histórica oposición entre liberales y conservadores en nuestro país, incidió siempre en la educación. A lo largo del siglo XIX la asignatura de Moral se mantuvo con cambios de nombre: Moral en la ley de abril de 1861, Moral y Urbanidad en la de 1869.
La Constitución de 1857 se limitó a declarar que “la enseñanza es libre” y que la ley determinaría qué profesiones requerirían título para su ejercicio, y con qué requisitos debería expedirse. Como antecedente se tenía el caso de una escuela independiente de la Iglesia; la de las Vizcaínas, fundada en 1732, sin embargo, la mayor parte de los primeros gobiernos independientes apoyaban las escuelas establecidas por la Iglesia y pedían a ésta abrir otras y supervisarlas; a estas escuelas asistían el 53% de los niños.
El 19 de abril de 1861 Juárez publicó la ley en la que no se mencionaba la enseñanza de la religión en el plan de estudios de la primaria; lo mismo sucedió en la ley del 2 de diciembre de 1867 y su reglamento del 24 de enero de 1868, y en la ley orgánica del 15 de mayo de 1869 y su reglamento.
Paralelamente a la promulgación de la laicidad escolar en 1874, se introdujo en el currículum la asignatura de Moral, sin dejar de insistir en la separación de la Iglesia de las escuelas públicas; el artículo 1 de la ley del 23 de marzo de 1888 prescribía: “En las escuelas oficiales no pueden emplearse ministros de culto alguno ni personas que hayan hecho votos religiosos”.
En el Primer Congreso de Instrucción (1889-1890) el currículum propuesto para la primaria incluía la Moral y la Instrucción Cívica. Esta propuesta pasó a ser ley el 21 de marzo de 1891. En dicha ley se utilizó por primera vez el término “laico” al establecerse que “la enseñanza obligatoria que se imparte en las escuelas oficiales será además gratuita y laica”.
En los primeros años del Porfiriato, sobrevino un cambio: en la ley de educación primaria de 1908 desapareció la Moral y quedó sólo la Instrucción Cívica. Justo Sierra, afirmaba que el laicismo escolar significaba neutralidad en materia religiosa: ”La neutralidad entraña que no se enseñe ni se ataque religión alguna”.

Los hombres del Porfiriato eran católicos en su mayoría, pero como grupo en el poder o incluso como corriente de pensamiento, el catolicismo había perdido peso a raíz de la derrota de los conservadores en los campos de batalla y tras el proceso de secularización. A pesar de ello sus ideas mantuvieron presencia, pues no sólo se difundieron a través del púlpito sino que los católicos contaron con diversas publicaciones: sobresalen revistas como La Semana Católica y La Nueva Semana Católica, publicadas por el Arzobispado; órganos de comunidades religiosas, como El mensajero del Sagrado Corazón de Jesús y El Propagador del Señor San José; periódicos como El Tiempo y El País.
Sin embargo, al hablar de las ideas de los católicos se debe tomar en cuenta que en el seno de los creyentes, e incluso de la propia Iglesia, existieron diversas corrientes de opinión. En forma general se puede hablar de dos grandes tendencias. La primera puede denominarse como intransigente ortodoxa. Sus seguidores pugnaron por restaurar el papel de la Iglesia en la Sociedad y por recuperar el espacio que le habían arrebatado los regímenes liberales. En forma general, condenaron toda propuesta que atacara al clero o se alejara de su doctrina. En cuanto a la política, consideraban que la soberanía no recae en los hombres, sino en Dios, el cual la entrega al gobernante por intermedio de la nación, es decir, veían al pueblo exclusivamente como mediador. Por otro lado, pensaban que sólo deberían votar los individuos que por sus méritos, virtudes o educación, tuvieran capacidad para hacerlo, y se oponían al sufragio universal. Sostenían que la autoridad proviene de Dios, quien como autor de la sociedad tiene poder sobre ella. Por tanto, afirmaban que las leyes naturales, de origen divino deben constituir el eje de la organización social, como la moral cristiana debe regular la conducta social, pues sólo así se puede lograr el bien común. No estaban de acuerdo con que se separaran las esferas terrenal y espiritual, o las tareas encargadas a la Iglesia y al Estado, pues consideraban que la primera había sido creada por Dios para salvar a los hombres u obrar sobre su conciencia; el segundo, que también había sido creado por Dios, estaba encargado de solucionar sus necesidades temporales o mandar sobre su cuerpo; por tanto, veían a ambas instituciones como instrumentos divinos y creían que debían actuar en colaboración, sin embargo, siendo el bien espiritual más importante que el temporal, se tenía que reconocer el predominio de la Iglesia. Así, rechazaron la propuesta liberal de enseñanza o el matrimonio civil. Consideraban que la moral religiosa no puede ser sustituida por una “moral laica” y que la educación secularizada generaría un ateísmo que, a su vez, propiciaría la ruina moral y la decadencia de la sociedad.
Ideas, Educación y Arte Durante el Porfiriato. Elisa Speckman Guerra, Mílada Bazant y Antonio Saborit. Tomo IV, p.221, Gran Historia de México Ilustrada, Planeta - CONACULTA - INAH. 1° edición, enero de 2001.

Con la revolución y la Constitución de 1917, quedó establecido que la educación oficial sería laica, al igual que la educación que se impartiera en los planteles privados a nivel de primaria. Ninguna asociación religiosa ni los ministros de cualquier culto, estaban autorizados para establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. La aprobación del texto del artículo 3° fue producto del éxito de la comisión legislativa encabezada por Francisco J. Mújica.
Esta decisión no fue bien recibida por algunos liberales como Alfonso Cravioto, Félix Palavicini y otros que mantenían posturas un tanto moderadas. De la misma manera, la iniciativa de ley era opuesta al proyecto del presidente Venustiano Carranza que limitaba el laicismo a los establecimientos oficiales.
En medio de estas discusiones estalló el conflicto religioso de 1926-1929 y la situación se agudizó seriamente para las escuelas confesionales. En febrero de 1926 fue publicado un Reglamento Provisional de las Escuelas Primarias Particulares del Distrito Federal, que les obligaba a mantenerse ajenas a toda influencia de la Iglesia.
Estas medidas dividían a los ciudadanos y la escuela era un campo predilecto para ser disputado entre los distintos grupos que pugnaban ideológicamente. En el período del presidente Pascual Ortiz Rubio y siendo Secretario de Educación Pública Narciso Bassols, el 29 de diciembre de 1931, se promulgó la ley que extendía el laicismo a la secundaria que recientemente se había establecido en 1923.
Evidentemente se estaba ante disyuntivas que tenían su origen en posturas radicales por ambas partes. La Iglesia ha buscado influir en la sociedad hasta donde sea posible y por otra parte, el Estado le ha impuesto los límites que se consideran apropiados para que no se generen conflictos. La situación empeoró en 1934 cuando se realizaron las reformas al artículo 3°. Bajo un texto de orientación socialista preparado por Narciso Bassols y Vicente Lombardo Toledano, se impuso a la educación básica una visión racionalista que impedía cualquier tendencia religiosa. Se extremaron medidas restrictivas y se aplicaron sanciones a quienes no acataran estas disposiciones. El malestar social no se hizo esperar y los reclamos subieron de tono al sentir la gente que se aplicaba una política antirreligiosa. El presidente Manuel Ávila Camacho reformó el artículo 3° en 1946 y suprimió el socialismo, introdujo principios humanistas y nacionalistas y suavizó algunas disposiciones; sin embargo, se mantuvo la laicidad en la educación básica tanto pública como privada, así como en la que se destinaba a obreros y Campesinos. La política conciliadora del presidente Ávila Camacho dio lugar a un acuerdo tácito entre el gobierno y la Iglesia católica y como resultado del mismo las escuelas confesionales se multiplicaron por todo el país. Paradójicamente los hijos de los gobernantes y gente acomodada, comenzaron a asistir a estos planteles. Esto se ha llegado a considerar como un triunfo de la enseñanza privada sobre el Estado.
En 1992 y 1993 se realizaron las últimas reformas jurídicas a la educación. El gobierno del presidente Salinas promovió el establecimiento de relaciones diplomáticas con el Vaticano y fueron modificados varios artículos constitucionales, entre ellos el artículo 3°. Así mismo, se expidió una nueva ley reglamentaria del mismo artículo: La Ley General de Educación (LGE) del 12 de julio de 1993.
Al hacer referencia al artículo 3°, se menciona que la educación que imparta el Estado mantendrá su condición de laica y por tanto será ajena a cualquier doctrina religiosa.
Hace treinta años fue publicado un análisis elaborado en 1965 por Miguel Villoro, en el cual distingue dos grandes fines de la educación: el desarrollo armónico de todas las facultades del ser humano, y el fomento del amor a la patria y de la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y la justicia. Para el cumplimiento del primero se establecen dos criterios: laico (para la educación pública) y el científico para superar la ignorancia y sus efectos. En este sentido, el análisis de Villoro nos indica que:

- La laicidad es un apoyo para lograr el primer fin de la educación que es el desarrollo armónico de todas las facultades del ser humano y, por tanto, un medio positivo orientado al perfeccionamiento del educando.
- Se relaciona con el criterio científico y lo complementa.
- Supone explícitamente el respeto a la libertad de creencias, por lo que no es antirreligiosa.
- Y no implica prescindir de formar valores, puesto que el segundo fin de la educación (el “fomento del amor a la patria y de la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y la justicia”) y sus criterios explicitan y puntualizan un conjunto de valores deseables en los educandos:

Fines de la educación
Disposiciones doctrinales del artículo 3°
1) Desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano.
Criterios para obtener este fin:
a) Criterio Laico (que se aplica a toda la educación impartida por el Estado):
. ser ajena a toda doctrina religiosa
. combatir la ignorancia y sus efectos (servidumbres, fanatismos y prejuicios)
. no ser antirreligiosa, al respetar la libertad de creencias
b) Criterio científico: basarse en los resultados del progreso científico y luchar contra la ignorancia y sus efectos.
2) Fomentar en el educando el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y la justicia.
Criterios para obtener este fin:
a) Criterio democrático, entendiendo la democracia como:

Estructura jurídica:
– Aprecio por la dignidad de la persona e integridad de la familia.
– Ideales de fraternidad e igualdad de derechos de las mujeres y los hombres.

Régimen político.
– Comprensión de nuestros problemas sin hostilidades ni exclusivismo.

b)Criterio nacionalista(que coincide con):

.Como sistema de vida

. Mejoramiento del pueblo:

. Interés general de la sociedad

. Mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

. Aprovechamiento de nuestros recursos.


Defensa de nuestra independencia política y aseguramiento de nuestra independencia económica.

c) Criterio de fomentar la mejor convivencia humana: que implica varios de los anteriores (dignidad humana, mejoramiento constante, ideales de fraternidad e igualdad, etcétera. .

La polémica sobre la neutralidad del maestro es muy antigua, aunque hoy se plantee en términos nuevos. La neutralidad pedagógica es necesaria en ciertos aspectos de la educación.
Por neutralidad se entiende no apoyar una opción entre varias que se discuten.
Trilla(1992,p.175) menciona cuatro argumentos de quienes defienden la neutralidad.

- La neutralidad en materia moral y religiosa es la única manera de educar en una sociedad plural; la neutralidad es una consecuencia necesaria de la separación del Estado respecto a las iglesias y la única manera de respetar la conciencia de todos.
- La democracia supone que se ventilen los conflictos de valor civilizadamente, y en un espacio público como es la escuela sólo la neutralidad salvaguarda esa manera civilizada.
- Las religiones son asuntos opinables y la escuela pública, destinada a todos, debe evitar tratar asuntos de tal índole.
- Las religiones dividen y provocan antagonismos y discriminaciones; la función social de la escuela pública es precisamente la de unir a todos por arriba de las diferencias.

El debate en torno al laicismo en la educación pública, así como la formación de la moral bajo un esquema religioso y su pertinencia en la escuela, es materia de estudio para los sociólogos y pedagogos. Sin embargo, el tema no debe ser ajeno a los docentes que instruimos en el sistema escolar público. Nos debe quedar claro que no obstante la falta de consensos para respaldar o negar la participación de la iglesia en la enseñanza pública, los maestros cumplimos una función específica en el aula y nos concierne orientar el análisis y aún dar nuestro propio punto de vista y exponer nuestras convicciones, siempre y cuando hagamos énfasis en el respeto y validez que merecen las opiniones distintas a la nuestra.
Hemos expuesto en los capítulos anteriores algunas de las principales razones que hacen del laicismo una condición indispensable para la convivencia humana. La escuela es la célula que la sociedad dispuso para influir en la toma de conciencia de los sujetos. Es el lugar donde se practica el discernimiento y el análisis conjunto de aquello que motiva nuestros actos. La escuela es también el campo de prueba de los valores; en ella se adquieren o se reafirman.
El concepto de la laicidad y la moral en la escuela ha evolucionado con el tiempo. Muchas de las transformaciones sociales y culturales que ha tenido la sociedad mexicana en los últimos treinta años, tienen alguna relación con la laicidad en la enseñanza tales como:

- Creciente pluralismo religioso, debido a la diversidad de fuentes e intercambio cultural, así como a la mayor libertad de expresión y menores censuras sociales, aceptación de los distintos modos de vida, preferencias religiosas, ideológicas y sexuales.
- Mayor tolerancia hacia opiniones diferentes en lo político, religioso, o en otros ámbitos.
- Secularización de la vida pública que se caracterice por una disminución de referentes religiosos públicos y aceptación de las normas de comportamiento seculares.
- Surgimiento y reforzamiento de un sector social que sea cada vez más visible y organizado. Esta movilización ciudadana ha de aglutinar a toda agrupación que se manifieste legítimamente.

La transformación que experimenta la sociedad en nuestros días, nos debe situar en la búsqueda de una modernización educativa y cultural que no soslaye ni evite el abordaje de temas de interés público. Es necesario crear el espacio para la discusión y el análisis crítico y objetivo de las ideas.
Por otra parte, el fortalecimiento y penetración de los medios de comunicación ha relativizado el papel cultural de la escuela, creando imaginarios colectivos y fijando patrones de comportamiento y hábitos.

Se cuestionan hoy– y los niños participan en estos cuestionamientos desde su temprana edad– tanto el saber histórico, antes considerado sagrado(la historia oficial, sus héroes y justificaciones), como la moral pública que antes era homogénea, debido a los planteamientos de las innovaciones científicas en el campo de la bioingeniería, la neurofisiología, la sexualidad o la reproducción humana.
La escuela está hoy más preocupada por su eficacia, por el éxito ocupacional y económico de sus egresados que por las antiguas fidelidades a normas e ideologías.
Por otra parte, se ha comprobado la importancia de comprender la dimensión religiosa de las culturas, inclusive para fortalecer la democracia.
Pablo Latapí Sarre. “La moral regresa a la escuela” “La revisión de la laicidad”, p.114.

La Iglesia católica mexicana toma en cuenta la necesidad de inculcar valores en los jóvenes que estudian en escuelas públicas y proponen, incluso el Papa Juan Pablo II ha insistido en ello, la libertad religiosa en las escuelas públicas, dando apertura a la enseñanza religiosa a los creyentes. La institución religiosa sostiene argumentos que se fundamentan el la tradición católica del pueblo mexicano y en la necesidad de inculcar valores en la juventud, evidentemente necesarios.
Lo más probable es que el Estado mexicano mantenga la educación laica en el corto y mediano plazo, sin embargo es necesario recalcar que el cambio político que experimenta la sociedad mexicana, muestra grandes tendencias, como lo hemos anotado en capítulos anteriores, hacia todo lo que favorece el status de quienes por su poder económico, tienen el mando sobre todos los demás.
No sería sano para la educación y para el futuro de México, dejar que la escuela de cabida a cualquier tipo de enseñanza religiosa. Nuestra escuela pública debe ser el lugar donde la libertad y el respeto por las ideas, en todas sus expresiones y condiciones, sea el principal fundamento.

jueves, 22 de mayo de 2008

Recordar a Regina

Regina, dos de octubre, mil novecientos sesenta y ocho. El impacto de las cuarenta y cuatro letras que escriben esta frase es contundente; nos abre la memoria.
Regina se escribe con seis letras. “Dos de octubre” tiene doce. El doce es un número que está presente en la vida y en la muerte de esta heroína, según platica el licenciado y maestro en contar los sucesos de la noche de Tlatelolco, desde la óptica sobrenatural o metafísica que practicaron los mexicas o aztecas, Antonio Velazco Piña.
Tuve mi primer encuentro con él hace aproximadamente diez años. Por entonces promovía su libro “Tlacaelel”. Por supuesto conversamos acerca de ésta obra inspirada en el personaje que ejercía especial influencia sobre los tlatoanis, cuya entidad era reconocida como “mujer serpiente”.
Sin embargo, la magia de Regina ejerció como ahora ese poder de atracción que la hace sorprendentemente inspiradora y poética.
Tuve la suerte de haber leído el libro mucho antes de conocer al autor. El texto me pareció diferente a otros que hablan sobre estos hechos que ocurrieron en México en los días previos a las olimpiadas del sesenta y ocho.
Recuerdo con especial dedicatoria dos libros que tal vez no sean tan reconocidos como los de Elena Poniatowska, (La Noche de Tlatelolco) o el que escribieron Julio Scherer y Carlos Monsiváis (Parte de Guerra, Tlatelolco 1968) sin embargo, contienen éstos registros muy nítidos de lo que acontecía en torno a la vida de los capitalinos que tuvieron en distintos grados algún involucramiento con las marchas, represiones, u otros actos relacionados con el llamado movimiento estudiantil.
Uno de ellos se debe al gran escritor que fue Luis Spota: “Retrato hablado”. Novela que nos proyecta mentalmente unas semanas que transcurren en la vida de uno de los líderes del movimiento, junto con las personas que lo rodean en esos momentos de tensión que agitaban a la capital de la República, que en algún sentido eran también una réplica de otros movimientos sociales que tenían lugar en distintas capitales del mundo y que entre sus características se manifestaban algunos conflictos generacionales e ideológicos, como el movimiento hippie o la ola socialista- comunista.
El otro libro al que hago referencia lleva por título “Recuerdos vagos de un aprendiz de brujo”. Lo escribió alguien que trabajaba en el Banrural o tenía alguna relación con esta banca oficial que por fortuna hizo la edición. Escalofriantes relatos en voz de las víctimas aparecen en los diálogos en medio del terror represivo de un gobierno convertido en fiera herida en su orgullo y más que nada, presa de truculencias internacionales que lo hacían actuar como un troglodita (el ogro filantrópico) desesperado por verse progresista, ante la atención mediática que sobre el país provocaron las olimpiadas de 1968.
Ninguno como el de Regina para ayudarnos a comprender sentimentalmente lo que estaba en juego y explicarnos de otra manera la sangre vertida sobre el pavimento de la plaza en aquélla noche inolvidablemente cruenta.
La del cerco mortal donde cayeron los inocentes bajo las balas del ejército mexicano que fue premeditadamente agredido. Una provocación para llevar a cabo la medida más drástica que nos recuerda el sacrificio azteca, donde se manifestaba el orgullo por el poder.
Regina, dos de octubre no se olvida. Sobre él vino a hablar don Antonio, como le dice Paty Ríos, una de sus promotoras y anfitriona en Guadalajara durante los días que pasó el maestro llevando a cabo sus conferencias, además del contacto con la gente que se acercó a escucharlo y conocerlo.
Era mi intensión hacer una entrevista pero salió una plática que, al igual de la de hace una década, me aleccionó porque nuevamente puso mi propia atención sobre nuestras raíces espirituales e identidad. Algo que solamente se experimenta cuando se profundiza en la sensibilidad de nuestros ancestros milenarios, plasmada en la cultura de los que fueron casi destruidos por la ambición metálica de los europeos del siglo XVI.
Aproveché pues la presencia del maestro para despertar mi aletargada consciencia. Me psicoanalicé junto a él gracias a que me dio oportunidad de verter mis utopías y también mis pesadillas entrelazadas con las bajezas de los gobernantes de ahora. Siento que las arrastran junto con el destino de todos o cuando menos de la mayoría.
Con sus ojos y su voz me dijo que México sale adelante. Con una seguridad notable lo reafirmó al darme un ejemplo sólido: “Estamos al lado del país más poderoso económica y bélicamente del planeta y no nos ha engullido totalmente”. Eso es fuerza. Se trata de un poder más allá de la voluntad expansionista y terriblemente agresiva que caracteriza al vecino.
Aún con el control evidente hacia nosotros, les somos imposibles de destruir o asimilar, porque la cultura se defiende desde su raíz. Algo que sería muy discutible para los sociólogos o para quienes hacen estudios culturales. Sin embargo se oye bastante alentador cuando alguien dice que tenemos un destino trazado, que se ha de cumplir independientemente de lo que disputen o planeen las potencias. La nación perdurará erguida por su fuerza interior que ha sobrevivido a peores circunstancias como la misma conquista o las intervenciones extranjeras del siglo XIX.
La espiritualidad de los pueblos se mantiene intacta y gracias a ello vienen los cambios. Así lo manifiesta el estudioso de la historia mexicana en su aspecto metafísico. Está vigente el ánimo de las muchedumbres que resistieron al embate español, según observamos en la multiplicación de grupos que llevan a cabo los rituales, como son las comunidades de danzantes o los baños colectivos en el “temaxcal”, a los cuales la gente se habitúa en número cada vez más significativo.
Regina se ha hecho presente de manera constante en decenas o cientos de mujeres que ponen en armonía su corazón con el de la patria. Esparcen amor entre las antiguas semillas humanas que sobreviven en el tiempo, evitando que la “tradición y costumbre” que les caracteriza cambie o sufra alteraciones o consecuencias transculturales.
Mantienen viva el alma de México, por el don de invocarla y ofrendarle con vehemencia, como lo hacían los antiguos guerreros; como lo hizo Regina en el lugar donde estuviera la piedra de sacrificios del altar mayor de Tlatelolco; al anochecer del dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho.
Por ese sentimiento y reconocimiento sagrado de nuestro origen, estamos frente al futuro con el vigor espiritual que nos heredaron. Nos dejaron además montañas de fuego como guardianes y lagos para el alimento del espíritu y el cuerpo.
De esa dimensión es lo que tenemos, como lo han venido a confirmar con su bendición los monjes tibetanos, quienes hace pocos años visitaron el país. Ellos tocaron, para despertarlos, algunos puntos que regeneran las energías del valle de México y por extensión las del resto de la nación.
Todo porque llegó la hora de abrir los ojos de la consciencia individual y colectiva, de acuerdo a una racionalidad que asocia lo cósmico-geológico, con acontecimientos concretos, que se manifiestan dentro del orden común de las causas humanas.
La gente se reúne, reacciona contra la incongruencia, por convicción, por lealtad, por amor.
Es algo semejante a una corriente alterna de alta tensión cuyo circuito ha permanecido durante siglos y ahora se fortaleció con los cambios en el concierto planetario cercano.
Esto y más le oímos decir a quien la propia Regina convirtió en pieza fundamental del movimiento mexicano. “Ella vivió en nuestra casa”, dice Velazco Piña, “era una adolecente que me señaló para acompañarla en su aventura mística y aquí me encuentro” cuarenta años después.

Mis alumnos no conocen de la obra de este autor: “Regina, dos de octubre no se olvida”. Pregunté en los salones si alguien había leído o escuchado algo acerca del libro. Solamente un estudiante respondió que sí y vagamente habló del personaje central; la muchacha que diseñó en aquél entonces el logotipo o imagen gráfica que se utilizó en las competencias olímpicas. Con este patrón se hicieron los uniformes que utilizaron las jóvenes edecanes, entre quienes se encontraba la propia Regina.
Estoy seguro que todos ellos o la mayoría, me describirían con detalles las características de los integrantes de la familia Simpson. Saben vida y obra de los astros de Holywood, de los ases del rock o los futbolistas que firman autógrafos. Cuestiones de la época, diríamos, sin embargo, en ello se nos ha ido la posibilidad de que alguien transmita con entusiasmo estas antiguas categorías de valores como herencia espiritual a las generaciones que continúan llevando la identidad de mexicanos.
Hablé de este libro en unos momentos de la clase. Les comenté de las pláticas que tuve con el escritor que en alguna ocasión me había hecho el encargo de organizar un acto de desagravio a los Niños Héroes, precisamente en el tiempo en que los tecnócratas del gobierno y otros grupos coaligados pretendían quitarlos de las páginas de la historia. Llevamos a cabo una serie de rituales con los niños de algunas escuelas y seguramente el encargo quedó cumplido porque jamás presencie algo semejante en un homenaje ante los altares de la patria.
Despiertan, estas lecturas y conversaciones, el nacionalismo inflamado en un profundo cariño por México. El verdadero que se vive como un compromiso a seguir luchando por los símbolos que nos dan un espacio y un sentido en el mundo.
Me alegro de la visita de Antonio Velzaco Piña. Es una satisfacción indescriptible corroborar la entrega de él y de miles de mexicanos que defienden el país con la razón de la historia y lo que encierra la sabiduría de nuestros antepasados, constructores de pirámides, guerreros, médicos, agricultores, artistas, astrónomos y matemáticos.
Una nación que mantiene vigente y ama su raíz no sucumbe ante los arrolladores de pueblos.
La consciencia despierta, genera la mejor fortaleza contra los enemigos de la cultura. Por ello, Regina y el dos de octubre, no se olvidan.

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miércoles, 21 de mayo de 2008

II El principio de laicismo en la educación: un acto de concordia

“Un poder público libre de cualquier sumisión a un credo y capaz, por eso mismo, de unir a los hombres más allá de sus diferencias, tal es el ideal del laicismo. Ideal, porque la unión de los hombres no existe de antemano, sino que deriva de una construcción paciente en la que es esencial el trabajo de la razón.
Entendido con rigor, el laicismo no puede definirse de varias maneras ni dar lugar a adaptaciones que, en realidad, incitarían a su desnaturalización. ¿Cuáles son las causas de los malentendidos, incluso de las polémicas, que pudieron oscurecer la comprensión del ideal laico y del principio de concordia que este ideal permite fundar?”

Henry Pena-Ruiz

El origen etimológico de la palabra laicidad, nos describe perfectamente el sentido amplio de un concepto que se refiere a la libertad de conciencia de los individuos. El término griego laos designa la unidad de una población que se considera como un todo indivisible. El bien común prevalece sobre cualquier prerrogativa. La unidad del laos es un principio de igualdad. Henry Pena-Ruiz nos dice:
ªLaica es la comunidad política en la cual todos se reconocen y la opción espiritual sigue siendo asunto privado. Este asunto privado puede tomar dos dimensiones: una estrictamente personal e individual y la otra colectiva. Pero en este caso el grupo liberalmente formado no puede hablar en nombre de la comunidad global ni colonizar la esfera pública. Se queda en el nivel de la asociación particular, no de la sociedad común... La vida en común no implica que mi prójimo tenga el derecho de fiscalizar mi conciencia y me imponga una religión; más bien demanda que observemos las reglas de coexistencia de nuestras libertades... Un pueblo soberano es aquel que se otorga a sí mismo su propia ley"...
En México la educación laica, concebida como una actividad docente que se desarrolla al margen de la instrucción religiosa, se manifiesta en los primeros años del siglo XIX, como consecuencia de la acción de la corriente liberal europea que asimilan hombres como: Valentín Gómez Farías, José María Luis Mora, Ignacio Ramírez, Melchor Ocampo, Benito Juárez, Justo Sierra, Gabino Barrera, Manuel Baranda, entre otros.
Estos personajes sentaron las bases de la separación entre la escuela y la iglesia. La libertad de enseñanza consignada en la Constitución de 1857, se orientó hacia el rompimiento del monopolio que el clero ejercía en el ámbito educativo para abrir paso al establecimiento de escuelas particulares laicas, así como al inicio de un sistema educativo público.
Al hablar de educación y laicismo se nos presenta la oportunidad de valorar uno de los puntos medulares que garantizan nuestras libertades. La laicidad ha representado un gran principio en la historia de México. Sus implicaciones son de gran relevancia y es conveniente discutirlas para tener ideas más claras que nos ayuden a comprenderlas y analizarlas objetivamente.
Es saludable que en el medio académico se atienda de manera especial la vigencia del principio de laicidad en la educación nacional. Se requiere hacer un planteamiento que tome en cuenta los fundamentos jurídicos y filosóficos, así como sus consecuencias e impacto en la vida cotidiana.
Nuestra constitución establece y define la educación como laica, es decir; "ajena a cualquier doctrina religiosa”. El laicismo en el ámbito escolar representa un conjunto de normas que de alguna manera impiden al Estado privilegiar a determinada religión sobre las demás, o actuar en contra de religión alguna. Además, el Estado contempla la libertad de creencias y por lo tanto garantiza los derechos de todo individuo a tener, o adoptar la creencia religiosa de su preferencia, o bien no profesar creencia religiosa alguna y no ser por ello objeto de discriminación, coacción, u hostilidad alguna.
El laicismo en la educación es producto de un pueblo que ha buscado su desarrollo asegurando la libertad de conciencia y la convivencia pacífica y democrática entre los ciudadanos. No obstante las distintas manifestaciones socioculturales que conforman la sociedad mexicana, este pluralismo social y político que nos distingue, tiende a respetar plenamente las garantías individuales y los derechos de toda persona.
La educación laica es una condición fundamental para el libre desarrollo de los individuos, al asegurar la libertad de conciencia de todas las personas. Quienes adoptan una religión y quienes no lo hacen, son ante el Estado y ante la ley, personas iguales.
Además, el laicismo en la educación ha evitado el estallido de conflictos sociales que en otra época dividieron profundamente a los mexicanos. El principio del laicismo asegura la igualdad de todos ante la ley y garantiza el respeto a las minorías.
"Si el Estado adoptara en la educación pública las creencias que emanan de algún credo religioso, violaría la libertad de creencias de aquellos que no comulgan con ese credo, y con ello, uno de los derechos humanos del pueblo mexicano, pues al adoptar una religión se negaría la libertad de unos y la igualdad de todos".
Tomado del texto Educación Laicismo y Sociedad de Miguel Limón Rojas, presentado en el Colegio de México el 6 de abril de 2000.
En la escuela, de acuerdo con esta idea de laicismo, se enseña que la adhesión a un credo religioso, o mantenerse al margen de ello, es un derecho de las personas y debe ser respetado. La escuela no es un espacio para demostrar las preferencias religiosas de los educandos y tampoco se les impide tenerlas. Así mismo, la educación laica no es antirreligiosa.
Privilegiar en la escuela pública determinado credo religioso, o promover que no se practiquen, abriría la puerta a conflictos, discriminación y exclusiones que la escuela precisamente debe evitar, como ejemplo de su apertura a todos, sin distinción alguna.
La educación en México tiene carácter obligatorio y esta obligatoriedad compromete al Estado a impartirla por medio de programas graduados que excluyan los credos o doctrinas religiosas. Así mismo, la educación pública en México es universal, en cuanto que permite, a quienes acceden, a instruirse y formarse libremente. La educación pública es factor de la democracia.
La educación laica se apoya en los resultados del progreso de la ciencia, manifiestos en los hechos y fenómenos que los confirman, tiene un carácter científico, en tanto que solamente imparte aquello que es comprobable dentro del método de análisis que sostiene o refuta una teoría.
La educación laica no cuestiona los fundamentos de las religiones y tampoco se basa en ellos.
La escuela y las iglesias tienen fines distintos y responden a necesidades humanas de diferente naturaleza. Aunque ambas instituciones desarrollan una actividad legítima en la sociedad, sus ámbitos y objetivos de trabajo son distintos; las escuelas forman ciudadanos y las iglesias, devotos.
En un contexto cultural donde las creencias y práctica religiosa tienen un lugar relevante, la educación laica se enfrenta a una corriente de ideas que le obliga a considerar de manera especial la dinámica de trabajo frente a los grupos y padres de familia.
Los niños llegan a la escuela con principios y valores aprendidos en sus respectivo medio social. Estos principios y valores, muchas veces de índole religioso, condicionan algunos aspectos de su conducta. A la escuela le corresponde partir de un pleno respeto a las convicciones del educando, considerando que la mayoría de estas convicciones que su familia y el medio social le han transmitido, coinciden en mayor o menor medida con los principios que la sociedad considera valiosos.
Así mismo, la escuela tiene la obligación de proporcionar a los alumnos las herramientas conceptuales y de juicio analítico, que progresivamente le ayuden a indagar individualmente el conjunto de principios que guían su conducta, según los criterios que libremente construya a través del proceso de maduración y formación, hasta que logre interactuar y hacer valer su libertad de conciencia.
La escuela no es lugar donde se cuestionen o examinen las creencias de los educandos, en cambio es un lugar que ofrece un marco de referencia que manifiesta los valores universales para ser comprendidos y respetados por todos. Es un espacio que hace posible la convivencia entre personas de distinto credo y costumbres. La escuela pública laica ayuda a los jóvenes a valorar sus propias convicciones. Su enseñanza incluye conocimientos y sabiduría que les harán posible edificar su propia cultura y dar mejor respuesta a las interrogantes que les inquieten.

Henry Pena- Ruiz en su libro “La Laicidad” comenta:

ªLa escuela laica, al rechazar toda sumisión al entorno y a las exigencias inmediatas de semejante sociedad civil, puede precisamente aparecer como el lugar donde la cultura no busca oprimir a otra; en ella se cultivan los valores de igualdad y de libertad y la búsqueda razonada de lo universal. No se trata de inculcar una visión del mundo, sino de liberar en cada hombre el poder emancipador de una razón capaz de reflexionar sobre las finalidades de la acción y sobre el sentido de los conocimientos. No se trata, como se afirma a menudo, de transformar la escuela en una torre de marfil, sino de permitirle una total autonomía respecto a las presiones múltiples y engañosas apariencias del entorno social, de desarrollar sus fines propios; ciudadanía ilustrada, libertad, lucidez sobre el sentido de las cosas y de la acción y no una mera formación profesional".

La escuela laica transmite valores y principios que contribuyen a que los actos y creencias de los estudiantes, sean acordes con la dignidad y los derechos de las personas. Una cultura nacional y universal amplía los horizontes espirituales y cognoscitivos del alumno, potencializa el saber y le hace más firme para edificar su propia vida. Así mismo, lo capacita para ser agente de la transformación de su tiempo. En este sentido, el laicismo no impone o monopoliza una visión del mundo, sino que favorece y crea las condiciones para que cada quien construya la propia.
El laicismo alienta principios considerados como valores tradicionales de la cultura de los mexicanos, tales como el respeto, igualdad frente a la ley, tolerancia y libertad de conciencia.

Pablo Latapí Sarre en su obra: “La moral regresa a la escuela... Una reflexión sobre la ética laica en la educación mexicaca”, afirma que:

"En la historia de la educación aparece como una gran constante la preocupación por que los educandos adquieran principios morales que les ayuden a conformar sus conductas de acuerdo con determinados modelos de moralidad que se consideran deseables. Esta preocupación, sin embargo, ha revestido formas muy diversas en las diferentes épocas y culturas. Hoy en día, ante los procesos de secularización de las sociedades y el creciente pluralismo religioso e ideológico, y ante las tendencias de globalización económica y cultural que parecen reclamar de las siguientes generaciones valores morales compartidos por todos, estamos asistiendo al intento de construir una ética universal, en donde se encuentren constructivamente los diferentes principios religiosos o seculares que anteriormente han estado en conflicto y siguen vigentes en la sociedad".
Esta reflexión expone las razones de la nueva laicidad ante el acoso de los neo fundamentalismos. Una sólida y abierta transmisión de valores en las escuelas, seguramente hará eco en los estudiantes que se preparan para pensar y decidir sobre aquello que conviene a sus propósitos intelectuales y morales.
Inculcar, reflexionar, adoctrinar, en principios de respeto a las ideas distintas, es fundamental para la convivencia armoniosa de los educandos.
De acuerdo con estos puntos de vista, el laicismo nuevo no entra en oposición con el discurso de las religiones, sino que cuestiona la voluntad de dominio que les caracteriza.
El nuevo laicismo debe frenar los ímpetus que las corrientes fundamentalistas impulsan en el mundo. Los opresores, fortalecidos por las estructuras financieras globales, actúan con celeridad en esta transformación social en el siglo que hemos comenzado a vivir y es necesario que enseñemos a nuestros alumnos a pensar y aprender en un nuevo orden, caracterizado por la pluralidad ideológica, la diversidad cultural y la libertad de pensamiento. Conciencias libres, ciudadanos concientes y tolerantes. Esto debe resultar de un equilibrio social que por igual respete y admita toda expresión y valor humano sin excepción.
El principio laico es garante de una construcción de aprendizaje universal que será el apoyo y la herramienta más eficaz para el alumno: el hombre que hoy se forma para hacerse cargo del futuro.